Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

I Am the End: Chronicles of the New King - Capítulo 14

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. I Am the End: Chronicles of the New King
  4. Capítulo 14 - 14 EL PACTO QUE NI EL MUNDO QUISO RECORDAR
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

14: EL PACTO QUE NI EL MUNDO QUISO RECORDAR 14: EL PACTO QUE NI EL MUNDO QUISO RECORDAR La grieta del norte no era un lugar.

Era una herida que el mundo nunca logró cerrar.

El aire ahí abajo no fluía: observaba.

Cada paso de Aoi Kurogane hacía que las paredes de la grieta crujieran, no por peso, sino por reconocimiento.

Como si algo enterrado demasiado profundo por fin escuchara el nombre correcto.

Lyria caminaba a su lado, sin perder la compostura, aunque su instinto gritaba peligro.

—Esto no es magia normal —murmuró—.

Ni siquiera se siente como abismo.

—Porque no lo es —respondió Aoi—.

Es anterior a esas categorías.

Llegaron al fondo.

Allí no había lava ni monstruos encadenados.

Solo un espacio circular tallado en piedra negra, y en su centro, un símbolo imposible: no una runa, sino la ausencia de significado.

Mirarlo demasiado causaba mareo.

Entenderlo era inútil.

La voz volvió a resonar, ahora clara, profunda, cansada.

—Héroes… dioses… reyes… siempre vienen con cadenas.

—Pero tú no hueles a obediencia.

Una figura comenzó a formarse.

No completa.

No física.

Una silueta de sombra densa con grietas de luz opaca atravesándola, como si la realidad no pudiera terminar de definirla.

—¿Eres un dios antiguo?

—preguntó Lyria, firme, sin retroceder.

La cosa rió.

No con sonido, sino con presión.

—Fui lo que vino antes de que inventaran esa palabra.

—Fui borrado porque no acepté un rol.

Aoi dio un paso adelante.

—Entonces nos parecemos.

La entidad se detuvo.

Por primera vez… calló.

—Tú no vienes a sellarme… —susurró— —Ni a servirme… Aoi levantó la mano, pero no usó poder.

—No.

Vengo a ofrecerte algo mejor que libertad.

Lyria giró la cabeza, curiosa.

—Un propósito —continuó él—.

No porque lo necesites… sino porque el mundo tiembla cuando alguien sin rol decide actuar.

El símbolo del suelo comenzó a agrietarse.

—¿Y qué pides a cambio, imposible?

Aoi respondió sin dudar: —Lealtad mientras nuestros caminos coincidan.

No adoración.

No sumisión ciega.

Hizo una pausa.

—Cuando deje de convenirte… podrás marcharte.

Silencio absoluto.

Lyria abrió los ojos apenas.

Eso… no era un contrato normal.

Era una alianza entre errores.

La entidad avanzó hasta quedar frente a Aoi.

No tenía rostro, pero algo parecido a una mirada lo atravesó.

—Di mi nombre.

—El que el mundo intentó borrar.

Aoi cerró los ojos un instante.

El nombre no estaba en ningún idioma, pero aun así lo pronunció.

El mundo se estremeció.

La grieta colapsó… hacia adentro, sellándose detrás de ellos como si jamás hubiera existido.

La entidad se comprimió, adoptando una forma más pequeña, estable, orbitando alrededor de Aoi como una sombra consciente.

Lyria respiró hondo.

—…acabamos de romper algo importante.

—No —respondió Aoi con calma—.

Acabamos de recordar algo que el mundo fingía no necesitar.

Muy lejos de allí, en la capital, el Oráculo se apagó por completo.

No se rompió.

No explotó.

Simplemente dejó de responder.

Los sacerdotes entraron en pánico.

Los dioses… guardaron silencio.

Y en un camino solitario, Caelum Ardent sintió el temblor.

No como una orden.

No como una advertencia.

Sino como una certeza.

—Así que elegiste avanzar… —murmuró—.

Sin ellos.

Apretó el puño.

—Entonces yo también.

Mientras tanto, en la Fortaleza Umbría, Seren observó cómo una nueva sombra se añadía al dominio.

No hostil.

No domesticada.

Aliada.

Aoi regresó al bastión y miró a su ejército.

—El mundo ya no tiene árbitro —dijo—.

Su voz no alzó el tono, pero todos la escucharon.

—A partir de ahora… las reglas las escriben los que se atreven a existir sin permiso.

Las lunas se alinearon por un segundo.

Y algo antiguo, olvidado y peligroso… sonrió junto a él.

Porque el error original ya no estaba solo.

Y el mundo aún no entendía que lo peor no era Aoi Kurogane… Era lo que venía después.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo