HxH: Coleccionando heroínas - Capítulo 26
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26: Un mundo más amplio 26: Un mundo más amplio Capitulo 26: Un mundo más amplio Jin entró a su habitación de la posada acompañado por Meguri quién nada más entrar comenzó a quitarse la ropa.
Dejó caer su chaqueta al piso, desabrochó su falda y expuso sin vergüenza su tanga de color rojo junto a su bien formado trasero.
—Luces incluso más sexy de lo que pensaba —Jin le dió una palmada en el trasero a la chica.
—Jeje~ me alegro de que te guste lo que vez, entonces dame más semen por favor.
Meguri le dedicó una sonrisa mientras comienza a desabrochar su camisa.
Hace unos 20 minutos, lo que Jin le pidió a Meguri a cambio de más de su semen fué que ella se convirtiera en su mujer exclusivamente.
Ella de hecho aceptó fácilmente porque en sus palabras, sería imposible vivir sin poder disfrutar del sabor nuevamente y tampoco sería posible encontrar a otra persona con un sabor tan bueno.
Su sentencia estaba firmada desde el momento en que decidió acercarse a él.
Aunque para Meguri en realidad fué una ganancia inesperada, ella sólo esperaba conseguir algo de comida y un poco de dinero humano.
En su lugar consiguió la comida más deliciosa del mundo y a un novio rico, todos sus problemas fueron resueltos en una sola tarde y por una sóla persona.
Hay que decir que la apariencia extremadamente apuesta de Jin jugó a su favor ya que Meguri prefiere a los hombres guapos.
Finalmente Jin se recostó en un futón mientras Meguri se sienta a horcajadas sobre él.
Ya que se deshizo de su ropa, está solamente en lencería.
—Déjame darte primero un masaje.
Hábilmente la súcubo comenzó a quitarle la ropa exponiendo su bien trabajado cuerpo así como sus músculos tan duros como el acero.
Meguri se sorprendió al ver su figura desnuda pero lo que más llamó su atención fué la dureza de su cuerpo.
Ya desde que consiguió someterla a la fuerza incluso siendo ella una súcubo descendiente de una familia noble se dió cuenta de que Jin no era un humano normal pero ahora entendió que seguía subestimando a su futuro marido.
Intentó presionar aquel cuerpo con la fuerza que había practicado hasta el hartazgo con su familia pero las fibras musculares de Jin no cedieron ni un milímetro.
—Lamento decirte que necesitarás más fuerza para poder demostrar tus habilidades.
Jin quién tiene los ojos cerrados le dió un pequeño consejo a su nueva novia.
Meguri se sintió un poco humillada ya que tiene gran confianza en sus habilidades como masajista.
—Bien, subestimé tu cuerpo pero definitivamente puedo hacer que sientas algo.
Con más determinación que antes ejerció casi toda su fuerza presionando de manera precisa los nervios y puntos de presión adecuados a lo largo de todo el cuerpo de Jin.
Él por su parte sonrió al sentir la presión tan agradable que relaja sus músculos.
Definitivamente reclutar a Meguri fué una gran elección.
Las ágiles y delicadas manos de la chica se deslizan a lo largo del torso de Jin esparciendo un aceite aromático mientras ejercen una presión agradable.
Ciertamente había ido a salones de masajes antes pero comparados con las habilidades de una súcubo se quedan muy atrás.
Disfrutó del masaje por aproximadamente 20 minutos hasta que decidió que era suficiente de jugar.
—Tu masaje ha sido increíble, creo que es hora de darte una recompensa.
Meguri se detuvo y lo observó con una expresión llena de anticipación.
—Puedo comer ahora?
—la súcubo prácticamente se está lamiendo los labios.
—Adelante, come todo lo que quieras.
Jin le respondió con una sonrisa llena de confianza, incluso si Meguri quisiera devorarlo toda la noche está seguro de poder vencerla.
Todo gracias a vital, resistencia infinita, restricción celestial y los implantes de aumento.
—Jeje~ ya que no eres un humano normal, déjame mostrarte algo —la lengua de Meguri entonces se alargó cómo si fuera una especie de tentáculo.
Jin levantó una ceja por la sorpresa.
—Ya sabía que eras una súcubo pero ésto es inesperado…
—aún así Jin cerró los ojos y cruzó sus manos detrás de su cabeza.
Por su parte Meguri se sorprendió de que su identidad hubiera sido expuesta tan fácilmente pero rápidamente perdió el interés en aquel tema.
Usó su larga lengua envuelta en saliva afrodisíaca para saborear el cuerpo de Jin.
