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Imperio en la sombra - Verde fácil - Capítulo 19

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  4. Capítulo 19 - 19 El dinero no toca el banco
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19: El dinero no toca el banco 19: El dinero no toca el banco El dinero no llegó por transferencia.

Nunca lo haría.

Dani fue claro, y Joel lo agradeció.

Nada de cuentas, nada de rastros, nada que dejara huella donde no debía.

El primer pago llegó en una mochila.

Negra.

Normal.

Sin marcas.

Joel la abrió dentro de la nave, con la puerta cerrada.

Billetes ordenados, fajos limpios, olor a papel y a algo más difícil de definir.

Dinero negro, del que no existe hasta que alguien decide moverlo.

—Primer mes —dijo Dani—.

Quedan tres.

Cuatro pagos.

Cuatro meses.

El tiempo exacto hasta el siguiente corte.

Joel asintió.

No tocó el dinero delante de él.

No hizo cuentas.

No mostró nada.

—Así mejor —dijo—.

Da margen.

Dani sonrió.

—Eso pensaba.

Cuando se quedó solo con Javi, sacaron la mochila sobre la mesa metálica.

—Aquí está el problema —dijo Javi.

—Aquí está la solución —corrigió Joel.

No era improvisación.

Joel había pensado en eso desde el primer día.

El dinero no podía entrar en una cuenta bancaria sin una historia detrás.

Y esa historia tenía que parecer aburrida.

—Fontanería —dijo Joel—.

Facturas pequeñas.

Servicios que podrían existir.

Nada cantoso.

—Pero son falsas —apuntó Javi.

—Son ficticias —respondió Joel—.

Hay diferencia.

Joel no hablaba de inflar cifras ni de mover cantidades absurdas.

Hablaba de crear una normalidad creíble: Trabajos de mantenimiento, reparaciones, sustituciones de piezas.

Cosas que nadie revisa dos veces.

—Materiales —continuó—.

Horas.

IVA.

Todo dentro de lo razonable.

Javi lo miró con atención.

—¿Y el dinero?

—Va entrando poco a poco —dijo Joel—.

Como si lo generara la empresa.

Nada de meter todo.

Nada de llamar la atención.

Separaron los fajos.

Una parte para gastos inmediatos.

Otra para ir entrando, con paciencia, en la cuenta de la empresa.

Joel abrió el portátil y le enseñó el esquema que llevaba semanas dándole vueltas en la cabeza.

—Tenemos que hacerlo juntos —añadió—.

Socios.

Así el dinero blanco no es solo mío.

Repartimos ingresos, impuestos y riesgos.

Javi se quedó callado unos segundos.

—Eso ya es serio.

—Todo esto lo es —respondió Joel—.

Pero así es más sólido.

Javi asintió al final.

—Vale.

Pero despacio.

Muy despacio.

—Siempre.

Los días siguientes empezaron a emitir las primeras facturas.

Pocas.

Empezaron como prueba.

Importes pequeños.

Clientes que no levantaban sospechas.

El dinero negro iba a ir entrando en la empresa gota a gota, perdiendo su origen con cada paso.

—De momento da —dijo Javi una noche—.

Mientras no nos flipemos.

—No nos vamos a flipar —respondió Joel—.

Este sistema aguanta porque no destaca.

Joel seguía currando de verdad.

Seguía manchándose las manos.

Seguía entrando al supermercado como siempre.

Con Silvia, todo parecía normal.

—Se te ve más tranquilo —le dijo ella—.

Como si las cosas empezaran a encajar.

—Será que ya no dependo de nadie —respondió Joel.

No era mentira.

Pero tampoco era toda la verdad.

Esa noche, ya solo en la nave, Joel guardó la mochila vacía en un rincón.

Miró la cuenta de la empresa.

Movimientos pequeños.

Coherentes.

Invisibles.

El plan funcionaba.

Demasiado bien.

Y Joel entendió algo con claridad: Mientras el dinero siguiera entrando así, en silencio, el peligro no estaría en lo que hacían, sino en el día que alguien decidiera mirar de dónde venía.

Cerró la nave y apagó las luces.

Habían cruzado una línea nueva.

No por el dinero.

Sino porque ahora, por primera vez, estaban convirtiendo lo ilegal en aparentemente legal.

Y eso ya no tenía vuelta atrás.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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