History academy what if - Capítulo 27
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27: what if 21: magisterio parte 3 final 27: what if 21: magisterio parte 3 final Lumi sonreía con frialdad, observando desde lo alto de un edificio en ruinas.
Los escombros aún humeaban bajo sus pies y la ciudad parecía contener el aliento ante su presencia.
Sus ojos brillaban de una forma inhumana, con esa mezcla de arrogancia e inteligencia retorcida que solo los verdaderos monstruos llegan a dominar.
—Corte… gravedad… alma… —susurró mientras movía sus dedos en un patrón ancestral, como si escribiera runas invisibles en el aire—.
Si puedo manipular la materia, ¿por qué no el alma?
Si puedo comprimirlo todo… también puedo reescribir lo que son… Un aura negra y violeta se arremolinaba alrededor de su cuerpo.
A su alrededor, los cuerpos sin alma de varias víctimas colgaban como marionetas, inertes… pero cambiando lentamente.
Las almas modificadas empezaban a fundirse, sus formas ya no humanas, sus recuerdos distorsionados, convertidos en núcleos monstruosos.
—Pronto nacerá… mi ejército.
—rió bajito—.
Criaturas con cuerpo, mente y alma bajo mi control absoluto.
Mientras tanto… Dan y Melania corrían por una carretera destrozada, cubiertos de polvo y ceniza, el aire cada vez más pesado a medida que se acercaban a la ciudad.
La energía que irradiaba Melania era distinta, feroz, viva… como si dentro de ella ardiera una tormenta emocional imposible de contener.
—Lumi… esta vez no escaparás —susurró con los dientes apretados—.
No después de Ali.
No después de Shino.
En otro plano… Saku caminaba en silencio por el Umbral de Almas.
El mundo era etéreo, flotante, sin gravedad, donde cada paso parecía deshacerse en luz.
Pero su determinación era clara: encontrarla.
Y ahí estaba.
Una pequeña esfera de energía flotaba en el centro del vacío, brillante, pura… Era Shino.
—Shino… volviste a ser alma… pero no morirás aquí —susurró, colocando ambas manos frente a sí.
Su aura dorada creció, formando círculos rúnicos a su alrededor.
Empezó a invocar materia física con base divina, canalizando su propia alma para darle cuerpo a Shino.
El cuerpo se formó poco a poco.
Primero un esqueleto luminoso, luego músculos translúcidos y finalmente piel de energía condensada.
Cuando estuvo listo, tomó la esfera con cuidado y la colocó sobre el pecho del cuerpo.
—Vuelve, Shino… este no es tu final… Una luz blanca lo cubrió todo.
Y luego… Shino respiró.
—¿Saku…?
Él sonrió con los ojos húmedos.
—Estás de vuelta.
Pero algo lo hizo voltear.
Una voz conocida.
—No te olvides de mí… Ali.
También en forma de esfera, flotando cerca.
Saku se quedó mudo por un instante, pero luego repitió el proceso.
El cuerpo fue creado, lento pero firme, y el alma de Ali también volvió.
—¿Por qué…?
—preguntó Ali.
—Porque aún queda algo que debes ver… algo que no puede pasar sin ti.
Ambas chicas estaban de regreso.
Y cuando Shino y Ali abrieron los ojos en ese plano, sus almas ya no eran las mismas.
Habían sido pulidas por la muerte.
Habían regresado más fuertes.
Más conscientes.
Más vivas.
Shino Shrine abrió los ojos por completo.
El aire parecía más fresco, su piel vibraba con energía nueva, y su cuerpo… era distinto.
Más fuerte.
Más completo.
Más suyo.
Una sonrisa se dibujó en su rostro mientras observaba sus manos cerrarse y abrirse, sintiendo cómo la energía se arremolinaba bajo su piel como un mar en tormenta.
—Estoy de vuelta… y esta vez, no pienso caer tan fácil.
A su lado, Ali bajó la mirada a su propio cuerpo renacido, flexionando los dedos como si no pudiera creerlo.
Sus ojos se humedecieron al ver a Saku, su salvador, y sin pensarlo, se lanzó a sus brazos y le plantó un beso cálido, firme, como un sello de agradecimiento y promesa silenciosa.
—Gracias, Saku… —Siempre estaré para ustedes —susurró él, abrazándolas con fuerza.
Sin decir una palabra más, los tres alzaron vuelo, cruzando el umbral, atravesando dimensiones en un destello de luz.
El regreso no era lento ni dramático.
Era un disparo de decisión.
En el mundo real… Hoshi Tsuki, Athena, Nemi, Ness y Valery estaban reunidos en el corazón de un claro destruido, rodeados de rocas partidas y árboles quebrados por la batalla anterior.
Las heridas físicas ya estaban siendo tratadas, pero las del alma… esas aún dolían.
—¿Creen que puedan regresar?
—preguntó Athena en voz baja, su lanza brillando con un tenue fulgor.
Ness suspiró.
—No lo sé… Solo sé que si no lo hacen, tendremos que pelear nosotros, aunque no estemos listos.
Y entonces, el cielo se partió en una línea de luz.
Un vórtice se abrió en medio del aire, como una herida brillante, y tres figuras descendieron con una fuerza arrolladora, envueltos en un aura que helaba y quemaba al mismo tiempo.
Shino Shrine, Ali y Saku aterrizaron al centro del claro.
Shino alzó la mirada.
—¿Nos estaban esperando?
Nemi soltó una risa nerviosa, temblorosa.
—¡Sabía que no estabas muerta!
Valery se adelantó unos pasos, con los ojos abiertos de par en par.
—Ali… tú también… Ali asintió.
—No me iba a quedar fuera del final.
Tenemos una deuda que saldar… con Lumi.
Todos los presentes sintieron ese escalofrío.
Ya no eran los mismos.
La batalla final se acercaba.
La batalla rugía con una intensidad inhumana.
Los edificios colapsaban por la presión de los ataques, el cielo estaba teñido de un rojo enfermizo por la energía liberada, y Lumi sonreía con una locura fría mientras Dan y Melania lo daban todo.
Melania jadeaba, su cuerpo brillando por el poder heredado de Ali, y sus movimientos eran rápidos, mortales… pero no lo suficiente.
En un descuido, Lumi desapareció de su visión por menos de un segundo.
—¿¡Dónde…!?
Demasiado tarde.
Un puño recubierto con energía de gravedad comprimida impactó directamente contra su pecho.
Un estallido sordo retumbó.
Su cuerpo se arqueó.
La sangre voló.
—¡MELANIA!
—gritó Dan, sin poder alcanzarla.
Melania salió volando, estrellándose brutalmente contra el concreto.
Antes de que pudiera recuperar el aliento, Lumi ya movía sus dedos en el aire, como si tejiera muerte.
—Cortes gravitacionales, nivel 3 —susurró con voz gélida.
Una red de líneas invisibles rodeó el cuerpo de Melania.
Y entonces, como si el mismo universo se hiciera cuchilla, la carne de Melania comenzó a ser cortada en múltiples ángulos, sin ver las hojas, sin sentir el metal… solo el peso, la presión aplastante y los cortes entrando en su alma.
Dan apretó los dientes, las lágrimas queriendo brotar.
Pero no se rendiría.
No podía.
—Ya basta, Lumi… ¡YA BASTA!
Extendió su mano derecha.
La energía a su alrededor cambió, se estabilizó, se densificó.
Y con voz firme, pronunció su técnica clave: —Creación Absoluta: Espada del Juicio.
Una luz blanca, pura, casi divina emergió de su palma.
Una hoja surgió de la energía misma del entorno.
No era una espada cualquiera.
Era un arma que mataba con el más leve roce.
Un filo que ignoraba regeneraciones, hax, conceptos o reescrituras.
Solo una herida… y la existencia empezaba a desvanecerse.
—Esta espada —dijo Dan, con los ojos encendidos— fue hecha para acabar con seres como tú.
Lumi frunció el ceño, por primera vez sintiendo algo parecido a tensión.
Y el combate cambió.
Terminando ambos corriendo, mientras sus demás amistades lo van a ayudar.
Fin.
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