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Invocando a la espada sagrada - Capítulo 440

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  3. Capítulo 440 - 440 Capítulo 440 Laberinto Subterráneo III
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440: Capítulo 440: Laberinto Subterráneo (III) 440: Capítulo 440: Laberinto Subterráneo (III) Editor: Nyoi-Bo Studio Las siguientes batallas no fueron un reto para el grupo de Rhode.

Después de todo, este laberinto subterráneo era un lugar común y cualquier jugador podía completarlo por sí mismo.

Además, Rhode tenía dos compañeras y los zombis del laberinto no tuvieron ninguna posibilidad.

Estas lamentables criaturas se habían convertido en los accesorios de entrenamiento de Rhode y Anne, y era una oportunidad igual de buena para que Anne se acostumbrara a su recién descubierta destreza elemental de viento.

—¡Hiyah!

—la joven esquivó el contraataque de un zombi antes de blandir el pesado escudo para aplastarle la cintura.

Su enorme fuerza partió al zombie en dos y este se estrelló contra la pared que tenía detrás.

Anne se levantó y respiró profundamente mientras que Rhode asintió con satisfacción—.

Bien hecho.

Para tu próximo objetivo, apunta solo a su cabeza.

Recuerda, no ataques otras partes de su cuerpo.

Si no, se considerará un fracaso de tu parte, ¿entendido?

—¡Sí, líder, Anne entendió!

—La joven asintió con la cara iluminada y levantó el escudo de inmediato—.

¡Manaitamod!

Su gran escudo empezó a encogerse y se modificó utilizando el brazo de la joven como base.

En un abrir y cerrar de ojos, el escudo envolvió el brazo de Anne completamente como un brazal, pero como era demasiado grande, parecía que su brazo derecho se había convertido en un gigantesco martillo de acero.

Una vez completada la transformación, Anne dio un paso atrás con el pie derecho y saltó para darle un fuerte puñetazo a un zombi que se le acercó.

El pesado escudo transformado que cubría el brazo de Anne era extremadamente sólido y complementaba su poderosa fuerza.

En un instante, la cabeza y el pecho del zombi del laberinto se rompieron patéticamente.

—¡Hiyah!

—Aunque Anne acabó con el zombi de un puñetazo, parecía estar un poco deprimida.

La joven saltó hacia atrás y esquivó el veneno que salpicó la criatura.

Al mismo tiempo vio a Rhode y le preguntó con vacilación—: Líder, ¿golpear el cuello cuenta?

—No —respondió Rhode con severidad.

—¡Está bien, Anne entiende!

—asintió de mala gana e, inesperadamente, otro zombi vino hacia ella blandiendo una espada larga y oxidada.

Este enorme zombi de laberinto gruñó y atacó la cabeza de Anne.

A pesar de que ella mantenía su postura mientras hablaba con Rhode, encogió su cuerpo y se dio la vuelta para evitar el ataque de inmediato.

El zombi perdió el equilibrio después de no golpear su objetivo.

Anne estiró su delgada pierna derecha al voltearse, e hizo que el zombi tropezara y cayera al suelo.

—¡Ah, fallé de nuevo!

—En lugar de seguir atacando, Anne se puso las manos en la cabeza con arrepentimiento—.

El líder dijo que Anne debe matarlos de un golpe…

Parece que este hábito es muy difícil de cambiar…

¡Olvídalo, Anne lo intentará de nuevo!

La joven levantó su brazo sin perder tiempo y pasó a su siguiente objetivo.

Estas batallas o, mejor dicho, entrenamiento, eran para que Rhode explorara su compatibilidad con las dagas, mientras que el entrenamiento de Anne era para que dominara su fuerza.

Desde que el trío entró en el laberinto subterráneo Rhode le puso varias pruebas a Anne, como esta última en la que solo podía aplastar el cráneo de los zombis o partirlos en dos.

Tenía que matarlos de un golpe y, además, no podía ser herida por ellos dentro de un límite de tiempo.

Asimismo, mientras se defendía de sus golpes, tenía que garantizar que sus ataques cayeran en el centro de su escudo.

Rhode esperaba que estos engorrosos entrenamientos y meticulosos detalles ayudaran a Anne a ejercer un control preciso sobre su fuerza elemental.

Por otro lado, en lugar de resistirse a estos duros requisitos, Anne la estaba pasando genial ya que nunca había experimentado un entrenamiento tan exigente.

Anne tenía un verdadero talento para luchar.

Aunque tenía una naturaleza directa e inocente, Rhode descubrió que su percepción de batalla era mucho mejor que la de muchos jugadores.

