Invocando a la espada sagrada - Capítulo 244
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244: Capítulo 244: Despertando (4) 244: Capítulo 244: Despertando (4) Editor: Nyoi-Bo Studio Detrás de la enorme puerta había un espacio que a Rhode le era muy familiar.
A simple vista, era similar a la sala de control central de los Behermes.
La única diferencia era que no había ninguna bola de cristal flotando en el aire, y estaba hecha de losa blanca, que era totalmente diferente a la habitación negra.
Toda la habitación parecía fría y sombría, con docenas de estatuas de Behermes alineadas en dos filas junto a la pared, con armas de piedra en sus manos.
Rhode no creía que fuesen golems guardianes, ya que sus cuerpos se habían deformado a lo largo de los años.
No eran más que meras obras de arte normales.
Sin embargo, Rhode encontró algo aún más peculiar.
Había cinco ataúdes en el centro de la habitación, y su color negro les daba un extraño brillo.
Rhode bajó el ritmo y le recordó a Lapis que tuviese cuidado.
Por otro lado, Gillian cambió su posición para poder proteger a la doncella y también a Rhode.
Luego, el trío se acercó lentamente a los ataúdes.
—¡Ah!
El grito de la joven rompió el silencio.
Rhode se volvió hacia Lapis frunciendo el ceño y vio que se cubría la boca preocupada, con sus grandes ojos redondos llenos de miedo.
Entonces, se calmó y explicó: —L-líder, e-escucho una voz que me habla.
«¿Otra vez?» Rhode levantó las cejas y se volvió hacia Gillian.
Ella agitó la cabeza, creyendo que no era algo de lo que debían preocuparse.
Sin embargo, Rhode permaneció alerta.
Pensó por un momento y dijo: —¿Qué dice?
—Me-me pregunta si soy la heredera de la familia Behermes, y… dice que tiene algo que decirme.
Lapis mostraba un temor constante en su rostro.
No podían culparla, ya que había tenido una experiencia traumática hacía apenas una hora.
Ni siquiera la persona más despreocupada del mundo podría olvidarla fácilmente.
Esa era la razón por la que Lapis se lo reportó tan pronto como sintió que la voz intentaba hablar con ella.
La joven se quedó muy cerca de Rhode, sujetándolo por su ropa.
Su expresión estaba llena de incertidumbre.
A pesar de haber recibido el conocimiento y la experiencia de la familia Behermes, su carácter no pareció haber cambiado en absoluto.
Rhode no estaba seguro de si eso era algo bueno o malo.
Observó los alrededores, pero no parecía haber ninguna amenaza.
Nunca había estado en ese lugar porque, normalmente, los jugadores ganaban al llegar a la sala de control central.
Sin embargo, la misión individual especial de Lapis obviamente los había llevado a ese lugar desconocido.
Rhode cerró los ojos tranquilamente y lo analizó con cuidado.
—¿Qué te dice?
El trío estaba atrapado en ese lugar y necesitaban alguna pista para poder escapar.
Rhode no estaba seguro de si podía considerar a la voz como una pista, pero era mejor que continuar sin ninguna información.
Además, como la voz era casi igual a la de ese idiota de la sala de control central, Rhode tendría un botín de guerra extra.
Antes, después de derrotar al jefe, Lapis absorbió toda la recompensa, y no le quedó nada para él, lo que lo decepcionó un poco.
Ahora, si hubiese otro jefe que se ofreciera para compensar la pérdida de Rhode, estaría más que feliz de aceptarlo.
—Dice que… Lapis inclinó la cabeza y escuchó durante un breve momento.
—… desea conocer sus identidades…¿Qué?
Lapis se enfadó y su cara se enrojeció.
Entonces, la doncella dio dos pasos hacia atrás y movió la mano negándolo.
—No lo es.
Está equivocado.
No es así… Parecía que Lapis estaba interactuando con la voz desconocida.
¿Qué le dijo para hacerla entrar en pánico?
Rhode y Gillian se miraron suspicazmente y antes de que pudieran preguntarle, Lapis bajó su cabeza y la agitó, avergonzada, como si hubiese entendido algo.
«¿De qué está hablando con esa voz?» Rhode no se vio muy afectado por la conmoción y continuó vigilando los alrededores para evitar cualquier accidente.
No se dio cuenta de que Gillian lo miraba con una gran sonrisa y moviendo sus orejas.
Después de un momento, Lapis finalmente levantó la cabeza.
Rhode la observó cuidadosamente.
Parecía haberse calmado un poco.
Al menos sus ojos recuperaron su claro resplandor.
Eso demostraba que ya no estaba bajo el control de nadie.
Sin embargo, lo que le hizo sospechar fue que las mejillas blancas de Lapis se habían vuelto rojas como si tuviese fiebre.
Entonces, la joven dijo tartamudeando: —Lí-líder, desea hablar con usted… —¿Eh?
Rhode estaba desconcertado.
Pero antes de que pudiese reaccionar, una voz grave y fuerte resonó en la blanca habitación.
—Hola, mis invitados.
Represento al protector de los Behermes.
Les doy la bienvenida.
—Gracias por su cálida hospitalidad —dijo Rhode malhumorado mientras sujetaba su espada y escudriñaba los alrededores—.
Disculpe, pero tenemos algo importante que hacer y queremos irnos de este lugar ahora.
¿No nos podrá echar una mano?
—Desde luego, estoy dispuesto a ayudarlos —dijo la voz tranquila y monótona—.
Pero, antes de eso, tienes que pasar mi prueba, Sucesor Negro.
«¿Sucesor?» Rhode frunció el ceño.
Se volvió para ver a Lapis, que iba vestida con un manto verde, y a Gillian, que llevaba una túnica blanca.
Él era el único vestido con ropa de noble color negro.
«¿La voz se refiere a mí?
¿Qué es eso del «Sucesor»?
No recuerdo tener ninguna relación con la familia Behermes…» —No entiendo lo que quiere decir.
Por supuesto, Rhode no se reconocería al añadirse otro título que no conocía, así que respondió rápidamente.
—Aunque tengo puesta una camisa negra, no soy un sucesor, lo siento.
Creo que me confunde con otra persona.
—No me he confundido, sucesor.
Frente a la respuesta de Rhode, la voz no dio el brazo a torcer y le respondió con calma: —Yo, el protector de la familia Behermes, soy el guardián de la tierra del gran mártir de la familia Behermes.
He presenciado el ritual que ha hecho con nuestra perfecta heredera, ¿y ahora desea abandonar su llamado?
—¿Ritual?
¿Llamado?
Aunque esta voz no era tan extraña como la de la sala de control central, Rhode sintió que se burlaba de él.
Parecía que su largo período de aislamiento había afectado sus habilidades para comunicarse, ya que no podía entender qué le quería decir la voz.
Por supuesto, si estuviese en el juego, a Rhode no le importaría esa tontería.
Aunque tuviese mil y una razones, al final necesitaría derrotarlo, así que ¿por qué no ir al grano?
Esta vez, tras oír las preguntas de Rhode, la voz se quedó en silencio por un momento.
Entonces, una imagen encantada apareció ante él.
Era una escena de cuando llegaron a ese mundo subterráneo.
Entonces, Rhode extendió su mano derecha para levantar el mentón de Lapis, y besó sus labios sin dudarlo.
—¡Ahhh!
Lapis se cubrió los ojos con ambas manos y bajó la cabeza avergonzada.
Rhode estaba pasmado y se quedó sin habla.
La voz grave volvió a hablar.
—Ha expresado su devoción y creencias a nuestra heredera Behermes, y ha pasado el ritual para protegerla.
La heredera de los Behermes ha accedido personalmente, ¿pero aun así elige renunciar, Sucesor Negro?
Rhode estaba estupefacto.
Nunca había pensado que pasaría esto, y no sabía que la familia Behermes tuviese una regla así.
«¿Acaso es una broma?
Solo fue un beso… Olvídalo, es inútil que lo piense ahora.
Entonces, ¿qué hago?» Mientras Rhode reflexionaba sobre qué hacer a continuación, alguien tocó su hombro ligeramente.
Se dio vuelta y vio a Gillian sonriendo.
Obviamente disfrutaba de su desgracia.
—Necesita pagar por lo que ha hecho, maestro.
Solo admítalo.
—¿Quieres decir que no tienes intención de ayudarme?
—¿No es obvio?
Gillian respondió con tanta seguridad como si no le importara si su propio invocador moría.
Rhode agitó la cabeza con impotencia y miró a Lapis.
El rostro de la doncella estaba completamente rojo mientras miraba al suelo.
No podía culparla ya que, honestamente, Rhode sabía que había cometido un error, pero ya había recibido una bofetada a cambio, ¿cierto?
Si tan solo lo hubiese sabido antes… Era una pena que en ese mundo no hubiese una medicina para el remordimiento.
Rhode se encogió de hombros y aceptó su destino.
—Entonces, ¿qué tengo que hacer para pasar esta prueba?
De repente, el centro de la habitación, donde estaban los ataúdes negros, brilló fuertemente.
Entonces, dentro del círculo aparecieron runas doradas.
En un abrir y cerrar de ojos, las runas doradas formaron una silueta humana que se acercó a Rhode.
—Las reglas son simples.
Pasará la prueba si me derrota y demuestra que es capaz de proteger a la heredera de los Behermes.
Después de todo ese largo alboroto, ¿al final no se reducía todo a eso?
Rhode revoleó sus ojos y levantó su espada.
—Claro, no me contendré.
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