Infinite Word - Capítulo 13
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13: Bienvenidos a rouse 13: Bienvenidos a rouse Evo tiene un objeto en su sombrero que empieza a brillar, iluminando toda la nave.
Jack intenta quitarle la piedra, pero ya es muy tarde.
¡Puf!
Todos se teletransportan.
Evo, Jack y Kingyo desaparecen en un destello.
Shiro, el viejo, está flipando.
No tiene ni idea de qué pasó.
¿A dónde se fueron esos chicos?, se pregunta, preocupado.
¿Será cosa de magia rara?.
De pronto, Nox aparece tras él, ¡qué susto!
¿Me vas a liquidar como a Wayne?, pregunta Shiro, temblando.
Nop, responde Nox.
Solo quiero unas frutas del diablo.
Nox pilla tres frutas raras de un cesto y se larga, tan campante.
Shiro se queda con la boca abierta.
El cielo está como gris sucio.
El agua, marrón y turbia.
El grupo no entiende nada, no saben dónde están.
Su barco flota en esas aguas raras.
¿Alguien sabe dónde nos metimos?, pregunta Kingyo, con voz de no tener ni idea.
Jack mira un cacharro que tiene en la mano.
Según esto, estamos en otra dimensión.
Las coordenadas no salen en ningún sitio.
Estamos perdidos.
Evo da una vuelta por la nave, mirando todo.
El barco navega sin parar, con las velas llenas de viento misterioso.
Este sitio es raro, dice Evo.
Demasiado callado, demasiado muerto.
Jack apunta a un sitio elevado a lo lejos.
Tenemos que llegar a tierra.
No quiero estar aquí.
Siento que hay malas vibras.
Evo asiente, él también lo nota.
¡Pum!
Empiezan a disparar.
Son como armas antiguas.
Las balas pegan en la madera del barco.
¡Nos atacan!, grita Kingyo, tirándose al suelo con Jack.
Pero Evo no se esconde.
Cierra los ojos y usa su haki de observación, viendo todo a su alrededor.
En una colina lejos ve a un tipo con una máscara blanca y un arma humeante.
¿Lo ves?, pregunta Jack.
Sí, hay un tipo en la colina, responde Evo.
Con máscara y un mosquete.
Evo salta del barco y corre hacia el atacante.
Jack va detrás de él.
Pero cuando llegan, no hay nadie.
El tipo se esfumó.
Se fue, desapareció, dice Evo, enfadado.
Este tío no es normal.
De repente, el suelo se hunde bajo sus pies.
¡Es una trampa!, grita Jack.
Demasiado tarde.
Una red de hierro les atrapa.
No pueden salir, es muy fuerte.
De entre los árboles salen unos tipos con capucha, como diez, con espadas y palos.
El jefe es grande y tiene una cicatriz en la cara.
Sonríe con mala leche.
Un momento, dice el jefe.
Este no es el francotirador fantasma.
Teníamos que pillar al francotirador fantasma.
¿Francotirador fantasma?, pregunta Jack.
¿De qué hablas?
Atrapamos a los equivocados, dice otro.
El jefe se va a enfadar.
Pero Evo ya no escucha.
Se pone tenso, con los puños apretados.
Se acuerda de Wayne, de su muerte, de Nox.
De un tirón, rompe la red.
¡Como si fuera papel!
Su haki de armamento sale sin control.
¿Creéis que podéis atrapar a Evo?, grita, con la voz llena de rabia.
Empieza a pegar.
El primero sale volando contra un árbol.
Luego otro, y otro.
Evo no tiene piedad.
Cada golpe es fuerte.
¡Parad!
¡Preparad las espadas!, ordena el jefe.
Jack también rompe la red y se lanza al ataque.
El jefe saca una espada enorme.
Pero Jack se pone en medio.
La espada le atraviesa.
¡Jack!, grita Evo, preocupado.
Estoy bien, dice Jack, con la voz entrecortada.
Acaba con esto rápido.
Acordándose de Wayne, Evo ataca con todas sus fuerzas.
Los secuestradores huyen como ratas.
En nada, están todos en el suelo.
Kingyo mira la herida de Jack.
Tenemos que encontrar un pueblo, necesitamos médicos.
Evo señala a lo lejos.
Se ven edificios entre la niebla.
Van hacia allí.
El pueblo está fatal.
Las casas son de madera podrida y ladrillos rotos.
Las calles están vacías y silenciosas.
Parece que no vive nadie.
Evo se acerca a un anciano que está leyendo un periódico viejo.
¿Dónde estamos?, pregunta Evo, con respeto.
El anciano levanta la vista.
Sus ojos han visto mucho.
Estáis en Rouse, chico.
La parte pobre del reino de Rouse.
La zona que los de arriba prefieren olvidar.
Evo arruga la cara.
