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Invocando a la espada sagrada - Capítulo 377

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377: Capítulo 377: Silueta En El Crepúsculo 377: Capítulo 377: Silueta En El Crepúsculo Editor: Nyoi-Bo Studio —Bien, el entrenamiento terminó.

Al escuchar esto, Marlene bajó su varita y se limpió el sudor de la frente.

Mirando hacia arriba, ya estaba anocheciendo y el brillante atardecer rojo derretía el cielo.

La brisa soplaba, trayendo un poco de aire refrescante.

Para Marlene, el entrenamiento fue largo y corto.

El entrenamiento de Chicle Miniatura era tan estricto que tuvo que cumplir con el tiempo requerido, incluso el segundo tenía que ser exacto.

Ni siquiera los magos más poderosos de la Academia le habían exigido tanto y no podía imaginar que hubiera alguien que pudiera ejecutar tal habilidad.

Sin embargo, los hechos dicen más que las palabras, y cuando Canario realizó el lanzamiento impecable frente a Marlene, esta solo pudo suspirar del asombro.

El denominado «lanzamiento impecable» era una forma de que los jugadores crearan sus propios hechizos.

En Dragon Soul Continent, el mago hacía un gesto con la mano, cantaba el mantra, movilizaba el poder y desataba la magia.

Cuando un hechizo terminaba, soltaba otro.

Era una práctica común entre los magos del continente, y Marlene siempre había hecho lo mismo todo este tiempo.

Pero el lanzamiento impecable de Canario era bastante diferente.

Después de todo, los jugadores no tenían objetivos de tan poca visión, como solo matar al enemigo.

Para los jugadores, el objetivo más importante era tener el DPS más alto y figurar en los marcadores.

Así fue también como se creó el lanzamiento impecable.

Solo tomemos el hechizo de fragmentos de hielo como ejemplo.

Cuando Marlene lanzaba el hechizo de fragmentos de hielo, pasar del gesto de la mano al canto tardaba unos dos segundos; movilizarlo tomaba un segundo y liberarlo, un segundo más.

A Marlene le tomaba aproximadamente cuatro segundos lanzar un hechizo, y otro segundo para prepararse para el siguiente.

Aunque este era un enfoque muy estable y efectivo, era bastante diferente del lanzamiento impecable de un jugador.

El jugador ya no se veía afectado por la magia en el tercer segundo, después de que se lanzara el hechizo de fragmentos de hielo, lo que significaba que ya podía comenzar a prepararse para el siguiente hechizo.

Esto no solo le ahorraba dos segundos más al jugador, sino que también aumentaba su DPS.

Eso significaba que los mantras que cantaba eran casi continuos, aunque su duración era un poco diferente, pero una vez que lo dominara al ahorrar los últimos dos segundos, podría seguir cantando sin interrupción hasta que su mana se agotara.

Por supuesto, esto era bajo la condición de que el oponente no tuviera contramedidas.

Por esto a los magos se les llamaba la «clase de trampa».

Aunque estrictamente hablando sí se detenían a veces, el poder y la larga duración del hechizo en sí ocultaban completamente la desventaja.

Así que si algún jugador se encontraba con un mago de lanzamientos impecables, se convertiría en una batalla unilateral.

Cuando se lanzaba el hechizo, era casi imposible esquivarlo o bloquearlo.

Esta era la táctica de «una ola», la más poderosa y feroz de un mago.

Además, los maestros que existían entre los magos incluso podían reagrupar el orden del canto y usar la duración del hechizo en sí para lograr un lanzamiento múltiple casi simultáneo.

Podían cantar un hechizo de bola de fuego primero y cuando esta explotara, se desataría un hechizo de ventisca de cinco segundos.

Mientras tanto, podían lanzar un hechizo de fragmentos de hielo de tres segundos.

Entonces, el jugador no podría evitar lidiar con el hechizo de fragmentos de hielo y el conjuro de ventisca al mismo tiempo…

Claro, no todos podrían dominar esta técnica.

Hacía falta una comprensión perfecta de cada hechizo: su duración, habilidad y gesto.

Si el hechizo fallaba, no solo no se podría activar el lanzamiento impecable, sino que incluso podría causar un conflicto entre las fuerzas y llevar a una situación en la que el mago no pudiera liberar el hechizo, que era la peor situación para esta clase.

Era lo mismo para Marlene.

Aunque había estado entrenando sus habilidades mágicas durante varios días, Marlene todavía no podía hacerlo perfectamente.

Sus anteriores hábitos a la hora de lanzar hechizos eran ahora su mayor obstáculo.

Como la estudiante más sobresaliente de la Academia, sus movimientos y ritmos eran perfectos, pero ahora su orgullo se había convertido en el mayor obstáculo para su crecimiento.

