I Am the End: Chronicles of the New King - Capítulo 60
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Capítulo 60: Un pacto sin fe
Azrael tardó en levantarse.
No porque su cuerpo no pudiera…
sino porque su orgullo aún estaba en el suelo.
Cuando al fin se puso de pie, ya no caminaba detrás de Aoi como igual. Caminaba consciente de la distancia.
—Ahora lo entiendo —dijo—.
—No sigues a nadie.
—El mundo te sigue… aunque no quiera.
Aoi no respondió.
Seguían avanzando por tierras donde los templos estaban vacíos y los estandartes colgaban rotos, como si las ciudades hubieran perdido la razón de existir antes que la vida.
—No te juraré lealtad —continuó Azrael—.
—Los juramentos son mentiras elegantes.
Aoi se detuvo.
—Bien —dijo—.
—Yo no creo en la fe.
Se giró hacia él.
—Si caminas conmigo, será por interés.
—Por odio.
—O por miedo.
Azrael sonrió, cansado.
—Las tres.
El aire se tensó.
🔓 Contrato del Fin — Acuerdo Implícito
No hay juramento.
No hay traición perdonable.
Solo consecuencias.
Lyria observó la escena con inquietud.
—Estás reuniendo cosas que el mundo no puede controlar —dijo—.
—Eso siempre termina mal.
Aoi la miró con suavidad extraña.
—El mundo ya terminó una vez.
—Solo se niega a aceptarlo.
Esa noche, Azrael habló.
No como dios.
Como alguien que había visto el cielo por dentro.
—Quedan catorce —dijo—.
—No todos son guerreros.
—Algunos son conceptos.
—Otros… solo símbolos.
Aoi escuchó con atención.
—Los símbolos caen más fácil —respondió—.
—Solo hay que mostrar que son reemplazables.
Azrael lo miró con respeto incómodo.
—Te convertirás en lo que ellos temían desde el inicio.
Aoi cerró los ojos un segundo.
La imagen de Kael cruzó su mente.
—Ya lo soy.
Muy lejos, en el plano superior, los dioses restantes se reunieron.
No para discutir.
Para contar.
—El caído se unió a él…
—El mundo responde a su sombra…
—La fe se está erosionando…
Uno de ellos habló con voz temblorosa:
—Esto ya no es una rebelión.
Silencio.
—Es una sucesión.
Aoi se levantó al amanecer.
—Nos moveremos —dijo—.
—Quiero que el mundo me vea.
Seren frunció el ceño.
—¿Como amenaza?
Aoi negó.
—Como advertencia.
Azrael extendió sus alas incompletas, sombras solidificadas en formas nuevas.
—¿Y cuando bajen todos?
Aoi caminó al frente.
—Entonces aprenderán algo simple.
Se detuvo solo una vez.
—No hace falta matar a los dioses para destronarlos.
—Solo hay que demostrar…
—que ya no son necesarios.
El cielo no respondió.
Y eso fue lo más aterrador.
Porque el mundo, por primera vez,
no esperaba salvación desde arriba.
Esperaba al monstruo
que caminaba sobre la tierra.
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