I Am the End: Chronicles of the New King - Capítulo 51
- Inicio
- Todas las novelas
- I Am the End: Chronicles of the New King
- Capítulo 51 - 51 El milagro que no quiso ocurrir
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
51: El milagro que no quiso ocurrir 51: El milagro que no quiso ocurrir Aoi no aceptaba finales.
No después de todo lo que había roto.
No después de matar dioses.
No después de perder a Kael.
El mundo estaba en silencio cuando regresó al lugar exacto donde Kael había desaparecido.
No había sangre.
No había restos.
Solo una ausencia tan limpia que dolía más que cualquier herida.
—Aquí —dijo Aoi—.
—Aquí todavía queda algo de él.
Seren dudó.
—Aoi… los dioses no lo mataron como a otros.
—Lo borraron.
Lyria apretó el grimorio contra su pecho.
—Aun así… si alguien puede desafiar eso… eres tú.
Aoi no respondió.
Se arrodilló.
El Trono del Rey Demonio se manifestó detrás de él, no físico, pero presente.
El aire se volvió pesado, reverente, como si el mundo contuviera la respiración.
—Kael —susurró—.
—Si todavía existes… respóndeme.
Nada.
Aoi cerró los ojos.
Y decidió.
🔓 Habilidad prohibida activada: “Reversión del Fin” Intenta devolver una existencia concluida anclándola al presente.
La tierra tembló.
No violentamente.
Con miedo.
Recuerdos comenzaron a surgir alrededor: risas, voces, escenas del pasado de Kael.
El niño trabajador.
El hijo atento.
El joven que ayudaba sin pedir nada.
—¡Funciona!
—exclamó Lyria.
Una silueta comenzó a formarse.
No completa.
No estable.
—Kael… —murmuró Aoi, levantándose—.
—Estoy aquí.
La figura levantó el rostro.
Por un instante… sonrió.
Seren sintió un nudo en la garganta.
—Aoi… algo no está bien… La silueta empezó a deshacerse.
No como polvo.
Como un recuerdo mal contado.
⚠️ Interferencia detectada: La existencia no puede regresar si fue anclada como sacrificio.
—¿Qué…?
—Aoi alzó la mano—.
—No.
No.
No te atrevas.
Activó otra habilidad.
🔓 “Autoridad del Abismo” — Forzada Reclamando una excepción absoluta.
El Trono respondió… pero el mundo no.
La silueta de Kael lo miró una última vez.
—No… fuerces esto… —susurró, con una voz suave, familiar—.
—Estoy bien.
Aoi gritó.
No de ira.
De desesperación.
—¡NO!
¡NO TE VAYAS!
Extendió ambas manos.
El cielo se agrietó.
La tierra se abrió.
Pero el recuerdo… sonrió una vez más.
—Gracias… por intentarlo.
Y se fue.
Todo colapsó hacia adentro.
No explosión.
No destrucción.
Vacío.
Aoi cayó de rodillas.
El Trono se apagó.
Por primera vez desde que se convirtió en Rey Demonio… no había respuesta.
—Fallé… —susurró—.
—Incluso con todo este poder… Seren se acercó y lo abrazó con fuerza, sin miedo a la oscuridad que emanaba de él.
—No fallaste —dijo—.
—Él eligió proteger.
—Y tú elegiste amar.
Lyria lloraba abiertamente.
—Algunos sacrificios… no pueden deshacerse.
Aoi apretó los dientes.
Las lágrimas volvieron.
—Yo destruí dioses… —pero no pude salvar a la única persona que no debía perder.
El viento sopló.
Suave.
Cálido.
La niña apareció, sosteniendo algo pequeño entre las manos: una piedra lisa, grabada con un símbolo torpe.
—Él me dio esto —dijo—.
—Dijo que si me daba miedo… lo apretara fuerte.
Aoi tomó la piedra.
Sintió algo.
No poder.
No magia.
Presencia.
🔓 Efecto persistente — “Herencia de Kael” Mientras su recuerdo viva, Aoi no podrá perder por completo su humanidad.
Aoi cerró los ojos y apoyó la frente contra el suelo.
—Perdóname… Kael.
El mundo no respondió.
Pero algo dentro de Aoi… se quebró definitivamente.
Y de esa grieta… no nació más rabia.
Nació algo peor.
Una determinación tan fría, tan absoluta, que incluso los dioses restantes temblaron.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com