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Invocando a la espada sagrada - Capítulo 332

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332: Capítulo 332: La Treta De La Fundación Alanic (2) 332: Capítulo 332: La Treta De La Fundación Alanic (2) Editor: Nyoi-Bo Studio No era de extrañar que Marlene se sorprendiera; el apellido Alanic no le era ajeno en absoluto.

Esa familia tenía una de las fundaciones más importantes del País de la Luz, que era la Fundación Alanic.

Su negocio principal eran las armas de fuego.

Tenían poder y autoridad en todo el País de la Luz, incluso le proveían armas al Ejército de la Justicia de la Luz y al Ejército de la Espada de la Libertad.

No solo eso, sino que también les vendían armas a los países pequeños bajo el País de la Luz.

Sin embargo, en el Reino Munn, el nombre de la Fundación Alanic no era bien visto porque había rumores en la nobleza de que la fundación les había enviado armas en secreto a los reformistas.

Incluso se decía que ellos planearon los varios disturbios que ocurrieron.

En ese momento, Marlene inmediatamente se dio cuenta de que algo andaba mal.

El hecho de que alguien de la familia Alanic apareciera allí y le quisiese hacer algo a la heredera de la familia Senia podría convertirse en un gran problema diplomático.

Aunque la Fundación Alanic parecía ser normal, cualquiera que estuviese familiarizado con el País de la Luz sabía que, de hecho, los verdaderos gobernantes del País de la Luz eran las Cinco Fundaciones Más Poderosas.

Dominaban los recursos básicos del país: los monetarios, los minerales, los militares y los granos.

Los miembros del llamado «Parlamento de la Luz», que representaban al pueblo, no eran más que sus marionetas.

Una de las fundaciones más poderosas era la Fundación Alanic, que tenían el monopolio de las armas de fuego y los granos del País de la Luz.

Eran extremadamente influyentes e incluso se les llamaba en privado «los gobernantes del País de la Luz».

También era evidente que tenían la ambición de dominar todo el país.

La insignia de la fundación era una espada atravesando el centro de un dragón dorado.

Según la gente de la Fundación Alanic, era un homenaje al Dragón de la Luz, pero algunas personas creían que el verdadero significado de la insignia era otro.

Era precisamente por eso que Alanic, el Guardián del Dragón de la Luz, y el Reino Munn no tenían una buena relación.

No era solo porque el Reino Munn no estuviera acostumbrado a la forma en que Alanic trataba de «cuidar el asiento del gobernante», sino también porque el Reino Munn había bloqueado su ruta financiera.

En el pasado, para expandir su influencia, la Fundación Alanic embargaba ciertos territorios «desobedientes», y les prohibía la compra o venta de granos, armas, equipo o incluso minerales, arrinconando así a esos territorios y a los países pequeños.

Sin embargo, el Reino Munn les daba una mano e incluso les vendía recursos a un precio más bajo que la Fundación Alanic, sin imponer ninguna condición.

Esas pérdidas hicieron que la Fundación Alanic odiara al Reino Munn, sin mencionar que, como no ponían ninguna condición, el Reino también se ganó el aprecio de muchos territorios y países pequeños.

Precisamente por esto, la mayoría de los países bajo el Dragón de la Luz eran aliados del Reino Munn, así que aún había un pequeño número de personas que estaban paradas firmemente al lado de ellos.

Podría decirse que el Reino Munn se oponía a la Fundación Alanic desde una perspectiva política y monetaria, así que siempre habían estado muy descontentos con ellos.

Pero ahora, Marlene tenía claro que sus acciones hacia el Reino Munn habían traspasado el límite de solo estar «descontentos».

¡Lo que intentaban hacer era provocar una guerra!

Marlene estaba indignada.

Por otro lado, ese hombre miraba a Rhode con frialdad.

No esperaba que descubriera su identidad tan rápidamente.

Ese hombre se llamaba Edward Alanic.

Se podría decir que también era uno de los miembros de la familia Alanic.

Sin embargo, no mucha gente conocía su identidad.

Su madre era integrante de la familia Alanic y más tarde se casó con un hombre de la familia Hovanie por razones políticas.

Pero después de casarse, descubrió que su marido no tenía esa «habilidad».

Por supuesto, para una mujer, era insoportable, pero no había nada que pudiese hacer porque era un matrimonio sin amor.

Solo se casaron por el bien de ambas familias.

La perversión era común entre los nobles y ella era una comerciante política.

No le importaba traicionar ni sentía culpa.

Pero después de todo, era una mujer, y no podía evitar sentirse muy sola.

Sin embargo, también tenía su propia misión política; si le robaba el marido a alguien, podría surgir un problema.

Al final, encontró una solución.

En busca de nuevos estímulos, comenzó a buscar placer sexual por fuera de la raza humana.

Desde cerdos hasta caballos, y desde orcos hasta elfos.

Desde este punto de vista, se notaba que el gusto de esa mujer era bastante variado.

Sin embargo, al final se cansó de ello.

Más adelante, compró un esclavo orco en una subasta.

La «fuerza» del orco era increíble, lo que la llevó a jugar con él durante mucho tiempo.

Como resultado, terminó dándose cuenta de que estaba embarazada.

Aunque los orcos parecían bestias, hasta cierto punto, eran similares a los humanos, sin mencionar que también había rumores en las regiones montañosas remotas de que los orcos secuestraban mujeres humanas para reproducirse.

Por lo tanto, no fue extraño que quedase embarazada.

