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Invocando a la espada sagrada - Capítulo 430

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430: Capítulo 430: Un Secreto Vespertino 430: Capítulo 430: Un Secreto Vespertino Editor: Nyoi-Bo Studio El té rojo que estaba en la taza había perdido su calor.

Marlene dejó la taza de té sobre la mesa y miró por la ventana.

Aunque solo era pasado el mediodía, ya era de noche.

No solo Marlene, incluso los mercenarios todavía no estaban acostumbrados a esta extraña diferencia de tiempo.

Sin embargo, tuvieron la suerte de que Rhode había pensado en esto cuando estaba construyendo el fuerte.

Construyó una torre de reloj para medir el tiempo y sonaría una vez cada mañana, mediodía y noche.

Con esta torre del reloj, todos pudieron ajustarse gradualmente a la drástica diferencia horaria.

Mirando los paisajes, Marlene se frotó la frente con suavidad.

Las operaciones del fuerte se habían normalizado y el único problema ocurrió cuando Marfa le entregó el trozo de papel informándole de que Anne había escapado.

Sin embargo, Marlene no se sorprendió demasiado ya que conocía el carácter de Anne.

Hizo los ajustes rápidamente, sabiendo que Marfa era honesto y confiable, por lo que no tenía que preocuparse mucho.

Pero esto no quiso decir que Marlene estuviera libre de problemas…

Aunque las operaciones iban bien en el fuerte y no había ningún problema en Paphield que requiriera su asistencia, a Marlene le preocupaban sus problemas personales relacionados con Canario.

Antes de que Rhode se fuera del fuerte, quería que Canario y Marlene llevaran juntas el fuerte.

En el pasado Marlene habría estado encantada.

Después de todo, trabajaba bien con Canario y ambas eran cercanas.

Además, Canario tenía conocimientos y experiencia en técnicas de lanzamiento, así que incluso podía ser considerada como la mentora de Marlene.

Pero después de toparse con la escena de Canario y Rhode ese buen día, Marlene se sentía avergonzada cada vez que veía a Canario…

Aunque no se consideraba a sí misma como la novia de Rhode, la idea de que su hombre tuviera la misma relación con otra mujer la ponía incómoda.

No sabía cómo enfrentar a Canario y pensó que Rhode le aclararía la situación a alguna de las dos, pero parecía que no tenía intenciones de hacerlo.

Además, sentía que Canario también podía haberse dado cuenta de que algo estaba raro.

Sin embargo, la actitud de Canario hacia Marlene seguía siendo la misma.

¿Será que, como no es humana, esto le preocupa un poco?

Marlene no sentía que Canario pensara estas cosas.

Sin embargo, estaba preocupada porque Rhode ya no estaba presente para resolver este problema, y tenía que actuar como si nada cuando estaba sola con Canario.

Esto preocupaba mucho a Marlene y no sabía si debía confesárselo a ella misma.

Pero, ¿qué debería decir?

—Hu…

—Marlene bajó la cabeza y dejó escapar un largo suspiro.

En este momento, alguien llamó a la puerta.

La joven se dio la vuelta y ordenó los documentos que tenía sobre su escritorio a toda prisa—.

Entre, por favor.

La puerta se abrió y Canario entró con su habitual sonrisa gentil—.

¿La estoy molestando, Srta.

Marlene?

—Ah, no, ya estoy terminando —Marlene sintió que su cuerpo se tensó apenas vio la sonrisa de Canario.

Se obligó a responder de igual forma y bajó la cabeza, fingiendo ordenar sus documentos—.

¿Qué ocurre?

—Pues…

—Canario miró a Marlene y entrecerró los ojos, sonriendo de forma descarada.

Se acercó y le entregó una pila de papeles—.

Rhode mencionó que quería que los mercenarios practicaran peleando en los puntos distorsionados.

Ideé el plan.

Dígame si hay algo que quiera enmendar.

—Bien, le echaré un vistazo más tarde —Marlene tomó los papeles apresuradamente y pasó unas cuantas páginas antes de dejarlos a un lado.

Sin embargo, Canario no se fue al instante como ella esperaba.

En cambio le sonrió, lo que hizo que Marlene se sintiera incómoda—.

¿A-Algo más, Srta.

Canario?

—No es nada importante…

Pero…

—Canario extendió un dedo y se tocó la barbilla—.

Siento que la Srta.

Marlene está actuando de forma bastante extraña…

Entonces, solo tengo curiosidad…

Dejó de buscarme para el té y también dejó de hablar conmigo sobre los problemas de sus técnicas de lanzamiento…

¿Acaso no le enseñé lo suficientemente bien?

—Ah, no es eso.

—Marlene levantó la cabeza e hizo un apresurado gesto de pánico.

