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INVENCIBLE: ESCAPA DE VILTRUM - Capítulo 25

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25: CAPITULO 25: 25: CAPITULO 25: Los instintos volvieron a salvar a korr, cuando sintió entre su vista empañada como el enemigo sádico frente a él parecía difuminarse.

Sin pensarlo dos veces, se elevó hacia el aire, logrando evitar un golpe atronador que hizo rugir el viento debajo de él.

Casi lo reducían.

Desesperado, trazó una espiral que lo llevó detrás de su oponente, desesperado por intentar mantener el espacio.

“ma-maldita sea”, pensó korr, sintiendo su cuerpo temblar, pero al aterrizar, levantó la guardia de inmediato, haciendo uso de su cabeza, las nuevas neuronas de super memoria viltrumita para recordar por lo menos como actuar ante una situación tan precaria.

Boxeo, usar boxeo.

Moverte cuando el contrincante se mueve, no te quedes quieto, usa ángulos, siempre los ángulos.

Su propia mente apenas lo salvaba.

En cuanto el chico logró colocar una guardia, el sabueso ya estaba encima de él.

Esquivó un golpe descendente en tipo de garra, uno de sus godos rozó su guardia, dio un salto inercial hacia los flancos del alienígena para evitar una violenta patada, y soportó el desgarro lanzado por uno de los tentáculos, el cual dejó un horrible rasguño en su cuello.

La locura en los ojos del demonio al que debía de enfrentarse lo llenó de un miedo irracional.

Entró en pánico, casi tropieza, pero se hizo un ovillo mientras rodaba hacia un lado, apenas sobreviviendo a otra violenta patada que pareció arrancar una parte de la planicie.

Aprovechando la oportunidad, korr se puso de pie y de manera desesperada, lanzó un directo jab hacia la nuca del sabueso, pero se hizo a un lado.

También desvió un ancho que hizo estremecer su cuerpo y abrió huecamente su cráneo a otro golpe de gancho de korr.

Cada golpe tubo la intención de dar hasta el ultimo gramo de su fuerza, haciendo que kaelus se tambaleara, aunque solo fue por un momento.

La cantidad de energía absorbida era demasiada, no podían absorber tanto como se creía y el nato ya lo había sobrecargado con algunos golpes.

Los natos en las gradas contuvieron la respiración, emocionados, fue increíble ver al raro de la clase moverse así, luchar contra otros guerreros de otras razas y estar al día.

“¡¡siiiii, lucha, golpea hasta aplastar la cabeza de ese pulpo débil o de lo contrario, ni creas que podrás concebir un nato con mis genes, jaja!!!”, la niña revoltosa gritó con emoción, provocando que vexa riera con desconcierto, mientras nouwlan negaba con la cabeza.

“jaja, esta nata”, vexa dijo por ocurrencia, mientras nouwlan le gritaba a su dirección.

“nata vespera, si no mantienes el silencio, serás castigada con veinte mil pasos en la planicie”.

Tan pronto como le amenazó, la niña se calló de inmediato.

Vespera se llevó una mano a la boca, pero aun no paraba de temblar de la emoción.

Estos natos, nouwlan negó con la cabeza.

Los niños salían con locuras extremadamente extraños.

Y esta era la mas alucinada de todas.

Tal parecía que había desarrollado una debilidad por este nato rebelde, que se aseguraría de arreglar en cuanto sea posible.

Hasta entonces, solo esperaba estar educándolo por el buen camino de acuerdo a los intereses del imperio.

Kaelus se enderezó rápidamente, sus apéndices cefálicos retorciéndose con furia.

Cuando habló, su voz se transformó en un susurro peligroso.

“Nada mal para ser solo un nato rebelde.

¿Quién te enseñó a pelear así, cachorro?, no parece ser un estilo imperial.

Preséntame a ese esclavo, tengo interés en saber que se siente probar sus entrañas”.

Korr no respondió a ninguna de las amenazas frenéticas de esta cosa diabólica.

En cambio, decidió mantenerse en movimiento, sus pies dibujando círculos en el suelo, mientras permanecía en guardia.

Ante la negativa silenciosa de korr, el sabueso solo sonrió con malicia.

“No importa”, continuó Kaelus, haciendo algo que parecía haber mantenido durante mucho tiempo.

De aquellos ojos siniestros, un brillo incandescente iluminó su rostro con malévolas intensiones.