La acción estándar de detenerse un segundo después de liberar magia se había arraigado mucho a su cuerpo y no era fácil cambiarla a la fuerza…

—Hoy casi lo hice…

Mirando el cielo, Marlene apretó los dientes.

Bajó la cabeza y suspiró.

—Parece que tengo que consultarlo con la Srta.

Canario.

Marlene miró a su alrededor mientras murmuraba para dentro, pero para su sorpresa, no vio a Canario.

«¿Qué rayos está pasando?» Marlene frunció el ceño, luego recordó que Canario había dicho que necesitaba informarle algo a Rhode y se fue.

—Veamos…

—Mientras hablaba para sus adentros, Marlene caminó hacia la fortaleza.

Como el número de miembros había aumentado, la fortaleza actual estaba mucho más animada que antes, pero el tercer piso estaba tan tranquilo como siempre.

Rhode había puesto una regla que hacía que a los mercenarios comunes no se les permitiera entrar al tercer piso, y solo un número limitado de personas, como Christie o Marlene, podían hacerlo.

Marlene fue al estudio de Rhode y tocó suavemente la puerta, pero no hubo respuesta, lo que hizo que se sintiera un poco extraña.

Rhode había pasado los últimos dos días en el estudio, observando el mapa de la Tierra de la Expiación.

—Permiso.

Marlene estaba desconcertada.

Extendió la mano y abrió la puerta, pero el estudio estaba vacío.

Ni Rhode ni Canario estaban dentro.

«¿Dónde está el Sr.

Rhode?» Con ciertas dudas, Marlene llegó a la habitación de Canario, pero la puerta estaba cerrada con llave y nadie respondió.

«Tampoco parece que esté aquí.

Parece que entré en el momento equivocado…» Marlene sacudió la cabeza al pensar esto, luego se dio la vuelta para irse.

Pero de repente, oyó un ligero movimiento.

—¿Hmm?

Marlene se detuvo con curiosidad y miró hacia el pasillo.

Vio el más mínimo hueco en la puerta del almacén, normalmente cerrada, lo que le dio curiosidad.

La puerta había estado cerrada todo este tiempo.

¿Por qué estaría abierta ahora?

¿Había alguien ahí?

Marlene caminó hasta el final del pasillo, extrañada.

Justo cuando estaba a punto de llegar y abrir la puerta, una voz aguda y ahogada salió de dentro.

Marlene, que tenía la intención de abrir la puerta, se quedó inmóvil.

—Esto…

Esto…

Se quedó sin aliento.

Se obligó a calmarse mientras se inclinaba hacia la puerta para mirar bien.

Sus ojos se abrieron con sorpresa.

El crepúsculo del atardecer teñía de rojo la habitación.

Había dos figuras enredadas entre sí.

La chica sostenía sus manos contra la pared y bajaba la cabeza para jadear.

Detrás de ella, el hombre agarraba su delgada cintura mientras movía su cuerpo violentamente.

El resplandor de la puesta del sol brillaba contra sus rostros, y Marlene conocía a estas dos personas.

—¿Esos son…

el Sr.

Rhode…

y la Srta.

Canario?

Cuando Marlene vio esto se tapó la boca, impresionada.

Su cerebro se puso en blanco por un momento, y no tenía ni idea de qué hacer.

El cuerpo de Canario temblaba violentamente seguido de los movimientos de Rhode.

Olas de placer cubrían su cuerpo mientras sacudía las caderas con entusiasmo para atender las acciones de Rhode.

Pronto su respiración se hizo más pesada y un momento después, seguido de un gemido sordo, Rhode sujetó firmemente a Canario y la inmovilizó debajo de él.

Luego ella se puso de pie instintivamente y sus piernas delgadas no pudieron dejar de temblar.

Un líquido translúcido y pegajoso manaba lentamente de sus muslos, goteando en el suelo.

Al cabo de un rato, Canario sintió que su cuerpo se debilitaba así que se puso de rodillas en el suelo.

Poco después, las manos de Rhode se extendieron desde atrás, agarrando sus voluminosos y firmes senos.

—No tenía ni idea de que reaccionarías tan violentamente.

—Porque ha pasado mucho tiempo desde que lo hice…

Canario miró hacia arriba, respondiendo al coqueteo de Rhode.

Dejó ver una leve sonrisa de satisfacción al tiempo que se sonrojaba.

—Además, esta es la primera vez que te corres dentro…

es algo que nunca antes había sentido, pero es realmente cómodo.

—Ahora que lo pienso, ¿por qué elegiste este lugar…?

—dijo Rhode.

Miró a su alrededor por un momento y sacudió la cabeza con impotencia.

Sin embargo, Canario solo sonrió al escuchar la queja de Rhode.

—Si estás en una habitación, alguien podría venir, ¿cierto?

