Invocando a la espada sagrada - Capítulo 310
- Inicio
- Invocando a la espada sagrada
- Capítulo 310 - 310 Capítulo 310 El Contraataque de Anne
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
310: Capítulo 310: El Contraataque de Anne 310: Capítulo 310: El Contraataque de Anne Editor: Nyoi-Bo Studio —¿Qué?
—exclamó Carody.
Al mismo tiempo, no paró de moverse, sino que siguió merodeando como una sombra alrededor de Anne, buscando una oportunidad de atacar.
Lo que le sorprendió fue que ella no retrocedió después de bloquear su ataque.
En cambio, se movía en el sentido de las agujas del reloj, manteniendo el mismo ritmo y velocidad que él.
«¿Cómo es posible?» Carody estaba perplejo.
En ese momento, Anne no estaba de ánimo ni tenía el tiempo para entender lo que ese hombre estaba pensando.
Lo miró fijamente y recordó las órdenes de Rhode.
«En el momento en que te ataque, tienes que bloquear tu derecha y moverte en el sentido de las agujas del reloj junto con sus movimientos.
Recuerda, no te muevas demasiado rápido.
Solo sigue su ritmo y no lo pierdas.
Si de repente desaparece, no lo dudes…» Anne dejó de moverse, saltó hacia atrás con su escudo, y rodóágilmente.
En este momento, Carody se escabulló de la sombra bajo ella.
Si Anne se hubiese quedado donde estaba, su daga le habría perforado la garganta, pero como había saltado, se alejó un poco de él, lo que le hizo fallar su golpe mortal.
Aunque Carody tenía habilidades de asesino, eran totalmente inútiles para el combate frontal.
Carody falló y, antes de que el público se diese cuenta, corrió debajo de ella rápidamente.
¡Estaría muerta tan pronto como aterrizara!
Anne predijo sus movimientos.
Cuando Carody se colocó bajo ella, rugió y expandió su escudo.
Luego, lo blandió como si fuese un enorme meteorito estrellándose contra el suelo.
Normalmente, un ataque así habría sido inútil contra Carody, pero esa vez fue diferente porque hicieron sus movimientos al mismo tiempo.
Después de que Carody se escabulló detrás de ella, vio una enorme sombra que se dirigía hacia él junto con un fuerte vendaval.
Carody era un ser humano y no podía reaccionar continuamente.
Por lo tanto, no tuvo más remedio que retroceder.
Anne rodó tras aterrizar de pie y saltó.
«Se está poniendo interesante…» Carody entrecerró los ojos.
Había confirmado que su oponente conocía sus técnicas de batalla.
Así es, las conocía.
Desde un principio, Carody había decidido esquivar, no muchos sabían que era zurdo y que la dirección de sus ataques era totalmente diferente a la de los demás, lo que lo beneficiaba.
Un asesino no necesitaba luchar, sino matar de un solo golpe.
Cuando su oponente se movía en una dirección equivocada, podía aprovecharlo.
Sin embargo, no esperaba que Anne estuviese tan preparada.
Sus ataques siempre habían sido una sorpresa para la mayoría de sus enemigos, pero ella los comprendía muy claramente.
Todos los movimientos de Anne fueron en respuesta a sus ataques.
Había saltado para esquivar su técnica especial «Asesinato Sombrío».
Esa habilidad le permitía mezclarse con una sombra por un corto período de tiempo y aparecer instantáneamente en la sombra de su oponente y atacarlo.
Podría decirse que ese ataque era imposible de defender.
Sin embargo, Anne pudo hacerlo, y no solo eso, sino que también estaba preparada para sus ataques siguientes.
«¿Cómo puede ser?» Carody sintió curiosidad.
Nunca se había enfrentado a Anne, y no había fallado un asesinato en años, por lo que era imposible que esa joven lo derrotara.
¿Pero cómo podía estar tan familiarizada con sus movimientos?
Anne respiró profundamente.
«Parece que lo que dijo el líder es cierto.
Este hombre de negro es astuto y despiadado.
Si el líder no me hubiese informado de antemano, probablemente ya habría perdido.
Pero tú, hombre de negro, ¿crees que puedes asustar a Anne?» Anne apretó los dientes y miró a Rhode con el rabillo de sus ojos.
