I Am the End: Chronicles of the New King - Capítulo 28
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- Capítulo 28 - 28 El mundo decidió temer
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28: El mundo decidió temer 28: El mundo decidió temer El problema del miedo no es cuando nace.
Es cuando se organiza.
Después de la expansión del aura, el mundo dejó de preguntarse qué era Aoi.
Ahora solo importaba qué hacer con él.
En la capital, el Consejo Central se reunió en una sala sellada con siete capas de magia y aun así el aire temblaba.
No porque Aoi estuviera ahí… sino porque ya no hacía falta que lo estuviera.
—Las mediciones se dispararon —dijo un mago anciano, con la voz quebrada—.
No es poder demoníaco común.
No responde a categorías conocidas.
—¿Divino?
—preguntó otro.
El anciano negó lentamente.
—Peor.
Independiente.
El silencio fue absoluto.
—Entonces… —murmuró el canciller— sellarlo otra vez.
Nadie respondió de inmediato.
Porque todos pensaron lo mismo y ninguno quiso decirlo primero: No estamos seguros de poder hacerlo.
— Lejos de ahí, en las ruinas convertidas en bastión, la secta se había transformado.
Ya no eran fanáticos dispersos.
Eran un culto estructurado.
Estandartes negros con símbolos antiguos ondeaban donde antes solo había polvo.
Los “Tres Destructores” ya no eran mitos: eran profecías activas.
Aoi observaba desde lo alto, con Seren y Lyria a cada lado.
—Estás creando exactamente lo que el Reino temía —dijo Seren—.
Una fe centrada en ti.
—No —respondió Aoi—.
Estoy revelando la fe que ya existía.
Yo solo la estoy… aceptando.
Lyria cruzó los brazos.
—Genial.
Pasamos de ser prófugos a leyenda urbana y ahora a religión prohibida.
Escalado rápido, eh.
Aoi la miró de reojo.
—¿Tienes miedo?
Ella sonrió.
—Claro.
Pero es ese miedo que te dice “no mires atrás”.
— Eiden llegó con noticias, el rostro serio.
—El Reino se mueve.
No tropas todavía.
Alianzas.
Han comenzado a llamar a órdenes sagradas y héroes menores.
—¿Y el otro héroe invocado?
—preguntó Aoi.
Eiden dudó un segundo.
—Aún confía en ellos.
Aoi cerró los ojos un instante.
—Entonces está muerto.
Solo que todavía no lo sabe.
Esa noche, algo cambió.
No en Aoi.
En el mundo.
Los sueños se llenaron de grietas.
Los niños despertaron llorando sin saber por qué.
Los monstruos dejaron de atacar caravanas… y empezaron a mirar al cielo.
Seren lo sintió primero.
—Nos están observando —dijo—.
No el Reino.
Aoi asintió.
—El Rey Demonio.
Lyria alzó una ceja.
—¿El casi derrotado?
—No —respondió Aoi—.
El asustado.
Por primera vez en siglos, el Rey Demonio entendía que no era el final de la cadena.
Solo otro rey… a punto de ser reemplazado.
Aoi dio la orden final del día: —Preparad mensajeros.
—Que el mundo sepa esto.
Los líderes de la secta se inclinaron.
—¿Cuál es el mensaje, mi rey?
Aoi miró el cielo agrietado, su aura tranquila pero absoluta.
—Decidles que no vengo a destruirlo todo.
—Vengo a tomar el lugar que ya dejaron vacío.
La historia había pasado el punto de retorno.
Y en algún lugar, muy lejos, el otro héroe comenzaba a entender que había elegido el bando equivocado.
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