De hecho, las clases sobre técnicas de lanzamiento de Canario eran extremadamente prácticas y fáciles de entender.

Para decirlo sin rodeos, Marlene sintió que los diez días que estuvo estudiando con Canario fueron mucho más útiles que los dos años de lecciones que recibió en la escuela de magia.

También pudo confirmar finalmente que Canario era, en efecto, una maga salvaje.

Era clara y lógica cuando se trataba de técnicas de lanzamiento para batallas reales, pero no sabía nada sobre la naturaleza de la fuente de energía ni sobre las fuerzas impulsoras especiales de estos hechizos.

Esto dejó atónita a Marlene porque en la escuela de magia había aprendido que un mago debe comprender el poder en sí antes de tener derecho de aprender cómo lanzarlo o aprovecharlo.

La presencia de Canario destrozó por completo la verdad que Marlene había aprendido, ya que no tenía conocimiento de las cosas más básicas y elementales.

Trataba a los hechizos como hechizos y al poder como poder, por separado, pero tenía mucho éxito.

Si fueran otros, Marlene pensaría que tenían suerte, pero Canario estaba en la etapa legendaria y nadie podía llegar allí solo con suerte.

Marlene sentía que era increíble que el conocimiento de poderes mágicos que Canario poseía no fuera más allá de los atributos elementales y manifestaciones de poder más básicas.

Canario no poseía ningún conocimiento profundo, ¿así que cómo podía ser tan buena creando habilidades de lanzamiento de hechizos?

Marlene le había preguntado a Canario, pero su respuesta fue—: Puede que sepa cómo volar un avión, pero no es necesario que sepa cómo fabricarlo.

—Marlene no pudo comprender este comentario, pero aunque no sabía qué era un avión, sí entendía más o menos lo que Canario quería decir.

—Entonces, ¿cuál es la razón?

—Canario se sentó frente a Marlene, apoyando los codos en el escritorio y poniéndose las manos sobre las mejillas con una sonrisa descarada.

Marlene se puso aún más nerviosa y su mirada vaciló.

Al final respiró hondo y largo.

Era una mujer inteligente y sabía que Canario estaba aquí para hablar sobre este problema.

Marlene sabía cuáles eran los riesgos de plantear esta preocupación, pero había dudado en decírselo.

Ahora que Canario había tomado la iniciativa, ya no era necesario que se guardara nada.

Marlene sirvió una taza de té para Canario y para ella antes de asentir con la cabeza—.

Se trata de…

—Rhode, ¿cierto?

—Canario terminó descaradamente la frase de Marlene, lo que sorprendió a la joven.

Esta asintió en respuesta, y Canario le guiñó ingeniosamente el ojo y le preguntó—: Entonces, Srta.

Marlene.

¿Qué piensa de mi relación con Rhode?

—¿Eh?

—Marlene se quedó desconcertada por su pregunta, ya que no lo había considerado antes.

¿La relación de Canario y Rhode?

Según lo que Marlene había visto, al menos debían estar saliendo aunque no fueran una pareja.

Sin embargo, a pesar de que ambos eran cercanos, no tenían ningún contacto íntimo en días normales.

La situación de Marlene era algo única, ya que no era solo porque le gustaba Rhode, sino que también pensaba que era su «obligación y responsabilidad».

En otras palabras, incluso si a Marlene no le gustara Rhode, su propio destino había decidido que debía hacerlo.

Sin lugar a dudas, era mucho mejor estar con un hombre que le gustaba y al que admiraba, en lugar de un hombre que no.

Pero Canario actuaba diferente a Marlene.

Canario no parecía estar emocionalmente unida a Rhode, pero sí parecía que ambos eran más cercanos que unos amigos normales.

Pero no daban la impresión de ser una pareja.

En este momento, un término brilló en la mente de Marlene—.

Esto…

no estoy muy segura, pero la Srta.

Gillian me dijo una vez que…

Rhode y usted son «amigos con derecho…» —¿La Srta.

Zorrita?

—Canario abrió los ojos de la sorpresa, pero rápidamente recuperó su sonrisa habitual—.

¿Sabe qué son los «amigos con derecho», Srta.

Marlene?

Marlene sacudió la cabeza, ya que no tenía ni idea de lo que significaba ese término.

Canario sonrió descaradamente ante su reacción y se echó hacia atrás.

Juntó las manos y miró a Marlene.

Por razones desconocidas, Marlene se acordó de Rhode al instante cuando notó la acción de Canario.

Aunque Canario y Rhode no se parecían en absoluto, la sensación era sorprendentemente similar.

Rhode siempre tenía una expresión que no cambiaba, mientras que a Canario jamás le faltaba su hermosa sonrisa.

