Invocando a la espada sagrada - Capítulo 439
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- Capítulo 439 - 439 Capítulo 439 Laberinto Subterráneo II
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439: Capítulo 439: Laberinto Subterráneo (II) 439: Capítulo 439: Laberinto Subterráneo (II) Editor: Nyoi-Bo Studio La puerta de piedra tenía tres metros de altura y estaba tallada con una hermosa y misteriosa escultura en relieve.
Había una ranura cuadrada en el medio de la puerta, aparentemente un dispositivo para abrirla.
Aunque toda la puerta tenía un aspecto ordinario, mediocre en el mejor de los casos, y un golpe con un martillo podía romperla sin esfuerzo, Rhode podía sentir que un aura extraña salía de ella.
Era obvio que estas finas esculturas en relieve no eran solo eso, sino poderosas trampas mágicas que quizás se dispararían si el método de inserción de la llave era incorrecto o si la puerta se abría a la fuerza.
Pero esto no sería problema para Rhode, quien tenía la llave correcta.
Aunque no podía entender los secretos que había detrás de los patrones de esta trampa mágica, conocía los pasos para abrirla.
Rhode agarró los cuatro fragmentos de su mochila y los insertó en la ranura de acuerdo a la secuencia que recordaba.
Los cuatro fragmentos se alinearon e incrustaron perfectamente con todo el diseño de la enorme puerta de piedra.
La polvorienta puerta se abrió lentamente.
Un viento frío sopló por la abertura y las bolas de fuego que los rodeaban se desvanecieron.
—Miasma —Gillian arrugó la cara y volvió a su expresión normal después de apenas un segundo—.
Maestro, debes tener cuidado, ¿de acuerdo?
Puede haber un montón de cadáveres y criaturas desnudas sin piel extendiendo sus lenguas.
Esto es más interesante, ¿no?
—No te preocupes, este grado de miasma no me afectará mucho.
Además, los cadáveres ya no son nada nuevo para nosotros.
—Rhode se dio la vuelta y miró a Gillian mientras entraba en el laberinto oscuro.
Rhode no entendía mucho la historia de este laberinto ya que no le interesaba.
Conocía las especies que acechaban en este laberinto subterráneo y eso era todo lo que necesitaba saber.
No había señales de luz aparte de las bolas de fuego que Gillian había lanzado.
Estas brillaban a su alrededor y había una gruesa capa de musgo en las paredes de piedra.
También había ataúdes llenos de espantosos huesos blancos, dispuestos desordenadamente, y unas telarañas se extendían por todo el túnel.
Los pasos del trío eran el único sonido de este túnel silencioso.
—Líder, ¿qué estamos buscando aquí, exactamente?
—Anne se moría del aburrimiento y jugueteaba con su cabello.
—Buscamos un equipo mágico importante que nos ayudará mucho para la próxima misión de la hermandad.
Anne, tú también debes tener cuidado —le explicó Rhode pacientemente.
—¡No te preocupes, líder!
—Anne blandió su escudo con orgullo—.
¡Anne aplastará a cualquier criatura que se interponga en nuestro camino!
—No, lo que quiero decir es que debes tener cuidado controlando tu fuerza…
porque no quiero que me entierres vivo.
—Rhode se detuvo de repente.
Anne se volteó rápidamente para apoyarse en Gillian, levantando su escudo e inspeccionando atentamente el oscuro túnel.
—Uchú…
—sonó como si alguien se lamentara de forma irregular, un lamento de algún muerto o el profundo aullido de una bestia salvaje.
Si un ser humano normal estuviera en sus zapatos, tal vez se habría vuelto loco.
Sin embargo, los ladridos del chihuahua de un vecino eran más amenazadores que esta voz para el trío.
—Parece que finalmente están aquí para protestar —Rhode se encogió de hombros y sacó dos dagas de su cintura.
Estas dos dagas eran las que Lydia le había confiado al ejército de los ángeles guerreros para recompensar a Rhode.
Todavía no había descubierto exactamente cómo podía despertar estas dos dagas.
Sin embargo, como eran armas, debían estar vinculadas de innumerables formas con las batallas.
Rhode había decidido luchar con estas dagas en lugar de usar su Espada Carmesí.
Desde otra perspectiva, estas dagas eran una enorme ayuda.
Después de todo, el filo de la Espada Carmesí era su mejor rasgo.
Además, aparte de su técnica única, el atributo de esta espada era similar a un arma ordinaria.
Además, Rhode no podía permitir que absorbiera su sangre en cualquier momento y en cualquier lugar.
En otras palabras, los atributos de estas dagas superaban a los de la Espada Carmesí y se podía decir que su poder estaba a la par con la Marca de la Estrella e Íncubos.
Sin embargo, el único defecto que tenían era la ausencia de una característica distintiva.
Considerando que Rhode necesitaba consumir su energía espiritual para invocar una carta del Mazo de Cartas de la Espada Sagrada y estas dagas no requerían eso, sintió que eran una verdadera ganga.
Antes de entrar en este laberinto subterráneo, Rhode había decidido utilizarlo como lugar de entrenamiento para las dagas.
Después de todo, no había mucho peligro y Rhode podría aprovechar la oportunidad para sentir sus formidables poderes a través de una batalla real.
En la oscuridad, las dos dagas mostraban su exclusividad.
Sus afiladas cuchillas brillaban con un resplandor mágico, como si hubieran detectado un peligro cercano.
Y tenían razón, porque en este momento unas figuras oscuras y lentas aparecieron en el campo de visión de Rhode, una por una.
Eran cadáveres marchitos, de pura piel y huesos.
Llevaban espadas en sus manos, y sus cavidades oculares vacías emanaban las débiles y apagadas llamas que quedaban de sus almas mientras gruñían desagradablemente.
«Zombis del laberinto».
—Gillian, no ataques —Rhode se inclinó hacia delante, alertando a Gillian al mismo tiempo—.
Quiero probarlas.
—Claro, maestro —Gillian se rio y retrocedió un poco.
Se apoyó contra la pared de piedra y cruzó los brazos tranquilamente—.
Me quedaré aquí y admiraré tus habilidades, entonces.
—No te preocupes, saldrá bien —Rhode cortó el aire con las dagas y produjo dos resplandores en la oscuridad total—.
Te dejo los que están atrás, Anne.
Ten cuidado, contén tu fuerza.
Rhode se lanzó hacia delante en un abrir y cerrar de ojos.
Aunque estos zombis de laberinto eran lentos, actuaron rápido.
En un santiamén gruñeron de forma desagradable y atacaron a Rhode con sus espadas.
Este no esquivó, a pesar de que podía colarse fácilmente entre sus movimientos.
Dejó de avanzar y blandió las dagas cruzándolas.
La ensordecedora colisión sacudió violentamente al «extremadamente delicado» zombi de laberinto.
Rhode se mantuvo firme y entrecerró los ojos para sentir la reacción de los poderes, temblores, peso y equilibrio de las dagas.
Después de todo, la técnica para controlar espadas duales era completamente diferente a la necesaria para usar espadas de una sola mano.
Rhode tenía que encontrar el estilo de batalla y estrategia más adecuados.
En cuanto a estos zombis de laberinto…
Rhode alzó bruscamente el brazo derecho.
Gracier golpeó la espada del zombi de laberinto y la hizo volar al instante.
Cuando este tropezó, Madaras perforó su garganta a la velocidad del rayo.
Rhode dio un paso adelante y le cortó la garganta hacia un lado.
La afilada cuchilla cortó por completo el cráneo del zombi del laberinto y, al mismo tiempo, Rhode retiró su brazo derecho antes de apuñalar al otro zombi.
Una deslumbrante luz brotó de la daga y, en una fracción de segundo, el indefenso zombi se hizo pedazos.
Sin embargo, esto no fue suficiente para detener su ataque, ya que otro zombi que estaba al lado de Rhode se lanzó hacia delante con sus afilados dientes, intentando desgarrarle la carne y devorarlo por completo.
Pero antes de que sus dientes pudieran hundirse en la carne de Rhode, brilló un mágico resplandor.
Gracier penetró su cráneo desde abajo y lo envió a las profundidades del abismo.
«Nada mal».
Rhode arrojó al zombi muerto a un lado y sacudió sus restos de la daga.
Al mismo tiempo bajó la cabeza y miró sus armas.
A Rhode le asombró que fuera como si las dagas se hubieran convertido en una extensión perfecta de sí mismo.
Además, fue capaz de matar a los enemigos sin problemas, como si hubiera usado las dagas por mucho tiempo.
«¿Por qué me sentiría así?» Los ojos de Rhode brillaron con curiosidad ante las dagas.
De repente, dos risas nítidas y dulces sonaron en su cabeza.
—Ju, ju, ju…
—Je ,jeje…
Rhode miró hacia arriba pero no pudo ver nada aparte de los zombis de laberinto.
Sus oídos cayeron de nuevo en el silencio del túnel.
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