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Invocando a la espada sagrada - Capítulo 447

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447: Capítulo 447: Laberinto Subterráneo (X) 447: Capítulo 447: Laberinto Subterráneo (X) Editor: Nyoi-Bo Studio —Qué sorpresa…

Los ojos negros del nigromante brillaron con una luz marrón cuando este se apartó de la bola de cristal.

Estaba vestido con una túnica oscura y las terribles cicatrices expuestas de su huesudo rostro brillaban.

Sin embargo, su sonrisa era la característica más aterradora: no era una amable y encantadora, sino la sonrisa de muerte de un nigromante.

—Alguien realmente activó el sistema de defensa de las ruinas de esta ciudad.

Hubiera ido a saludarlos si no estuviera tan ocupado ahora…

Ah, qué pena.

Tengo un invitado importante conmigo…

—El nigromante soltó una risita y dirigió su atención al ángel blanco que tenía amarrada a un lado, y que estaba mirándolo fijamente.

Había sido una ganancia inesperada.

—¡Argh…!

—El ángel guerrero se estremeció cuando la nigromante lo miró siniestramente.

Sin embargo, alzo su barbilla apresuradamente después de darse cuenta de su cobarde reacción.

Rechinó los dientes y miró obstinadamente al nigromante.

En este momento, el ángel guerrero había sido despojada de su armadura, exponiendo su cuerpo desnudo y voluptuoso bajo las pálidas llamas espirituales.

Unas cadenas de acero amarraban su cuerpo mientras ella colgaba de la pared, con numerosas astillas clavando su par de alas angelicales.

A pesar de que su sangre fresca goteaba y manchaba sus puras y limpias plumas, ella no dejó escapar un solo gemido de dolor.

Desde el principio, este intrigante nigromante la había emboscado a ella y a los compañeros de Metzel.

No pudo infligir ningún daño a la siniestra presencia y ahora estaba cautiva en estas horribles ruinas.

—Ah, los poderes sagrados…

tal como unas llamas deslumbrantes.

Me dan ganas de abalanzarme sobre ellos…

y desaparecen con gracia.

Tan hermosos…

—el nigromante se acercó al ángel poco a poco y le acarició la mejilla con dulzura…

Sintiendo su toque helado, el ángel guerrero lo miró furioso.

Sin embargo, el nigromante reveló una sonrisa amplia y agradable.

—No te preocupes, sé lo que estás pensando.

Tus compañeros están bien…

¿Ves?

—el nigromante se rio entre dientes y chasqueó los dedos.

Dos figuras salieron detrás de él y el ángel guerrero quedó pasmado, porque eran los otros dos mercenarios que habían sido capturados por el nigromante.

Pero ahora habían perdido toda su forma humana.

Sus verdes y pálidos cuerpos hinchados estaban llenos de heridas putrefactas que revelaban sus órganos internos y sus huesos, mientras que unos carnosos y diminutos tentáculos se extendían desde adentro.

Ya no había signos de vida en sus ojos y solo quedaban la oscuridad de la muerte y los sufrimientos eternos.

—¡Presencia maligna!

¿Cómo te atreves a tratar así a los seres vivos?

—El ángel guerrero gruñó furiosamente.

Pero el nigromante mostró otra vibrante sonrisa.

—Soy un nigromante y así es como trato a los seres vivos.

Pero…

Para ser honesto, pienso refinarte y convertirte en mi Guardia No Muerto, y al contar con los poderes de un ángel guerrero, tendré tropas más poderosas.

Sin embargo, es una pena que esos intrusos se vean tan molestos.

Aunque no sé quién sea él, no cualquiera puede activar el sistema de defensa de estas ruinas…

—El nigromante se detuvo y se volteó hacia la bola de cristal.

Debe decirse que el corazón del nigromante se encogió un poco, y este se mantuvo atento después de ver que el sistema de defensa de la ciudad había sido activado.

Sospechaba que el intruso podía estar íntimamente relacionado con la ciudad porque él había estado en las Ruinas de la Meseta Castel por muchos años y conocía la historia del lugar como la palma de su mano.

Además, también había investigado la fuerza de los habitantes anteriores de esta ciudad y, si regresaban para reclamarla ahora, su fuerza definitivamente no sería tan débil como la de este idiota grupo de mercenarios.

Además, los intrusos pudieron eliminar a todas las criaturas no muertas que él había puesto en el área central.

