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I Am the End: Chronicles of the New King - Capítulo 78

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Capítulo 78: La boda de los más poderosos

El día amaneció brillante, pero no con la calma de un mundo cualquiera. Brillaba con intensidad porque aquel día todos sabían que la historia cambiaba: el Rey Demonio del Fin y la Destructora unirían sus destinos ante dioses, mortales y el propio mundo.

El lugar elegido fue una colina aislada, rodeada por lagos espejados y montañas que parecían tocar el cielo. Las flores que adornaban el sitio no eran simples vegetales: se movían con la brisa, brillaban con tonos etéreos y sus pétalos emitían un leve resplandor que hacía sentir que incluso la naturaleza reconocía la magnitud del evento.

Los invitados no eran pocos. Entre ellos, Nyx y Lyria, emocionadas, intercambiaban miradas y risas nerviosas; Azrael se mantuvo a distancia, vigilante, pero con un pequeño gesto que delataba su orgullo; y algunos mortales y demonios que habían sobrevivido y observado los últimos días de caos asistieron, respetuosos y temerosos.

El altar no existía como tal. Una formación de cristales negros y dorados se alzó, irradiando una energía que balanceaba perfectamente la oscuridad de Aoi y la luz de Seren. Cada paso que ambos dieron hacia él hizo temblar ligeramente la tierra, como si el mundo recordara que sus poderosos dueños marchaban hacia un pacto que nadie antes había intentado.

Aoi, vestido con ropajes que mezclaban la elegancia de un monarca con la intimidación de un conquistador, miró a Seren. Su aura no intimidaba esa vez: vibraba de forma calmada, profunda, llena de respeto y afecto.

Seren apareció con un vestido que combinaba fuerza y belleza: negro profundo con destellos dorados que reflejaban la luz, recordando a todos que no solo era una reina, sino la Destructora. Sus ojos brillaban con determinación, pero también con un afecto que pocas veces permitía que otros vieran.

—Hoy no nos unimos solo por nosotros —dijo Aoi, su voz resonando sobre la colina—.

—Nos unimos para que el mundo vea algo que nunca creyó posible: que incluso los más poderosos pueden amar, pueden confiar, pueden proteger sin destruir todo a su paso.

Seren tomó la mano de Aoi, apretándola con firmeza.

—No solo somos Aoi y Seren —continuó ella—.

—Somos promesa, fuerza y voluntad.

—Y seremos juntas un faro, incluso cuando todo a nuestro alrededor parezca caer.

Los invitados observaron en silencio. Algunos respiraron más aliviados que por miedo; otros no podían ocultar la incredulidad ante la ceremonia de quienes habían sido considerados los seres más poderosos del mundo.

—Por el poder que compartimos —dijo Aoi—, y por el amor que nos define —añadió Seren—, declaramos nuestra unión.

Un destello de luz cruzó el cielo. Las energías de Aoi y Seren se fusionaron, pero no para destruir, sino para consagrar el vínculo. La tierra tembló levemente, el viento aplaudió y hasta el cielo pareció inclinarse ante la solemnidad de aquel momento.

Nyx y Lyria se abrazaron emocionadas. Azrael asintió con respeto, y los mortales presentes sintieron un estremecimiento: no era miedo… era reverencia.

—Esto… esto es increíble —susurró Nyx.

—Sí —respondió Lyria—. No solo por ellos… sino por lo que esto significa para todos nosotros.

Aoi y Seren se miraron, y por primera vez en siglos de oscuridad, no hubo amenaza, ni aura que aterrorice, ni pasado que duela. Solo dos seres que eligieron caminar juntos, ante el mundo, ante la historia, ante todo lo que existía y existiría.

El sol alcanzó su punto más alto, y sus rayos reflejaron la unión de los más poderosos: la fusión de fuerza, oscuridad y amor, sellada no por rituales, sino por decisión, voluntad y afecto genuino.

—Por nosotros —dijo Aoi, y Seren sonrió—.

—Y por todo lo que aún está por venir.

Ese día, no hubo guerra. No hubo caos. Solo un mundo observando la unión de quienes podían haberlo destruido en un instante… pero que decidieron amar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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