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History academy what if - Capítulo 29

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  4. Capítulo 29 - 29 What if 23 Infección parte 2
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29: What if 23: Infección parte 2 29: What if 23: Infección parte 2 Rigor suspiró profundamente.

La risa se apagó en sus labios.

Ya no era momento de bromas… no en una situación así.

Su rostro volvió a adoptar esa seriedad templaria que imponía respeto.

Se inclinó y levantó a Zuki con cuidado, sosteniéndolo con firmeza por el brazo.

—Esto ya no es juego.

Estás herido, aléjate del campo —le dijo con tono firme, pero sin dureza.

Zuki apenas asintió, sin mirarlo a los ojos.

Rigor entonces alzó la voz, dirigiéndose a los demás estudiantes que observaban con miedo y duda.

—¡Ustedes, llévenlo!

¡Ahora!

¡Y si no están listos para morir, retírense de esta pelea!

Ghost Hauter reaccionó primero.

Corrió con rapidez y tomó a Zuki con delicadeza, llevándolo con pasos firmes fuera del campo, hacia un lugar más seguro.

Blue Tout, Ewin, Ura Trash y Kaviel se quedaron estáticos, sin saber si irse o apoyar, pero ninguno se atrevió a cuestionar a Rigor.

Fue en ese instante que se sintió una presión extraña en el aire.

Desde la distancia, entre la nube de polvo y los escombros, una figura comenzó a caminar con calma.

José del futuro.

Su cuerpo herido aún seguía de pie… pero no solo eso.

Caminaba con una sonrisa serena, como si todo estuviera bajo control.

Sus pasos eran lentos, pero firmes.

Su presencia oscura comenzaba a extenderse de nuevo.

—Tengo tiempo —dijo con una voz tranquila, profunda, casi como un susurro que se escuchaba en todo el campo—.

Y con el tiempo… tengo ventaja.

Rigor lo observó fijamente.

Ya no había humor, ya no había distracciones.

Solo quedaban dos fuerzas frente a frente.

Maestro y alumno… historia contra futuro.

El combate aún no terminaba.

Cokie Sagar apareció de golpe en el campo.

Sus botas frenaron seco contra el suelo mientras alzaba una de sus manos al cielo.

—¡Apártense todos!

—gritó.

En un segundo, una fuerte energía se concentró en su palma.

No era una técnica compleja, pero sí peligrosa.

Su mayor poder: una explosión directa, pura, sin control, sin cálculo… solo fuerza bruta.

La energía estalló.

El cielo se iluminó por un instante, y luego todo tembló.

La explosión fue tan intensa que la tierra se agrietó, árboles cayeron y parte de la academia…

simplemente desapareció.

Las estructuras se partieron en pedazos, techos colapsaron, y los pasillos quedaron reducidos a polvo.

Cuando el humo se disipó, la imagen era clara: Una parte de la academia había sido destruida… pero la amenaza seguía allí.

En medio del cráter y los restos, José del futuro seguía caminando.

Su cuerpo ennegrecido por la explosión, su ropa hecha trizas… pero aún sonreía.

Su silueta avanzaba firme entre el polvo y el fuego, como si nada pudiera detenerlo.

—Eso fue todo… —dijo José, mirando a Cokie con calma—.

Vas a tener que hacer algo mejor.

Rigor observó en silencio.

La situación se salía de control.

—Esto va más allá de un simple entrenamiento… —murmuró para sí mismo, apretando los puños.

La batalla apenas comenzaba.

Y cada segundo contaba.

José del futuro soltó una carcajada que heló la sangre de quienes lo escuchaban.

—¿Eso fue todo lo que tienes, niñita?

—dijo con burla mientras aparecía de golpe frente a Cokie.

Antes de que ella pudiera reaccionar, José alzó su mano y tomó su cabeza con fuerza.

Una sonrisa cruel cruzó su rostro.

—No eres rival para mí.

Pero antes de que pudiera hacer algo más… —¡Suficiente!

Rigor apareció a su lado en un destello.

Un solo movimiento.

Un golpe seco, rápido, preciso.

El puño de Rigor impactó con furia en el cráneo de José del futuro, enviándolo a volar con violencia descomunal, cruzando campos, colinas, y atravesando edificios…

hasta estrellarse contra el centro de la ciudad lejana, dejando un cráter a su paso.

Pero no acabó ahí.

Rigor cerró los ojos por un instante y desapareció en el aire.

Un segundo después, estaba nuevamente frente a José en los escombros de la ciudad.

—No vas a tocar a mis alumnos.

Sin darle tiempo a responder, Rigor lo levantó con una mano y, girando sobre su eje, le propinó un golpe ascendente con tanta fuerza que el sonido retumbó por todo el continente.

El cuerpo de José fue lanzado al cielo a una velocidad imposible.

Y entonces… se estrelló contra la luna.

Una nube de polvo lunar se alzó, visible desde la Tierra.

La superficie del satélite se quebró en una línea profunda, como si un meteoro hubiera impactado con toda su fuerza.

Los alumnos miraban el cielo, sin palabras.

Zuki, desde el suelo, murmuró: —Eso… fue demasiado.

Rigor exhaló, sin bajar la guardia.

—No.

Aún no es suficiente para alguien como él.

Rigor bajó la mirada por un momento.

El cielo seguía resplandeciendo con restos de energía del combate, mientras los ecos del impacto aún se sentían en los corazones de todos los presentes.

La luna tenía una grieta.

La ciudad temblaba.

Y la academia… la academia ya no existía como antes.

Rigor exhaló hondo, mirando los escombros.

—Todos… fuera de aquí.

Váyanse.

Los nuevos también.

Esto ya no es lugar para estudiantes —ordenó con voz firme.

Los alumnos dudaron un instante, pero sabían que cuando Rigor hablaba así, no era una sugerencia.

Zuki, aún algo aturdido, fue levantado por Ghost Hauter, quien empezó a evacuar a los demás con rapidez.

Rigor permaneció quieto, mirando hacia donde antes se alzaba la gran Academia de Historia.

Ese edificio que había sido un hogar, una fortaleza, un símbolo.

Ahora solo era polvo, fuego y estructuras retorcidas.

Chasqueó la lengua con una mueca, cruzando los brazos.

—Gasté tanto dinero construyendo eso… —murmuró para sí mismo—.

Y ahora voy a tener que gastar aún más para volver a levantarlo.

Guardó silencio unos segundos.

—Tch… Ojalá los contratos de seguros interdimensionales cubran ataques de viajeros del tiempo.

A pesar del momento, una ligera sonrisa se dibujó en el rostro de Star.

—¿Rigor bromeando?

—No es broma, niña —responde él sin mirarla—.

Esa biblioteca tenía libros de hace milenios.

Ahora están todos carbonizados…

y eran caros.

Su tono era seco, pero detrás de esas palabras se notaba algo más.

No solo estaba pensando en los costos… Estaba cargando con el peso de proteger a todos.

Porque sabía que José del futuro no había sido derrotado aún.

Cokie Sagar estaba tirada en el suelo.

El cuerpo le dolía, pero su orgullo más.

Había intentado ayudar, pero José del futuro era demasiado rápido… demasiado fuerte.

Sin embargo, en el instante en que Rigor golpeó con todo su poder, ella logró soltarse.

Ahora se estaba levantando entre los restos del campo de batalla, sacudiéndose el polvo.

—¡Hey!

—gritó, caminando hacia Rigor—.

¿A dónde tenemos que ir ahora?

Rigor la miró de reojo, con expresión seria.

—A Perú.

—¿Perú?

¿Por qué Perú?

—preguntó con confusión.

Rigor caminó unos pasos hacia adelante, con las manos en los bolsillos.

Su voz fue firme.

—Porque Perú es clave.

Debajo de Machu Picchu hay un templo oculto… uno que no aparece en mapas ni registros históricos.

Allí se guarda algo que José del futuro no puede encontrar.

Si lo hace… perdemos.

Cokie tragó saliva.

No estaba segura de qué se refería, pero la forma en que lo dijo la dejó helada.

—¿Y qué hay en ese templo?

Rigor la miró directo a los ojos.

—Un arma.

Una que fue sellada por los fundadores de la Historia.

Y solo puede ser usada una vez.

Ghost Hauter observaba a lo lejos.

Ewin caminaba con dificultad, ayudando a Zuki que apenas se mantenía en pie.

El grupo seguía avanzando, alejándose del campo de batalla.

José del futuro, a unos metros detrás, comenzó a levantarse.

Su piel estaba carbonizada, pero se regeneraba rápidamente mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro.

—Vaya… gracias a los registros de José —dijo en voz baja—, ahora puedo usar los poderes del padre… y del maestro.

Muy bien.

Ahora solo necesito un ejército.

Sin perder tiempo, José salió volando hacia el cielo a una velocidad abrumadora, directo al espacio.

Su cuerpo ardía mientras atravesaba la atmósfera del planeta.

La fricción quemaba su piel nuevamente, pero no parecía importarle.

Rigor, al ver eso, suspiró con firmeza y habló fuerte para que todos lo escucharan: —¡Rápido!

¡Todos a Perú!

Con un movimiento de su mano, abrió un portal estable, el borde brillaba como el sol, agitado por la energía del ambiente.

Mientras el grupo comenzaba a entrar al portal, un estruendo sacudió la Tierra.

José del futuro había caído con toda su fuerza en medio del océano.

El impacto fue brutal.

El agua se levantó en todas direcciones.

Un tsunami de cinco kilómetros de altura se formó, avanzando con furia hacia las costas cercanas.

Rigor se giró una última vez antes de cruzar el portal, viendo cómo la naturaleza misma temblaba ante la presencia del enemigo.

—Esto…

recién comienza —murmuró.

Continuará…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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