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Invocando a la espada sagrada - Capítulo 349

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349: Capítulo 349: Batalla Decisiva (Fin) 349: Capítulo 349: Batalla Decisiva (Fin) Editor: Nyoi-Bo Studio —¿La Hermandad Oscura?

Lydia se paró junto a la ventana y observó la arena desde arriba.

No había ira en su hermoso rostro, pero en un instante, la temperatura de la habitación cayó por debajo del punto de congelación.

—Parece que el Partido Reformista es consciente, ¿no?

—¡Su Alteza!

¡Por favor, ordene a los guardias que preparen un ataque inmediatamente!

—exclamó Amund frunciendo el ceño con preocupación en sus ojos—.

¡Es la habilidad Devorador Sangriento!

¡Consumirá al joven por completo!

¡Puedo sentir que la fuerza de Waltz está llegando al borde de la Etapa Legendaria!

¡El joven no podrá aguantarlo!

—No se preocupe, profesor —respondió Lydia pasando su dedo índice por sus labios con descaro y sonriendo—.

Ya que sabe que es Devorador Sangriento, debe entender que si este hechizo es interrumpido a la fuerza, causará un desorden espacial y eso sería aún más peligroso.

Además, este no es el momento para que aparezcamos.

¿No está el Sr.

Rhode parado allí perfectamente bien?

No creo que no tenga problemas.

Un hueso increíblemente afilado atravesó la postimagen de Rhode produciendo un sonido penetrante.

Pronto, el gigantesco cuerpo de Waltz emergió de la niebla.

En ese momento, Waltz ya había alcanzado los dos metros de altura y, curiosamente, aunque su cuerpo estaba inflado como una bola de cuero, no obstruía su agilidad.

Waltz ya no usaba su arma.

Lágrimas de Pena estaba partida al medio y se había convertido en chatarra.

Además, no le habría sido fácil sujetarla con sus enormes manos, pero ya no lo necesitaba.

Waltz dio un puñetazo hacia abajo rugiendo intimidantemente, pero Rhode lo esquivó como si supiese lo que haría.

El golpe de Waltz aplastó la superficie del suelo, creando un pequeño cráter, pero aun así, no pudo herir a Rhode en absoluto.

Justo cuando Waltz levantó su mirada, vio unos meteoritos ardientes volando hacia él.

La Hoja Destructora de Rhode creó una explosión que disparó docenas de hojas de luz hacia Waltz.

Aunque Rhode solo estaba en la Etapa Avanzada, su nivel de esgrima estaba casi en la Etapa Maestro, por lo que ni siquiera Waltz, que había recibido el buff del Brazalete del Demonio, podía ignorar el poder de su habilidad con la espada.

Lo único que pudo hacer frente al contraataque de Rhode, fue desviarlo con sus brazos excesivamente grandes.

Entonces, Waltz repentinamente ensanchó sus brazos y los golpeó uno con el otro rápidamente, generando ondas expansivas en todas direcciones.

Rhode se echó al suelo de inmediato, y las poderosas ondas expansivas le pasaron por encima.

«¿Otra vez?» Waltz comenzó a preocuparse porque, al igual que Rhode, tampoco podía perder el tiempo.

Aunque Devorador Sangriento era un hechizo de nivel alto, no duraba por mucho tiempo.

Waltz conocía las consecuencias, pero como se lo habían ordenado esas personas, lo único que podía hacer era continuar.

Al igual que Mobis, necesitaba eliminar esa creciente amenaza lo antes posible y no dudaría en arriesgar su vida para hacerlo.

El hechizo solo duraba veinte minutos, así que tendría que derrotar a Rhode dentro de ese tiempo.

Al principio, pensó que sería pan comido, pero la situación actual le demostraba lo contrario.

El joven no parecía nervioso al enfrentarse a su forma demoníaca.

En cambio, sus movimientos eran rápidos y calmos.

Sin importar lo poderosos que fuesen sus ataques, el joven los esquivaba como si pudiese predecir sus movimientos.

Los demonios no habían aparecido en ese mundo durante muchos años, pero el joven reaccionaba como si luchara con ellos a diario.

Waltz gruñó y golpeó el suelo con ambas manos, enviando dos ondas expansivas hacia Rhode.

Después de haber evadido el ataque anterior, Rhode frunció el ceño por un momento, como si estuviese pensando en algo.

Luego, en un instante, levantó su espada y la apuntó hacia las dos ondas expansivas que se le acercaban.

Un aura brillante se generó en la punta de la Espada Carmesí, y formó la imagen borrosa de un mazo.

Rhode la blandió hacia abajo y la chocó de frente con las dos ondas expansivas.

«¡Bam!» Hubo una explosión ensordecedora y el suelo bajo Rhode se elevó en un instante, y pronto se derrumbó.

—¡Ah!

Muchos espectadores dentro de la arena gritaron horrorizados mientras la explosión se tragaba a Rhode.

