Hora de ser Héroe - Capítulo 33
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33: El rey silencioso (primera parte) 33: El rey silencioso (primera parte) En una verde pradera que parecía interminable a la vista Finn caminaba solo sin prisa alguna.
Era uno de los pocos momentos que tenía Finn para estar el solo con sus pensamientos, aunque vivir con Jake y Bmo era muy divertido y se había acostumbrado a estas alturas todavía buscaba momentos para estar a solas y reflexionar sobre cosas.
Estar solo le ayudaba a poner en orden sus pensamientos, sobre todo porque tenía un dilema que no lo dejaba dormir por dentro, se preguntaba si debía dar el siguiente paso o dejar las cosas como estaban.
Después de la última reunión con los hombres de negocios la idea de que necesitaba avanzar las cosas más rápido le carcomía por dentro.
Mientras caminaba por el interminable campo azulada no dejaba de pensar si lo que estaba a punto de hacer era una buena idea.
Estos dos últimos años que vivió en esta nueva realidad lo habían hecho madurar más de lo que él pensaba, cargar con un gran peso sobre sus hombros lo había obligado a tomarse las cosas más enserio, pero en el fondo no se sentía preparado para tanta responsabilidad.
Se encontraba luchando contra un peligro invisible que ni siquiera estaba seguro de que existiera en primer lugar.
“Estaré exagerando un poco?“ pensó Finn mientras seguía caminando en línea recta durante varias horas a veces simplemente viendo los alrededores cuando veía cosas extrañas que no eran precisamente pocas.
La tierra de Ooo era muy variado a veces caminabas por una pradera para luego pasar por un pequeño desierto y acabar en un bosque interminable mientras rodeaba unas montañas.
Su conversación con los hombres de negocio volvió a su mente y sintió que este mundo era mucho mas grande de lo que pensaba en un principio.
Cuantos pueblos y reinos se esconden por estas tierras extrañas que solo pudo ver un trozo durante toda la serie.
Las palabras de Billy le habían hecho dudar por dentro, tenía razón cuando decía que el solo era uno y que no podría cambiar realmente las cosas en todo Ooo.
Lógicamente tenía razón Finn no podía estar en todos los lugares a la vez y en algún momento se encontrarían en peligro cuando él no estuviera presente.
“Debo hacerlo…por un buen futuro para ellos…y para mí“ Finn apretó su puño y cruzo una pradera azulada, pudo ver a lo lejos unas murallas azules con edificios con forma de torres conectadas por pasillos flotantes a lo lejos.
*** Detrás de las grandes murallas se encontraba el reino duende que a pesar de llamarse a sí mismo reino solo era una ciudad que parecía moderna por fuera, pero por dentro sufría a manos de un tirano llamado Xergiok que disfrutaba humillando y golpeando a sus propios ciudadanos.
Por las calles no se veía ni un alma, la mayoría prefería esconderse dentro de casa alejados de cualquier encuentro con el rey.
Xergiok era un tirano que usaba su poder y magia como forma de represión contra el pueblo mantenido a su gente entre la hambruna y la pobreza para evitar cualquier tipo de rebelión que planearan contra él.
Entre los callejones mas pobres de la ciudad se llevaba a cabo una práctica común por estos lares.
“Maldito mocoso, que te tengo dicho sobre robar?
acaso quieres que te corte las manos la próxima vez?” un guardia duende vestido con una armadura desgastada e incompleta pateaba a un pequeño duende en el suelo junto con su compañero.
“e-es para mi madre señor…se encuentra enferma y necesita medicina” el pequeño tenía el rostro morado por los golpes mientras se protegía el estómago en el suelo.
Solo vestía un taparrabos gastado, en esta ciudad nadie vestía cosas nuevas y mucho menos los mas pobres que solo podían taparse con lo que encontraban entre la basura.
“Kroyl revísale la bolsa que tiene amarrada en la cintura” de repente el duende que llevaba una lanza en la mano le hablo a su compañero y este se acercó para quitárselo.
“NO!
ES TODO LO QUE TENGO POR FAVOR…NO ME LO QUITEN!” el pequeño duende reacciono en pánico cuando vio que le quitaban su pequeña bolsa.