Sin embargo, ese asunto le causó bastantes problemas.

Aunque su esposo estaba bastante descontento, comparado con la Fundación Alanic, era solo un pequeño insecto.

Además, no tenía esa «habilidad», así que solo tuvo que soportar ser engañado.

Sin embargo, para la Fundación Alanic era un gran escándalo.

Por eso el nacimiento de Edward quedó en secreto, y no muchos sabían quién era en verdad.

Cuando creció, la familia Alanic descubrió que había heredado la poderosa «habilidad» de su padre.

Podía hacer que las mujeres abandonaran todo por él.

Más tarde, comenzaron a utilizar la habilidad de Edward para seducir en secreto a otros consorcios y a mujeres de familias influyentes para convertirlas en sus esclavas, obteniendo así información e incluso ayuda financiera para la Fundación Alanic.

Por eso, no mucha gente sabía de la existencia de Edward.

Era más bien como un secreto a voces; incluso si las demás familias y fundaciones creían que pasaba algo extraño, a las mujeres seducidas les era muy difícil confesar cualquier información al respecto.

Para los demás consorcios, era difícil torturar a una mujer para conseguir información, pero con la ayuda de la «Fragancia de Seducción», se rendían completamente a Edward e incluso le ofrecían su vida, así que él nunca se preocupó porque revelaran su identidad.

Los demás pensaban que era un hombre rico de segunda generación de la Fundación Alanic que vivía una vida de ocio.

Nadie sabía que ese hijo pródigo sería una serpiente tan venenosa.

Sin embargo, en el juego era famoso entre los jugadores.

Varias misiones en cadena en el País de la Luz se relacionaban con él.

Las familias que sufrieron su traición les encargaban a los jugadores que investigaran el incidente.

Había alrededor de dieciocho, o diecinueve casos relacionados con él.

Sin embargo, el resultado de cada misión era diferente.

Algunas de las jóvenes que los jugadores protegían se suicidaban después de que mataran a Edward, e incluso había jugadores que casi eran asesinados por él debido a que cayeron en las trampas atraídos por esas chicas aparentemente indefensas.

Muchos de las jugadoras eran otakus mayores, y las chicas del juego eran especialmente guapas.

Naturalmente, se sentían atraídos por ellas.

Al final, cuando la verdad salía a la luz, descubrían que las chicas que siempre habían amado y admirado en realidad eran esclavas de otro hombre.

Muchos jugadores no podían aceptarlo.

Edward era definitivamente uno de los tres NPC más odiados en el juego.

Fue precisamente por esto que Edward se quedó atónito cuando Rhode pronunció su nombre.

No era tonto.

Incluso en la Fundación Alanic, solo un puñado de personas sabían quién era, pero ese joven extraño conocía su verdadera identidad.

Definitivamente no era alguien normal.

Pensando en esto, Edward se calmó.

Su primera reacción fue pensar si alguno de sus hombres lo había traicionado, porque de lo contrario, ya se habría salido con la suya.

«¿De dónde salió este hombre?

¿Acaso conoce la situación hace tiempo?» Pero no tenía sentido.

Si realmente conociese su plan, Marlene nunca habría ido a la mansión.

Tampoco tenía sentido si era una trampa para atraparlo.

A juzgar por la expresión que puso Marlene en ese entonces, que se sorprendió mucho al verlo, si lo hubiese sabido de antemano, no habría estado tan enojada y triste.

La única explicación era que lo habían traicionado.

Debió haber alguien que notó que algo andaba mal y se lo reportó a ese joven, y así destruyó sus planes, de lo contrario, la mansión estaba bien escondida.

¿Cómo podría haberlo encontrado tan rápido?

No era de extrañar que Edward pensara eso.

No tenía ni idea de que Rhode tenía en su cuerpo un sistema de fortaleza de grupo mercenario que podía rastrear con precisión la ubicación de todos sus miembros.

Si no, aunque hubiese sabido el lugar en donde estaba Marlene, le habría sido difícil encontrar su posición exacta.

«¿Quién es este joven realmente?» Edward se mantuvo alerta.

Miró a Rhode con frialdad mientras pensaba rápidamente cuál de sus hombres podía ser el traidor.

Sin embargo, sin importar lo mucho que pensara, no podía encontrar la respuesta.

Conocía la posición que tenía la familia Senia en el Reino Munn.

Aunque solo seguía instrucciones, sabía muy bien que, si algo le sucedía, la Fundación Alanic nunca lo admitiría, así que siempre tenía cuidado.

Esa vez, ni siquiera les informó a sus subordinados acerca de lo que haría, sino que engañó a Ellenson para que estuviera a su lado antes de ir directamente a por Marlene.

Estaba seguro de que no tuvo ningún descuido y que no le reveló sus planes a nadie.

Entonces, ¿cómo pudo saberlo ese joven?

—Te daré una oportunidad, Edward —dijo Rhode dando un paso atrás—.

Aunque ya sé lo que haces y lo que quieres hacer, quiero oírte confesar tu crimen delante de la señorita a la que casi ultrajas.

Por supuesto, también puedes elegir callarte, pero en ese caso, será mejor que te prepares para las consecuencias.

—…no entiendo lo que estás diciendo.

Edward miró a Ellenson, que yacía inconsciente no muy lejos de él.

Apretó los dientes y no dijo nada, pero era de esperar.

—Si es así, entonces te haré confesar a mi manera —dijo Rhode, y luego volteó la mano.

Poco después, surgió una niebla oscura y apareció Celestina.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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