Invocando a la espada sagrada - Capítulo 318
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318: Capítulo 318: Trasfondo 318: Capítulo 318: Trasfondo Editor: Nyoi-Bo Studio Los brillantes rayos del sol pasaron a través del cristal de la ventana e iluminaron el magnífico salón.
Una joven estaba tendida sobre una manta tejida con plumas blancas.
Cerraba los ojos de manera apacible, como si estuviese descansando.
Delante de ella, estaban paradas respetuosamente varias mujeres con armadura plateada y una expresión seria.
—Su Alteza Real, el parlamento ha negado todas nuestras acusaciones y ha rechazado nuestra petición de enviar gente a investigar.
—No me sorprende.
Lydia se dio la vuelta, levantando las manos y estirando su cuerpo.
Luego se puso de pie y caminó hacia la ventana.
Observó la bulliciosa y hermosa Ciudad Dorada debajo.
—A las ratas les gusta esconderse en la oscuridad guardando la comida que robaron… Las ratas que usan un método despreciable para obtener poder seguramente nunca esperarían ser el blanco de otros.
Después de todo, nunca puede crecer una flor hermosa en un suelo corrompido.
¿Qué más dijeron?
—También dijeron que… debido a su existencia, nuestra investigación no tiene ninguna credibilidad, así que el parlamento ha decidido organizar un grupo para investigar.
—¿Eh?
Sus ojos brillaron.
—Eso es muy interesante.
Recuerdo que no les di mi aprobación.
—Lo siento mucho, Su Alteza.
La mujer al frente del grupo se inclinó nerviosa rápidamente.
—También hemos expresado oposición, pero el parlamento ha obtenido el permiso del Dragón de la Luz.
Al escuchar ese comentario, Lydia cerró los ojos.
Entonces, miró hacia arriba.
Se bañó con los brillantes rayos solares mientras sus seis alas reflejaban el resplandor del sol que les daba un brillo psicodélico.
Lydia se quedó parada allí por unos minutos.
Después, suspiró y comenzó a hablar una vez más.
—El resplandor del sol siempre existirá sin importar cuándo, dónde y cómo.
Ya sea que el cielo esté despejado o nublado, no será capaz de cubrir la luz del sol.
Sin embargo, los días grises me hacen sentir un poco triste.
Tras decir esto, Lydia hizo un gesto con la mano.
—De acuerdo, notifica a los Guardias de la Santa Cruz.
Espero que puedan darles la bienvenida a nuestros invitados, que vienen de muy lejos.
El Reino Munn es un país pequeño, y si les brindamos poca hospitalidad y los descuidamos, sería muy descortés.
—Sí, Su Alteza.
Al escuchar su respuesta, el rostro de la mujer se puso serio.
Se inclinó y se dio vuelta para irse.
En ese momento, una dama de compañía corrió apresuradamente hacia la habitación.
Se levantó la falda y se inclinó.
Luego le susurró a Lydia.
Al oír su informe, Lydia frunció el ceño y rápidamente le dio una orden.
—Invítalos a pasar.
La dama de compañía se retiró y pronto se oyeron pasos fuertes.
Tres personas entraron en la habitación.
El primero en entrar fue un viejo mago.
Sonreía y se frotaba la barba mientras miraba a Lydia, y se inclinó ante ella.
—Es un gran alivio ver que está tan saludable como siempre, Su Alteza.
—No tiene que ser tan modesto, Profesor Amund.
Al oír el saludo del viejo mago, Lydia se rio.
Luego, las risas resonaron en la habitación, haciendo que las dos personas detrás del viejo mago entraran en pánico.
—¿No hemos viajado juntos?
No ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos.
Ellos dos son… Al escuchar las palabras de Lydia, el viejo mago se volvió hacia un lado, y una de las personas que estaban detrás de él inmediatamente se acercó y se inclinó ante Lydia.
Era un hombre de unos 40 años de edad, y unos dos metros de altura.
Una armadura pesada envolvía su fuerte y robusto cuerpo.
Su rostro cuadrado estaba lleno de un espíritu heroico, y su prolijo cabello castaño oscuro le daba una apariencia escrupulosa, como la de un comandante militar.
Lo más llamativo de él era la cicatriz en su boca, que se extendía desde los labios hasta las cejas y que destruía completamente su apuesto rostro.
Además, debido a esa cicatriz, parte de sus ojos y su boca se habían decaído, lo que lo hacía parecer aterrador.
Sin embargo, Lydia miró al hombre con ecuanimidad.
Después de pensar por un momento, sonrió y dijo: —Ah, Ashram, tanto tiempo sin vernos.