«Anne nunca te dejará ganar.
¡Anne protege a todo el grupo mercenario, y nunca tendrás la oportunidad de acosarnos!» Se había decidido.
«¡Quedan tres minutos!» Rhode observaba la batalla ansioso.
No tenía ni idea de qué hacer con Carody.
Aunque podría enseñarle las debilidades de Carody a Anne para que las aprovechara, considerando su rápida velocidad de ataque, no habría tiempo suficiente para que ella lo entendiera.
¿Qué podría hacer?
A Rhode solo se le ocurrió el plan más obvio: un cambio de estrategia.
En el juego, había muchas estrategias para derrotar al líder de Black Blade.
Rhode podría explicarle todo el proceso a Anne y una vez que el oponente la atacara, solo tendría que actuar en consecuencia.
El resto, dependería de la voluntad de Dios.
De momento, Rhode no tenía muchas opciones.
¿Cuánto tiempo podría durar?
Después de todo, no era un juego, y Carody no sería tan tonto como los NPC del juego que usaban los mismos ataques una y otra vez.
Ya habían pasado dos minutos.
Ambos pasaron un minuto enfrentándose y la situación confusa duró otros 10 segundos.
Ahora que los dos volvían a enfrentarse, habían pasado dos minutos y quedaban tres.
Para Rhode era una tortura, ya que conocía las fortalezas de Anne y si Carody se ponía serio, solo necesitarían unos segundos para derrotarla.
Antes, tuvo la suerte de sorprender a Carody con la guardia baja, pero ahora era diferente.
Sentía que Carody se estaba poniendo serio.
Por un lado, Rhode esperaba que los cinco minutos se acabaran rápidamente para poder sacarla de la arena.
Por otro lado, esperaba que los cinco minutos tardaran en pasar para que los efectos de la poción durasen más tiempo y así evitar que Carody la derrotara.
Si Rhode pudiese leer los pensamientos de Anne, tal vez no estaría tan dubitativo, y la sacaría arrastrando inmediatamente.
En ese momento, Carody atacó.
En un abrir y cerrar de ojos, desapareció sin dejar rastro.
Luego, unas sombras revolotearon por la arena desde todas direcciones.
Las sombras eran borrosas y casi indetectables.
Esa era la habilidad de un maestro asesino.
Anne se puso en posición defensiva y cuando Carody desapareció, su escudo volvió a cambiar de forma.
El escudo plegable se expandió abruptamente.
Entonces, Anne saltó y disparó incontables espadas afiladas de su escudo.
En un abrir y cerrar de ojos, el escudo se había dividido en cuatro escudos más pequeños con cadenas que los lanzaron contra el suelo.
—¡Maldición!
Rhode estaba consternado.
La actuación de Anne estaba totalmente fuera de sus expectativas.
«¿Qué está tratando de hacer?» El escudo se estrelló contra el suelo, pero no pudo bloquear las cuatro sombras ilusorias.
—¡Ah!
El público gritó asustado porque vieron aparecer a Carody al lado de Anne y su daga estaba cerca de su pecho.
¡Solo un poco más y le atravesaría el corazón!
—¡Anne!
Marlene y Lize gritaron horrorizadas.
La escena fue tan rápida que antes de que reaccionaran, la daga de Carody estaba a punto de perforar su pecho.
Rhode se puso pálido y sujetó la empuñadura de su espada, listo para atacar en cualquier momento.
Anne reaccionó.
Se protegió el pecho con la mano izquierda y, en un abrir y cerrar de ojos, la hoja negra de Carody le atravesó la palma de la mano y le penetró el pecho.
«¡La tengo!» Carody mostró una sonrisa malvada.
Levantó la cabeza esperando verla retorciéndose de dolor.
Sin embargo, cuando levantó la vista, se sorprendió al descubrir que la joven estaba sonriendo.
Al mismo tiempo, sintió una fuerte presión sobre su daga.
«¡Oh, no!» Sintió que estaba en peligro y rápidamente soltó la daga que tenía en la mano.
Saltó hacia atrás antes de retorcerse y mezclarse con las sombras otra vez.
Luego, el escudo que giraba sobre las sombras se estrelló contra el cuerpo de Anne y la sacó de la arena.
—¡Anne!
—exclamó Rhode.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com