“Tch!
solo tiene tres cobres, con esto no podemos comprar ni un pedazo de pan” el guardia rebusco dentro de la bolsa solo para sacar tres monedas oxidadas con la cara de Xergiok grabado en ellas.
La vida de guardia tampoco era buena aquí y es que ellos tenían que buscarse la vida también ni siquiera recibían un sueldo, pero no cualquiera podía ser guardia.
Si no recibían un sueldo entonces por que querían ser guardias te preguntaras y eso era porque ser guardia les otorgaba privilegios especiales, nadie les diría nada si los vieran quedándose con algunas pertenecía de los supuestos “ladrones” Si el propio rey era corrupto que se podía esperar de los demás?
“Oye chico no tendrás más monedas guardadas verdad?
ah?!” Kroyl le dio una patada en la boca del estomago mientras seguía en el suelo.
TUCK!
“AHGH!
N-NO SEÑOR…LE JURO QUE ES LO UNICO QUE TENGO” las lagrimas comenzaba a caer por la cara del pequeño duende mientras se retorcía en el suelo.
“Oye creo que ya es suficien-…quien?” el duende iba a tener a su compañero cuando sintió que una mano lo sujetaba por el hombro y giro su cabeza para ver quien era solo para encontrarse cara a cara con dos ojos azul profundo mirándolo fijamente.
“Vete a dormir anda” un puñetazo voló directo a su barbilla desde atrás enviándolo contra la pared produciendo un ruido hueco al chocar su cabeza contra los ladrillos.
BUMB!
“…Un extraño“ el niño vio como uno de los guardias caía al suelo y levanto la cabeza encontrándose con un sujeto que nunca antes había visto.
El niño duende nunca había viajado fuera esta ciudad y solo sabia que fuera de las murallas vivían muchas criaturas extrañas, pero nunca había visto una como él.
Su cabello parecía hecho de oro real, sus ojos eran del color del cielo y vestía una capa blanca que se veía tan limpia y brillante como si nunca hubiera tocado el suelo.
Su rostro era de un blanco pálido como si estuviera enfermo, pero sus músculos decían lo todo lo contrario.
El extraño sujeto paso a su lado y agarro al guardia que le había robado por el cuello y lo levanto como si fuera un niño pequeño.
“AGRHH S-SUELTAME!” su rostro verde comenzaba a ponerse morado por la falta de oxígeno antes de perder el conocimiento.
“Niño…” la voz joven pero extrañamente magnética del joven lo llamo desde arriba y el entendió que se refería a él.
“m-mi señor muchísimas gracias por haberme salvado” el pequeño duende se arrodillo en el suelo sin ninguna vergüenza, arrodillarse se consideraba común aquí.
“Dime, tu robaste este dinero?” el joven le quito la bolsa de las manos al guardia y se lo presento de frente.
“Claro que no señor!
Lo gane vendiendo un conejo que yo mismo cace, pero solo me dieron tres cobres por el…mi madre se encuentra enferma y necesito como mínimo una platas para que un médico la vea” el pequeño duende no levanto la cabeza mientras temblaba en el suelo, Finn no sabia si era por el frio, por los golpes, o incluso por el hombre.
Esta situación era solo una de las millones que ocurrían por todo el mundo, personas que luchaban por sobrevivir pero que se veían obligadas a robar para poder comer.
Esas eran las verdaderas victimas, las personas que Finn realmente quería salvar.
Si nadie los ayudaba seguirían por ese camino sin retorno acabando con su muerte en algún callejón oscuro y mugriento.
“Niño se dé un lugar donde podrás conseguir ayuda para tu madre enferma…estarías dispuesto a seguirme?” la voz serie se volvió mas cálida mientras hablaba y el pequeño duende levanto la cabeza por primera vez.
Una mano pálida se presentaba ante el invitándolo a tomarla.
El pequeño duende dudo por un segundo, años de ver el peor lado de la humanidad le había enseñado que no podía confiarse de nadie.
Pero algo había en ese chico, un sentimiento especial que te atraía hacia él y que te hacia confiar inconscientemente en lo que decía.
El pequeño tomo su mano y este lo ayudo a levantarse mientras se quitaba el sombrero de oso sobre su cabeza y metía la mano dentro para la consternación del pequeño duende vio como metía todo su brazo en su sombrero como un truco de magia antes de sacar una pequeña botella de cristal.
