Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Huí con mis cuatrillizos: Mi exmarido multimillonario quiere recuperarme - Capítulo 95

  1. Inicio
  2. Huí con mis cuatrillizos: Mi exmarido multimillonario quiere recuperarme
  3. Capítulo 95 - 95 CAPÍTULO 95
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

95: CAPÍTULO 95 95: CAPÍTULO 95 POV de Estella
Sabe que no llevo bragas ni sujetador porque tengo al descubierto los costados de las caderas, la cintura e incluso el escote hasta la parte superior del abdomen.

Se desliza dentro, dándole a su PA la oportunidad de cerrar la puerta.

Luego se acerca a su asiento, entra y cierra la puerta.

El conductor arranca el coche, que retrocede lentamente para salir del garaje y se aleja despacio de las inmediaciones de la finca hacia la lujosa verja, que se abre lentamente ante nosotros por sí sola.

Se controla por control remoto desde la sala de mandos, donde trabaja mucha gente.

Una parte de esas personas supervisa el CCTV de la finca y otras instalaciones que utilizan alta tecnología.

—¿Quieres hablar conmigo dentro de este coche?

¿No crees que no tendremos privacidad?

—Poso la vista en los dos hombres sentados delante de nosotros, que sin duda oirán lo que vayamos a decir—.

Bueno, depende de lo que vayas a decir.

—¿Os importa lo que estoy a punto de decir, Pit y Frank?

—Pego un respingo al oírle hacerles esa pregunta, pues hace que parezca que mi argumento se centraba en ellos y en que él quisiera hablar delante de ellos.

Me siento muy incómoda en este momento, pero él es muy directo.

Ambos hombres niegan con la cabeza—.

¿Ves?

No hay nada de qué preocuparse.

—¿Y de qué querías hablar?

—frunzo el ceño, cruzando los brazos sobre el pecho.

—¿Aceptarías si añadiera más millones a tu paga, como compensación, solo para que pudieras dejar a un lado los dolores del pasado y ser capaz de tratarme con una disposición amistosa?

Si sigues comportándote así conmigo, entonces está claro que no serás la buena acompañante que espero que actúe como una novia.

Para mí, eres mi acompañante, aunque podrías ser más.

—Frunzo el ceño—.

Pero para los demás, eres mi novia, e incluso si nos preguntan a ti o a mí, esa es la respuesta.

—No te preocupes por añadir nada a mi sueldo, no me lo merezco.

Solo quiero más de ti, ¿vale?

—La verdad es que no quiero dar la imagen de ser una chica avariciosa—.

Asumiré el personaje que quieres cuando lleguemos allí.

—No, tienes que empezar ahora.

—¿Urgh?

—lo miro con cara de perplejidad.

—¡Sí!

—asiente con firmeza.

Sonrío con sarcasmo y luego respiro hondo antes de volver a mirarlo.

—Vale, actuaré como una amiga siempre, pero por dentro no lo soy.

Lo sabes, ¿verdad?

Después de lo que me hiciste hace tres años.

—Es la primera vez que me siento impulsada a hablar de lo que me pasó.

La carga sigue siendo pesada en mi corazón y, a veces, cuando me hieren, siempre prefiero guardármelo todo, sin compartirlo con nadie, ni siquiera con la persona que me hizo daño.

Siento que no es necesario; él sabe que me hizo daño.

Las únicas personas con las que comparto mi dolor son mis hermanas.

Son mis únicas confidentes; ni siquiera es que tenga amigos.

—¿Durante cuánto tiempo vas a dejar que esto sea una carga para ti?

—No quiero hablar de esto en presencia de tu personal —consigo el valor para declararlo con audacia.

—No hay nada que ocultar, los dos saben lo que pasó entre nosotros.

Me quedo boquiabierta, con los ojos como platos y la boca negándose a cerrarse.

—¿Qué quieres decir?

¿Por qué ibas a…?

—Tranquila, son mis mejores amigos, aunque sean parte de mi personal.

Son incluso más, como mis consejeros.

—Respiro lentamente, encerrándome poco a poco en mí misma.

Ahora no siento ira, sino vergüenza por cómo me verán estos dos hombres.

Estoy inquieta, aunque por su rostro tranquilo, caballeroso y comprensivo, parezcan los hombres más responsables que he conocido nunca.

¿Por qué debería importarme siquiera?

Mi espíritu se rebela.

Yo no hice nada malo, fue Adrián.

Ni siquiera vino a buscarme después del incidente, sino que se fue con su nueva chica.

Suspiro.

Yo soy la víctima.

«¿Durante cuánto tiempo vas a dejar que esto sea una carga para ti?».

Esta pregunta resuena en mi mente.

Por primera vez, me lo estoy quitando de encima; empiezo a sentir una sensación de calma y paz que me inunda.

No es de extrañar que el viejo cliché diga que si no lo dejas ir, nunca podrás ser libre.

En este caso, estoy dejando ir el dolor, pero nunca bajaré la guardia como para aceptarlo de nuevo en mi corazón.

Son dos cosas diferentes.

No estoy reprimiendo la ira que siento, pero me mantendré interiormente distante de él por mucho que intente atraerme, porque sé que es lo que de verdad quiere.

Intentaré vivir mi propia vida, desempeñando mi trabajo de forma robótica, sin emociones.

Mi instinto me dice que se siente culpable por lo que hizo y que pretende compensarlo, pero no existen las segundas oportunidades.

Confirmo esta idea de que intenta arreglar las cosas por su anterior declaración.

«…Para mí, eres mi acompañante, aunque podrías ser más».

—Siento lo que pasó hace tres años, ¿podemos ser amigos?

Sé que nunca me aceptarías de nuevo como amante, aunque me muero por serlo para ti.

Mi primera reacción es una sonrisa sarcástica.

—¿Acaso la amistad importa para hacer mi trabajo?

—No, pero…

—su voz se apaga.

—Escucha, no estoy tratando de hacerme la difícil, te estoy diciendo la pura verdad, pero no siento nada por ti como para considerarte siquiera un amigo.

Sin embargo, prometo actuar siempre como tal en privado y, cuando se requiera más, como una pareja oficial en público.

Luego, cuando el tiempo que he estipulado para mí se cumpla, me retiraré de este trabajo.

—Ahora lo digo muy en serio.

Él mismo está tan sorprendido que no puede hacer ningún movimiento, se limita a mirarme fijamente.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo