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INVENCIBLE: ESCAPA DE VILTRUM - Capítulo 19

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19: CAPITULO 19: 19: CAPITULO 19: Pasaron 4 ciclos de tortura en el que fue completamente imposible la reconciliación para korr y su nueva forma de soportar los golpes de la vida.

Para ser mas exactos, sentía que vivía en el infierno, y sumado a su falta de resiliencia abandonada en la tierra, las cosas solo fueron de mal en peor.

El enserio lo intentó.

Intentó ignorar a los niños, sus lamentos y aflicciones, enfocarse en su persona y centrarse en su propia supervivencia.

pero aquellas aspiraciones solo duraron dos giros y 4 segmentos, antes de mandar todo al diablo una vez mas, y volver a algún castigo impuesto por su endemoniado instructor.

Durante estos cuatro meses viltrumitas en el Dorymathos, equivalentes a mas de tres años terrestres, odió su nueva vida como nunca.

El solo deseo de destruir a su propio padre diabólico responsable de dejarlo allí, así como su maestro por intentar encontrar nuevas formas de torturarlo, fue lo único que le permitió mantener sus deseos de seguir con vida.

También estaban los niños.

Él quería ayudarlos, en todo lo que sea posible, con tal de encontrar a alguien diferente, sembrar una semilla moral y algún día, poder ser verdaderamente libre.

Desde su litera, la última de la fila superior pegada a la pared, miraba fijamente la ventana, absorto.

A través de ella, solo miraba la negruzca noche del imperio, que sorprendentemente, daba acceso a la contemplación de las estrellas.

La simple vista desde aquella ventana vertical evocaba un sin número de pensamientos y reflexiones sobre su vida en este mundo.

Este mundo era un infierno, y el espacio, más allá de este planeta, también se esperaba que fuera el infierno.

El viaje espacial era posible, incluso a través de medios mundanamente básicos, como usar el propio cuerpo.

Pero solo era cuestión de observar a la ciudadanía de segunda clase, para darse cuenta de cómo era el resto de colonizados imperiales.

Sin embargo, por lo general, imaginaba que, mas allá de la galaxia, mas allá de las fronteras en llamas del imperio, probablemente habría un universo completamente nuevo el cual sería interesante explorar.

No sentía tanta fascinación por la astronomía, y le sentaba desconcertantemente extraño tener que pensar que tarde o temprano, el navegar por el universo se transformaría en algo mundano o más exacto, la norma para él.

Pero no había duda de que muy probablemente sería la envidia de todos los astrónomos.

Pero la simple idea simplemente se hacía añicos por la manera en la que le había tocado vivir.

Vivir era difícil, y dormir también era un problema.

En comparación a él, los niños de su pelotón se encontraban profundamente dormidos, en auténticos sueños reparadores que podrían tardar autenticas noches viltrumitas.

Pero korr no era como aquellos niños.

Muchas veces, solo despertaba de repente y observaba que aun el sol no había salido, así que le tocaba solo estar allí, despierto, sin hacer nada más que contemplar a la espera de la mañana para repetir el ciclo de tortura.

Y no, el insomnio no le sentaría ningún tipo de problema para su crecimiento.

De hecho, los viltrumitas solo necesitaban dormir poco tiempo, y su cuerpo, aparentemente, parecía mantenerse en óptimas condiciones en tanto no fuera llevado al límite, como pasaba a menudo.

En la oscuridad de la barraca super tecnológica, de vez en cuando, korr escuchaba los gemidos de algunos, mientras otros repentinamente empezaban a gritar.

“padreee, conde estas ¡padreee!, ¡padre!”.

Como estos, del niño llorón.

No era la primera vez que escuchaba al enano llorar en medio de un sueño, una pesadilla.

En la primera conmoción, incluso había empezado a lanzar golpes a la nada, lo cual había despertado a todos, como también había llamado la atención de los instructores, terminando todos castigados.

Por esto, korr, desde entonces hacía lo posible para ayudar a ese niño bajo la tortura del adiestramiento militar y desalmado para ayudarlo a superar las horribles noches de pesadilla.

Levantándose de su cama, voló hacia la dirección del niño en cuestión de un solo respeto.

A su lado, korr dirigió su mano hacia su hombro, donde empezó a susurrarle con suavidad.

“esta bien chiquillo, esta bien”, korr le susurraba con suavidad, logrando calmar al niño quien no dejaba de llorar incluso en sus sueños.

“padre, donde estas, por que me dejaste, padre.

No quiero estar aquí, padre no me dejes”.

El niño decía en su pesadilla, situación que hacía sentir deprimido a korr.

“estoy aquí, siempre estaré contigo”, korr le mentía, le mentía tanto como podía usando dulces susurros que de ves en cuando, lograba calmarlo.

Le mentía por que sabía había una posibilidad muy alta de que su padre jamás querría, que lo despreciaba y que muy probablemente sería capaz de acabar con su vida si consideraba que su propio hijo no era apto para el imperio.

Pero el no debía de saberlo.

También estaba el hecho de que nadie descansaba bien aquí.

O tal vez solo era entretenimiento para el instructor.

Una mascota rebelde que todavía no había sido domada del todo.

El entrenamiento estaba siendo un calvario.

