INCARNATIONS - Capítulo 2
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2: Capítulo 2 – Entendimiento 2: Capítulo 2 – Entendimiento El tipo no se movió.
Ni un paso.
Ni un parpadeo.
Solo me miró con esa cara de “sé algo que tú no”.
Odio esa cara.
—¿Me vas a decir quién eres o te vas a seguir haciendo el misterioso?
—dije, cruzándome de brazos para aparentar valentía.
Por dentro estaba temblando.
El tipo inclinó un poco la cabeza, como si estuviera evaluándome.
—Ya te lo dije.
Soy Axel.
—¿Axel…
qué más?
¿Apellido?
¿Número de identidad?
Algo.
(que rayos es un numero de identidad me pregunté también) Sonrió.
Demasiado tranquilo para mi gusto.
—No uso apellidos.
No los necesito.
Pero si te sirve es Mizuaqua Mira que bien.
Misterioso y pretencioso.
—Perfecto —dije, intentando retroceder sin parecer cobarde—.
Entonces, señor Axel, ¿qué quieres de mí?
—Nada —respondió sin dudar—.
Lo extraño aquí…
eres tú.
Me quedé en silencio.
—Tú puedes ver lo que no deberías ver —continuó—.
Y eso no ocurre con los humanos.
—Bueno, lamento decepcionarte, pero soy bastante humano.
Axel soltó una risa muy suave.
Era una risa rara, como si no estuviera acostumbrado a reír.
Como si imitara lo que hace la gente cuando encuentra algo gracioso.
—No —dijo finalmente—.
Eres humano…
pero en ti hay algo que no es tuyo.
Parpadeé.
Una.
Dos.
Tres veces.
— ( ._.) Tenía mis sospechas naturales y al final si estuve en lo correcto, a este le faltan una o dos neuronas Axel levantó su mano y, por primera vez, vi algo que me heló la sangre.
El aire a su alrededor…
vibró.
Se onduló como agua, como agua bajo el sol.
Y por un instante, pude ver su “rastro”: una luz azul líquida, fluyendo como si su cuerpo estuviera hecho de un océano en miniatura.
Mis ojos ardieron, brillando rosado.
No pude controlarlo.
—¿Lo ves?
—preguntó Axel, sin moverse—.
—¿Lo sientes?
Esa es mi esencia.
—¿Y qué se supone que eres?
¿El hombre agua o algo así?
—Manifestación —respondió—.
Soy la manifestación del agua.
Me quedé mirándolo.
Mirándolo mucho.
Probablemente demasiado.
—…¿Eso significa que eres el hombre océano?
Axel entrecerró los ojos.
—No.
—¿Seguro?
—No- Si!
Clarísimo.
A este le faltan una o dos neuronas me reafirme a mi mismo.
—Entonces…
¿qué haces aquí?
¿Por qué hablarme?
Axel dio un paso hacia mí.
El sonido del agua salpicando se escuchó bajo sus botas.
Odio admitirlo, pero retrocedí un poco.
—Tu existencia es una anomalía total en el universo —dijo—.
Como si algo estuviera intentando corregirte.
—Yah…
Mis ojos brillaron de nuevo.
Rosado fuerte.
Axel me señaló.
—Eso.
Eso no es normal.
—Dime algo que no sepa Nos quedamos en silencio.
El callejón estaba quieto, demasiado quieto.
Axel soltó un suspiro ligero.
—Escucha, lo que viste…
eso no es un error común.
Es el síntoma de algo más grande.
—¿Algo más grande como…?
Axel me miró sin rastro de emoción.
—El Fin.
—¿Fin…
de qué?
—De todo.
Axel se giró, dándome la espalda.
—Aún no estás listo para entenderlo.
Pero si sigues vivo, ven mañana a la misma hora.
Hay algo que debo mostrarte.
—¿Como que si sigo vivo?!..
porque pones eso en duda, además y si no quiero venir?
—Vendrás.
—¿Por qué está tan seguro?
Axel me miró sobre el hombro.
—Porque no puedes ignorar lo que ahora eres.
Y se desvaneció.
no, Literalmente.
Como si su cuerpo se disolviera en agua.
Se fue.
Yo me quedé solo.
En un callejón.
—…Mierda —murmuré.
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