El nigromante sabía que esta ciudad tenía un poderoso sistema de defensa que utilizaba a los constructos guardianes.

Pero estos guardias no obedecían sus órdenes porque tenían el deber de proteger la ciudad subterránea y de aniquilar cualquier señal de vida.

El nigromante no se sentía amenazado por ellos, ya que no podía detectar su presencia porque estaba muerto.

Incluso había intentado capturar algunos constructos guardianes porque, después de todo, los constructos eran los favoritos de cualquier mago, y los nigromantes no eran la excepción.

Pero estos guardias no eran tan serviciales.

Aunque no reaccionaban ante criaturas no muertas, respondían de forma hostil apenas eran atacados.

Además, poseían una enorme fuerza de combate.

El nigromante había intentado un par de veces pero fue en vano.

Por eso renunció a la idea de meterse con los constructos guardianes.

Además, a pesar de que no obedecían sus órdenes, objetivamente sí eliminaban muchos problemas por él.

Pero ahora el nigromante se percató de que había grandes problemas viniendo.

Aunque no sabía quiénes eran los intrusos, se dio cuenta de que los constructos guardianes habían empezado a aniquilar a las criaturas no muertas.

Era evidente que habían recibido una orden.

Si no, estos guardianes descerebrados definitivamente no harían tal cosa.

Aunque los constructos guardianes eran extremadamente poderosos, el nigromante no había pasado años trabajando en este lugar para nada.

Esta declaración de guerra generaba enormes pérdidas para ambos lados y, sin lugar a dudas, los constructos guardianes no le tenían miedo a la muerte.

Además, era su deber defender este lugar, por lo que no les importaba en absoluto.

Sin embargo, las criaturas no muertas del nigromante habían estado siendo aniquiladas constantemente, lo que definitivamente no era una buena señal.

«Como ese es el caso, debería…» El nigromante miró al ángel guerrero.

—Deberías sentirte orgullosa.

Después de todo, no tengo intención de usarte a ti, un precioso botín de guerra, como recipiente.

Pero, síme da curiosidad.

¿Qué sucede si presento un ángel puro como el artefacto de reencarnación para el lich?

¿Qué poderes obtendría?

El terror se aferró del ángel guerrero como una viciosa prisión, y sus hermosos ojos mostraron un miedo explicable apenas la palabra «lich» sonó en sus oídos.

No podía moverse ya que las cadenas de acero, llenas de poder negativo, habían sellado su fuerza.

Todo lo que podía hacer era presenciar al nigromante vomitando frente a ella.

Una forma ovalada del tamaño de un puño sobresalió del pecho del nigromante y se movió un poco antes de subir por su garganta.

El nigromante rugió incómodamente y bajó la cabeza.

El miedo se apoderó de la cara del ángel en cuanto vio el objeto que estaba en la boca del nigromante.

—Nunca he besado a nadie, y no esperaba que mi primer beso fuera con un ángel.

Qué irónico…

El nigromante disfrutó la expresión horrorizada del ángel guerrero y se acercó a ella con una sonrisa.

El ángel estaba de espaldas contra la helada pared de roca y no tenía a dónde escapar por culpa de las cadenas de acero y las astillas que había alrededor de su cuerpo.

El nigromante la señaló con su dedo, y emanó un aura fría y oscura que envolvió por completo al ángel guerrero.

En este momento, el aterrador nigromante estaba a centímetros del rostro semiconsciente del ángel.

—Vamos, pequeñita, déjame darte un cariñoso beso.

El ángel guerrero se negó por reflejo.

Pero el nigromante le agarró las mejillas y la obligó a abrir la boca para aceptar sus manchados y malignos labios.

—El ángel guerrero abrió los ojos con horror apenas sintió el aura mortal que emitía el nigromante.

Un objeto helado y lleno de energía negativa entró en su boca y cuerpo, y el ángel guerrero retorció su cuerpo y alas para huir de esta petrificante amenaza.

Pero su cuerpo comenzó a debilitarse.

Sus ojos se pusieron blancos y el espíritu de lucha que había en su alma se desvaneció gradualmente.

Su impecable piel blanca se puso cenicienta y, en pocos segundos, quedó colgando como un cadáver.

Al mismo tiempo, sus puras y hermosas plumas cayeron como suaves copos de nieve.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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