Por cierto, la última vez que nos vimos fue en el Festival del Alma del Dragón hace cuatro años.
Tu impresionante habilidad con la espada quedó profundamente grabada en mi mente, incluso hasta ahora.
—Es un placer que haya puesto su atención en mí, Su Alteza.
Ashram sonrío, haciendo que su cara pareciese más rígida.
Sin embargo, Lydia no parecía estar disgustada con él.
Al contrario, incluso extendió ambas manos como si estuviese admirando el rostro del hombre como si fuese una obra de arte.
—La razón por la que vine aquí es para reportarle algo.
—¿De qué se trata?
—Es así.
Ashram se detuvo como si estuviese organizando las palabras en su mente.
Después de un tiempo, finalmente habló.
—Hace poco sucedió algo malo en la Montaña Soraka.
—¿Eh?
Al oír esto, Lydia frunció el ceño.
—Su Alteza, debe saber que la Montaña Soraka siempre ha sido la frontera entre nosotros, el País de la Oscuridad y el País de la Luz.
Además, nominalmente está bajo nuestra jurisdicción, pero, de hecho, pertenece al ámbito de un autogobierno.
Hemos mantenido una buena relación, pero recientemente, ha habido unos extraños rumores sobre la Montaña Soraka.
Luego de decir esto, Ashram extendió su mano y le entregó una carta a Lydia.
Después de que la tomara, Ashram siguió hablando.
—Se rumorea que la gente de la Montaña Soraka quiere abandonar nuestra jurisdicción y buscar refugio en el País de la Oscuridad.
Aunque al principio pensé que era solo un rumor, en poco tiempo, la noticia se extendió aún más.
No solo se propagó entre los viajeros, sino también entre la gente de las Tierras del Norte.
Al final, recibí esto del gobernador de Soraka… Lydia abrió la carta y la leyó cuidadosamente.
Luego de terminar, bajó la carta y se sentó cerrando los ojos.
—Interesante…¿Cuándo sucedió esto, Ashram?
—Poco después de que la ruta comercial fuese atacada.
—¿Tienes pruebas suficientes para confirmar lo que dice esta carta?
—Hemos hecho todo lo posible, Su Alteza, pero no hemos encontrado nada.
Como sabe, tampoco puedo mover las tropas de forma ostensible porque es una zona fronteriza.
Si lo hiciera, el País de la Oscuridad podría malinterpretar nuestras intenciones y… —Entiendo lo que quieres decir, Ashram.
Lydia extendió su mano derecha y evitó que Ashram entrase en pánico.
—Buen trabajo.
Esta pista es muy importante para nosotros, y creo que tú y tus subordinados hicisteis todo lo posible para cumplir con mis expectativas, pero, como sabes, este asunto es un poco complicado.
No creo que la gente de las Tierras del Norte nos traicionara sin razón.
El mar puede revelar su lado desconocido en la noche, pero no puede cubrir su naturaleza clara y hermosa… a menos que esté contaminado por impurezas.
Después de decir esto, se detuvo y se puso de pie.
—Amund, ¿qué opinas?
Después de que Lydia lo nombró, el viejo mago dio un paso al frente.
—Perdóneme por ser tan franco, Su Alteza, pero la situación en las Tierras del Norte es demasiado caótica; como dijo Ashram, no podemos realizar una investigación a gran escala porque no solo está involucrado el País de la Oscuridad, sino que también tenemos que considerar a los «comerciantes» que han estado planeando algo a nuestras espaldas.
Lo que dijo Amund era verdad.
La ubicación de Soraka era demasiado sensible.
Estaba situada en el límite entre el Reino Munn, el País de la Luz y el País de la Oscuridad.
En un principio, era una zona vacía, pero fue precisamente por eso que la Montaña Soraka trajo muchos factores inesperados.
La mayoría de los que vivían allí eran humanos, pero también había criaturas oscuras como vampiros y nigromantes.
Según las reglas del «Código Génesis», los poseedores del Alma del Dragón tenían el poder de gobernar a su propio pueblo.
Naturalmente, la Montaña Soraka era un área en disputa.
Desde el principio, ninguna de las partes estaba muy interesada en esa zona, pero el descubrimiento de unas minas de cristal astronómicas en la Montaña Soraka, inmediatamente atrajo la atención de las dos fuerzas.
Para obtener este recurso mineral y ocupar el área, hubo cientos de guerras a pequeña y gran escala entre el País de la Oscuridad y el País de la Luz, y más tarde incluso se convirtió en una guerra sin cuartel.
Sin embargo, bajo el control del Dragón Oscuro y el Dragón de la Luz, la guerra no estalló.