“Ven aquí, esto te ayudara” Finn le quito el tapón y le dejo caer la mitad del bote sobre la cabeza.
Una sensación cálida y hormigante recorrido sus heridas y lentamente sintió como el dolor se desvanecía.
“MAGIA!
ES MAGIA REAL!!“ el pequeño duende se emocionó y sintió miedo al mismo tiempo al ver magia tan de cerca.
La magia según lo que sabía era algo que solo el rey poseía y se consideraba un regalo divino muy alejado de la gente común como ellos.
Fue por esta misma razón que nadie se había atrevió a contradecir a Xergiok antes.
Finn guardo el resto de la botella en su gorro al cual le había cocido la bolsa espacial del hombre mágico dentro para mantenerlo fuera de la vista de todos, pero lo suficientemente cerca para cualquier caso de emergencia.
“Ven sígueme entonces” comenzó a caminar hacia la salida del callejón hasta que el pequeño duende regreso a la realidad y lo comenzó a seguir por detrás – Media hora después – Dentro de una de las casas de la ciudad ubicada en la zona mas interior de los barrios bajos se escondía una pequeña familia compuesta por un hermano mayor y tres pequeños duendes, dos niños y una niña.
El padre y la única fuente de alimento de la familia había muerto hace unos días debido a una herida que no pudieron tratar a tiempo y que termino infectándose acabando con la vida de la ultima familia que les quedaba a los pequeños.
Dorian, el hermano mayor tuvo que cargar con el peso de la familia por el mismo, pero no podía dejar a sus hermanos solos mientras salía a cazar para poder conseguir unas monedas y conseguir un trabajo pagado no era más que una ilusión para personas como el.
“Hermano…Aria necesita comer” un pequeño duende le tiro del pantalón roto mientras apuntaba su pequeña hermana que se sentaba en el suelo completamente quieta sin fuerzas para moverse por el hambre con la mirada perdida.
“Está bien está bien…no entren en pánico, okey?
t-tu hermano les conseguirá comida” aunque les pedía que no entraran en pánico el que estaba en pánico era él.
Ver a sus hermanos pequeños morir de hambre lentamente lo hacía pensar en robarle a otros aun con el peligro de que lo atrapen y le corten las manos.
Mientras Dorian pensaba en escabullirse por la noche para conseguir comida para sus hermanos por fuera escucho un pequeño alboroto en las calles.
Se acerco a su pequeña ventana que daba hacia la calle y levanto solo la esquina mientras espiaba que ocurría afuera.
Por la calle avanzaba una fila de duendes encadenados entre ellos mientras caminaban con la cabeza baja, no vestían nada mas que un taparrabos y unas vendas en el pecho para las mujeres mientras los hacían caminar a gritos.
muchos habían acabado así por deudas incobrables, algunos habían sido vendido por sus padres por unas cuantas platas y muchos solo eran hijos de otros esclavos.
La esclavitud era común en estas tierras, pero en esta y en todas la esclavitud era algo que siempre existió y seguirá existiendo por ahí donde nadie la ve.
Mientras un duende vestido con un traje de noble con zapatos puntiagudos, pero muy desgastado y algo roto en lagunas zonas, blandía un látigo de cuero con el que obligaba a la fila a avanzar.
Los duendes en los huesos no tenían la fuerza para seguir avanzando y muchas veces caían al suelo sobre todo los ancianos que recibían cinco latigazos en la espalda, Dorian desde la ventana apretó con fuerza el puño mientras imaginaba a sus hermanos en el lugar del anciano convertidos en esclavos si alguna vez no regresaba a casa.
Mientras se preguntaba por dentro que mal había cometido para merecerse esto escucho un alboroto más fuerte y miro hacia donde estaba el noble duende.
La ordenada fila se había vuelto caótica mientras los esclavos del frente daban un paso hacia atrás y los de atrás se hacían hacia un lado encontrándose al “noble” duende desmayado en el suelo con un tipo extraño pisándole la cabeza junto a un pequeño duende siguiéndolo.
