I Am the End: Chronicles of the New King - Capítulo 64
- Inicio
- Todas las novelas
- I Am the End: Chronicles of the New King
- Capítulo 64 - Capítulo 64: Coronas arrancadas
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 64: Coronas arrancadas
El mundo siempre había temido a los Reyes Demonio.
Aoi no.
—Son ecos —dijo—.
—Sombras que juegan a gobernar ruinas.
Azrael asintió.
—Cuatro de ellos dominan los territorios del oeste.
—Ejércitos.
—Reliquias antiguas.
—Seguidores fanáticos.
Aoi caminó sin prisa.
—Entonces iremos uno por uno.
—No a conquistarlos.
—A reemplazarlos.
El primer reino cayó sin guerra.
Su Rey Demonio, Varkuun, gobernaba con terror y sacrificios inútiles. Cuando Aoi entró en su sala del trono, el aire mismo rechazó al falso monarca.
—¿Quién te crees para—?
No terminó la frase.
🔓 Juicio del Fin — Confirmación
Entidad clasificada como monstruo sin propósito.
Varkuun dejó de existir.
Sus generales cayeron de rodillas.
—El trono está vacío —dijo Aoi—.
—El que quiera seguir viviendo…
—sígame.
La mitad lo hizo.
La otra mitad huyó.
El reino quedó en silencio.
El segundo Rey Demonio intentó negociar.
—Puedo darte reliquias.
—Ejércitos.
—Lealtad.
Aoi lo miró con cansancio.
—No quiero lo que robaste.
—Quiero lo que eres.
No hubo trato.
Sus artefactos —armas malditas, grimorios, sellos antiguos— fueron reclamados. No como tesoros… como herramientas.
Azrael observó.
—Estás armando algo peor que un imperio.
Aoi respondió sin emoción.
—Un final necesita infraestructura.
El tercero intentó rebelarse.
Reunió a sus seguidores.
Prometió gloria.
Prometió sangre.
Aoi no avanzó.
Se limitó a existir.
El miedo hizo el resto.
Los seguidores se volvieron unos contra otros. El Rey Demonio cayó sin que Aoi lo tocara.
—El miedo bien usado ahorra guerras —murmuró Seren.
Aoi no respondió.
El cuarto… comprendió.
Se arrodilló.
—No soy un rey —dijo—.
—Solo sobreviví más que los otros.
Aoi lo observó largo rato.
—Eso no te absuelve.
El trono quedó vacío por cuarta vez.
Al final del día, cuatro coronas demoníacas yacían ante Aoi.
No las usó.
Las rompió.
—No habrá más reyes como ellos —dijo—.
—Habrá estructura.
—Orden.
—Y miedo suficiente para que nadie olvide quién manda.
Los seguidores supervivientes juraron lealtad.
No por fe.
Por entendimiento.
Azrael habló en voz baja:
—Has hecho en un día lo que los dioses no lograron en siglos.
Aoi miró los ejércitos reunidos.
Las reliquias alineadas.
Los estandartes bajados.
—Esto no es conquista —dijo—.
—Es limpieza previa.
Se dio la vuelta.
—Los Reyes Demonio eran obstáculos.
—Los dioses… son el objetivo real.
El cielo permaneció en silencio.
Cuatro reinos habían cambiado de dueño.
No por guerra.
No por pacto.
Por inevitabilidad.
Y el mundo entendió algo aterrador:
El Rey Demonio definitivo
no necesitaba trono.
Porque todos los demás
ya estaban vacíos.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com