Invocando a la espada sagrada - Capítulo 358
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- Capítulo 358 - 358 Capítulo 358 Muerte y Reencarnación
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358: Capítulo 358: Muerte y Reencarnación 358: Capítulo 358: Muerte y Reencarnación Editor: Nyoi-Bo Studio Solo faltaba un día para la ceremonia de clausura del Festival de Verano.
Las acaloradas discusiones sobre la batalla entre Starlight y Liberty Wings seguían dando vueltas entre la gente, pero debido a la confusión estratégica que creó Rhode, Starlight ya no era el centro de atención.
Ahora el conflicto estaba entre las regiones del norte y del sur, pero bajo la atenta mirada de Lydia, no se descontroló como antes.
El Partido Reformista del sur sufrió una derrota aplastante, y Sky Sword y Liberty Wings estaban prácticamente condenados.
Rosen fue asesinado, los ángeles guerreros encarcelaron a Liberty Wings, y surgieron rumores infames sobre su trato con demonios.
Debido a estos factores, el Partido Reformista del sur optó por guardar silencio.
No querían que sus enemigos tuviesen otra razón para chantajearlos.
—No esperaba que las cosas salieran así.
El viejo Walker, que había cumplido su misión, regresó a la base.
Se paró junto a la ventana y admiró el hermoso paisaje urbano de la Ciudad Dorada.
Su corazón estaba lleno de satisfacción; nunca pensó que sus manipulaciones secretas harían que los mercenarios, los civiles y los nobles de la clase alta se volviesen locos en los bares.
Francamente, el viejo Walker se sentía abrumado.
Incluso pensó que Rhode se había pasado un poco de la raya con su plan.
Sin embargo, nunca creyó que unas pocas palabras pudiesen cambiar la situación y causar tanto caos.
«Santa Alma, ¿acaso el mundo se ha vuelto loco?» El viejo Walker no podía entender nada.
Pero en ese momento, tuvo la oportunidad de obtener una respuesta.
—Es simple, viejo.
Rhode puso su atención en una puerta cercana y escuchó el escándalo que había afuera.
Su expresión era tranquila, pero su mirada mostraba una rara preocupación.
—Hay un dicho en mi ciudad natal.
El trasero decide la cabeza.
—¿El trasero decide la cabeza?
¿Qué significa?
—preguntó el viejo Walker metiéndose un dedo en la oreja mientras miraba a Rhode por encima del hombro.
No podía encontrar ninguna relación entre su trasero y su cerebro.
—Significa que tu posición define tu punto de vista —explicó Rhode, y separó sus brazos—.
Es una lógica simple.
Liberty Wings representaba al Partido Reformista del sur y Rosen también.
Era un héroe en los corazones de todos los sureños, pero para los norteños solo era un matón.
Así que, incluso si los sureños me presionaran por haber usado tales métodos contra un anciano, a los norteños no les importaría en absoluto.
Después de todo, en su opinión, Rosen era un villano y, si lo mataba, estarían felices.
El Partido del Rey del norte y el Partido Reformista del sur son tan opuestos como el fuego y el agua, así que sería imposible que el Partido del Rey le cantara alabanzas al Partido Reformista.
Sin embargo, nuestra situación cambió, porque Starlight solo era un grupo mercenario y, desde que derrotamos a Liberty Wings, hemos establecido nuestra posición en contra del Partido Reformista.
Como dice el dicho, el enemigo de tu enemigo es tu amigo.
Aunque las altas esferas del Partido del Rey nos alaben porque los beneficiamos, esto provocara el disgusto del Partido Reformista.
En resumen, mientras tengan una excusa para deshacerse de esta situación embarazosa, no les importará la verdad.
—A veces no entiendo cómo piensan los nobles —dijo el viejo Walker meneando la cabeza y dando un largo suspiro—.
Ustedes pueden hacer que un asunto tan simple parezca así de complicado.
Pero chico, ¿has considerado que esos tipos sureños estarán disgustados con nosotros?
—¿Y qué?
—dijo Rhode con desdén, y su expresión se volvió fría—.
Incluso si no recurríamos a ese plan, igual seríamos una piedra en sus zapatos.
Si hubiésemos perdido la batalla, no solo el Partido del Rey estaría descontento, sino que el Partido Reformista también se le uniría y se pondrían en contra de nosotros.
Además, el Partido Reformista es nuestro enemigo; no nos afecta en absoluto que se destrocen entre ellos.
De todos modos, nos las arreglamos para quedar bien con el Partido del Rey y con los ciudadanos del norte.
