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INVENCIBLE: ESCAPA DE VILTRUM - Capítulo 21

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21: CAPITULO 21: 21: CAPITULO 21: La guarida principal de la resistencia lithari se extendía en lo profundo del subsuelo, en un sector irradiado que tuvo que ser abandonado para evitar la mutación de la población.

Sin embargo, con el tiempo, y tras haber construido trajes adecuados de aislamiento, pudieron usar aquel desastre como un perfecto camuflaje para sus operaciones.

La cámara cavernosa excavada en aquellas rocas contaminadas se extendía hasta más de 5 kilómetros por debajo de subsuelo del sector, adornados de la humedad condensada, la cual goteaba desde el techo rocoso con un ritmo hipnótico.

Kaelen-Thor observó el mapa holográfico que flotaba sobre la mesa central, y una furia apenas contenible se mantenía fuertemente serrado en su pecho.

“maldita sea”, susurró.

“malditos aquellos viejos, maldito su indecisión, en nombre de los ancestros, por qué?”.

Se decía así mismo en medio de sus compañeros abatidos y furiosos, pero incluso ellos tenían las mismas preguntas.

Sus brazos se mantenían cruzados sobre su torso, mientras su mirada se mantenía fijo, observando sin fijarse en nada, solo pensaba.

Una docena de lithari de confianza permanecían en silencio, sus pupilas cuádruples reflejando la luz azulada de los datos que parpadeaban ante ellos.

Se suponía, se creía, que hoy seria el momento en que darían la vida por la venganza profetizada durante mas de 1350 años.

Pero en el ultimo momento, simplemente dieron la orden de suspender el gran juicio, y no dieron razones aparentes.

“El plan estaba establecido, no ejecutarlo hoy pudo suponer un peligro desmedido.

¿Qué hubiera pasado si lo activara antes de tiempo?”.

dijo, su voz grave y cansada.

“nuestra esperanza pudo simplemente rebotar en las defensas de las torres y… y… espero una buena explicación porque empiezo a creer que todo es en vano”.

Veth-ak asintió, sus mandíbulas apretadas, empezó a explicar mas o menos lo que había pasado en el ultimo momento.

“Tengo noticias de que el Dorymathos cambió sus agendas de patrullaje”.

respondió, golpeando la mesa con un puño.

“Los viltrumitas han intensificado la vigilancia en los niveles superiores sin causa justificada, y han modificado las salidas de los instructores.

Algo está ocurriendo, pero todo lo mantienen en estricto secreto”.

“¿acaso alguna rebelión prematura?”, preguntó uno de sus integrantes, Seril-kor, desde el fondo.

Todos pensaron en esta posibilidad, pero negaron con la cabeza.

La última rebelión en el planeta solo tardó menos de un segmento, y toda la raza de los responsables instigadores fue completamente erradicada hasta la absoluta extinción.

“no creo que sea por eso”.

admitió Kaelen-Thor.

“Pero los informes de nuestros espías indican que han convocado a instructores de todas las torres.

Hay un entrenamiento masivo en curso, Algo relacionado con los natos de la nueva generación.

Posiblemente serán llevados al espacio, pero hasta entonces, no podemos ejecutar la misión con estos extraños movimientos”.

“Maldición”, —murmuró uno de los lithari más anciano presente.

“Doscientos años planeando, y ahora… puede que no tengamos otra oportunidad.

Nuestra raza no podrá soportar otros 200 años más”.

Kaelen-Thor suspiró, riendo para si mismo por la ironía.

El imperio que los había esclavizado ahora les causaba problemas por razones que ni siquiera comprendían.

Sin embargo, ellos ya no podían esperar.

Había muchas razones del porque no podían, pero el mas adecuado era el hecho de la bomba.

Esta era inestable, y cada momento en que permanecía inactiva, las reservas energéticas que la contenían se mermaban.

Entonces, si eso pasaba, pasaba una de dos cosas.

O explotaba por la falta de contención, o simplemente no lo hacía, desperdiciando recursos únicos que jamás volverían a encontrar porque simplemente ya no les quedaba tiempo.

“podemos, podemos crear un nuevo punto de inserción prematuro para ejecutar una alternativa.

Pero necesitamos…”.

Sus palabras no llegaron a completarse por que un estruendo llamó su atención, al igual que la de todos.

Todos se sobresaltaron, alarmados, por aquella intromisión repentina que pudo suponer un riesgo grave de seguridad para la base.

Aquel estruendo hizo vibrar toda la cámara, arrancando una lluvia de polvo del techo.

Algo se había estampado contra la compuerta principal de la base, haciendo que todos se llenaran de ansiedad y anticipación.