“Dejadme preguntarles una cosa…” el chico levanto el pie y agarro al noble duende por la ropa y lo levanto hacia ellos mientras los miraba y levantaba la voz para que todos pudieran oírlo.
“LES PREGUNTARE UNA COSA…TENEIS HAMBRE?!!” su pregunta viajo por los oídos de todos y muchos abrieron los ojos como platos mientras veían a aquel demonio que les infundía miedo ser levantado como un trapo sucio frente a todos.
“…h-hambre…tenemos hambre” un pequeño susurro rompió el silencio y el anciano que había recibido los latigazos se arrastro hacia el frente con su espalda sangrando.
Como una marea rota todas las voces saltaron mientras clamaban por comida.
“TENEMOS HAMBRE!
QUEREMOS COMIDA!!” aquellas voces que susurraban al principio comenzaron a gritar al cielo algunos con lagrimas en sus ojos, otros con pura rabia por el destino que les había tocado vivir, otros gritaban con locura y sed de venganza contra aquellos que los habían oprimido por mucho tiempo.
“DEJADME ESCUCHARLO CLARO!
TENEIS HAMBRE?!” la voz de Finn se elevo sobre la de los demás haciendo que todos los esclavos se fijaran en el mientras respondían a la vez.
“TENEMOS HAMBRE!!” cuando Finn escucho sus gritos desesperados miro al duende en su mano y lo lanzo hacia ellos como si fuera basura.
El duende cayo en el suelo y los esclavos mas cercanos se lanzaron sobre él, cómo bestias furiosas moliéndolo a golpes y arrancándole la ropa colorida que vestía.
“SEGUIDME SI TENEIS HAMBRE!
SEGUIDME SI QUIEREIS LIBERTAD!!” el chico de la capa blanca dio un paso adelante y levanto su espada al cielo antes de bajarla de golpe rompiendo las cadenas de un duende asustado que lentamente abrió los ojos sorprendido al encontrarse con sus cadenas rotas.
Finn agarro las llaves del duende noble y se los lanzo al pequeño duende que lo seguía para que abriera las cadenas de todos.
Se dio la vuelta y comenzó a caminar por la calle principal hacia el interior del reino.
Dorian desde la ventana veía con la boca abierta como aquel extraño sujeto era seguido por un grupo de esclavos directo hacia el interior del reino y no pudo evitar girarse hacia su hermana que no reaccionaba en el suelo.
“Aria…tu hermano te conseguirá comida solo espera“ el joven duende se armo de valor y salió a la calle para seguir a aquel extraño que le daba una extraña sensación de confianza por alguna razón.
Mientras caminaba por las calles, Finn iba liberando a cada esclavo que veía y ayudaba a cada pobre que podía mientras que estos sin pedirlo comenzaron a seguirlo inconscientemente.
La cola crecía con cada paso que daban llamando aún más la atención de los demás ciudadanos que se asomaban por las ventanas para ver que causaba tanto alboroto solo para terminar uniéndose a ellos.
Sin quererlo el grupo comenzó a crecer lleno de personas inconformes con su vida que les tocó vivir, niños hambrientos, madres sin alimento para sus hijos, vagabundos hambrientos.
Todos siguieron a aquel muchacho que les prometía comida y que les había otorgado su tan ansiada libertad.
Detrás de Finn se reuniendo cientos de duendes que apenas cabían entre los estrechos caminos de la ciudad, esto solo dejaba claro lo mal que estaba por dentro esta ciudad.
Solo falto que alguien levantara la espada y gritara por comida para hacer que toda la ciudad hirviera por dentro, aunque muchos todavía dudaban por dentro.
Después de tantos años de humillación, burlas y castigos por parte del rey hacia su pueblo los había vuelto sumisos y callados, sin fuerzas para pensar en algo tan extremo como revelarse.
Pero años de represión habían acabado con la paciencia de estas personas, la cordura hace tiempo que se había erosionado por la larga hambruna.
hasta un perro podía arrancarte una mano con la suficiente hambre.
Nunca subestimes el peligro del hambre, algunos matarían a sus amigos un trozo de pan duro.
*** Dentro del palacio de los duendes, un lugar lleno de extravagancias y opulencia el rey incluso dormía acompañado de un ganso y un león lleno de sirvientes preparados para cada una de las actividades del rey.