Había oído que Rouse era bonito, pero esto es un desastre.
¿Qué pasó?
¿Por qué está así?, pregunta Jack.
La Unión Dimensional prometió igualdad, responde el anciano.
Pero mira a tu alrededor.
¿Ves algo bueno?
Los ricos viven en torres de cristal, y nosotros así.
El anciano sigue: Hace 20 años desapareció la hija de un duque.
Ahora ha vuelto y el rey quiere casar a su hijo con ella.
Por eso estamos así.
Bienvenidos al lado oscuro de Rouse.
¿Hay algún sitio donde nos puedan ayudar?, pregunta Evo, preocupado.
Hay una taberna aquí cerca, dice el anciano.
El dueño es buena gente.
La taberna está casi vacía.
Solo hay un par de mesas ocupadas.
El camarero ve a Jack sangrando.
¿Qué pasó?, pregunta rápido.
Una pelea fuera, dice Evo.
Necesitamos ayuda médica.
El camarero ve a los tres y sale corriendo a ayudar a Jack.
Mi mujer es curandera, dice el camarero.Está en la trastienda.
Lo llevo.
Mientras se llevan a Jack, entra un tipo muy elegante, demasiado para ese sitio.
Su traje está perfecto.
Se acerca al camarero.
Necesito comida buena.
Algo que muestre respeto.
Evo lo ve, pero está preocupado por Jack.
Después, entran dos soldados.
Van hacia el tipo elegante.
Eldan, dice uno.
El rey te necesita.
Hay temas del gobierno.
Voy, responde Eldan.
Pero primero tengo cosas que hacer.
Dile al rey que espere una hora.
El camarero vuelve.
Tu amigo estará bien.
Necesita descansar.
Evo se alivia.
Quiero cinco platos grandes.
Necesito comer bien.
El camarero se queda flipado.
¿Cinco platos?
Es una historia larga, responde Evo.
Después de comer, Evo y Kingyo dan una vuelta por el pueblo.
Jack descansa en la taberna.
De repente, oyen un grito en una calle.
Evo corre hacia allí sin pensarlo.
Ven a una mujer acorralada.
Un tipo grande, que es prestamista, y un espadachín están con ella.
No voy a esperar más, dice el prestamista.
Los intereses han subido.
O pagas ahora o lo pasas mal.
¡Pero ya pagué!, protesta la mujer.
¡Ya pagué la deuda!
Los intereses son los intereses, responde el prestamista.
Si no pagas, el espadachín te dará una lección.
El espadachín empieza a sacar su espada.
Evo se pone en medio.
Para.
El prestamista se sorprende.
¿Quién eres tú?
Alguien que no va a dejar que acosen a una mujer, responde Evo.
El espadachín sonríe y saca su espada, pero Evo es más rápido.
Le agarra la mano.
El prestamista intenta escapar, pero Kingyo le bloquea el paso.
El espadachín comete el error de atacar a Evo con la espada.
Evo la parte en dos.
El metal se rompe como cristal.
Luego empiezan los golpes.
Tres golpes seguidos, muy rápidos.
El espadachín sale volando.
¡Evo!, grita Kingyo.
¡Para!
¡Lo vas a matar!
Kingyo corre hacia Evo, le agarra y le separa del espadachín.
Evo parpadea, como si despertara.
Respira agitado y aprieta los puños.
Kingyo ve algo en los ojos de Evo que le da miedo.
Parece un monstruo.
No es literal, pero la rabia y la falta de humanidad le asustan.
Lo siento, dice Evo, con la voz entrecortada.
Yo no quería…
Lo sé, responde Kingyo.
Pero tienes que controlarte, Evo.
No podemos dejar que la rabia te controle.
La mujer se acerca temblando.
Gracias, susurra.
El prestamista me acosaba desde hacía meses.
Nadie me ayudaba.
Pero tú…
No pasa nada, responde Evo.
¿Estás bien?
Estaré mejor ahora, responde la mujer y se va.
Mientras vuelven, Kingyo se queda cerca de Evo.
¿Estás bien?, pregunta.
La muerte de Wayne sigue aquí, responde Evo, casi en un susurro.
Cuando veo injusticia, cuando veo que atacan a alguien que no se puede defender…
pierdo el control.
Me transformo.
Lo sé, dice Kingyo, poniendo una mano en su hombro.
Pero Jack nos espera.
Tenemos que descansar y averiguar qué pasa en este pueblo.
Evo asiente.
Caminan por las calles oscuras.
Las palabras del anciano suenan en su cabeza: Bienvenidos al lado oscuro de Rouse.
Evo se pregunta qué más les espera y si alguna vez podrá estar en paz después de la muerte de Wayne.
La dimensión de Rouse está llena de secretos, y Evo, Jack y Kingyo están en medio de todo.
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