Imperio en la sombra - Verde fácil - Capítulo 9
- Inicio
- Todas las novelas
- Imperio en la sombra - Verde fácil
- Capítulo 9 - 9 Gente que no pregunta dos veces
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
9: Gente que no pregunta dos veces 9: Gente que no pregunta dos veces Rubén no solía llamar dos veces seguidas.
Cuando el móvil vibró otra vez, Joel supo que no era para charlar.
—¿Dónde estás?
—preguntó Rubén nada más descolgar.
—En la nave.
—Perfecto.
Paso en una hora.
No vengas solo.
Joel colgó sin pedir explicaciones.
Se quedó un momento quieto, mirando el primer container.
Todo funcionaba.
Temperaturas estables.
Ruido mínimo.
Olor inexistente.
La calma era casi insultante.
Llamó a Javi.
—Vente.
—¿Pasa algo?
—Nada… todavía.
Rubén llegó con un coche que Joel no había visto nunca.
Negro.
Limpio.
Demasiado discreto para ser casual.
Del asiento del copiloto bajó un tipo que no parecía ni traficante ni currante.
Cuarenta largos.
Ropa sencilla, cara tranquila, mirada que no se perdía detalle.
—Joel —dijo Rubén—.
Este es Dani.
Dani le tendió la mano.
Apretón firme.
Ni sonrisa ni desconfianza exagerada.
—Me han hablado bien de ti —dijo.
—Eso dicen —respondió Joel.
Entraron en la nave.
Dani miraba poco, pero cuando lo hacía, lo hacía bien.
No tocó nada.
No preguntó por lo que se veía.
—Rubén me enseñó el género del campo —dijo—.
No suelo mover eso, pero… —se encogió de hombros— hay calidades que no pasan desapercibidas.
Joel notó el leve cambio de tono.
No era amenaza.
Era evaluación.
—Yo no busco mover más —dijo Joel—.
Solo hacerlo bien.
Dani asintió, como si esa frase le resultara familiar.
—Eso dicen todos al principio.
Javi observaba en silencio desde un lateral.
No intervenía.
Aprendía.
—No vengo a pedirte nada ahora —continuó Dani—.
Solo a decirte una cosa: Cuando hagas el siguiente corte, no llames a cualquiera.
Rubén sonrió incómodo.
—¿Y a quién llamo?
—preguntó Joel.
Dani lo miró por primera vez de verdad.
—A mí.
Silencio.
—Pago mejor —añadió—.
Y no hago preguntas innecesarias.
Joel no respondió al instante.
Pensó en la nota del contador.
En el vecino curioso.
En lo fácil que había sido hasta ahora.
—No tengo prisa —dijo.
Dani asintió.
—Yo sí —respondió—.
Pero sé esperar.
Se fueron sin más.
Sin cerrar trato.
Sin amenazas.
Sin promesas.
Cuando el coche desapareció, Javi habló.
—Ese está a la par de Rubén?
—No —dijo Joel—.
Ese es el que viene después.
Javi se pasó la mano por la cara.
—Esto ya no es perfil bajo.
Joel miró el fondo de la nave.
El segundo container.
Cerrado.
A oscuras.
—Todavía sí —respondió—.
Pero hay que hacerlo perfecto.
Esa noche, Joel no volvió a casa.
Se quedó en la nave, sentado en una silla de plástico, escuchando el zumbido constante del primer container.
Pensaba en Dani.
En cómo había mirado.
En lo poco que había dicho.
No era peligroso por lo que hacía.
Lo era por lo que no hacía.
Antes de irse, revisó por última vez los consumos.
Todo seguía dentro de lo normal.
Cerró la persiana, apagó luces, activó alarmas.
Al salir al polígono, se dio cuenta de que ya no estaba solo en el tablero.
Y por primera vez desde que empezó todo, entendió algo que no podía ignorar.
El verdadero problema no era crecer, sino quién te veía crecer.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com