INCARNATIONS - Capítulo 9
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- Capítulo 9 - 9 Capitulo 9 - Noche inquieta Parte 1
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9: Capitulo 9 – Noche inquieta (Parte 1) 9: Capitulo 9 – Noche inquieta (Parte 1) ~ARCO de exploración de la ciudad~ La ciudad estaba tan llena durante el día que apenas podía caminar sin chocar con alguien.
Después del entrenamiento con Axel, necesitaba vendas, agua y algo de comer.
Preferí salir de noche; Lunaris era más tranquila cuando las calles empezaban a vaciarse.
Le avisé a Axel antes de salir.
—Voy por suministros —dije mientras me ponía la chaqueta.
—Regresa antes de la medianoche —respondió sin abrir los ojos.
Asentí y bajé las escaleras del bar hacia la calle.
Lunaris nocturna era distinta.
Menos ruido.
Menos gente.
Faroles encendidos iluminaban las calles con un tono cálido.
Pasé frente a una tienda que aún seguía abierta.
—Buenas noches, ¿buscas algo en particular?
—preguntó el encargado, un hombre de bigote fino bastante gracioso.
—Vendas y agua — —Segundo pasillo a la derecha.
Tomé lo necesario y pagué.
La bolsa pesaba lo justo.
Comencé a caminar de vuelta al bar por una calle menos transitada.
A mitad del camino escuché un ruido seco, como un golpe contra una pared.
Luego otro.
Di vuelta a una esquina y vi a tres ciudadanos en el suelo.
No estaban heridos, pero se quejaban, tocándose los oídos como si algo los hubiera aturdido.
Frente a ellos había un hombre delgado, con el cuerpo ligeramente inclinado hacia adelante.
Su silueta temblaba apenas.
No estaba gritando, ni atacando.
—Intentaron cruzarse en mi camino —dijo el hombre, su voz vibrando como si hablara en varias frecuencias—.
Advierto una vez.
No dos.
Una de las mujeres en el suelo levantó la mirada.
—N-no hicimos nada…
—susurró.
El hombre ni siquiera la miró.
Di un paso adelante.
—Oye —dije con cautela—.
Ya basta.
No necesitas hacerles nada más.
Entonces sí me miró.
Se giró hacia mí.
No parecía molesto ni sorprendido.
Solo analizando.
—¿Y tú quién eres?
— —Solo alguien que pasaba — —No eres relevante —dijo—.
Pero tienes un ritmo extraño.
No sabía a qué se refería.
Lo ignoré.
—Déjalos ir —insistí.
Guardó silencio unos segundos.
Después bajó el brazo, como si no valiera la pena continuar.
—Ya terminé con ellos —dijo.
Los civiles respiraron con alivio.
Uno se puso en pie ayudándose de la pared.
El hombre pasó a mi lado.
Al cruzar, comentó sin pausa: —No te metas en lo que no te importa.
Lo vi alejarse por la calle, caminando con un paso tan silencioso que no parecía dejar huellas.
Nadie más habló hasta que desapareció en la oscuridad.
Me acerqué a los tres ciudadanos.
—¿Están bien?
—S-sí…
creo —respondió un joven, frotándose las orejas—.
Ese tipo apareció de la nada…
todo empezó a temblar…
No sé qué era.
—No lo sigas —advirtió la mujer—.
No es alguien normal.
—Ni pienso hacerlo —dije.
Los acompañé hasta la avenida principal donde había más luz y gente, luego tomé el camino de regreso.
Cuando llegué a la habitación, Axel dormía aún.
Dejé las compras en la mesa y me senté en la cama un momento, recordando la vibración leve en el aire.
No supe qué era.
Pero sabía que no era humano.
Y que lo volvería a ver.
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