Era como si no hubiera nada en este mundo que fuera digno de su ira o dolor.

—Los amigos con derecho son…

bastante similares, en realidad.

Srta.

Marlene, cuando usted tiene un amigo que le gusta, espera charlar y disfrutar de la hora del té con esa persona, ¿verdad?

—Marlene asintió y Canario alzó un dedo—.

Rhode y yo tenemos una relación similar, ¿vale?

Pero cuando quiero estar con él, quiero tener algo más feliz y más cómodo, como lo que la Srta.

Marlene vio ese día.

—Ah…

—Marlene se sonrojó de vergüenza ya que no sabía que Canario había notado su presencia ese día.

Pero en retrospectiva, tenía una fuerza legendaria y debió haberle sido fácil detectar a Marlene…

Pero…

—Pero esto no es lo que deberían hacer los amigos normales, ¿no?

—El tono de Marlene se endureció.

Como hija de una gran familia noble, había oído hablar de muchísimos asuntos horribles.

Muchas damas nobles se veían elegantes y femeninas, pero eran promiscuas y lujuriosas por dentro.

Especialmente cuando estaban en la edad de anhelar el amor.

Algunas maleducadas buscaban hombres nobles y participaban en actividades desvergonzadas.

Algunas no solo buscaban hombres en reuniones nobles, sino incluso a las amas de casa dentro de sus propios hogares.

Además, algunos nobles de clase baja incluso recurrían a sus familiares.

Estas personas no lo hacían por amor, sino porque se sentían bien haciéndolo y necesitaban a cualquier hombre para sentirse cómodas.

Marlene consideraba que esta gente no tenía autoestima.

Siempre había tenido una impresión favorable de Canario y, después de escuchar su explicación, se puso tensa al sentir que esto no estaba bien.

—Por supuesto que no —Canario sabía lo que Marlene pensaba sobre esto.

Sin embargo, sonrió suavemente, levantó la taza de té y miró el líquido rojo—.

Estaba cansada de mi vida.

Mi familia, mis amigos y muchos otros tenían altas expectativas de mí, pero no pude resistirme.

Solo puedo trabajar duro para lograr lo que todos quieren de mí.

Así serían felices y, como ellos son felices, yo también lo soy…

Pero esa no soy yo en absoluto.

Marlene se sorprendió un poco al darse cuenta de que podía entender por lo que Canario había pasado.

Después de todo, como heredera de su familia, ella estaba en una situación similar y, en este punto, ya no vivían para sí mismas.

—Mi relación con Rhode fue un accidente y una coincidencia.

Sin embargo, poco a poco empecé a amar esa relación.

Me encanta esa sensación cómoda y el placer de esta felicidad, olvidándome de todos mis problemas.

Además, solo en momentos como esos me quitaba la máscara y me enfrentaba a todo con mis propios sentimientos y pensamientos.

No tengo que actuar como la niña obediente que mis padres y otras personas dicen que soy, y puedo hacer lo que quiera.

Rhode nunca me vio como una mujer promiscua e inmoral.

Siempre me respetó y protegió, por lo que no tengo reparos en ser mi yo más sincero con él.

Creo que este tipo de relación es genial, pero no tengo intenciones de llevarlo al siguiente nivel porque esto es suficientemente bueno.

La relación que tenemos es lo mejor para Rhode y para mí—explicó Canario.

—¿Por qué?

—preguntó Marlene con curiosidad, ya que le resultaba difícil de entender.

A Canario parecía gustarle mucho Rhode, así que, ¿no deberían llevarlo al siguiente nivel?

Aunque estrictamente hablando Canario no era humana ahora, Marlene no podía entender por qué tomaría una decisión así.

Canario extendió su dedo y lo puso sobre sus suaves y rosados labios—.

Porque no hay necesidad de hacerlo.

—¿No hay necesidad?

—Marlene inclinó la cabeza, ya que no podía entender lo que Canario quiso decir.

Pero, en este momento, Canario se puso de pie—.

No deseo explicar mucho, Srta.

Marlene.

Después de todo, este es mi deseo personal.

Me gustaría mantener esta relación con Rhode y no llevarla más allá, porque sé que no puedo ser la persona que más amaba Rhode…

O quizás nadie pueda convertirse en esa persona.

—¿Pero por qué?

—preguntó Marlene con curiosidad.

Canario se acercó a la puerta y puso su mano en el pomo de la puerta.

Se dio la vuelta y miró a Marlene—.

Porque nunca puedes tomar el lugar de alguien que se fue para siempre.

Una vez más, la suave y elegante sonrisa surgió en el rostro de Canario.

Salió y cerró la puerta, dejando a Marlene fascinada y llena de preguntas, mirando la puerta cerrada.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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