En pocas palabras, gran parte de los acondicionamientos militares se reducía al combate, en el que prácticamente, obligaban a los niños a sobrevivir utilizando trajes de restricciones que amortiguaban sus movimientos.

Nunca se atrevió a golpear a los niños, incluso si ellos intentaron atacarlo a él, aunque evidentemente, fallaron en el intento.

Aquellas decisiones le costaron un montón de castigos desagradables, traduciéndose a un combate absolutamente desigual entre el y su instructor, sumado a una cantidad exagerada de ejercicios físicos.

Se había lesionado mucho, pero también había mejorado notablemente.

Pero esto, lejos de suponer una ventaja, le sabía a desgracia, ya que seguía siendo empujado constantemente hasta la inconciencia.

Si moría en este mundo, probablemente sería de un infarto.

A este paso, era probable que no volviera a morir de viejo.

Tampoco olvidaba, no podía evitar tener pesadillas por todo lo que estaba experimentando constantemente a causa del endemoniado nouwlan.

Y entre las torturas mas despiadadas, estaba la cámara de presión, donde era sometido mas allá de lo que debía de ser adecuado para natos de su edad.

Era parte de su castigo, triplicar sus pruebas como parte de la disciplina.

En aquella habitación infernal, o soportaba hasta completar la prueba, o moría en el intento.

Era así de simple.

Y allí, mientras el oxigeno disminuía lentamente, hasta apenas un cinco por ciento para el, mientras sentía su cabeza dar vueltas y sus oídos zumbar, a veces pensaba en morir allí mismo y dejar todo ese sufrimiento atrás.

De todos modos, ya había muerto, ¿vedad?

No había necesidad de alargar las cosas, ya había vivido todo lo que tenía que vivir.

Pero su nueva fisiología, ser un viltrumita, le impedía simplemente ascender al otro plano.

Entonces solo decidió aguantar la respiración todo lo que pudiera, hasta terminar desmallado.

Korr aguantaba, apenas, pero lo hacía.

Ya no le quedaba más que soportar, porque su nuevo cuerpo estaba hecho para eso, aguantar.

Soportar hasta llegar a la adultez y, cuando llegara el momento, en alguna expedición impuesta por el imperio, darse de baja por M I A.

Es decir, desaparecido en combate.

Dejando de lado aquellos pensamientos, se hizo a un lado del niño, quien se había calmado, y levitó hacia su propia litera.

Allí, permaneció durante lo que fueron un tiempo interminable hasta que lo inevitable, una vez más, había llegado.

Precisamente cuando sentía que el y su sueño se reconciliaron, las luces de la barraca se atenuaron hasta volverse blanquecina.

Korr yacía en su litera, la última de la fila superior pegada a la pared, sus ojos se abrieron con fastidio y resignación, sabiendo lo que le esperaba una vez más.

Los gemidos del niño llorón empezaron a escucharse de nuevo.

Korr suspiró y se incorporó, dispuesto a hacer lo de siempre al menos una vez mas, pero la presencia que se había materializado a su lado le había impedido su avance.

“ni siquiera te molestes”, dijo aquella voz fémina a su derecha, quien, a pesar de sonar tan plana, dejaba un dejo de interés.

“el pequeño null-ram ya a tenido suficiente atención de tu parte.

Ya es hora de que tenga que hacerse cargo de sus propios temores como todos los natos deberían”.

Ella le advirtió.

Korr giró la cabeza para verla.

Allí, ha su derecha, estaba la suboficial vexa, sus pies apenas rozando el borde de la litera mientras flotaba a su lado.

Sus brazos estaban cruzados por debajo de su pecho pronunciado, y su uniforme blanco apenas reflejaba la tenue luz de la barraca.

Korr sintió como aquellos ojos grises intentaban ver a través de su interior, y agradecía que los viltrumitas, pese a la gran similitud con aquella raza super poderosa bajo la luz del sol, no tenían super visión de rayos X.

“Suboficial”, Korr enderezó la espalda de inmediato, llevando el puño al pecho, listo para corresponder a su presencia.

“Por la gloria de Argal…” “Baja el saludo”, ella lo interrumpió con pereza mostrado a través de los gestos bagos de su mano.

“no soy nouwlan, puedes relajarte un poco”.

Korr obedeció, pero mantuvo la tensión en los músculos.

No se atrevía a bajar la guardia delante de esta joven, porque también había experimentado de antemano lo igual de dura que era la comparado con el instructor nouwlan.

Ambos eran demonios, la diferencia estaba en que ella te torturaba mientras sonreía a tu lado, le parecía divertido el dolor de los niños.

“¿Entonces?”, preguntó koor, su voz cautelosa.

“Nouwlan me ha delegado la supervisión de tu castigo esta vez”.

Ella le explicó con indiferencia, sus manos cruzándose detrás de la espalda.

“E determinado que debes de pasar los siguientes 6 segmentos de corrección disciplinario en la cámara de presión, ¿entendido?”.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Fan_lecturas Si te está gustando la historia, apóyame accediendo a este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=jZUoxyEqRj4&list=PLCn2wcmlqXiZRxnUNH2pABzJTGURwIr4a Tu like y tu comentario me ayudan muchísimo a seguir subiendo capítulos.

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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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