Xergiok se encontraba sentaba sobre su secretario real Gummy, un pequeño duende que servía al rey en su vida diaria y quien más sufría por sus constantes abusos.
“JAJAJA!!
VAMOS GOMMY SIGUE CANTANDO COMO LA BUENA SILLA QUE ERES!” Xergiok le comenzó a dar nalgadas mientras se reía y Gummy apretaba los dientes por el dolor.
“c-claro mi señor…ohh gran rey Xergiok, rey de los duendes~ tú que lideraste a los nobles duendes, tu gloria es eterna y tu poder temido por todos~” “JAJAJ~ que buena silla parlante!
Deberías dedicarte a esto todos los días Gummy, no?” le pregunto Xergiok con otra cachetada.
“s-si mi señor…sería un placer” Gummy sentía como sus delgados brazos comenzaban a temblar, pero no podía moverse ya que eso solo le ganaría otro castigo del rey.
Mientras Xergiok se entretenía atormentando a sus sirvientes escucho como las grandes puertas del salón se abrían y un duende de cara alargada y nariz torcida entro rápidamente y se arrodillo ante su señor para dar un comunicado.
“MI SEÑOR!
HEMOS AVISTADO UNA TURBA DE ESCLAVOS QUE CAMINA DIRECTO HACIA EL CASTILLO EN ESTE INSTANTE!” el duende informo mientras el sudor le caía por el rostro.
“Una turba de esclavos?…que les dio la confianza a esas ratas para rebelarse contra mí!
El gran Xergiok!!” levanto su puño furioso y lo dejo caer sobre la cabeza de Gummy sacándole un gruñido de dolor.
“m-mi señor al parecer es un niño de afuera el que lidera a la turba y mientras hablamos más y más ciudadanos se unen a él mientras marchan hacia el castillo” “Un niño de afuera?
Y todos marchan hacia el castillo?…llama a los guardias reales, que se reúnan frente al castillo…quiero que vean con sus propios ojos el error que es rebélense contra Xergiok!” Xergiok confiado de poder acabar con un solo niño y de poner a toda una turba de esclavos en su lugar no actuó de inmediato y siguió molestando a Gummy mientras espera a su llegada.
El duende mensajero abrió la boca para decir algo, pero cuando vio como este golpeaba a Gummy decidió quedarse callado y avisarle que cada vez mas personas se sumaban a la revuela mientras hablaban.
Para cuando llegaron a las puertas del castillo la “guardia real” los estaba esperando.
Finn vio como unos cuantos duendes con cascos gastados y lanzas sin filo se paraban frente a él con las piernas temblando de miedo mientras veían a la multitud que llenaba toda la plaza frente al castillo con rostros furiosos.
“n-no tienen permitido acercarse al castillo…” uno de los guardias dio un paso adelante con voz temblorosa.
“XERGIOK!
SAL DEL MALDITO CASTILLO DE UNA VEZ!” Finn grito hacia la puerta y unos segundos después vio como esta se abría y salía un duende vistiendo un traje abierto en el pecho con unas botas puntiagudas como de bufón llevando una varita en la mano.
Sus ojos estaban rojos y tenía algunas gemas incrustadas donde deberían haber estado sus dientes caídos.
“QUIEN SE ATREVE A LLAMARME POR MI NOMBRE?!
EL GRAN XERGIOK CASTIGARA A TODOS LOS QUE APOYAN ESTA TONTERIA!!” la tonta voz de Xergiok se escucho por toda la plaza provocando que muchos ciudadanos temblaran de miedo al recordar los humillantes castigos que habían sufrido en sus manos.
“YO TE LLAME PEDAZO DE MIERDA, SAL DE UNA VEZ!” esta vez fue Finn quien rugió y lentamente se levanto en el aire en dirección a Xergiok provocando suspiros de sorpresa entre la multitud.
“QUE TIENE DE SORPRENDENDE VOLAR?
XEGIOK TAMBIEN PUEDE HACERLO” Xergiok también se elevo en el cielo mientras hacia girar su varita en la mano.
“Xergiok…en este preciso día Finn, el héroe humano en nombre del pueblo duende…te condeno a perder la cabeza” Finn saco su espada y se lanzó hacia Xergiok en el aire.
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