“Con el permiso de tu cuidador, quiero que aprendas, pequeño nato, por qué los Venatici somos los perros más despiadados del imperio”.

Sus ojos se iluminaron, ansioso por tener la oportunidad de dañar un nato imperial.

En tan solo un instante, de las cuencas del sabueso emergieron dos rayos cegadores de luz, tan blancas como el corazón de una estrella.

Los dos rayos de energía pura se disiparon cruzando el espacio entre ellos en tan solo una fracción de segundo.

Korr no pensó en lo más mínimo.

Dudaba que pudiera pensar mucho más rápido que aquellos rallos oculares que se precipitaban hacia su dirección, simplemente, por mero instinto, se movió.

Su capacidad de vuelo se hizo prioritario en aquel momento, y con pura fuerza inercial, se lanzó hacia la izquierda.

En ese mismo instante, sintió cómo el rayo le quemaba el aire a centímetros de su mejilla.

El impacto contra la pared tras él fue ensordecedor, y una lluvia de material fundido salpicó el suelo.

“esa jodida proyección energética”, recordó Korr con el corazón en las manos.

Pero el sabueso no le permitió escapar así de fácil.

Kaelus giró la cabeza, barriendo el rayo en un arco que obligó a Korr a seguir moviéndose, volando en espiral ascendente para evitar ser alcanzado.

El calor era abrasador, incluso a distancia.

Su uniforme de recluta empezó a humear en los bordes que casi lo alcanzaba, hasta que el mismo traje lo obligó a bajar hacia el suelo pasado los tres segundos, restringiendo su capacidad de vuelo.

“¡Muévete, recluta!”, gritó Nouwl-an desde arriba, instruyendo con dureza los intentos de escape de korr.

“¡los viltrumitas no escapamos ante nuestros enemigos!

Date la vuelta y enfréntalo como un guerrero”.

Korr escuchó, pero solo pudo maldecirlo.

Sintió tanta impotencia que se obligó a gritar con fuerza.

“¡¡haaaaaaaaaaaaaaaa!!”.

Con un grito, los puños de korr se apretaron con fuerza y sin pensarlo, contra sus instintos y miedos, se lanzó rectamente hacia Kaelus, volando en línea recta como una bala de cañón.

El Sabueso cortó el rayo para calmar el sobrecalentamiento de sus ojos, mientras sentía a través de sus apéndices el avance temerario del nato.

Su puño derecho, cargado con toda su inercia y su fuerza, impactó directamente en la muñeca de Kaelus.

Crack.

Aquel sonido hizo estremecer a todos los natos espectadores del combate.

“¡¡grooaaaaaaaaaaa!!”.

Kaelus aulló por el dolor y la furia.

El nato, verdaderamente había logrado herirlo.

Su mano izquierda calló a un lado de manera antinatural, colgando en un ángulo imposible.

sus apéndices cefálicos se agitaron como serpientes enloquecidas, mientras se estiraban para tratar de arañar al responsable de dicho dolor.

“¡Cachorro de mierda!”, rugió, y esta vez no hubo juego en su voz.

“¡Te voy a matar!” Sus ojos se iluminaron de nuevo, pero esta vez, la incandescencia de la energía en sus ojos fueron aún más brillantes.

Los rayos que salieron de sus cuencas parecieron ampliarse, tan anchos como un tronco, que barrió toda la sección central del círculo en un Angulo de aniquilación de cuarenta y cinco grados.

Y korr, quien no pudo escapar hacia el cielo debido a que había sido sujetado por las ventosas, y durante aquel instante, korr fue abogado en toda la energía proyectada del sabueso.

“¡¡aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahg!!”.

El grito de korr fue desgarrador desde dentro de las llamas.

Sintió dolor, sintió mucho dolor, tanto como nunca había sentido en sus dos vidas.

Esta ves estaba en el infierno, esta vez sentía que moría inmolado.

Solo veía blanco, y su cuerpo ardía, como estar salpicado por aceite caliente.

Ardió durante lo que fue 10 segundos, y para cuando kaelus cesó su ataque, solo había una zanja carbonizada, vuelto lava, con korr en medio, todo su cuerpo envuelto en una corteza superficial y fétida de su propia piel.

Nouwlan frunció el seño, pero no interfirió en lo mas mínimo.

