I Am the End: Chronicles of the New King - Capítulo 57
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Capítulo 57: Monstruos contra monstruos
Aoi no huyó de la idea.
La aceptó.
Al amanecer, cuando el mundo todavía estaba tibio entre la noche y el día, Aoi se miró reflejado en un lago oscuro. No buscó su rostro… buscó lo que era.
—Ya lo entiendo —dijo.
La superficie del agua tembló.
—No soy un rey.
—No soy un juez.
—No soy un salvador.
Su reflejo sonrió primero.
—Soy un monstruo.
Seren sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
—Aoi…
Él levantó la mano.
—No me consueles —dijo con calma—.
—Esto no es tristeza.
—Es claridad.
Se inclinó hacia el agua.
—Los monstruos existen para ser detenidos —continuó—.
—Pero este mundo creó demasiados.
El reflejo se deformó, volviéndose más alto, más oscuro, con ojos que no pertenecían a ningún humano.
—Así que el mundo me creó a mí.
El lago se partió en ondas negras.
🔓 Reconocimiento del Núcleo — “Identidad del Fin”
Aoi acepta su naturaleza.
Conflictos internos reducidos.
Poder estabilizado.
Lyria dio un paso atrás.
—Eso… no te hace más peligroso.
—Te hace peor.
Aoi la miró con serenidad absoluta.
—No.
—Me hace consistente.
Se giró hacia ellas.
—Los monstruos no dudan.
—No mienten.
—No piden permiso.
Apretó el colgante de Kael.
—Kael fue la luz en medio de la oscuridad.
—Yo soy la oscuridad que protege esa luz…
—aunque ya no exista.
Silencio.
—Mataré monstruos —dijo—.
—Reyes corruptos.
—Dioses hipócritas.
—Héroes que olvidaron por qué luchaban.
Seren apretó los puños.
—¿Y si un día tú eres el peor de todos?
Aoi no desvió la mirada.
—Entonces esperaré a que nazca otro monstruo…
—capaz de matarme.
El viento se detuvo.
El mundo pareció aceptar el rol.
⚠️ Cambio de Rol Existencial:
Aoi ya no es una anomalía.
Es una función.
Aoi comenzó a caminar.
—No quiero amor.
—No quiero comprensión.
—No quiero absolución.
Su sombra se alargó, cubriendo el camino.
—Solo quiero que los monstruos sepan una cosa.
Se detuvo una última vez.
—Si existes para devorar este mundo…
—yo existo para devorarte a ti.
Seren cerró los ojos.
Lyria respiró hondo.
La niña, desde atrás, apretó la piedra y sonrió débilmente.
El Rey Demonio no caminaba hacia el fin.
Caminaba entre monstruos,
como el peor de todos.
Y el mundo, por primera vez,
se sintió un poco más seguro…
y mucho más condenado.
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