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I Am the End: Chronicles of the New King - Capítulo 19

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  4. Capítulo 19 - 19 Las que aguardaron al Fin
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19: Las que aguardaron al Fin 19: Las que aguardaron al Fin El santuario no estaba vacío.

Eso fue lo primero que Aoi entendió cuando dio un paso más allá del círculo roto.

El aire no solo cargaba restos de magia vieja, sino voluntad.

Presencias contenidas.

Esperando permiso… o recuerdo.

Aoi cerró los ojos.

Diez años sellado no habían borrado los hilos que lo unían a ellas.

—Ya pueden salir —dijo, con voz baja—.

El mundo volvió a romperse.

Eso significa que sigo aquí.

El silencio vibró.

Entonces, a la izquierda del altar, una runa distinta a las demás se desmoronó como ceniza húmeda.

De esa grieta emergió una figura envuelta en cadenas de luz azul, que se extinguieron al tocar el suelo.

Cabello plateado.

Mirada afilada.

Sonrisa torcida.

—Tardaste —dijo ella—.

Pensé que te habías rendido.

Lyria cayó de pie, como si jamás hubiera estado prisionera.

Se estiró el cuello, los hombros, el alma entera.

—Diez años —continuó—.

Te juro que, cuando salga de aquí, voy a romper algo solo para compensar.

Aoi la observó sin moverse.

—Sigues igual —respondió.

—Mentiroso.

Tú eres el que no cambió nada —replicó, pero su voz se suavizó—.

Y eso… me tranquiliza.

Antes de que pudiera decir algo más, el suelo tembló de nuevo.

Esta vez, desde lo profundo del santuario.

La segunda prisión no tenía cadenas visibles.

Era un capullo de cristal oscuro, suspendido en el aire como un pensamiento detenido.

Cuando Aoi se acercó, la superficie respondió a su presencia, resquebrajándose con lentitud reverente.

Desde dentro, una luz cálida comenzó a filtrarse.

—Aoi… —susurró una voz—.

¿Ya terminó?

El cristal se abrió sin ruido.

Seren descendió despacio, como una hoja que no conoce el miedo al suelo.

Cabello oscuro, expresión serena, ojos que siempre miraban más allá del presente.

Al tocar tierra, dio un paso inseguro… y luego otro.

Respiró.

—El mundo sigue en pie —dijo—.

Qué decepción tan hermosa.

Aoi soltó el aire que no sabía que estaba conteniendo.

—Perdón —fue lo primero que dijo—.

Las dejé aquí.

Lyria chasqueó la lengua.

—No empieces con eso ahora.

Seren negó con suavidad.

—No fue abandono —corrigió—.

Fue un acuerdo.

Sabíamos el riesgo.

Lyria cruzó los brazos.

—Aunque sigue siendo una pésima decisión.

Aoi bajó la mirada.

—Diez años… —Diez años —repitió Seren—.

Suficientes para ver mucho desde el silencio.

Aoi levantó la cabeza.

—¿Qué viste?

Seren cerró los ojos un instante.

—Un mundo que aprendió a mentir mejor —respondió—.

Y un Rey Demonio que creció sin oposición real.

Lyria sonrió, peligrosa.

—Y un reino que sigue creyendo que puede controlar finales.

El temblor volvió.

Más lejano.

Más consciente.

Aoi lo sintió claro: el mundo ya sabía que había cometido otro error.

—Las cosas cambiaron —dijo él—.

Hay otro héroe.

Fue él quien rompió el sello.

Seren abrió los ojos.

—¿Por desesperación?

—Por traición —respondió Aoi.

Lyria silbó.

—Ah.

Clásico.

Hubo un instante de silencio.

No incómodo.

Decidido.

—Entonces —dijo Seren—, ¿qué vas a hacer ahora?

Aoi miró el cielo agrietado, visible incluso desde el fondo del santuario.

—Primero —dijo—, saldremos de aquí.

—¿Y luego?

—preguntó Lyria, ya sonriendo.

Aoi respondió sin elevar la voz.

—Luego… voy a terminar lo que el mundo interrumpió.

El santuario comenzó a colapsar de verdad.

Las tres figuras avanzaron juntas hacia la salida, mientras el norte temblaba y los viejos sellos se deshacían como recuerdos mal contados.

Después de diez años, el Fin no estaba solo.

Y el mundo… acababa de recordarlo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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