Invocando a la espada sagrada - Capítulo 380
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- Capítulo 380 - 380 Capítulo 380 Después De La Emboscada
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380: Capítulo 380: Después De La Emboscada 380: Capítulo 380: Después De La Emboscada Editor: Nyoi-Bo Studio Vinny los miró desconcertado.
En una fracción de segundo, los arrogantes bárbaros se habían convertido en unas moscas sin cabeza.
Aunque tenían la ventaja numérica, eran impotentes contra estos guerreros que habían aparecido ante ellos.
Los guerreros estaban envueltos en una barrera dorada que los bárbaros no podían ni rasguñar.
Vinny vio cómo un bárbaro intentó atacar a un guerrero por detrás, pero cuando su corta hacha hizo contacto con la barrera, no le hizo nada.
En cambio, el guerrero se dio la vuelta rápidamente y metió su espada en la garganta del bárbaro.
Los guerreros parecían estar bien entrenados y eran extremadamente ordenados.
Sin embargo, la atención de Vinny se fijó en una persona.
El joven de pelo negro que apareció al principio ante los bárbaros.
Era el único de los guerreros que no estaba protegido por la barrera y sus movimientos eran tan rápidos como los de un fantasma.
Vinny había presenciado cinco o seis bárbaros corriendo para rodearlo, sin dejarle ninguna vía de escape.
Sin embargo, el joven de pelo negro apareció detrás de ellos y, en un abrir y cerrar de ojos, se convirtieron en cadáveres.
¿Qué esgrima es esta?
Vinny estaba seguro de que no había nadie en el pueblo con una esgrima tan poderosa como la de este joven.
No solo eso, sino que además tenía una cara bonita.
¿La de una hermosa dama…?
La batalla finalmente había terminado.
Aunque los bárbaros habían usado toda su fuerza, no pudieron dejar un rasguño en sus enemigos.
Además, aunque descubrieron que la barrera podía ser destruida por ataques continuos, de inmediato aparecía una completamente nueva sobre los guerreros.
Sin mencionar que la diferencia de fuerza entre ambas partes era enorme.
La razón por la que los bárbaros eran amenazantes en primer lugar era que pasaban la mayor parte de sus vidas en las zonas fronterizas.
La mayoría de los bárbaros habían sido derrotados.
Un pequeño grupo había escapado hacia el bosque y después de algunos gritos horrorosos, el lugar volvió a estar tranquilo y pacífico.
Todo el campo de batalla empezó a calmarse, dejando solo a unos pocos bárbaros luchando por sus vidas.
—¿Quiénes son exactamente…?
Vinny recuperó algo de fuerza después de unos momentos de descanso.
Sacudió la cabeza y empezó a levantarse del suelo.
De repente, una sombra se le acercó a paso rápido.
Vinny alzó la vista inconscientemente y vio a un bárbaro ensangrentado corriendo hacia él con una cuchilla en alto.
—¡Cuidado!
En este momento, una voz nítida sonó en los oídos de Vinny.
Antes de que lo supiera, una joven rubia vestida con una armadura de cuero plateada se acercó desde un costado.
Gritó blandiendo el despiadado escudo de acero que llevaba.
Vinny vio cómo la joven saltó en el aire y clavó al bárbaro en el suelo usando su escudo como martillo.
La parte inferior del escudo aplastó el cráneo del bárbaro, salpicando la delicada y linda carita de la joven con una mezcla de sangre, huesos y sesos.
—Hu…
La joven no pareció verse afectada por esto en absoluto.
Después de aplastar a su enemigo, se quitó la mugre de la cara casualmente y se volteó hacia Vinny.
—¿Estás bien?
—Ah…
Sí…
Estoy bien…
Vinny respondió lentamente y casi por instinto.
La joven reveló una sonrisa encantadora y agitó su mano derecha hacia el otro lado.
—¡Líder!
¡Ese es el último!
—Prepárate para limpiar este lugar.
Rhode echó un vistazo al joven vestido con uniforme de milicia antes de mirar al pueblo que tenía enfrente.
Casi todo el pueblo se había derrumbado y había humo por todas partes.
Los aldeanos estaban tratando de apagar las llamas con cubos de agua, pero la tarea era demasiado exigente.
Rhode reflexionó un rato y se volteó hacia Marlene.
—Marlene, apaga el fuego.
…
Marlene lo miró fijamente sin responder.
Lize notó que algo andaba mal y rápidamente tiró de la manga de Marlene, lo que la hizo entrar en razón.
—Ah…
Sr.
Rhode.
¿Qué ocurre?
—Apaga las llamas…
Lize, trae a tus hombres al pueblo para que ayuden a los aldeanos.
—Sí, Sr.
Rhode.
Lize asintió apresuradamente y llamó a los clérigos.
Marlene, que había salido de su ensueño, blandió su varita en el aire y un violento chorro de agua salió disparado desde el suelo, cubriendo todo el cielo.
El agua se transformó en una tormenta y, en un abrir y cerrar de ojos, las llamas fueron extinguidas por completo.
¡Oh, por Dios!
Vinny casi se mordió la lengua al ver esto.
¡Es una maga!
¿Quiénes son estas personas, exactamente?
Vinny no pudo mantener más la calma.
Desde el principio pensó que esta gente seguro era una patrulla local de Paphield, pero no llevaban uniforme alguno, lo que descartó esta posibilidad.
Vinny supuso que eran un grupo mercenario que estaba aquí en una aventura, pero…
¿es posible que un grupo mercenario normal tenga un mago?
Los lugareños que vivían en el borde del área fronteriza tenían vidas simples y difíciles.
Por eso eran extremadamente temerosas y respetuosas con los seres misteriosos.
Sin mencionar que Marlene era una maga del Círculo Medio.
Estos lugareños la elogiarían incluso si estuviera en la etapa de aprendiz y solo pudiera invocar un círculo de llamas en su mano.
Rhode frunció un poco el ceño al pensar en el peculiar comportamiento de Marlene.
De hecho, Marlene había estado actuando de raro desde antes que salieran de la fortaleza.
Era raro que estuviera distraída, pero no entendía lo que estaba pensando.
Además, Rhode sentía que le estaba evitando.
Cuando hacía falta que Marlene se reportara, solo lo hacía cuando había más gente a su alrededor.
Además, después de esa noche en la Ciudad Dorada, Rhode notó que Marlene había pasado por algún tipo de introspección.
Aunque no podía entender lo que pensaba esta joven, al menos no había nada malo a simple vista.
Incluso cuando Rhode aceptó su invitación para ir a la casa Senia y conocer a su padre, Marlene no actuó de forma extraña.
Al principio, Rhode pensó que la influencia de este asunto debería haber llegado a su fin, y aunque esa noche fue inolvidable, no la mencionó porque Marlene había decidido no hablar de eso.
De todos modos, Rhode no tenía prisa ni le hacía falta compañía en la cama.
Pero, ¿cuál podría ser la causa de que Marlene actuara de una forma tan peculiar?
Rhode supuso que podía ser el momento especial del mes de las mujeres, y no pensó mucho en ello.
Sin embargo, parecía que las cosas no eran tan simples.
¿Podía ser que la joven era mucho más sensible con respecto a sus emociones?
Sin lugar a dudas, Rhode no le preguntó a Marlene nada de esto.
Cuando menos, era un asunto privado de Marlene, y él había decidido observar la situación antes de decidir.
No sería demasiado tarde para que Rhode se metiera si la condición de Marlene empeoraba.
Miró a Marlene por última vez antes de entrar en el pueblo.
—Ha…
Los ojos de Marlene se llenaron de confusión al ver la espalda de Rhode.
Sabía que estaba actuando de forma extraña, pero no podía evitar que sus pensamientos se desviaran.
Las cosas que vio aquella tarde eran demasiado emocionantes para ella y no podía olvidarlas.
Incluso cuando cerraba los ojos, la escena aparecía en su cabeza.
Marlene había recibido una buena educación desde niña y, aunque no vivía en una habitación perfectamente libre de gérmenes, esas escenas se veían muy poco.
Presenciar una escena así con sus propios ojos era demasiado estimulante.
Era como una niña inocente y obediente a quien le encantaba leer cuentos de hadas, y que de repente se tropezaba con la colección privada de…
¡ejem!, selfis en vídeo de alta definición de su familiar.
Podía decirse que una sorpresa así derribaría su mundo.
Debido a esto, Marlene no se atrevió a mirar a Rhode y Canario a los ojos en los últimos dos días.
Era como una niña que había hecho algo malo y vivía con el temor de que descubrieran su travesura.
Aparte de esto, había otro nudo en el corazón de la joven y esa era su relación con Rhode.
Marlene se dio cuenta de que las cosas no eran lo que ella imaginaba: la Srta.
Canario y el Sr.
Rhode parecían tener una relación íntima y hasta tenían…
Marlene se sentía incómoda cada vez que pensaba en esto porque ella también había tenido momentos íntimos con Rhode.
Sin embargo, como una joven que tenía sentimientos amorosos por primera vez, no sabía cómo expresar sus intenciones.
Deseaba decirle a Rhode que no le importaba, pero su personalidad reservada lo hacía difícil.
Si ella tomaba la iniciativa, ¿la vería Rhode como una mujer lasciva?
¿Una mujer con ansias de hombres?
Marlene se ponía nerviosa cada vez que esta idea le venía a la mente.
Más importante aún, estaría bien si tuviera la conciencia limpia.
Sin embargo, la verdad era exactamente lo opuesto, ya que se dio cuenta de que sí tenía esos deseos; después de todo, Marlene perdió la virginidad bajo la influencia de medicamentos, lo que dejo una impresión aún más profunda en ella.
Además, Marlene estaba muy sensible y deseosa, ya que era la primera vez que tenía ganas tan amorosas.
Después de esa experiencia, había querido prolongar la sensación y esto era la naturaleza humana normal.
Sin embargo, a Marlene le preocupaba que se estuviera inclinando hacia el camino de una mujer lujuriosa.
Por eso no podía expresarle sus pensamientos a Rhode con la cabeza en alto.
—¿Hermana Marlene?
La voz de Anne sonó y sacó a Marlene de su aturdimiento.
—¿Estás bien?
¿Tienes algún problema?
—Ah, no…
solo estoy un poco cansada.
Marlene se obligó a sonreír y sacudió la cabeza, dándose la vuelta.
—Vamos.
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