I Am the End: Chronicles of the New King - Capítulo 74
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Capítulo 74: Un corazón entre sombras
El amanecer se filtraba lentamente entre las nubes, tiñendo el mundo con un tono dorado y suave. Por primera vez en mucho tiempo, Aoi no sintió necesidad de romper, destruir ni controlar. Solo estaba… allí, parado junto al campamento, observando cómo el fuego de la noche moría y cómo el mundo parecía respirar con él.
Seren estaba a su lado, recogiendo algunas pertenencias para iniciar el día. No había miradas cómplices, ni gestos dramáticos. Solo rutina. Pero Aoi la observó con detenimiento, recordando todas las veces que su paciencia lo sostuvo, todas las veces que su luz lo calmó, incluso cuando él se hundía en la oscuridad más profunda.
—Seren —dijo con voz firme, pero tranquila—.
Ella levantó la mirada, sorprendida por la solemnidad en su tono.
—Sí… Aoi? —preguntó.
Él respiró hondo, midiendo cada palabra, cada emoción que había reprimido por tanto tiempo.
—He pensado mucho… —empezó—.
—Sobre mí, sobre el mundo… sobre ti.
Un silencio expectante llenó el aire. Lyria y Nyx, que estaban cerca jugando con Azrael, se detuvieron y los observaron sin entender del todo lo que estaba a punto de suceder.
—No puedo prometer ser alguien completamente normal —continuó Aoi—.
—Ni puedo prometer que todo lo que he hecho desaparezca de golpe…
—Pero sé una cosa: quiero intentarlo contigo.
Seren se quedó en silencio, incrédula. Su corazón latía rápido, mezcla de sorpresa y alegría. El resto del grupo intercambió miradas confundidas, incluso Nyx parpadeó sorprendida, sin poder ocultar un pequeño gesto de sonrisa.
—Intentarlo… —repitió Seren suavemente, casi como un susurro para sí misma.
—Sí —dijo Aoi, con decisión—.
—Acepto lo que siento por ti.
—Quiero estar a tu lado, no como Rey Demonio…
—sino como Aoi.
Seren dio un paso adelante, acercándose. Sus ojos brillaban con emoción contenida, pero llenos de sinceridad.
—Yo… también te amo, Aoi —dijo—.
—Siempre lo he hecho.
Un silencio cálido los envolvió. Los demonios alrededor no podían comprender del todo lo que ocurría, pero algo cambió en el aire. La tensión habitual que seguía a la presencia de Aoi se volvió ligera, como si la oscuridad misma respetara este pequeño acto de humanidad.
Lyria y Nyx se miraron y sonrieron entre ellas, mientras Azrael se encogía de hombros con una leve sonrisa que apenas se permitía.
Aoi inclinó la cabeza ligeramente, y por primera vez, sin aura, sin sombra que intimidara, extendió su mano hacia Seren.
Ella la tomó sin dudar. Fue un gesto simple, pero suficiente para sorprender al grupo entero. Incluso Nyx murmuró:
—Nunca pensé que lo vería…
—Ni yo —dijo Lyria con asombro—.
Aoi respiró profundo, sintiendo por primera vez un peso aliviado. Una parte de su oscuridad se suavizó, no porque desapareciera, sino porque alguien había elegido caminar a su lado a pesar de todo.
—Vamos —dijo él finalmente—.
—Juntos, a donde el mundo nos lleve.
Seren asintió, tomando su mano con firmeza.
Los demás no podían ocultar su sorpresa, pero también entendieron algo importante: incluso en un mundo gobernado por poder y destrucción, había lugar para algo que no se podía controlar… el amor.
El viento movió sus cabellos. La luz del amanecer bañó sus rostros. Y en ese momento, por primera vez, el Rey Demonio del Fin eligió amar.
El mundo podía esperar.
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