Y…

es más emocionante hacerlo en un lugar como este…

—En serio, si tus padres y maestros supieran que su hija y buena estudiante es una mujer tan lujuriosa y pervertida, no sé cómo reaccionarían.

—No pueden verlo de todos modos, y estoy cansada de pretender ser una buena niña.

Es divertido de esta forma, ¿no?

Solo puedo ser yo misma frente al líder.

¿No es genial?

Y…

tú tampoco lo odias, ¿no?

Mientras hablaba, Canario se dio la vuelta y se sentó en el alféizar de la ventana.

Luego levantó las piernas, poniéndolas en forma de M, en un gesto insolente y casi descarado.

Bajo la luz del atardecer, su rostro, que siempre había sido gentil y lleno de sonrisas, mostraba una expresión inusualmente atractiva.

Era imposible relacionar a la persona que tenía delante con su personalidad generalmente amable y callada.

—Líder, hagámoslo de nuevo hasta que me hayas llenado por dentro.

Puedo hacerlo tantas veces como quiera.

—Claro que no pienso parar aquí.

Ante la invitación de Canario, Rhode extendió la mano sin dudarlo y una vez más se acercó a ella.

Su mano izquierda acariciaba su delicada piel blanca, mientras que la derecha se deslizaba entre sus piernas como una ágil serpiente.

—Ah…

Justo allí…

Más duro…

Canario abrazó a Rhode y sacudió su cabello como un animal salvaje en celo.

Un dulce y lánguido gemido salió de su boca mientras retorcía su cuerpo.

Sus obscenos gemidos estaban llenos de seducción y libertinaje.

Cualquiera que estuviera familiarizado con ella se quedaría estupefacto y no podría reconocerla en este momento.

Marlene los miraba desde el hueco de la puerta.

No podía escucharlos porque estaban muy lejos, pero luego, intermitentemente, los débiles gemidos que había en el aire parecían agitar su corazón.

Veía a Rhode y Canario, y no pudo evitar sentir un hormigueo viniendo de debajo de su vientre.

«Ese es el…

de un hombre…

Qué grande es…» Al pensar esto, Marlene inconscientemente extendió su mano derecha y se tocó la parte inferior del abdomen.

«Se ve tan fuerte, tan aterrador…

¿En serio estuvo dentro de mi cuerpo?

Dios, es tan grande…

¿No me desgarrará?» Su cuerpo empezó a calentarse y una picazón insoportable la envolvió.

Marlene miró fijamente la escena que tenía en frente.

Involuntariamente, extendió sus manos y comenzó a fortarse el cuerpo de forma torpe.

Sus movimientos se volvían cada vez más intensos mientras los miraba atentamente a los dos.

Ni siquiera Marlene notó que su respiración se estaba poniendo más lenta e irregular.

Actualmente, su rostro estaba teñido de un leve rubor.

«No, no puedo hacer esto.

No puedo hacer esto aquí».

Aunque el corazón de Marlene se lo advertía fuertemente, su instinto parecía abrumar su conciencia poco a poco, y sus movimientos no pararon; no pudo evitar mirar los intensos movimientos de la pareja.

—Ah…

ah…

Líder, no puedo, ya no puedo…

Canario gimió abrazando el cuerpo de Rhode con fuerza.

Instintivamente lo apretó y sus dos piernas se aferraron a su cintura, haciéndose ávidamente con el cuerpo de Rhode.

Sin embargo, al ver la encantadora y llorosa expresión de Canario, Rhode no pudo evitar querer burlarse de ella.

Disminuyó la velocidad y le susurró al oído.

—Te ves muy seductora; ¿y si alguien más te ve?

¿Qué pensaría?

Esa dulce y tranquila Canario es, realmente, una chica así…

Deben estar sorprendidos e impactados, ¿no?

Si abro la ventana, tal vez todos los mercenarios que están allá abajo te verán así…

—Ah…

Ah…

Canario no le respondió a Rhode, pero su cuerpo tembló más y más.

Las palabras de Rhode agitaron un sentimiento de miedo y emoción en su corazón.

Sabía lo que sucedería si los otros mercenarios la vieran así, aunque seguramente Rhode nunca haría algo como eso.

Pero el solo pensar en los peligros y posibilidades de esta incertidumbre la puso aún más sensible.

La fuerte tensión del miedo a ser descubierta por hacer cosas malas había estimulado su cuerpo y la hizo temblar.

Sin embargo, Rhode ya estaba demasiado intoxicado y no lo notó.

Siguió moviendo su cuerpo y extendió la lengua para lamer el cuello y lóbulo de Canario, y luego continuó susurrando.

Había un dejo de maldad y frialdad en su voz.

—Si te ven, ¿qué vas a hacer, encantadora y respetable señorita?

—Ah…

Ah…

¡Aaah!

¡Aah!

En este momento, Canario no pudo contenerse más.

Rodeó a Rhode con los brazos y gimió mientras levantaba la cabeza.

Rhode también llegó a su límite en este momento.

Marlene se quedó dormida escuchando los imparables gritos de Canario, y el intenso movimiento de sus dedos se detuvo de repente.

Sintió cómo un calor emanaba de su cuerpo.

Parecía haber perdido su fuerza y cayó al suelo.

—¿Qué estoy…?

Marlene se recostó de la pared y miró fijamente al cielo, con los ojos desenfocados.

Jadeó suavemente y bajó la cabeza para mirar su mano izquierda, en la que pudo ver un fluido transparente.

La sensación de humedad que tenía debajo hizo que Marlene se espabilara.

«¡No puedo creer que hiciera esto en un lugar así!» Al pensarlo, Marlene se sonrojó.

Se levantó rápidamente y se volteó en silencio.

Se arregló la ropa en pánico y bajó las escaleras sin mirar atrás.

Solo después de salir del tercer piso fue capaz de calmarse.

Lo único en lo que podía pensar era en esa escena…

A Marlene le sorprendió que la chica que siempre sonreía tan gentilmente pudiera hacer esas cosas y tener una mirada así en el rostro.

Parecía haberse enterado del secreto de Canario.

« Entonces, cuando lo hice con el Sr.

Rhode…

¿fue lo mismo?

¿Mostré la misma expresión que la Srta.

Canario?

¿O es igual con otras mujeres?» Cabe destacar que la educación sexual en este mundo era muy mala.

Aunque siendo una mujer noble, Marlene también había recibido cierto grado de educación en la infancia, aprenderlo era diferente de experimentarlo.

A pesar de las historias de amor en los cuentos de hadas sonaban románticas, era difícil saber lo que realmente ocurría.

Sin mencionar que lo que Rhode y Canario estaban haciendo ahora la dejó muy estimulada.

Después de todo, Marlene era una primeriza y un obstáculo tan alto era demasiado para ella.

Justo cuando Marlene se quedó aturdida, una voz alegre de repente resonó en su oído.

—Ah, hermana Marlene, ¿qué ocurre?

—¡Ahhh!

Marlene, que había caído un profundo pensamiento, no esperaba que nadie le hablara, así que inconscientemente gritó y levantó la cabeza.

Después de ver la desconcertada expresión de Anne, suspiró profundamente.

Por fortuna, no había más nadie alrededor y el resto de los clérigos seguían entrenando con Chicle Miniatura.

Shauna, que estaba patrullando, tampoco había regresado todavía.

Anne era la única que estaba en el segundo piso.

Estas eran buenas noticias para Marlene.

Si la viera mucha gente, no sabría qué hacer.

—¡Oh, es Anne!

¿Qué pasa?

—¿Ah?

Nada.

Anne está aquí para mirar el paisaje, pero te vio muy roja.

Anne decidió venir a preguntar…

Hermana Marlene, ¿estás enferma?

—No, no, yo solo…

Aunque no había espejos, Marlene estaba segura de que su rostro debía estar rojo como un tomate, e inconscientemente se tocó la cara y negó con la cabeza.

—No, solo no me siento muy bien.

Voy a descansar un poco…

—¿Ehm…?

Al escuchar la respuesta de Marlene, Anne inclinó la cabeza con curiosidad.

Marlene vio que Anne miró hacia abajo subconscientemente…

—¿Hermana Marlene?

¿No estás demasiado grande para mojarte los pantalones?

—¿Ah?

Ante la pregunta de Anne, Marlene permaneció en silencio por un momento, luego miró hacia abajo y cabeceó.

Justo ahora, debajo de la túnica de Marlene y entre sus piernas, un líquido translúcido se extendía hacia abajo.

Marlene se quedó estupefacta al verlo y, posteriormente, su cara se sonrojó de inmediato.

—No, no, Anne.

No es así, es que…

Bueno…

Esto…

Me caí.

Sí, así es.

Me caí en la piscina por accidente, así que….

Marlene tartamudeó y se volteó rápidamente.

—Bueno, debo irme a cambiarme.

¡Adiós!

—Bueno, hermana Marlene, cuídate…

Antes de que Anne hubiera terminado de hablar, Marlene ya se había metido en su habitación tan rápido como una ráfaga de viento.

Al ver que Marlene cerró fuertemente la puerta, Anne inclinó la cabeza con curiosidad.

—¿Qué demonios estaba pensando la hermana Marlene?

Anne se dio la vuelta mientras murmuraba para dentro.

Luego caminó hacia el alféizar de la ventana y levantó las manos, estirándose contra la brisa que soplaba.

—Um…

qué buen clima, debería encontrar un lugar cómodo para dormir.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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