Intento Quebrar, ¿¡Así Que Por Qué Sigo Haciéndome Más Rico!? - Capítulo 167
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Capítulo 167: Capítulo 167: Paradero del Sabio Calvo
Ambos prisioneros habían sido liberados por Leo. Ahora tenían un nuevo título… Eran Gerentes de Proyectos de Construcción, y cada uno controlaba la construcción de la mitad de la ciudad que Leo había planeado.
Sin siquiera darse cuenta, los dos se habían adaptado a su papel como anillo al dedo.
—¿Esto puede esperar? Estaba en mitad de echar cemento… —dijo Yang, con la ropa manchada por restos de cemento seco.
Parecía un poco impaciente, ya que estaba en medio de algo importante cuando lo llamaron.
Al principio, se sintió un poco fuera de lugar cuando se hizo cargo de la construcción. Pero ahora que había pasado un tiempo y veía cómo su visión tomaba forma, hasta él empezaba a disfrutarlo.
Durante la mayor parte de su vida, estuvo inmerso en cultivar su fuerza interior. O hacía eso, o estaba luchando y destruyendo su entorno como daño colateral.
Hasta ahora, solo había conocido la sensación de destruir cosas. Pero era la primera vez que creaba algo. Sin duda, era una sensación interesante para él, ya que anhelaba de verdad el momento en que sus proyectos estuvieran terminados.
Más que eso, estaba deseando ver a su amigo mago llorar cuando se decidiera el ganador.
—No puedo hacer nada al respecto. Según las normas del sindicato, no pueden trabajar constantemente. Deben tomarse un descanso, o cerrarán todo el proyecto por explotación laboral —se encogió de hombros Leo, inventando una excusa con inocencia.
Ni él mismo se esperaba que se volvieran adictos a la construcción. Incluso se preguntó si no habría despertado alguna extraña adicción en ellos dos.
—¿Quién se atreve a parar la construcción? ¡Los mataré! —Los ojos de Yang ardían de furia—. Solo dime sus nombres.
«Ya veo por qué lo encerraron en esa prisión», pensó Leo, rascándose la sien.
Respiró hondo y explicó con calma: —No tienes que llegar a tanto. Aunque seas fuerte, no podemos luchar contra todo el universo solos. Si lo hacemos, no pasará mucho tiempo antes de que nos encierren de nuevo en alguna prisión.
—Así es. ¿Crees que un bárbaro entenderá las palabras de un hombre cuerdo? En lo único que piensa es en luchar y matar —rio Ulen, el mago, con sequedad.
—¿Me estás llamando bárbaro? —Yang miró a Ulen con furia.
—No, lo llamo a él persona cuerda —Ulen señaló a Leo, encogiéndose de hombros.
—Ah, por un momento pensé que me llamabas bárbaro —Yang se cruzó de brazos, asintiendo con satisfacción—. Culpa mía. Puedes continuar.
Ulen negó ligeramente con la cabeza mientras le preguntaba a Leo: —¿Entonces puedes explicar por qué nos has llamado? Además, ¿por qué vas vestido de forma tan rara?
—Ejem —Leo ignoró el último comentario y explicó—: Como dije, la construcción tiene que detenerse unos días. Todo el mundo estará de descanso. Así que he organizado una actividad especial para asegurar que no se aburran mientras tanto.
—¿Una actividad? ¿Vamos a buscar por fin al Sabio Calvo? —preguntó Yang, mientras sus ojos se iluminaban por fin.
—Eso es parcialmente correcto. He recibido noticias de una fuente fiable sobre el paradero del Sabio Calvo —continuó Leo con el cuento para convencer a Yang.
—Según la información, se ha encontrado un objeto relacionado con el Sabio Calvo que puede usarse para detectarlo. Por desgracia, el objeto se encuentra actualmente en la tesorería de un enemigo….
A medida que continuaba, la historia se fue haciendo cada vez más elaborada. Les explicó a todos sobre la Familia Lionel y cómo eran la razón por la que lo habían encerrado en esa prisión.
La expresión de Yang se ensombreció cuando oyó cómo la Familia Lionel había enviado gente a matar a investigadores inocentes que trabajaban para Leo, todo porque codiciaban unos objetos.
—Qué gente tan vil… No importa la época, nunca faltan personas tan malvadas… —Hasta Ulen no pudo evitar sentir asco.
—¿Así que vamos a matarlos y a robar su tesorería? —preguntó, un poco receloso de las intenciones de Leo.
¿No era demasiada coincidencia que la persona que encontró el objeto del Sabio Calvo fuera un enemigo de Leo?
Sinceramente, no le importaba eliminar a gente tan malvada. Solo que no quería ser manipulado.
—No. Aunque sean gente vil… no quiero matarlos. Al menos, no usando la fuerza de ustedes… —explicó Leo, con la voz llena de sinceridad.
Lo que no explicó fue que, aunque contara con su ayuda, era más o menos imposible destruir a esa familia, sobre todo en su planeta natal, que no era menos seguro que un planeta de alto nivel gracias a su riqueza.
Otra razón era que, sencillamente, no quería que tuvieran una salida fácil.
Ahora que estaba en la recta final de su plan para hundirlos en un nivel de pobreza que jamás habían conocido, no podía permitir que la diversión se arruinara.
—Solo entraremos en su tesorería, tomaremos ese único objeto y nos iremos… —dijo Leo, levantando un rostro que, con el bigote, resultaba bastante cómico—. Vamos, ¿acaso esta parece la cara de un mentiroso?
—Mmm… Sí que pareces serio… —asintió Ulen, sintiéndose extremadamente decepcionado consigo mismo.
Era la segunda vez que sospechaba de Leo, a pesar de que esta persona los había ayudado de verdad. Realmente se sentía avergonzado de su mente desconfiada.
—Te ayudaré en ese caso. Después de todo, suena divertido —dijo el mago, pasándose los dedos por su larga barba.
—Bien. En ese caso… —Leo dio una palmada, y de inmediato la puerta se abrió.
Un grupo de chicas entró en la oficina. Arrastraron a Ulen y a Yang afuera y empezaron a maquillarles la cara.
También sacaron ropa nueva para que se cambiaran.
—Espera, ¿por qué tenemos que disfrazarnos? ¿Acaso nos reconoce alguien? —exclamó el anciano, pero sus quejas fueron ignoradas.
Mientras tanto, Yang también miraba con incredulidad cómo el peluquero le cambiaba el peinado, haciéndolo parecer una persona de la era moderna.
—Más vale prevenir que curar, ¿no es así? —Leo se quedó atrás, observando cómo arreglaban a los dos personajes de nivel señor de la guerra.
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