Los lithari se tensaron al instante, colocándose en posiciones defensivas, con sus hachas de batalla, escudos y espadas.

Kaelen-Thor levantó una mano pidiendo calma, aunque su corazón lithari latía con fuerza en su pecho.

En uno de sus manos, un arma de plasma estaba cargado para realizar una serie de disparos en caso de que no pudiera reconocer al, o los intrusos.

Incluso si se tratase de su propia gente, no podían permitirse ser descubiertos por nadie.

“Abran la compuerta”, ordenó, su garganta tragando en seco.

La compuerta se elevó con un chirrido metálico, revelando la oscuridad del túnel exterior.

Durante un instante, no vieron nada, pero luego se distinguió una forma humanoide que parecía arrastrarse con dificultad.

Afortunadamente para ellos, no se trataba de algún purgador del imperio.

Esos monstruos, los purgadores, era el terror de toda la clase esclava en toda la galaxia.

El hecho de que no se tratara de esos demonios le supuso un gran alivio, tanto para el, como para todos.

Pero también se angustió al descubrir la identidad de la figura.

“maldito sean los dioses”, escupió, acercándose rápidamente hacia el herido.

“bajen las armas, bajen las armas.

Es uno de los nuestros”, explicó.

El cuerpo que aquel ser humanoide era delgado.

Comparados a los robustos lithari, este en cuestión era casi frágil, con extremidades largas y aerodinámicas.

Su piel tenía un tono gris azulado, salpicada de vetas lumínicas que parpadeaban débilmente.

En su torso, sostenidos por una gaza mancado de un líquido morado, se encontraba una herida abierta que parecía no dejar de derramar la vitalidad del ser.

Su traje parecía destrozado, sin mencionar que, aparentemente, parecía estar repleto de quemaduras que simplemente parecía muy lamentable.

“Por los ancestros”.

susurró Veth-ak”.

¿Qué, que te pasó amigo mío?”.

Kaelen-Thor se arrodilló junto al ser, ignorando la sangre que empezaba a mancharlo por todos lados.

Miró al ser que sonreía, mientras dejaba escapar un dejo de dolor.

Uno de sus dos brazos se había roto, probablemente por haberse estrellado contra la puerta.

“me dejé llevar por la emoción, amigo mío.

Lo siento mucho”.

Dijo, mientras tosía una cantidad exagerada de sangre de sus comisuras.

“me descuidé y fui, interceptado por esos perros traidores”.

Explicó, su voz perdiendo fuerza con cada débil respiro.

Aquellas palabras pronunciadas por su amigo, Seril-kor, provocó que todos se tensaran con un malestar persistente.

Los perros traidores, los sabuesos del imperio, era la única raza esclava con mayor estatus dentro de la civilización viltrumita.

Era la raza esclava de elite, destinada exclusivamente para ejecutar la represión hacia las demás razas esclavas disfrazando todo esto en justificaciones de control del orden imperial.

Era una raza terrorífica, superados solo por lo propios viltrumitas.

Poseían capacidades físicas extremadamente impresionantes, solo por debajo de los propios viltrumitas, pero mas especial aun, parecían poseer capacidades de proyección energética a través de los ojos, como también absorción energética para recuperar y mantener las fuerzas.

Eran seres despreciables y temidos en ambas partes.

Por tal razón, el miedo no se hizo esperar por parte de los integrantes de la resistencia.

“por los ancestros.

¿y si entraron?

¿Y si se encuentran en este lugar?

malditos dioses, estamos rodeados”.

“malditos dioses, cálmense, cálmense”, Veth-ak gritó.

“no estamos siendo rodeados.

No a pasado nada.

Tranquilícense”.

Dijo, mostrando los sensores alrededor de toda el área.

“estamos as salvo, descuiden”.

“no-no lo hicieron”, agregó la débil voz de Seril-kor, con una sonrisa genuina.

“son, mu-muy, lentos”.

Dijo, débil pero firme.

Sus ojos grandes se fijaron en Kaelen-Thor.

“Los dejé atrás.

Corrí más rápido que nunca, pero la radiación, ya no tengo esperanzas de salir con vida.

Es posible que estén cerca, pero la contaminación los retrase por un tiempo”.

“eso es aun mas preocupante ¡puedes revelar el secreto de la resistencia!”.

Uno de los lithari gritó con furia.

“moriremos todo en unos días, ¿vale la pena ser tan meticulosos?”.

Seril-kor le respondió de vuelta, antes de toser descontroladamente.

“maldito, ¿te has vuelto loco?”.

“¡vasta!” Kaelen-Thor les interrumpió, mirando a todos con seriedad.

Después de calmar a los integrantes, dirigió su mirada hacia Seril-kor, con la esperanza de que le diera respuesta.

“en nombre de los dioses malditos, Seril-kor, un celoriano como tú.

¿Qué te hizo terminar así de lamentable?”.

Preguntó, porque sabía que este tipo por lo general, nunca se metía en problemas tan serios como lo que había experimentado.

“ha, yo también me estoy preguntando lo mismo”, Seril-kor le respondió con una sonrisa.

“pero en realidad, creo que este riesgo lo ameritaba.

Este riesgo esta información, lo vale, amigo mío.

Lo vale todo”.

“dar tu vida por una información.

¿Qué vale tanto como para que des la vida?”, un lithari le preguntó con el ceño fruncido.

“esperanza”, respondió Seril-kor de vuelta.

Todos permanecieron en silencio ante aquella respuesta.

Esperanza.

¿Qué esperanza tenían en estos momentos?

Solo sentían odio crudo y sin filtrar, y todo lo que le quedaba, en estas ruinas donde fueron confinados, sepultados, era la venganza.

Nada más.

Pasó casi un segmento antes de que Seril-kor estuviera lo suficientemente estable como para hablar con claridad.

Los lithari habían hecho lo posible por estabilizarlo, usando un sellador de tejidos obsoleto y un estimulante cardíaco formulado para su propia fisiología, que por algún milagro funcionó.

Cuando Seril-kor pudo sentarse, apoyado contra la pared, Kaelen-Thor se arrodilló frente a él.

“Dijiste que tenías información para nosotros”.

Dijo, esperando respuestas.

Seril-kor asintió débilmente.

Su mano derecha y temblorosa extrajo un cristal de datos de un compartimento sellado en su traje.

El cristal brillaba con una luz tenue, y estaba grabado con símbolos lithari antiguos.

Esto había sorprendido a los presentes.

“Esto es un mensaje”, dijo.

“De los lithari que esperan escondidos en las fronteras”.

Ante aquellas palabras, todos permanecieron sorprendidos, en absoluto silencio.

Sin embargo, a su lado veth-ak empezó a negar con la cabeza.

“tus palabras no tienen sentido, amigo mío.

Fuera de este planeta demoniaco, no hay lithari por ninguna parte.

ni en la frontera, ni en los sectores más horribles del imperio, ni fuera de la galaxia.

“dijo Veth-ak, su voz apenas un susurro.

“Todos fueron ejecutados hace siglos, lo sabes, amigo mío.

En antaño fuimos lo suficientemente poderosos como para suponer una amenaza para la raza demoniaca, permitirnos ver el sol y reproducirnos fuera de la estricta supervisión podría suponer un peligro potencial para el imperio.

Por eso estamos aquí, muriendo, lentamente en este infierno”.

A pesar de aquellos argumentos, Seril-kor le sonrió, negando con la cabeza.

“te digo que no es así, amigo mío.

Alégrate, por lo menos tu raza sigue viva, yo soy el ultimo de mi especie, y pronto volveré a ver a mi familia”.

Seril-kor dijo por ocurrencia, sintiendo como su cuerpo empezaba a morir, muy lentamente.

“yo, solo estoy comprando tiempo, para las buenas nuevas.

Tu gente aun vive, aunque no se atreve a sacar la cabeza”.

Uno de los lithari pensó por un momento, antes de negar con la cabeza.

“no, yo, me cuesta creer que un hecho como este exista.

Hemos enviado tantos mensajes, tantos cifrados.

Tanto”.

“fueron contestados, todos ellas.

Pero las cosas son precarias tanto aquí, como en donde se encuentran escondidos.

Los viltrumitas querían que creyeran que son los últimos, porque les temen”.

respondió Seril-kor.

“Algunos escaparon en la gran purga de la resistencia, y se escondieron en un cinturón de asteroides.

Han estado esperando décadas, esperando una oportunidad de escapar de las fronteras imperiales”.

Kaelen-Thor tomó el cristal con manos temblorosas.

Al activarlo, imágenes comenzaron a proyectarse directamente en su mente.

Sus ojos se llenaron de claridad, hasta humedecerse por toda la visión presentada en este cristal.

Todo era cierto, había esperanza.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Fan_lecturas Si te está gustando la historia, apóyame accediendo a este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=jZUoxyEqRj4&list=PLCn2wcmlqXiZRxnUNH2pABzJTGURwIr4a Tu like y tu comentario me ayudan muchísimo a seguir subiendo capítulos.

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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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