Pero tampoco se atrevió a mirar a verax, ya que ella no estaba de acuerdo con su decisión.

Ella le había advertido, a ese nato nada podía pasarle.

Sin embargo, ya era demasiado tarde.

Korr, a pesar de sentir su piel carbonizada, no dejó de sentir el dolor, el ardor, como seguir estando en llamas.

Volvió a soltar un rugido, pero solo pareció alimentar la alegría del sabueso.

Sintió el traje derretirse en su propia piel, estaba muriendo, estaba muriendo horriblemente, tenía que escapar.

Pero cuando korr intentó lanzarse volando hacia el aire, kaelus había sido mas rápido que él.

A pesar de su corpulencia, se movió como un torpedo, cortando el aire balanceando su mano derecha sana para serrarlo en el tobillo del nato.

Con un movimiento brutal lo arrojó contra el suelo.

Korr impactó con un crujido de huesos, su espalda encontrando las losas derretidas.

El dolor fue absoluto, pero era tanto dolor que simplemente, no podía desmallarse y desfallecer.

“Pequeño insecto”, escupió Kaelus, mientras lo agitaba unas cuantas veces mas, hasta que el propio tobillo del nato suplente se destrozaba.

Tras dejarlo en el suelo, escupió su saliva toxica contra el cuerpo del nato, haciendo chisporrotear la piel carbonizada.

Sin piedad alguna, levantó su pie del tamaño del torso de Korr, justo para aplastarlo.

Pero en el último momento, Korr rodó rápidamente.

El pie impactó el suelo a centímetros de su cabeza, y las losas se astillaron como vidrio.

Korr, a pesar del sentimiento de sentirse que se le escapaba la vida, aprovechó el momento para impulsarse, para ponerse de pie, flotar para ser mas exactos, pues una de sus piernas estaba hecho un desastre.

Kaelus ya estaba sobre él una vez más, y sus apéndices cefálicos se extendieron, atrapando los brazos de Korr, inmovilizándolos, estrujándolo y arrancando su piel descascarada y carbonizada.

La sangre empezó a derramarse, y todo parecía que terminaría.

Pero korr había llegado a una sola conclusión, no, una sola respuesta instintiva.

No moriría solo por segunda vez.

Aun no podía ver nada, sus ojos solo veían blanco.

Pero los apéndices lo sujetaban, lo que significaba que su enemigo, aquel demonio malnacido, estaba frente a él.

Odio crudo, puro y sin filtrar llenó su corazón, y la razón, hacía un tiempo que había sido secuestrado por la venganza.

Solo tenía un solo deseo, deseo de matar.

Matar a su padre, matar a nouwlan, matar a verax, matar los viltrumitas, al emperador y todas las razas, lo que sea, solo quería matar lo primero que sus manos tomaran.

Solo matar, matar, matar, matar, matar, matar, matar, y su mente solo se transformó en matanza.

No recordó mucho desde ese momento.

De hecho, no recordaba absolutamente nada.

Todo lo que pasó a continuación, fue lo que verax le explicó luego de haber terminado inconsciente.

En lugar de tratar de liberarse de las ventosas, korr en realidad, abrazó al sabueso.

Se lanzó sin pensar y simplemente decidió usar la fuerza superior para desgarrar todo lo que sus dedos tomaban.

El traje hacía mucho que había dejado de funcionar, por lo que el terreno se había trasladado hacia el techo de la arena, como si la gravedad se invirtiera.

El sabueso sintió que todo se había cambiado tras sentir como el nato que consideraba presa fácil trataba su cuerpo como barro.

El nato apretó su hombro y con un solo apretón, arrancó piel, carne y hueso hasta hacerlo papillas en sus manos.

Kaelus apenas tuvo tiempo de levantar su brazo sano para lanzar algunos golpes, pero la mano de korr logró tomar el brazo y arrancarlo desde su hombro, dejando una escena sangrienta en el proceso.

Kaelus gritó, gritó como si se lo comieran vivo.

De hecho, la manera en como korr lo despedazaba sin piedad, no distaba de aquella posibilidad, y todo lo demás, fue de mal, a horror.

Korr no se detuvo, y empezó a golpear.

El sabueso intentó empujarlo, lanzarlo y escapar de su agarre, pero el nato lo había agarrado de sus apéndices y sin pensarlo dos veces, lo mordió del cuello, arrancando un pedazo de su yugular.