Incluso vieron cómo al menos un tercio de la arena se convertía en polvo, y el resto quedaba al borde del colapso.

—¡Maldición!

¿Estará bien el líder?

Shauna intentó localizar a Rhode en medio del caos.

Aunque nunca había visto un demonio real, nadie se imaginó que Waltz podría transformarse en eso.

Al principio, Shauna confiaba en que Rhode podría conseguir la victoria.

Pero ahora, hasta ella se sentía ansiosa.

Sin embargo, Shauna no notó que Christie observaba en silencio cierta área del caótico campo de batalla.

Sus ojos místicos parpadeaban con un confuso resplandor.

El humo y el polvo se asentaron.

Rhode se paró en el borde de la arena en busca de aire.

Aunque tenía experiencia enfrentándose a demonios, no podía evitar los efectos que provocaba Devorador Sangriento en su cuerpo.

Con el paso del tiempo, sentía que perdía más y más fuerza.

Si no se le ocurría una forma de derrotar a Waltz, el que caería derrotado sería él.

Respiró hondo para calmar sus pensamientos.

«Al parecer tendré que recurrir a eso».

—Parece que ya no tiene dónde esconderse, Sr.

Rhode.

Waltz levantó la cabeza y miró al joven con sus ojos fríos y diabólicos mientras las comisuras de sus labios se retraían, revelando una siniestra sonrisa.

Sin embargo, lo que sucedió a continuación lo sorprendió.

Rhode clavó la Espada Carmesí en el suelo y levantó la cabeza hacia Waltz.

—Sr.

Waltz, debo admitir que lo hizo muy bien.

Para ser honesto, ha superado mis expectativas, pero es una pena que haya cometido un error tan grave… —¿Qué?

Waltz levantó las cejas mientras esperaba que Rhode continuara.

Rhode no lo hizo esperar y cortésmente le dio su respuesta final.

—No debería haberse convertido en demonio.

Rhode extendió sus brazos delante de su pecho, y una luz de invocación cegadora empezó a brillar en las palmas de sus manos.

Entonces, la luz comenzó a extenderse hacia Waltz.

«¡Mierda!» Waltz se sintió consternado.

No tenía ni idea de lo que tramaba Rhode, pero sabía que no era nada bueno.

Levantó los brazos haciendo que los espolones en ellos se transformaran en hojas afiladas, y giró hacia Rhode, creando un gigantesco torbellino.

Blanca y negra.

Ambas cartas rotaron en tándem en las palmas de Rhode.

De pronto, apretó sus manos.

Estalló el sonido de cristales rompiéndose.

El ataque de Waltz estaba a un paso de alcanzarlo.

Sin embargo, antes de que pudiese darle el golpe final, escuchó en sus oídos una voz cautivante y seductora.

—¡Alto, raza inferior!

Waltz se quedó inmóvil en el instante en que esa voz encantadora habló.

Vio docenas de sombras pasando a su lado a toda velocidad, lo que le dio escalofríos y, de repente, antes de que supiera lo que había pasado, se dio cuenta de que un látigo espinoso había envuelto con fuerza su inmenso cuerpo.

Volteó la cabeza aterrorizado hacia la dirección de donde salió el látigo.

De pie junto a Rhode había una mujer con dos colas, vestida con una minifalda de encaje negra.

Ella levantó la barbilla con orgullo y puso una expresión de desdén cuando vio a Waltz.

Su mano derecha sostenía el látigo espinoso que apretaba su cuerpo, mientras que la otra descansaba sobre su cadera.

A su lado había un ángel guerrera inexpresiva.

Levantaba su espada sagrada en frente de su pecho, emanando un aura pura que le causó náuseas a Waltz.

Trató de escapar del látigo espinoso pero ni siquiera pudo moverse un centímetro, como si su cuerpo no le estuviese respondiendo.

—Esto… Esto… Waltz abrió la boca, pero antes de que pudiese hablar, la espada de Celia atravesó su cráneo.

En un instante, explotó una violenta columna de llamas sagradas que se devoró a Waltz.

—¿Qué es eso?

—¡Dios mío!

¿Qué acabo de ver?

La escena hizo que el público se pusiera de pie y gritara horrorizado.

Miraban confundidos a las dos despampanantes mujeres que estaban junto a Rhode.

Tenían las mismas dudas y se sentían igual de confundidos que Waltz.

¿De dónde salieron esas dos doncellas?

—¡Esto es…!

Nadie se dio cuenta de que Lydia, que estaba relajada en su cómodo sofá, se había levantado de repente y se acercó a la ventana asombrada.

Cuando Amund vio su reacción, se volvió hacia ella y le preguntó: —¿Sucede algo, Su Alteza?

—No… Nada… Nada en absoluto… Lydia sacudió la cabeza y entrecerró los ojos, escudriñando atentamente a las dos mujeres.

Luego murmuró muy suavemente: —La Srta.

Celia y…¿Su Alteza Celestina?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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