Invocando a la espada sagrada - Capítulo 456
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- Capítulo 456 - 456 Capítulo 456 Regresando Al Fuerte
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456: Capítulo 456: Regresando Al Fuerte 456: Capítulo 456: Regresando Al Fuerte Editor: Nyoi-Bo Studio La luz del sol se filtró a través del cristal de la cúpula e iluminó la amplia sala por completo.
Lize colocó un cuadro en la pared con cuidado antes de dar dos pasos hacia atrás y asentir con la cabeza.
—Muy bien —murmuró acariciando suavemente la cabeza de la niña—.
Eres muy talentosa, Christie.
Nadie podría dibujar un cuadro tan hermoso… Fue una gran idea ponerlo como decoración.
La niña estaba vestida con una túnica sencilla pero elegante.
Abrazó el cuaderno en sus brazos sonrojada y bajó la cabeza tímidamente.
Lize sonrió en respuesta a la timidez de Christie y volvió a levantar la cabeza.
—Es muy, muy hermoso…—elogió Lize en voz baja.
Las habilidades artísticas de Christiehabían mejorado mucho, y ya podía dibujar una gama mucho más amplia de temas.
Al principio, solo podía dibujar retratos de personas y paisajes, pero ahora había aprendido a dibujar historias imaginarias e incluso escenas de batalla legendarias.
Algunas de estas escenas extraordinarias retrataban a héroes que triunfaban sobre el mal y las batallas entre el Demonio y las criaturas no muertas.
Esas escenas estaban dibujadas de manera tan realista que algunos podrían haber pensado que Christie las había visto por sí misma.
Pero Lize estaba más preocupada por otro asunto.
—¿Rhode aún no regresó?—preguntó la niña levantando la cabeza dubitativa.
Lize suspiró resignada.
Desde que se construyó el fuerte, todos habían estado ocupados.
La planificación de Rhode había cubierto todos los aspectos perfectamente antes de irse, sin embargo, eso significaba que todos tenían muchas responsabilidades.
Marlene supervisaba la situación general en el fuertetodos los días desde la mañana hasta la medianoche, mientras que Canario y Chicle Miniatura entrenaban a los mercenarios y a veces no regresaban hasta después de unos días afuera en la naturaleza.
En cuanto a Lize, se ocupaba del manejo del fuerte y de los demás clérigos.
Por último, pero no menos importante, desde que Rhode le había encargado una tarea a Lapis, yhabía estado encerrada en su taller de alquimia y rara vez salía.
Cuando tenía tiempo, Lize iba a vercomo estaba, y era evidente que a la joven no le estaba resultando fácil.
En sus días en la ciudad Piedra Profunda, todos acompañaban a Christie a ir de compras durante su tiempo libre, pero desde que se mudaron al fuerte, habían estado tan ocupados que ni siquiera tuvieron tiempo para ellos mismos.
A pesar de que Christie había sido sensata y obediente durante todo ese tiempo, Lize creía que la niña se sentía muy sola.
«¿Cuándo volverá el Sr.
Rhode?
Ya ha pasado casi un mes desde que se marcharon de la Tierra de la Expiación y aúnno hay noticias de ellos.
Ahora que lo pienso, ya deberían estar de vuelta…» Lize se puso en cuclillas y acarició suavemente el largo pelo de la niña.
—No te preocupes, Christie, creo que volverán pronto.
Solo un poco más y estoy segura que el Sr.
Rhode estará… Antes de que Lize pudiese terminar su frase, Christie miró por detrás de su espalda y sus ojos se iluminaron instantáneamente.
—Rhode… Christie soltó su cuaderno de dibujo mientras pronunciaba suavemente el nombre de Rhode.
Lize se dio vuelta y en un instante reconoció a esa persona conocida.
—Estamos de vuelta, Christie, Lize.
Parece que están bien—saludó Rhode en voz baja.
—Rhode… Christie volvió a llamar a Rhode suavemente, corrió hacia él y se lanzó en sus brazos.
Rhode esbozó una gran sonrisa y acarició tiernamente el largo cabello de la niña antes de mirar a Lize.
Al ver a ese joven de pelo negro, Lize sintió que su visión se nublaba y distorsionaba repentinamente.
Luego, parpadeó para que salieran las lágrimas de sus ojos.
—Sr.
Rhode, finalmente volvió… —También volvió Anne, Lize.
¡Christie!—saludó Anne a Lize alegremente asomándose por detrás de Rhode.
Luego se agachó rápidamente y le dio un gran abrazo a Christie, sin olvidarse de frotar las bellas y tiernas mejillas de la niña—Ah… Christie.
Cuánto tiempo sin verte, ¿extrañaste a Anne?
—Sí, por supuesto.
Me aburro cuando no estás cerca… —Muy bien, Anne te llevará a un lugar divertido, ¿de acuerdo?
—¡Sí!
—Ejem… Lize tosió con humor mientras los dos se estaban descontrolando.