Al comienzo, Anne no podía manejar las técnicas de control de sus poderes elementales del viento, pero después de dos o tres horas era capaz de manejar hasta cierto punto los poderes elementales que había en su cuerpo.

Aunque todavía le faltaban algunos detalles sutiles de control, lo hacía bastante bien para utilizar un pesado escudo de acero.

Anne arrojó al último zombi de laberinto al piso y el trío llegó al final del túnel.

En lugar de ver pasillos y habitaciones asquerosas, encontraron un hermoso y pulcro salón.

Era tan amplio que podía albergar hasta mil personas.

Además, estaba mucho más iluminado que el oscuro túnel.

Habías gemas mágicas incrustadas en las paredes y emanaban un brillo pálido que le mostró el camino al trío.

Esta área debía ser la cámara principal del sarcófago porque había más de cien de estas sepulturas en el enorme espacio.

Los sarcófagos estaban ordenados por clase social y apilados en forma de pirámide.

Los normales estaban dispuestos debajo de las paredes y las escaleras, mientras que seis sarcófagos exquisitos estaban ordenados de forma circular encima de la plataforma.

En el medio y la cima de la plataforma había una caja de plata que encajaba con la descripción que Rhode había visto en la guía de estrategias.

Esa caja cuadrada podía ser utilizada para detener el sistema de defensa de las Ruinas de la Meseta Castel.

—Anne, ¿cómo va tu entrenamiento?

¿Necesitas descansar?

—preguntó Rhode.

—Está bien, líder —Anne meneó la cabeza con seguridad—.

¡Anne está bien!

¡Anne hará lo que pidas!

—Bien —Rhode asintió y señaló la plataforma—.

¿Ves esos sarcófagos?

Están llenos de zombis del laberinto, pero Gillian se ocupará de ellos.

Esos seis sarcófagos de allá arriba son tuyos, y contienen seis brujas zombi.

Aunque no son fuertes, ten cuidado.

—¿Brujas zombi?

—Los ojos de Anne se abrieron con curiosidad ante los seis sarcófagos—.

¿Son iguales al nigromante con el que luchamos?

—Aunque son parecidas al nigromante, hay ciertas diferencias.

Las brujas zombi son un producto fallido sin plena consciencia de sí mismas, y solo pueden lanzar algunos hechizos no muertos de bajo nivel.

Pero entre esos hechizos hay maldiciones y gases venenosos.

Quiero que tengas cuidado y que mantengas la distancia.

Recuerda usar tu habilidad elemental para protegerte, ¿entendido?

—Entendido, líder.

—Rhode pudo ver en sus ojos la emoción por saltar a la batalla.

Pero tenía que explicar bien las cosas de antemano—.

Anne, reconoce la ubicación de las seis brujas zombi.

Te ocuparás de las tres de la izquierda, y las tres de la derecha serán mías.

Estos zombis pueden volar, así que no se lo permitas.

Aunque tienen un intelecto limitado, las brujas no son tan fáciles de derrotar, ¿entiendes?

Recuerda, la gema que tienen en la frente es su fuente de energía.

Destrózalas y se convertirán en cadáveres normales.

—Sí, líder.

—Anne asintió de nuevo, pero esta vez se volteó con una mirada de vacilación—.

Pero, ¿cómo conoces tanto este lugar?

¿Ya habías venido?

—¡Pff!

—Gillian se rio y a Rhode le tembló la boca.

Después de todo, Rhode explicó la situación demasiado bien, y nadie creería que no había venido antes a este lugar.

Sin duda alguna, Rhode no podía decirle a Anne que había leído la guía de estrategias.

El interés de Gillian por ver a Rhode salir de esta situación sin duda superaba el 120%.

Pero esto no era peligro alguno para él.

—¿Ves esos seis sarcófagos?

Están tallados con inscripciones únicas para sellar a las brujas zombi, y puedo saber qué hay dentro con solo verlos…

—Rhode tosió incómodamente y, de repente, Gillian soltó una carcajada.

Afortunadamente para él, Anne asintió pensativa y se volteó hacia el salón.

Rhode alzó la barbilla y observó el medio de la plataforma, poniendo su mano en la espada que tenía en la cintura.

—Vamos —dijo Rhode suavemente.

Anne fue la primera en correr hacia la plataforma, ya que no podía contener más su anticipación.

Unos rugidos profundos y graves sonaron, y las cubiertas de los sarcófagos salieron volando de repente.

Unos enormes zombis de laberinto salieron de ellos, uno tras otro.Sus cuencas oculares emanaban un brillo rojo, negativo, y sus largos brazos colgaban revelando cinco afilados dedos que parecían astillas.