Hay que decir que ella es una súcubo del linaje Akaname, su especialidad es la purificación, su lengua es capaz de absorver las impurezas y suciedades del cuerpo para convertirlas en alimento.
Ser lamido por una Akaname es mejor que darse una ducha y ser besado por una deja tu boca más limpia que si hubieras cepillado tus dientes.
—Mmmm…
Incluso la suciedad de tu cuerpo tiene un sabor exquisito…
Meguri abrazó su propio cuerpo mientras tiembla de placer por la exquisita comida.
—Siento que me acabo de dar una ducha —Jin observó a la súcubo —es éste tu poder o algo así?
Ella le explicó sobre su estirpe y sus capacidades especiales.
Otra habilidad curiosa de las Akaname es que pueden proyectar su voz desde cualquier parte de su lengua.
Así pueden hablar incluso mientras comen.
Una vez que Jin quedó limpio, Meguri pasó al platillo principal, usó su larga lengua para envolver por completo el pene de Jin.
La vista fué cuánto menos extraña pero ya en este punto Jin no se preocupa por esa clase de detalles.
—Slurp…
Haaa…
No me canso de tu sabor…
Mhmmm…
—la lengua de Meguri rodeó firmemente al hermanito menor de Jin.
Una suave presión lo envolvió provocando agradables descargas de placer.
—Es tan grande…
Mhhhh…
Y tan duro…
Jeje~ ningún hombre sería capaz de competir contigo.
La voz de Meguri se proyectó desde distintos lugares.
Jin se sintió cómo si estuviera escuchando un ASMR, sus oídos cosquillean debido a pequeños susurros, al parecer otra de las especialidades de Meguri es el uso de su voz como herramienta para hacer sentir placer.
Aunque su efecto es mínimo gracias a las bendiciones, la saliva afrodisíaca también jugó un pequeño papel en hacer a Jin disfrutar.
Tras varios minutos de estimulación constante, finalmente estuvo listo para terminar.
—Jeje~ aquí viene mi comida~ Meguri habló enérgicamente y aumentó la velocidad de su lengua.
Entonces una corriente de líquido blanco y espeso bombeó directamente en la lengua de la súcubo.
—Ahnnn~ es tan bueno~ Aún sentada frente a él, Meguri comenzó a temblar mientras saborea su alimento.
—Haaa…
No puedo creer que algo tan bueno exista…
Haaa…
Jin decidió que era hora de dejar de ser un espectador y se levantó empujando a la linda súcubo hacia abajo.
—Jin~ espera~ no seas tan brusco.
A pesar de sus palabras, Meguri no se resistió en lo absoluto e incluso abrió descaradamente sus piernas.
La lencería roja que trae puesta es del tipo que sólo es un par de hilos.
Prácticamente no cubre nada y Jin pudo apreciar detenidamente la tierna carne rosada.
Con su mano apartó el único cuadro de tela que cubre el coño de la chica.
Ya hay algunos fluidos escurriendo desde aquella zona pero lo que más cautivó a Jin fué la completa ausencia de vello.
Ni un poco, cómo si hubiera pasado por una depilación láser.
—Jeje~ te gusta?
A las súcubos como yo no nos crece el vello, a muchos humanos parece gustarles más así.
Meguri se rió de Jin y le explicó algunas otras curiosidades sobre súcubos.
—Entonces lo meteré —Jin sin dudarlo por un momento empujó su miembro dentro de la súcubo.
Una sensación solamente descrita como celestial asaltó su cuerpo dejándolo en blanco por un momento.
Meguri tampoco permaneció indiferente.
Ambos se tomaron un momento para disfrutar de aquel sentimiento.
El pene de Jin se adaptó a Meguri gracias a los efectos de calibración sexual.
La súcubo sintió en tiempo real cómo su interior es estirado de tal forma que definitivamente no podría vivir más sin aquel hombre.
Jin entonces comenzó a mover sus caderas con fuerza llenando la habitación con el sonido de carne chocando.
—Haaa~ eres tan grande~ es mejor de lo que podría haber imaginado~ Entre gemidos, Meguri no se olvidó de halagar a su pareja.
—Tu también eres impresionante, no muchas mujeres pueden seguirme el ritmo.
Las manos de la súcubo no se quedaron quieras y comenzaron a acariciar los firmes músculos del cuerpo de Jin.
Él por su parte se agachó para poder besar sus labios ya que le gustó el sabor de la saliva de Meguri.
Algo similar a las fresas que además le deja el aliento fresco.
Tras varios minutos de empujes que bien podrían haber hecho temblar un edificio.
