I Am the End: Chronicles of the New King - Capítulo 36
- Inicio
- Todas las novelas
- I Am the End: Chronicles of the New King
- Capítulo 36 - 36 El error del Reino
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
36: El error del Reino 36: El error del Reino El Reino confundió silencio con control.
Fue un error clásico.
Antiguo.
Fatal.
Creyeron que, si no nombraban a Aoi, si no lo declaraban enemigo oficial, podrían encerrarlo de nuevo en el lenguaje.
Borrar su influencia con tinta y sellos.
Como antes.
Así que actuaron.
Mal.
El decreto llegó al amanecer.
No lo anunciaron con trompetas, sino con ordenes absolutas enviadas a cada ciudad importante: —Disolución inmediata de cultos no registrados.
—Detención de mensajeros ideológicos.
—Reactivación del Proyecto Héroe.
Cuando la última línea fue leída en el Consejo, nadie celebró.
—¿Están seguros?
—preguntó una archimaga—.
Crear otro héroe ahora… El canciller apretó los dientes.
—La gente necesita una figura que mirar.
Algo que no sea… él.
Nadie dijo el nombre.
Nunca lo decían.
La reacción fue inmediata.
No rebelión.
Desobediencia tranquila.
En varias ciudades, los templos cerraron sin protestar.
Los sacerdotes no se resistieron.
Simplemente… se fueron.
Dejaron llaves.
Apagaron velas.
En mercados, la gente ignoró los avisos.
No los rompió.
No gritó consignas.
Siguió viviendo como si el decreto no tuviera autoridad real.
Eso aterrorizó más al Reino que cualquier motín.
—No luchan —dijo un capitán—.
No obedecen.
—Peor —respondió el comandante—.
Ya no nos reconocen.
En el bastión negro, Aoi observaba sin expresión.
—Activaron el Proyecto Héroe —dijo Seren—.
Van a invocar a alguien.
Rápido.
Sin preparación.
Lyria chasqueó la lengua.
—Speedrun del apocalipsis.
Clásico.
Kael apretó los puños.
—Eso… eso matará al invocado.
O lo romperá.
Aoi asintió lentamente.
—Ambas opciones los benefician.
Un mártir o un arma inestable.
Se dio la vuelta.
—Prepárense.
—¿Para impedirlo?
—preguntó Eiden.
—No —respondió Aoi—.
Para observar.
El silencio fue pesado.
—Si interfiero ahora —continuó—, justifico su narrativa.
Si los dejo actuar… crean su propio verdugo.
Seren lo miró fijo.
—Estás dejando que cometan un crimen.
Aoi no esquivó la mirada.
—Estoy dejando que el mundo vea quién lo comete.
La invocación ocurrió esa misma noche.
Apresurada.
Mal alineada.
Forzada con sellos incompletos.
Desde el bastión, Aoi sintió el tirón.
No mágico.
Existencial.
Alguien fue arrancado de su vida.
—Uno más… —murmuró Kael.
El cielo no se partió.
Eso fue lo extraño.
Solo un temblor seco, como un corazón que late fuera de ritmo.
Aoi cerró los ojos.
—Este será distinto.
—¿Más fuerte?
—preguntó Lyria.
—Más frágil —respondió Aoi—.
Y por eso… más peligroso para ellos.
Abrió los ojos.
—El Reino acaba de crear algo que no controlará… —y que ya no podrá culparnos de romper.
En la capital, un grito atravesó la sala del ritual.
No de ira.
No de miedo.
De confusión absoluta.
El error ya estaba hecho.
Y el Reino… acababa de quedarse sin excusas.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com