Los gritos del sabueso fueron penosos.

Fue, desconcertante para los natos en las gradas, incluso impactante para los instructores que observaban con interés todos los acontecimientos.

El sabueso intentaba usar su brazo roto para intentar zafarse, pero las manos carbonizadas del nato solo habían arrancado el brazo restante.

Entonces volvieron a caer al suelo, donde korr había empezado a golpear al descuartizado sabueso.

Sus puños se hundieron en el pecho de Kaelus, en su estómago, en su rostro.

Cada impacto enviaba ondas de choque a través del cuerpo del Sabueso, fracturando costillas, desgarrando músculos, rompiendo lo que el cuerpo del Venatici tenía de orgánico.

Kaelus intentó contraatacar, intentó escapar, pero korr no le permitió tal acción.

Si tanto quería matarlo, era justo que se fueran juntos en su mutuo sufrimiento.

Korr golpeaba tan fuerte que en algún momento, sus puños habían empezado a atravesar la piel y los músculos del sabueso, hasta hacer papilla las entrañas del demonio que lo había obligado a esto.

“¡Para!”, rugió Kaelus, pero su voz ya no era amenazante.

Solo rogaba, rogaba por poder sobre vivir.

“¡Para, maldito cachorro!” Pero Korr ya no escuchaba.

De hecho, ni siquiera estaba consiente en aquel entonces.

Solo había entrado en un frenesí de muerte.

Matar era lo único que pensaba, destruir hasta hacer nada aquel que había decidido matarlo.

Y la masacre siguió, siguió hasta que del sabueso ya no quedaba nada, mas que un montón de viseras y sangre oscura y espesa en toda la plataforma.

El sabueso, una de las fuerzas esclavas mas temidas de todo el imperio, había sido convertida en nada más que pulpa y carne, y viseras.

Kaelus estaba muerto, la pelea había terminado.

En cuanto nouwlan vio que ya era suficiente de todo lo que había visto, su voz resonó por los alta voces que aun funcionaban.

“¡korr-add, es Suficiente!”.

La voz de Nouwl-an cortó el aire, esperando a que el nato se detuviera, pero Korr no la escuchó.

Sus brazos seguían subiendo y bajando, una máquina de carne, destrozando los restos irreconocible del sabueso.

“Suficiente, recluta.

¡ES UNA ORDEN!”.

Nouwlan le exclamó, pero korr, simplemente no parecía responder en lo más mínimo.

Verax se movió, preocupada por el protegido que había tomado bajo su ala.

Lo que había sucedido hoy, ella lo recordaría, y nouwlan se lo pagaría muy pronto, y ambos lo sabían.

Cuando la sub comandante de instrucción intentó tocarlo, el nato se volvió hacia ella, en un rápido movimiento, con la intención de atacarla.

Pero ella aún más rápida que el nato, lo sujetó del cuello, manteniéndolo al extremo de su brazo extendida.

Las manos de korr se aferraron al brazo de verax, e intentó con todas sus fuerzas destruirlo, pero simplemente no pudo hacerlo.

Fue como sostener acero, y la joven solo vio como las uñas del nato se les despegaban por el intento.

“esto… esto no debió haber pasado, nouwlan”.

Ella dijo, pero nadie dijo nada.

Nouwlan se dio la vuelta y levitó, no queriendo tener esta discusión con su subordinada.

“lleva al pequeño berserker a una cámara de recuperación, indúcelo en un coma, para que repare su cuerpo para el atardecer”, dijo mientras observaba al resto de los natos, quienes simplemente permanecieron en silencio.

“ustedes, síganme.

La practica debe de seguir”.

Dijo, pero al ver a los niños, todos con los ojos completamente temerosos, dudó en sus acciones.

Entonces, tras ver al nato carbonizado en las manos de verax, quien tubo que noquearlo, optó por cambiar de decisión.

“corrección.

Vallan a sus barracas, tendrán el día libre solo por hoy”.

Y sin más, salió volando sin decir nada a nadie, aunque nadie quiso decir nada.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Fan_lecturas Si te está gustando la historia, apóyame accediendo a este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=jZUoxyEqRj4&list=PLCn2wcmlqXiZRxnUNH2pABzJTGURwIr4a Tu like y tu comentario me ayudan muchísimo a seguir subiendo capítulos.

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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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