¿No te parece suficiente?
—Estoy demasiado viejo para esto… Haz lo que quieras, chico —dijo el viejo Walker.
Volvió a suspirar y se dio vuelta—.
Por cierto, ¿cómo está esa mocosa Anne?
Escuché que su condición no es muy buena.
No era de extrañar que estuviese preocupado.
Como fue él quien la presentó a Starlight, tenía cierto afecto por ella.
El viejo Walker había estado ocupado siguiendo las órdenes de Rhode y había regresado hacía un momento.
Naturalmente, se enteró de la situación de Anne poco después, pero no pudo hacer nada al respecto.
—Lo único que podemos hacer por ahora es esperar —respondió Rhode dirigiendo su mirada hacia la puerta cercana.
En ese momento, el cuarto de huéspedes estaba hecho un desastre.
Por toda la habitación había fragmentos de lo que solían ser mesas y sillas; incluso la cama se había hecho añicos.
Anne estaba convulsionando en el suelo como una bestia salvaje sin saber cuál sería su destino.
Gruñó fuertemente y sus puños agrietaron el suelo bajo la presión.
Afortunadamente, el cuarto era tan sólido como el acero, ya que había sido construido para que los guardias viviesen allí.
Si fuese una habitación común, tal vez se habría derrumbado hacía mucho tiempo.
—No puede… perder… Anne no puede… perder… ah… Anne apretó los dientes.
Estaba soportando la angustia y el dolor intenso dentro de su cuerpo.
Esta vez, el dolor era mucho peor a cualquier cosa que había experimentado antes.
Sentía que su cuerpo estaba por explotar y convulsionaba sin control.
Sentía un dolor tan grande que incitaba todos los nervios de su cuerpo cada vez que la sangre pasaba por sus abultados vasos sanguíneos.
Aun así, Anne apretó los dientes y resistió porque sabía que era su última oportunidad.
Si eso fallaba, moriría, de eso no había duda.
A primera vista, no parecía preocupada por la alta posibilidad de muerte, pero eso no quería decir que quisiese morir.
Anne no estaba al tanto del plan de respaldo de Rhode.
Si este intento fallaba, Rhode podría solicitarle a Su Alteza Real Lydia que le ayudara a tratar la enfermedad de Anne.
Aunque Lydia no formaba parte de los cinco Dragones Creadores, al ser un arcángel, debía tener la capacidad de curar su condición parcialmente.
De esa forma, Anne al menos no quedaría discapacitada.
—¡Awuuuu!
Un fuerte dolor hizo que Anne se estremeciera y gritara.
Luego, sus pupilas se dilataron abruptamente y emitieron una luz verde brillante.
«Esta sensación otra vez…» Al igual que en aquella pesadilla, había un monstruo horripilante y deformado persiguiéndola que, al mismo tiempo, poco a poco iba ganando el control de su cuerpo.
Lo único que podía hacer era correr tan rápido como pudiese, aunque fuera inútil.
Se sentía como un tira y afloja; tenía que arrancarle el control al monstruo y escapar de sus garras.
La conciencia de Anne se nubló lentamente.
Golpeó el suelo con sus puños mientras su visión se distorsionaba y la fuerza dentro de su cuerpo empezaba a filtrarse.
«¿No funcionó?
¿Anne falló de nuevo?
¿Por qué?» Levantó la vista hacia el cielo con la conciencia borrosa.
Hizo todo lo que pudo para mantenerse consciente, pero cada segundo era una agonía inconmensurable.
Se sentía como si hubiese llegado a su límite y que su fuerza se agotaba poco a poco.
Al igual que su conciencia, el linaje en su interior estaba débil y errático, haciendo que Anne sintiese que iba a estallar.
La joven yació en el suelo inmóvil.
El foco en sus ojos desapareció gradualmente y, con su último aliento, susurró unas últimas palabras que fueron demasiado suaves para ser escuchadas.
—Lo siento… líder… Anne… perdió… De repente, Anne oyó un gruñido bajo y grave en su interior.
Sabía que no le pertenecía a ella, pero se sentía familiar e íntimo.
Era como si le pidiese que lo aceptara con los brazos abiertos.
Nunca antes había oído esa voz pero, de alguna manera, sabía a quién le pertenecía.
—¿Madre…?
Sus pupilas verdes se retrajeron en un instante.
Entonces, un rayo de luz verde surgió de su cuerpo, atravesó el techo y se dirigió hacia el cielo.
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