I Am the End: Chronicles of the New King - Capítulo 37
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- Capítulo 37 - 37 El héroe que no encajaba
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37: El héroe que no encajaba 37: El héroe que no encajaba El nombre del invocado tardó en llegar.
No porque fuera secreto.
Porque nadie sabía cómo llamarlo.
El joven apareció en medio del círculo roto, temblando, con la mirada perdida de quien fue arrancado de un mundo que aún seguía existiendo sin él.
No traía armas.
No traía gloria.
Traía ropa común… y un miedo silencioso que no sabía a qué rezarle.
—¿Dónde…?
—alcanzó a decir.
Los magos no respondieron de inmediato.
Los sellos seguían parpadeando, inestables.
El ritual había forzado una conexión defectuosa.
Algo estaba desfasado.
—Identificación —ordenó el canciller, tenso—.
Ahora.
Un cristal de lectura descendió frente al chico.
Parpadeó.
Chilló.
Se agrietó.
—¿Qué significa eso?
—preguntó un noble.
La archimaga tragó saliva.
—Que no puede ser medido bajo el sistema del Reino.
El chico levantó la cabeza.
—¿Sistema…?
—Tranquilo —dijo el canciller con una sonrisa ensayada—.
Has sido elegido como héroe para salvar este mundo.
Silencio.
—…¿Salvarlo de qué?
Nadie respondió con claridad.
Le asignaron un nombre funcional: H-07.
No por crueldad.
Por prisa.
Lo vistieron.
Lo rodearon de instructores.
Le hablaron de deber, de amenaza demoníaca, de sacrificio honorable.
Todo demasiado rápido.
Demasiado hueco.
Lo extraño fue que… funcionó.
H-07 aprendía rápido.
Demasiado.
No copiaba técnicas: las reinterpretaba.
No recibía bendiciones: el entorno se ajustaba a él, como si intentara ayudarlo a entender dónde estaba.
—No es poder bruto —dijo la archimaga, observándolo—.
Es adaptación forzada.
—¿Eso es bueno?
—preguntó el canciller.
La mujer negó.
—Es impredecible.
Desde el bastión, Aoi lo sintió con claridad.
—No está roto —dijo—.
Está… fuera de fase.
Seren asintió.
—Como si no perteneciera a ninguna narrativa.
Lyria se apoyó en la baranda.
—O sea, el Reino quería un símbolo y les salió un bug viviente.
Kael frunció el ceño.
—Si lo empujan a pelear… —Se romperá —terminó Aoi—.
O romperá algo más grande.
Miró al horizonte.
—Pero aún no me siente.
—¿Eso es bueno?
—preguntó Kael.
Aoi respondió sin dudar: —No.
Significa que todavía cree que el problema está delante, no arriba.
En la capital, el canciller tomó la decisión que sellaría todo.
—Envíen a H-07 al frente —ordenó—.
Que enfrente una amenaza real.
Necesitamos resultados visibles.
—No está listo —objetó la archimaga.
—Nadie lo está cuando se convierte en héroe —respondió él—.
Ese es el punto.
El chico escuchó la orden desde la puerta entreabierta.
No entendía el mundo.
No entendía al Reino.
Pero entendía una cosa muy clara: —Si no obedezco —pensó—, me descartan.
Apretó los puños.
—Entonces… iré.
— Aoi cerró los ojos en el bastión negro.
—Ahí está —murmuró—.
El momento exacto.
Abrió los ojos.
—Cuando ese héroe vea la verdad… —no me buscará como enemigo.
Su aura se calmó por completo.
—Me buscará como respuesta.
Y en ese instante, sin saberlo, el nuevo héroe dio su primer paso… no hacia la salvación del mundo, sino hacia el lugar donde todas las mentiras terminaban.
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