Después de un acuerdo mutuo, la Montaña Soraka permaneció neutral y fue puesta nominalmente bajo la jurisdicción del Reino Munn.
El resultado fue algo que tanto el País de la Oscuridad como el País de la Luz apenas pudieron aceptar, porque, aunque el Reino Munn era partidario del Dragón de la Luz, tenían una mala relación con el gobierno del País de la Luz.
Por otro lado, su relación con el País de la Oscuridad no era mala.
Esto molestó a la gente del parlamento.
Desde su punto de vista, si el Reino Munn estaba gobernado por ángeles, y era partidario del Dragón de la Luz, ¿cómo podían mostrarse benevolentes hacia las fuerzas malignas de la oscuridad?
Sin embargo, para el Reino Munn, no era una gran cosa.
Aunque los Cinco Dragones Creadores crearon el mundo juntos, la relación entre ellos no había cambiado.
Simplemente tenían creencias diferentes porque tenían sus propias metas y opiniones.
Esto era similar a decir «me gusta la comida occidental, pero a ti te gusta la comida china.
Como nos gustan comidas diferentes, no podemos ser amigos».
Era totalmente ridículo.
A pesar de que el parlamento del País de la Luz creía que «la luz y la oscuridad eran irreconciliables» y que «la gente del País de la Oscuridad y el Dragón Oscuro eran malvados y debían ser eliminados», solo lo hacía porque sus propias ideas sobre el Dragón de la Luz eran completamente diferentes de la verdad.
Era realmente difícil imaginar cómo reaccionaría la gente del parlamento que decía que «el País de la Oscuridad era malvado y debía ser completamente aniquilado» cuando descubrieran que el País de la Oscuridad también se tomaba en serio la idea de aniquilar el mal.
Lo más probable era que fingieran no haberlo visto.
Sin embargo, el Reino Munn también se dio cuenta de que esa responsabilidad era una carga para ellos porque la influencia del Dragón de Luz había disminuido y había sido reemplazada por las creencias del parlamento.
El País de la Oscuridad también comenzó a perder poco a poco su respeto hacia el País de la Luz, y apenas mantenían la paz y el reconocimiento mutuo entre ellos.
Sin embargo, como el Dragón de la Luz no podía cumplir con su trabajo y el parlamento que tenía autoridad no era amigo del País de la Oscuridad, la otra parte estaba igual de reacia a hacerse amigo de ellos.
A raíz de este desequilibrio, el peligro había vuelto a surgir en la Montaña Soraka.
El País de la Oscuridad ya no tenía suficiente paciencia con el País de la Luz.
Como el parlamento necesitaba mantener su imagen frente a la gente, siguieron con la retórica de que «el País de la Oscuridad era igual al mal».
Ahora que la relación entre los dos países era como dos barriles explosivos, un pequeño fuego podría hacer que detonaran.
Y la Montaña Soraka podría ser la fuente de ese incendio.
Ciertamente, Lydia sabía que el parlamento no había olvidado los recursos minerales en la Montaña Soraka.
Si recibiesen la noticia de que el País de la Oscuridad había recibido ese territorio, sería un gran problema.
Pero como dijo Ashram, la zona era demasiado sensible y ninguno de los dos países se atrevía a enviar allí a sus fuerzas militares.
Hacía cientos de años, los dos bandos firmaron un acuerdo.
Ya fuera el País de la Luz o el País de la Oscuridad, sus banderas se detendrían en el borde de la Montaña Soraka y nadie debía atreverse a sobrepasarla.
Pero quizá ese equilibrio se estaba a punto de romper.
Pronto habría una tormenta que lo arrasaría todo.
—Entiendo lo que quiere decir, Profesor Amund —dijo Lydia sonriendo.
Luego caminó hacia la ventana y miró hacia abajo—, pero ya tengo una idea en mente.
Como dijo Ashram, la interferencia oficial siempre ha sido sensible y propensa a los problemas, pero algunos problemas tienen solución.
Ya que no podemos hacerlo nosotros mismos, entonces podemos pedirle a alguien que lo haga.
—¿Qué quiere decir?
Al oír eso, el viejo mago frunció el ceño.
Miró a Lydia preocupado.
Parecía entender su intención.
—Pero, esa gente… —Tiene que confiar en mi decisión, Profesor.
Ya tengo a los mejores candidatos.
Espero que no me decepcionen —dijo Lydia sonriendo.
Después miró a Ashram y le asintió—.
Entonces, Ashram, puedes volver y descansar.
Ahora prepararé todo.
Cuando llegue el momento… espero contar con tu ayuda.
Al escuchar estas palabras, Ashram bajó su cabeza y se inclinó ante Lydia.
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