Entonces, notó que aparte de Gillian, que siempre estaba junto a Rhode, había un par de hombres jóvenes y una mujer que parecían ser mercenarios de la misma edad que él.
Actuaron como unos campesinos estupefactos cuando vieron la espaciosa sala.
—Sr.
Rhode, ¿Quiénes son ellos?
—Dos nuevos mercenarios.
Dile a Kavos que haga los arreglos.
A partir de hoy, se unirán a nuestra hermandad —explicó Rhode, y chasqueó los dedos frente a ambos antes de subir a Christie y Anne por las escaleras—.
Por cierto, Marlene está en su habitación, ¿verdad?
Lize sonrió amargamente.
—Emm… Sí, está en su habitación, pero creo que será mejor que la deje sola, Sr.
Rhode.
—¿Eh?—preguntó Rhode con curiosidad—:¿Qué pasó?
En ese momento, Marlene estaba muy molesta.
Miró a los dos nobles gordos y fanfarrones que tenía ante ella absteniéndose de expulsarlos del fuerte en un instante con sus hechizos.
—Lamento sinceramente tener que informarles que nosotros, la hermandad Starlight, hemos firmado un contrato con la Asociación Comercial Silver Libra y la Asociación Comercial Keller.
Mientras el contrato siga en vigor, prohibiremos que cualquier otra asociación comercial entre sin permiso.
Además, sus dos procedimientos no cumplen totalmente con nuestras regulaciones, así que espero que ambos puedan entender este punto… —Por supuesto que lo entendemos, Srta.
Senia—contestó uno de ellos con una sonrisa burlona.
Sacó su barriga cervecera mientras levantaba su cinturón que casi se le rompe por debajo de suancha cintura—, pero las reglas están hechas para romperse, ¿no es así?
Es la primera vez que estamos en su territorio, así que no lo sabíamos de antemano.
Además, nuestra mercancía ya ha sido transportada hasta aquí.
No sería muy bueno que tengamos que transportarla de vuelta, ¿verdad?
Después de todo, vinimos con buenas intenciones y sufriríamos grandes pérdidas si no logramos hacer negocios… Marlene apretó los dientes para mantener la calma.
Los dos nobles comerciantes habían llegado al fuerte hacía dos semanas con la esperanza de ampliar su negocio.
Sin embargo, Marlene los detuvo inmediatamente.
Después de todo, esos sospechosos comerciantes afirmaban haber viajado desde un lugar lejano para abrir sus negocios allí.
Marlene tenía dudas porque los comerciantes no solían abrir su negocio principal en una tierra lejana.
Aunque era posible hacer tal negocio con los comerciantes ambulantes, ni siquiera los comerciantes locales de la región Paphield se atrevían a ir hasta la Tierra de la Expiación sin ninguna certeza.
Eso demostró que sucedía algo extraño, ya que los dos comerciantes extranjeros entendían mucho sobre la situación comercial en la Tierra de la Expiación.
Marlene no se esperaba que esos dos tipos fuesen tan testarudos.
No solo no se daban por vencidos, sino que seguían con una sonrisa en la cara como si no se fueran a ir a menos que les permitiera abrir sus negocios.
Marlene les había advertido varias veces, sin embargo, los dos comerciantes no se iban.
Además, la joven estaba furiosa porque, mientras negociaban con ella, ¡sus hombres ya habían intentado comenzar sus operaciones en el Fuerte!
Si fuesen personas normales los habría echado en seguida, sin embargo, eran nobles extranjeros, no unos comerciantes del Reino Munn.
Representaban al Grupo Financiero Soloman del País de la Luz con la cláusula oficial aprobada.
El Grupo Financiero Soloman era uno de los cinco grupos financieros más grandes que apoyaban al País de la Luz.
Al mismo tiempo, tenían ciertas relaciones comerciales con el Reino Munn.
Marlene consideró aceptar sus términos y observar la situación, pero como acababan de construir el fuerte, esos factores impredecibles podrían afectar su desarrollo.
Además, Rhode no tenía una buena relación con el País de la Luz y para Marlene era una situación algo difícil de manejar.
—Srta.
Senia, espero que pueda considerar nuestra propuesta—dijo el otro noble levantándose, y se acercó a Marlene con una siniestra sonrisa—.
Vinimos aquí porque notamos el potencial de su hermandad, ¿no leparece una buena noticia?
Además, firmamos el Acuerdo de Buttonwood y, según el mismo, tenemos derecho a proteger nuestros intereses legales.
¿Tiene la intención de ir en contra del Grupo Financiero Soloman?
¿Sabe cuáles serían las consecuencias?
Marlene frunció el ceño y, antes de que pudiese responder, una voz sonó desde el pasillo.
—Con que tienen las pelotas para venir a mi territorio con su pequeño Grupo Financiero Soloman.
Me da curiosidad ver lo que realmente tienen para ofrecer.
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