I Am the End: Chronicles of the New King - Capítulo 55
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Capítulo 55: La limpieza que nadie pidió
Aoi no lo llamó justicia.
Ni venganza.
Ni salvación.
Lo llamó orden.
—El mundo está enfermo —dijo, observando una ciudad desde lo alto—.
—No por los dioses.
—No por los demonios.
Sus ojos se estrecharon.
—Sino por lo que la gente permitió crecer.
Seren sintió el peso de esas palabras.
—¿A qué te refieres con… “basura”? —preguntó, con cautela.
Aoi no respondió de inmediato.
Señaló.
Debajo de ellos:
traficantes de personas protegidos por nobles,
señores de guerra jugando a ser reyes,
sectas que usaban niños como ofrendas,
ciudades enteras viviendo del sufrimiento ajeno.
—Eso —dijo—.
—Lo que no duda en pisar a otros para existir.
Lyria tragó saliva.
—Si haces esto… no habrá vuelta atrás.
Aoi la miró.
—La vuelta atrás murió con Kael.
No fue una masacre.
Fue peor.
Aoi apareció frente a ellos.
Los criminales no entendieron qué pasaba.
Sus hechizos fallaron.
Sus armas pesaron como plomo.
—¿Quién demonios eres? —gritó uno.
Aoi lo miró como se mira algo roto.
—El error que ustedes ayudaron a crear.
Levantó la mano.
🔓 Habilidad activa — “Juicio del Fin”
Detecta intención maligna profunda y ejecuta una eliminación absoluta del objetivo.
No hubo sangre.
No hubo gritos largos.
Simplemente… dejaron de estar.
Los demás cayeron de rodillas.
—¡Piedad!
—¡No sabíamos!
—¡Seguíamos órdenes!
Aoi caminó entre ellos.
—El mal siempre tiene excusas —dijo—.
—Eso no lo hace menos mal.
Los que habían sido forzados…
los que dudaron…
los que aún temblaban por culpa y no por miedo…
Aoi los ignoró.
La habilidad no los tocó.
Seren abrió los ojos.
—Está… eligiendo.
—No —corrigió Lyria—.
—Está separando.
Las noticias corrieron rápido.
Señores corruptos desaparecieron.
Mercados negros colapsaron.
Reinos enteros entraron en pánico.
No por guerras.
Por silencio.
—El Rey Demonio castiga solo a los culpables —decían unos.
—Es un monstruo jugando a ser juez —decían otros.
Aoi escuchó todo.
No le importó nada.
Esa noche, Seren lo enfrentó.
—¿Y cuando te equivoques?
—¿Cuando tu juicio falle?
Aoi la miró largo rato.
—Entonces cargaré con ese pecado —dijo—.
—Yo. No el mundo.
La oscuridad a su alrededor se mantuvo quieta.
Controlada.
Afilada.
—No estoy salvando este mundo —continuó—.
—Estoy quitándole el pus para que algo nuevo pueda crecer.
Lyria cerró los puños.
—Te convertirás en lo que todos temen.
Aoi asintió.
—El miedo es un precio barato si los míos pueden dormir tranquilos.
Miró a la niña dormida.
A Seren.
A Lyria.
—Kael murió protegiendo a alguien que no conocía.
—Yo viviré eliminando a quienes harían lo mismo que lo mató.
El cielo no respondió.
Los dioses no bajaron.
Pero el mundo…
el mundo empezó a cambiar.
No hacia la luz.
Hacia un lugar más frío.
Más seguro.
Más honesto.
Y mientras Aoi avanzaba,
la humanidad comprendió algo aterrador:
El Rey Demonio no quería gobernarlos.
Quería decidir quién merecía seguir existiendo.
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