INCARNATIONS - Capítulo 6
- Inicio
- Todas las novelas
- INCARNATIONS
- Capítulo 6 - 6 Capitulo 6 - Hasta lo rapido llega tarde
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
6: Capitulo 6 – Hasta lo rapido llega tarde 6: Capitulo 6 – Hasta lo rapido llega tarde Axel estaba sentado frente a mí, tranquilisimo, como si no acabara de decir que “nuestro invitado” vendría desde la otra maldita punta del mundo en cinco minutos.
—Axel, explícame —dije—.
¿Cómo carajos alguien puede venir desde Lumirica hasta aqui en cinco minutos?
—Corriendo —respondió.
—Corriendo…
mi cara no podía ser descrita en este momento —Él no solo “corre”.
Su existencia es velocidad.
Axel no siguió hablando.
Solo miró hacia la puerta con calma…
como quien sabe que está a punto de entrar un huracán pero lo acepta.
El bar estaba medio lleno; música suave, gente conversando, un olor rico a comida y el pobre borracho que Rick había sacado afuera hacía unos minutos.
Lunaris, con toda su belleza, parecía tranquilo.
Entonces ocurrió.
No un sonido.
No luz.
Fue…en un instante.
Las mesas vibraron.
Y en ese exacto instante…
Una silla vacía a la mesa de al lado pasó a estar ocupada.
No sonó la puerta.
No sonó un paso.
No hubo transición.
La silla simplemente estaba llena.
Yo di un salto que ni sabía que podía dar.
—¿Qué…
carajo—?!
Un hombre estaba sentado allí, con una pierna cruzada sobre la otra, dándole un sorbo a un vaso que no existía hace un segundo.
Su cabello negro caía hacia despeinado a propósito.
Sus ojos eran de un tono marrón claro.
Vestía una ropa holgada, como si de un nómada se tratara.
El bar entero quedó en silencio.
Incluso Rick, que había entrado de nuevo, se quedó quieto como estatua.
—Llegaste tarde —dijo Axel, sin emoción, como si no acabara de romper la física frente a todos.
—Tenía hambre —contestó el hombre—.
Me detuve a comprar pastelillos en cuatro países diferentes.
Se volvió hacia mí.
—Interesante.
Quien eres?
Yo levanté un dedo tembloroso.
—¿Quién…
diablos…
eres tú?
El hombre sonrió.
Una sonrisa tranquila, segura.
Preocupantemente relajada.
—Shadow Sifér.
Encarnación de la Velocidad.
—¿Encarn—¿ENCARNACIÓN?!
—tartamudee— —No es peligroso —dijo Axel.
Shadow inclinó la cabeza.
—No siempre.
—EL COMENTARIO NO AYUDA.
Shadow se llevó la mano a la barbilla, analizándome —Hmmm…
me pareces muy común la verdad…
Me ofendí un poco.
—Me agrada —dijo Shadow —Lo estoy entrenando —respondió Axel—.
Su caso es anómalo incluso para mí.
Necesito que lo examines.
Shadow se inclinó hacia mí, tan rápido que no me di cuenta cuándo se movió.
Su rostro quedó a 15 centímetros del mío.
—No te muevas —dijo.
—NO PLANEABA HACERLO -Exclame con mucha valentía dentro de mi mente Su mano tocó mi pecho.
Todo pasó en medio segundo.
Shadow retrocedió, con expresión seria.
—Esto…
es peor de lo que creí.
—¿Viste algo?
—Sí.
Este humano…
no fue “rozado” por el Fin.
—¿Qué significa eso?
—pregunté, casi sin voz.
Shadow me miró sin pizca de humor.
—Significa que el Fin lo está observando.
Directamente.
Y cuando el Fin observa…
no es por accidente.
Axel frunció el ceño, tenso.
—Shadow…
¿estás seguro?
—Lo suficientemente seguro como para decirte que este chico no es solo una anomalía.
Es un punto de interés.
Shadow apoyó un dedo en mi frente.
—De algo que ningún humano debería conocer…
Y de alguien que no se ha movido en siglos.
Axel lo miró fijamente.
—¿Te refieres a él?
Shadow sonrió con emoción peligrosa.
—Sí.
Al Emperador.
La temperatura del bar bajó un grado.
Mi alma bajó dos.
Los clientes dejaron de hablar.
Rick apretó los dientes.
El silencio era pesado.
Shadow se puso de pie.
Y en un parpadeo, ya estaba en otra mesa.
—Eidan Kaelhart —dijo—.
Tienes menos tiempo del que crees.
Y más atención de la que quieres.
Axel puso una mano en mi hombro.
—Tranquilo.
—Axel —susurré—.
Estoy calmado.
—Te está temblando un ojo.
—Estoy MUY calmado.
Shadow interrumpió.
—Bien.
Terminemos con esto.
Axel, llévalo contigo.
No lo dejes solo.
Y Eidan…
Se volvió, mirándome directo a los ojos.
—A partir de hoy, deja de pensar que tu vida sigue siendo normal.
Porque ya no lo es.
Un parpadeo.
Un destello.
Un ligero silbido del aire.
Y Shadow desapareció.
El bar volvió a la normalidad.
Las conversaciones siguieron.
La gente respiró otra vez.
Yo seguía sentado, procesando lo que acababa de pasar.
Axel suspiró.
—Bueno…
¿Listo para seguir entrenando?
Lo miré con cara de trauma puro.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com