Estos zombis de laberinto eran una especie completamente diferente de la que habían visto antes.

Evidentemente, Rhode no tenía intención de clasificarlos como si fueran un científico humano.

Avanzó en un línea de posimágenes y pronunció una palabra—: ¡Gillian!

—Sí, sí, maestro.

He estado quieta mucho tiempo y ahora finalmente es hora de actuar.

—Gillian sonrió y entró al salón, levantando elegantemente las puntas de su falda como si fueran una niña rica a quien habían invitado al baile de fin de curso.

Percibiendo una señal de vida, varios zombis se voltearon y se lanzaron sobre ella.

A diferencia de los zombis anteriores, estos eran mucho más rápidos.

Avanzaron a cuatro patas, como perros, mientras movían sus largas lenguas que goteaban una saliva pegajosa.

En un abrir y cerrar de ojos, dos zombis llegaron frente a Gillian.

Saltaron con sus dedos afilados y le gruñeron a su objetivo.

—Sí, esto hace las cosas un poco más interesantes.

—Gillian siguió sonriendo y retrocedió dos pasos, moviendo su mullida cola.

La chica con orejas de zorro alzó su brazo izquierdo y chasqueó los dedos suavemente.

El nítido pero tenue chasquido fue imperceptible dentro del enorme salón inundado por los rugidos de los zombis.

Pero unas feroces llamas salieron del suelo, debajo de sus pies, como si una cascada invertida alejara a los zombis de ella.

En un abrir y cerrar de ojos, las criaturas se convirtieron en cenizas.

Gillian aplaudió suavemente y el fuego emanó del suelo, inclinándose como unas olas que envolvieron ferozmente el lugar y cubrieron todo lo que estaba a la vista en un mar de llamas.

—¡Hiyah!

—Anne levantó su escudo en el aire después de esquivar un zombi de laberinto, y aplastó su cráneo.

Con un claro sonido de hueso fracturado, el vivaz zombi soltó un lamento y cayó al suelo.

Anne rodó en el suelo y usó el impulso para golpear a otro invitado inesperado.

—No hay más tiempo para jugar con ellos.

Vámonos.

—La voz de Rhode sonó en los oídos de Anne justo cuando ella iba a aplastar al tercer zombi.

Dos extraños resplandores se entrelazaron formando una red de luz frente a ella, despedazando a los zombis en un instante.

Rhode pasó volando al lado de Anne y se dirigió a la plataforma.

Las tapas de los seis sarcófagos se abrieron de golpe.

Bajo la ondulación de la magia, los seis esqueletos vestidos con túnicas andrajosas revolotearon agarrando báculos idénticos.

Sus oscuras e infinitas cuencas oculares parpadeaban con el rojo y tenue brillo que quedaba de sus almas—.

¿Quién anda allí, invadiendo este lugar prohibido?

—Guau, líder, ¿pueden hablar?

—preguntó Anne sorprendida.

—Sí, hasta pueden saludarnos diciendo «Hola, ¿cómo están?»¡Ahora deja las tonterías y ve!

—Rhode se burló de la sorpresa de Anne y avanzó.

Rhode se convirtió en una sombra y voló directamente hacia una bruja zombi.

Estas reaccionaron rápidamente y volaron más alto, pronunciando una oración al mismo tiempo.

Una de las brujas apuntó su báculo hacia adelante y lanzó un rayo de luz oscura hacia Rhode.

Rhode blandió a Madaras y bloqueó el rayo negativo.

De repente, un círculo de ritual traslúcido salió de la punta de Madaras y el rayo negativo se atenuó poco a poco antes de desaparecer.

Rhode saltó y atravesó la frente de la bruja con su daga derecha sin encontrar resistencia alguna.

Rhode rompió en dos la gema que tenía en la frente y se retiró rápidamente.

La bruja gimió dolorosamente y una bruma verde salió de ella antes de que se deteriorara hasta convertirse en motas de polvo mágico.

Otra bruja zombi apuntó a Rhode con su báculo, pero un fuerte y repentino sonido de viento detuvo el lanzamiento de su hechizo.

«¡Bam!» Un zumbante escudo aplastó perfectamente la cabeza de la bruja zombi e hizo trizas su cráneo.

El escudo giró y zigzagueó, levantando una ráfaga de viento al instante.

La corriente de aire del remolino abrumó a las otras dos brujas en un santiamén.

—Fiú…

—Anne suspiró aliviada y se secó el sudor de la frente—.

Llegué a tiempo, por suerte.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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