Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

History academy - Capítulo 21

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. History academy
  4. Capítulo 21 - 21 Viajando
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

21: Viajando.

21: Viajando.

El túnel se retorcía como un esófago infinito hecho de tejido temporal, pulsante y vivo.

Las paredes latían con un ritmo antinatural, mezclando ecos de siglos, murmullos de futuros rotos y sombras que no pertenecían a ninguna línea del tiempo.

La oscuridad no era simple ausencia de luz: era presencia.

Observaba.

Respiraba.

Karla’k avanzaba tambaleante, su figura casi irreconocible.

De todo su vasto y temible cuerpo, solo quedaban un pedazo de carne palpitante, ennegrecido por la energía divina… y un único ojo, aún vibrando con el caos puro que siempre lo había caracterizado.

Humo conceptual salía de sus heridas, como si incluso la idea misma de su existencia estuviera deshaciéndose.

Cada desplazamiento dejaba un trazo de distorsión en el tejido temporal.

Su aura, aunque debilitada, aún tenía la fuerza de un dios que alguna vez deshizo universos con un suspiro.

Giró su único ojo hacia la nada, hacia un punto del túnel donde la oscuridad era más pesada.

En su mente tronó una única frase, llena de furia, vergüenza y deseo de venganza: “Me ganó ese maldito Jehová…” El túnel entero vibró ante ese pensamiento.

Como si el tiempo mismo hubiese escuchado y temblara.

Karla’k apretó lo poco que quedaba de su carne, sintiéndola temblar, pero aún viva.

Aún útil.

Aún capaz de ser un comienzo.

—No importa —gruñó con voz quebrada, pero firme—.

Mientras exista aunque sea un fragmento de mí… puedo volver.

La oscuridad pareció sonreírle.

El túnel se oscureció aún más cuando Karla’k dejó de avanzar.

Su único ojo vibró con un destello de cálculo frío, puro instinto divino tratando de reorganizarse tras la derrota.

Necesitaba un plan.

Un camino.

Una grieta en la omnipotencia que lo había destrozado.

La primera idea vino de su propia herida.

Deslizó aquel pedazo de carne mutilada frente a sí.

Todavía palpitaba, todavía escurría su esencia.

Se inclinó y dejó caer una gota de su sangre sobre el suelo vivo del túnel.

No hizo un simple agujero: lo quemó.

La realidad misma siseó como si hubiera sido bañada en ácido divino.

Su ojo se abrió aún más.

—Mi sangre… —susurró—.

Incluso ahora…

conserva la fuerza para deshacer lo divino.

El concepto lo atravesó como un rayo: si su sangre podía corroer materia, tiempo y ley, entonces podía convertir ese don en un arma.

Un corte.

Un tajo que anulara regeneración, que silenciara cualquier intento de inmortalidad.

Jehová había sido capaz de destruir su cuerpo una vez… pero Karla’k aún conservaba algo que su enemigo no tenía: la ira del caos puro convertida en estrategia.

Extendió un filamento de su carne arruinada, que se tensó como un músculo buscando una forma, una herramienta.

Pero faltaba algo.

Incluso un dios necesitaba un recipiente, un canal, algo donde volcar su fuerza para estabilizarla.

Miró alrededor del túnel.

Sombras líquidas, huesos del tiempo, restos de realidades muertas… ninguno servía.

Necesitaba un cuerpo.

Necesitaba un hogar temporal.

Necesitaba reconstruirse desde dentro.

El recuerdo lo atravesó entonces, un flash violento que lo dejó temblando: Jehová avanzando hacia él, blandiendo la espada que no cortaba carne… sino existencia.

El filo divino atravesó su torso.

Luego sus dos brazos.

Luego su cabeza.

Todo era luz cegadora y dolor conceptual.

Todo se deshacía.

Todo desaparecía.

Todo… excepto su ojo derecho.

Y ese fragmento de carne que ahora lo mantenía vivo.

El odio se arremolinó en torno a ese recuerdo como un huracán de significado.

—Ese maldito… me redujo a esto —gruñó, cada palabra un temblor de furia antigua.

