I Am the End: Chronicles of the New King - Capítulo 76
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Capítulo 76: El anuncio en la cima del mundo
El aire estaba cargado, no de guerra ni de poder, sino de expectación. Aoi se situó frente a un grupo inusual: demonios, humanos aliados, y algunos curiosos que habían seguido los últimos movimientos del Rey Demonio y la Destructora. El sol se alzaba alto, reflejando el brillo metálico de las armas, las armaduras y los ojos atentos de todos los presentes.
Nyx se mantenía a su lado, observando con una mezcla de curiosidad y diversión. Lyria jugueteaba con su cabello, incapaz de contener la emoción, mientras Azrael se cruzaba de brazos, adoptando su postura habitual de “no me sorprendes fácilmente”, aunque un destello de intriga se le escapaba en la mirada.
—Hoy… —comenzó Aoi, su voz grave resonando sobre la multitud—.
—No he venido a declarar la guerra.
—No he venido a imponer mi voluntad.
El silencio se profundizó. Incluso los vientos parecían detenerse, como si quisieran escuchar cada palabra.
—Hoy… —continuó——voy a hablar de algo diferente.
Seren dio un paso adelante, con la seguridad que emanaba de su nuevo título y poder. Su mano rozó la de Aoi, y un vínculo visible de aura oscura y luz se formó entre ellos, uniendo sus presencias de manera innegable.
—Seren y yo —dijo Aoi finalmente——hemos decidido unir nuestras vidas.
Un murmullo recorrió la multitud. Algunos humanos parpadearon incrédulos, otros demonios intercambiaron miradas sorprendidas. Nadie esperaba tal declaración del Rey Demonio del Fin.
—Nuestra relación —continuó Aoi——no es solo personal. Es un compromiso.
—Un pacto que simboliza que incluso en la oscuridad más profunda, puede existir algo puro, verdadero y compartido.
Nyx sonrió de lado, mientras Lyria dio un pequeño aplauso de entusiasmo. Azrael arqueó una ceja, pero no pudo evitar asentir con respeto.
—Y no esperaremos —dijo Aoi con firmeza—.
—Nuestra boda se celebrará dentro de tres días.
El impacto fue instantáneo. Algunos se miraron entre sí, confundidos por la rapidez, otros comenzaron a murmurar planes, preparativos y posibles celebraciones. Pero Aoi no titubeó. Su decisión estaba hecha.
—Seren —dijo, girándose hacia ella—.
—Aceptas… caminar a mi lado no solo como aliada, sino como compañera, en todos los sentidos?
Seren lo miró a los ojos. Su corazón latía con fuerza, pero su determinación era más fuerte que nunca.
—Sí —respondió—.
—Lo acepto. Y enfrentaré lo que venga, a tu lado.
El silencio se rompió con un aplauso tímido al principio, que pronto se convirtió en un estruendoso reconocimiento de quienes entendían que aquello no era un capricho, sino una declaración de fuerza, de unión y de esperanza en medio de la oscuridad.
Aoi tomó la mano de Seren, y su aura se intensificó brevemente, enviando un mensaje claro: no era solo poder lo que compartían, sino destino, confianza y amor.
—Tres días —repitió Aoi, para que nadie lo olvidara—.
—Y será un día que ni los dioses ni los mortales podrán ignorar.
Nyx dio un paso adelante y murmuró con diversión:
—Vaya… nunca pensé que vería al Rey Demonio casarse.
—Y mucho menos tan rápido.
—No es rápido —replicó Aoi con una leve sonrisa—.
—Es el momento correcto.
El viento sopló, llevando sus palabras más allá de la colina, más allá de los reinos, hasta los confines del mundo. Por primera vez, no era temor lo que Aoi inspiraba. Era asombro, respeto… y quizá, en el fondo, una pizca de esperanza.
La Destructora, a su lado, tomó su mano con firmeza, y juntos se quedaron mirando el horizonte. Tres días para prepararse. Tres días para que el mundo entendiera que incluso los más oscuros pueden elegir amar.
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