—Estoy por terminar.
Jin anunció su climax.
—Mmhmmm…
Déjalo salir dentro de mí~!!!
Quiero quedar embarazada!!!
Meguri lo observó directamente a los ojos con corazones reemplazando sus pupilas.
Por un momento Jin pensó en decir algo pero entonces recordó un punto importante de la novela de origen de Meguri que leyó antes.
Las súcubos son una especie en peligro de extinción debido a su baja tasa de natalidad, además sus periodos de embarazo son demasiado diferentes a los de un humano.
Pasarán años antes de que su hija nazca incluso si deja embarazada a Meguri ahora.
Entonces decidió usar calibración sexual para asegurar al 100% la posibilidad de que su pareja quede embarazada.
Finalmente dejó salir una abundante cantidad de semen dentro de Meguri.
—Aheee~ es demasiada~ siento que mi estómago está lleno~ Meguri hizo una expresión de ahegao con la lengua colgando y los ojos en blanco hacia arriba.
Cosa que excitó aún más a Jin quién giró a la chica para poder hacerlo en otra posición.
Al día siguiente.
Los primeros rayos de luz matutina despertaron a Jin quién sostiene a Meguri cálidamente entre sus brazos.
La chica duerme con una sonrisa tan felíz que por momentos resulta deslumbrante.
Su mano se deslizó hacia las perfectas nalgas con forma de melocotón maduro de Meguri y las pellizcó un poco.
Aquella acción hizo que la súcubo despierte de su sueño.
—Jeje~ buenos días esposo.
Con una pequeña risa risueña, Meguri besó profundamente a Jin quién disfrutó en silencio del sabor.
—Estás más animada que ayer —Jin finalmente se levantó del futón mientras busca su ropa.
—Después de todo…
Seré madre, estoy tan felíz —Meguri tocó su abdomen bajo con la mano mientras sonríe.
Anoche la súcubo se dió cuenta de inmediato cuando quedó embarazada y casi se pone a saltar de alegría.
Parece ser que para su especie es tan difícil quedar embarazadas que ser madre se considera alguna clase de bendición casi divina.
Jin simplemente se rió ligeramente ya que ver a una mujer tan felíz es algo agradable.
Más tarde.
Convocó a Albedo de regreso para continuar su viaje, hubo un pequeño roce entre ambas súcubos pero al final ambas decidieron comportarse como personas civilizadas.
A partir de ahí, todo fluyó de maravilla.
El grupo subió al auto y siguieron su camino hacia la ciudad de Tokyo, en su bahía se encuentra un puente que conecta con su primer destino.
—Esposo, realmente quieres ir a un lugar tan desagradable?
Ni siquiera las súcubos nos atrevemos a entrar ahí.
Meguri expresó su preocupación sincera al oír cuál es su destino.
—No te preocupes Meguri, soy demasiado fuerte así que no tendré ningún problema —Jin con una sonrisa flexionó sus músculos.
Tampoco planea hacer algo tan tonto como ir específicamente a buscar problemas.
Sólo tiene curiosidad.
Por la noche finalmente llegaron a Tokyo y decidieron quedarse por el momento en una suit del hotel más lujoso de la ciudad.
Una vez allí, Meguri disfrutó de las cómodas camas y los edredones de seda con una brillante sonrisa en el rostro.
Albedo por su parte entró al baño para preparar el agua.
Jin comenzó a quitarse la ropa ya que quiere tomar un baño, gracias a su cuerpo sobrehumano en realidad no sudó ni se cansó pero aún así le gusta tomar baños por mera costumbre.
Una vez que entró a la gran bañera fué rodeado de inmediato por Meguri y Albedo quienes deseaban algo de atención por parte de su hombre.
Jin gustosamente dejó a ambas mujeres satisfechas antes de quedarse dormido usando sus pechos como almohadas.
Al día siguiente por la mañana se despidió de sus mujeres.
—Regresaré pronto, aquí hay mucho dinero por si necesitan algo.
Entregó a Meguri una tarjeta de débito de color negro con alguno millones.
—Ten cuidado, si estás en peligro por favor no dudes en huir —antes de que se fuera, Meguri plantó un apasionado beso en Jin.
—Debería pedirle que reconsidere el llevarme con usted mi señor —Albedo por otro lado se quejó por ser dejada atrás.
Pero Jin tenía sus razones.
—Por ahora sólo quiero que protejas a Meguri, después de todo hay algunos peligros ocultos en la cuidad.
Con éso dicho, Jin salió de la habitación en dirección al reino de Tokyo.
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