Se obligó a respirar.

A observar.

A planear.

Solo necesitaba un recipiente.

Un cuerpo que pudiera albergarlo.

Uno que pudiera soportar su esencia mientras regeneraba la totalidad de su forma divina.

La carne mutilada se agitó como buscando el material adecuado, y Karla’k sintió el eco de algo más: un tirón en el tiempo, como si alguien un mortal, tal vez estuviera cerca de cruzar por ese túnel prohibido.

Un huésped.

Un cascarón.

Un futuro renacer.

—Cuando vuelva —murmuró, con una sonrisa llena de amenaza—, Jehová no tendrá dónde esconder su luz.

El túnel pareció inclinarse hacia él, ofreciéndose como cómplice.

La tensión en el túnel cambió de repente.

No fue un movimiento físico, sino un tirón conceptual: una fuerza ajena, antigua, intentando arrastrar a Karla’k hacia un destino que no había elegido.

Él no tenía cuerpo, no tenía forma completa… pero aún era Karla’k, dios del caos.

Y nadie lo movía sin pagar un precio.

Un temblor recorrió su carne mutilada.

Su único ojo giró hacia una grieta luminosa que comenzaba a abrirse detrás de él, succión silenciosa que intentaba devorarlo como si fuera un pensamiento suelto en el infinito.

—No —gruñó con voz ronca, arrastrando poder desde lo más profundo de su esencia rota—.

No iré… donde tú quieras.

La fuerza lo jaló más fuerte.

Cada tirón hacía vibrar el túnel como si fuera un órgano vivo a punto de desgarrarse.

Karla’k respondió liberando lo que mejor sabía usar: caos.

Una oleada de su energía, espesa y oscura, salió disparada por múltiples líneas temporales al mismo tiempo, buscando un punto débil, una época, un mundo donde pudiera dejar una semilla de sí mismo antes de ser arrastrado.

Y la encontró.

Sin ningún problema alguno.

Un planeta antiguo, plagado de maldiciones, donde los habitantes habían deformado su mente luchando contra su propio destino.

Espíritus errantes, rituales prohibidos, sangre que recordaba lo que el tiempo intentaba olvidar.

Un lugar donde la desesperación era la ley natural.

Un mundo perfecto.

Karla’k lo observó a través de su ojo único, como si lo sostuviera en la palma de su mano.

—Ah… sí —susurró, deleitándose con la visión—.

Aquí… nacerá alguien digno.

Mi heredero.

Mi maldición viviente.

Extendió su aura rota hacia ese planeta, buscando entre millones de mentes hasta encontrar una que era exactamente lo que necesitaba: débil, fracturada, fácilmente manipulable.

Un hombre joven del pueblo maldito se sobresaltó sin motivo aparente.

Su sombra se alargó, su pulso se aceleró y un frío imposible le abrazó el pecho.

El caos de Karla’k se metió en él como un parásito divino, enroscándose en lo más profundo de su alma.

—Tú… —susurró en su mente, como un secreto venenoso—.

Me servirás mientras nazco de nuevo.

El joven cayó de rodillas sin entender por qué, temblando, mientras una voz que no era humana retumbaba dentro de su cráneo.

Karla’k sonrió.

Ahora tenía un esbirro.

Ahora tenía un punto de anclaje.

Ahora tenía un futuro.

Pero no podía dejar que la fuerza que intentaba arrastrarlo ganara.

Su carne mutilada se clavó contra el suelo vivo del túnel, generando raíces negras de energía que se aferraban a la estructura temporal.

—No me llevarás… —gruñó, retorciéndose con furia titánica—.

No iré… a ningún lugar…

que yo no desee.

El túnel tembló.

El tirón se debilitó, pero no cesó.

La lucha entre el dios del caos y la fuerza desconocida estalló en un choque silencioso que hacía crujir el tiempo.

Karla’k, aferrado con dientes conceptuales a la existencia, rió entre la agonía.

Porque aunque lo arrastraran… aunque lo arrancaran de ese túnel… ya había sembrado su caos.

Y su renacimiento estaba garantizado.

Fin.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo