Invocando a la espada sagrada - Capítulo 400
- Inicio
- Invocando a la espada sagrada
- Capítulo 400 - 400 Capítulo 400 Los Que Se Van Y Los Que Se Quedan
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
400: Capítulo 400: Los Que Se Van Y Los Que Se Quedan 400: Capítulo 400: Los Que Se Van Y Los Que Se Quedan Editor: Nyoi-Bo Studio Cuando Rhode entró en la habitación, Christie estaba sentada frente a un caballete y retrataba con cuidado una hermosa pintura de paisajes.
Las habilidades de la chiquilla parecían haber mejorado de nuevo.
Al menos para Rhode, los paisajes que Christie dibujaba se veían como fotografías…
O quizás más hermosos que fotografías.
No habló de inmediato y decidió observar en silencio a la pequeña niña desde la puerta.
La Christie actual era muy diferente de cuando Rhode la conoció.
Durante esos tiempos, su cuerpo era débil y demacrado.
Según Marlene y Lize, era todo piel y huesos, lo que era una imagen desgarradora para todos.
Ahora, con suficientes nutrientes y comida, la condición física de Christie se volvió mucho mejor que antes.
Al menos se parecía a lo que debería ser una niña de su edad.
Sin embargo, desconociendo si era débil de nacimiento, el desarrollo de su cuerpo no estaba avanzando muy bien.
Solo miren a Anne, que apenas era uno o dos años mayor que ella, y la doncella tenía un cuerpo que incluso Marlene y Lize envidiaban…
Por supuesto, suele haber diferencias entre todos los humanos.
Rhode había estado muy ocupado estos días y, para ser sincero, no tenía mucho tiempo para acompañar a Christie.
Sin embargo, esta niña había sido obediente y no se mostraba infeliz.
Continuó descansando en su habitación, pintando tranquilamente y leyendo algunos libros.
Pero todas estas actividades le parecían demasiado aburridas.
Christie siempre estaba seria cuando pintaba y no detectaba la presencia de Rhode.
Por otro lado, Rhode solo observaba en silencio a la niña.
Después de unos momentos, cuando Christie dejó el pincel, Rhode se levantó y tosió suavemente.
Christie se dio la vuelta con curiosidad y una sonrisa encantadora se desplegó instantáneamente en la cara de la niña al ver a Rhode.
—Rhode… Christie saltó de la silla y fue hacia Rhode antes de meterse entre sus brazos abiertos.
Él abrazó el suave cuerpo de la niña y reveló una sonrisa amable.
—Estoy de vuelta, Christie.
¿Cómo has estado?
—Estoy bien…
Christie sacó rápidamente la cabeza de los brazos de Rhode y asintió.
—Bien…
Rhode no pudo evitar sonreír en respuesta y extendió su brazo para acariciar suavemente el largo cabello de Christie.
—Todo este tiempo estuve ocupado y no estuve pendiente de ti…
Rhode se detuvo por un momento.
—Christie, mañana me voy a la Tierra de la Expiación.
También deberías saber que ese lugar será el territorio de nuestra hermandad.
—Sí…
Un rastro de decepción brilló en los ojos de Christie, pero igual asintió obedientemente.
Rhode dudó, pero al final continuó.
—Pero…
si quieres ir, puedo llevarte conmigo.
Pero Christie, debes saber que las condiciones son duras y que no sería tan bullicioso como Piedra Profunda.
Si no deseas ir, no te obligaré.
—Ah…
Los sombríos ojos de Christie parpadearon de repente.
Quiso responder casi de inmediato, pero algunas preocupaciones la hicieron reflexionar un momento.
—Pero…
si Christie los sigue…
¿le daré a…
Rhode…
a todos…
más problemas?
—No te preocupes por eso.
Rhode sonrió y negó con la cabeza.
—Puedo garantizarte que no causarás ningún problema.
En este momento, una sonrisa resurgió en el rostro de Christie.
Levantó la vista hacia Rhode y asintió alegremente.
—Está bien…
Quiero ir.
Quiero estar…
con Rhode…
y Anne…
y la hermana Marlene…
todos…
—Claro.
Ya que quieres ir, todos te daremos la bienvenida.
Rhode la soltó y examinó a la niña de pies a cabeza, sonriendo.
—Entonces, Christie, ve a cambiarte.
Cenaremos pronto.
Y recuerda empacar tus cosas, ¿sí?
—Está bien…
Christie asintió con deleite y rápidamente comenzó a empacar el cuaderno de dibujo y los pinceles.
Por otro lado, Rhode la observó en silencio y reveló una sonrisa amarga mientras sacudía la cabeza.
Después salió de su habitación.
Rhode había dudado en llevar a Christie al fuerte desde el comienzo porque sabía que un año después podría desatarse una feroz guerra.
Pero también le preocupaba dejarla sola en la fortaleza, especialmente después del informe de Shauna.
Él no era tan inocente como para pensar que esos bastardos sureños solo querían hablar de negocios con él.
Ese montón de canallas no se traían nada bueno entre manos.
Ahora que las fuerzas de élite de Rhode estaban en la Tierra de la Expiación, no tenía tiempo libre para designar a alguien que protegiera especialmente a Christie, y esto aumentaba las posibles amenazas hacia ella.
Muchos sabían que Christie y Rhode tenían un relación cercana.
Además, Rhode siempre había consentido a su «hermana».
Solo sus apariencias idénticas eran suficiente para que Christie fuera el objetivo de varias fuerzas enemigas.
Rhode no deseaba que Christie terminara sufriendo en el fuerte, pero también estaba preocupado por dejarla sola.
Al final optó por dejar que Christie tomara su propia decisión.
Si la chica elegía quedarse, lo máximo que Rhode podría hacer era enviar a alguien para que la cuidara, ya que ahora tenía la Puerta de Invocación.
Sin embargo, si Christie estaba dispuesta a seguirlo al fuerte, entonces…
Rhode tendría que trabajar más duro.
Pero eso no era algo malo.
Rhode meneó la cabeza con una sonrisa amarga.
Bajó los escalones hacia el pasillo del primer piso subterráneo.
En este momento, todo el sótano estaba vacío y solo unos extraños sonidos resonaban en el pasillo.
Rhode fue directamente hacia una sólida puerta cerrada y la golpeó.
Los desordenados ruidos se detuvieron poco después y sonó una voz tímida.
—Ah, p-por favor espere, ¡ya voy!
Sonó un traqueteo, acompañado por esta voz de pánico detrás de la puerta.
Después de unos instantes, todo volvió a estar en silencio.
Cuando la puerta se abrió, crujió lentamente y Lapis apareció ante Rhode.
—¿Ah, s-señor?
Lapis se sobresaltó y retrocedió unos pasos.
La doncella se quitó el polvo de su ropa inconscientemente antes de volver a miraro con timidez.
—V-Volvió…
—Sí…
Como terminé los asuntos del fuerte, volví para echar un vistazo.
Rhode miró a Lapis con curiosidad, y la habitación que tenía detrás parecía haber recibido un ataque aéreo.
—¿Qué estás haciendo?
—Ah, solo estaba investigando sobre la alquimia de la familia Behermes.
En cuanto a las modificaciones que están en la lista de equipos mágicos, creo que acabo de descubrir la forma de hacerlas.
Pero todavía necesito seguir experimentando…
—Bien, dejaremos esto para más tarde.
Rhode interrumpió a Lapis con la mano.
Sabía que aunque normalmente era tímida, decía que sí a todo y no tenía un punto de vista propio, cuando se trataba de su profesión, no dejaba de hablar por 30 minutos o una hora.
Rhode no tenía el humor ni el tiempo para escuchar sobre este tema, por lo que cortó sus palabras rápidamente.
—El fuerte está listo y quiero que empaques ahora.
Llévate todo al fuerte…
No te preocupes, preparé un taller de alquimia especializado para ti.
Creo que te gustará.
—¿Un taller de alquimia?
Los ojos de Lapis brillaron instantáneamente ante esas dos palabras clave.
La doncella asintió con fuerza.
—Está bien, señor.
No hay problema, me prepararé ahora…
—No olvides que cenaremos pronto.
—Por supuesto, señor.
¡No lo olvidaré!
Lapis inmediatamente cerró la puerta y se escabulló para prepararse.
Poco después, Rhode pudo escuchar otra vez el habitual traqueteo detrás de la puerta.
«Es muy…» Rhode sacudió la cabeza con impotencia y se volteó.
Cuando llegó a la sala del piso superior, los ojos de Shauna brillaron y se acercó corriendo hasta él.
—S-Señor, llegó en el momento preciso.
Vino alguien a verlo.
—¿A verme?
¿Ahora?
Rhode frunció el ceño al escuchar a Shauna.
—¿Quién es?
—Es Matt, de la Asociación de Comerciantes Silver Libra.
—¿Ah, sí?
—Rhode frunció el ceño—.
Déjalo entrar.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com