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Invocando a la espada sagrada - Capítulo 459

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459: Capítulo 459: Placa Elemental 459: Capítulo 459: Placa Elemental Editor: Nyoi-Bo Studio Mientras las jóvenes susurraban sobre el origen de Agatha, Rhode se sacó sus principales dudas hablando con la joven directamente.

Como Marlene había predicho, Agatha era un Espíritu del Océano Plateado de las Siete Fronteras de Fantasía.

Llegó a ese mundo y se convirtió en sirviente de Rhode para administrar todo el fuerte.

Logísticamente, unEspíritu del Océano era una adición muy beneficiosa.

Tenían una relación estrecha con el elemento agua y hasta cierto punto podían utilizar hechizos elementales de agua.

Un Espíritu del Océano normal poseía el poder de un jugador mago nivel 10.

Aunque no eran tan buenos combatiendo, para Rhode eran más que suficiente.

Se enteró por Agatha de que los Espíritus del Océano eran expertos en limpieza y organización.

Su extraordinaria afinidad con el agua les permitía destacarse en la limpieza y dragado de todo el fuerte.

Al mismo tiempo, podían asumir el papel de guardias y patrullar por zonas deshabitadas.

Sin duda, los Espíritus del Océano podían encargarse de ladrones y bandidos, pero los mercenarios asesinos estaban fuera de su alcance.

Sin embargo, Rhode no tenía intención de que algún Espíritu del Océano formara parte del equipo de patrulla.

Según Agatha, debido al bajo nivel del fuerte, Rhodesolo podría invocar hasta 50 Espíritus del Océano, incluyendo a ella, sin embargo, luego le asegurócon su riguroso, confiado e inexpresivo rostro que esos 50 Espíritus del Océano serían suficientes para ocuparse de las tareas diarias del fuerte.

Como dice el dicho, «hay que ver para creer».

Rhode invocó a los otros 49 Espíritus del Océano y aunque eran muchos, el espacioso salón pudo albergarlos a todos.

La mayoría parecían ser tranquilos, educados, y tenían rasgos hermosos, a diferencia de Agatha que era una escultura de hielo inexpresiva y menos locuaz.

Aun así, la presencia de los 50 Espíritus del Océano reunidos en la sala era bastante presurizadora, especialmente por el frío de sus cuerpos que le daba a Marlene y los demás la ilusión de estar en la cima de una montaña del norte.

Rhode se dio vuelta después de terminar de negociar con Agatha y le hizo un gesto a Lize.

—Lize.

—¿Sí, Sr.

Rhode?—preguntó la joven luego de acercarse a su líder.

—Dales un recorrido por el fuerte a Agatha y sus compañeros, y también asígnale un trabajo a cada uno.

Por cierto, no te olvides deinformárselo a Kavos y Marfa porque, después de todo, los Espíritus del Océano tienen una apariencia única, y no queremos asustarlos.

Además, avísales a los mercenarios que no los traten como monstruos ni que los ataquen—instruyó Rhode.

—Entendido, Sr.

Rhode.

Lo haré ya mismo —contestó Lize asintiendo, y le mostróa Agatha una sonrisa un tanto rígida—.

E-entonces… Vengan conmigo, por favor.

—Sí.

Perdón por la molestia, señora Lize—replicó Agatha monótonamente a lo que Lize respondió con una amarga sonrisa.

—¡Anne también quiere ir!

Aunque Anne acababa de regresar al fuerte, le pareció más interesante unirse a los recién llegados.

Levantó la mano con entusiasmo y se marchó a los saltos junto a Lize, Agatha y los Espíritus del Océano.

Por otro lado, Gillian se rio cubriéndose la boca con su mano.

—Maestro, yo también iré a echar un vistazo.

Me da curiosidad ver la reacciónde esos tontos humanos cuando se encuentren con los Espíritus del Océano.

Gillian movió su enorme y peluda cola y se dirigió hacia el grupo.

En cierto aspecto, Gillian y Anne eran bastante parecidas.

Rhode suspiró resignado y se volvió hacia Marlene.

—Por cierto, ¿cómo le está yendoa Lapis?

Marlene pensó por unos segundos antes de levantar la cabeza con una sonrisa.

—Hace tiempo que la Srta.

Lapis no sale del taller, pero escuché que está progresando bien y que está a punto de terminar.

—Oh, ¿en serio?—dijo Rhode levantando las cejas—.Vamos a comprobarlo.

Lapis se encontraba en la desolada y poco visitada sección de alquimia en la parte posterior del fuerte.

Rhode llegó a la puerta del taller de alquimia con Marlene y abrazando a Christie.

Entonces, la escena frente a él lo dejó asombrado.

Lo que debía haber sido un taller limpio y ordenado estaba manchado con rastros de humo y llamas.

Además, por las marcas en la pared parecía que hubo una explosión.

Todo el taller parecía haber sido atacado por múltiples aviones bombarderos que casi lo destruyeron y llevaron hasta la Edad de Piedra.

«Oh, Dios, ¿qué demonios hizo Lapis?

¿Una prueba nuclear?» —Emm… Esto es lo que sucedió.

Rhode se volteó y miró la torpe expresión de Marlene mientras hablaba.

—Aunque la Srta.

Lapis pudo terminar su trabajo sin problemas, al principio tuvo… un pequeño problema.

Pero por suerte, gracias a la Srta.

Canario y la Srta.

Chicle, no hubo tantos daños.

Si bien el tono de Marlene fue cuidadoso y deferente, Rhode entendió el matiz de sus palabras.

Marlene extendió su brazo para impedir que Rhode y Christie entrasen al taller.

Luego, tomó una barra de hierro colocada al lado de la puerta y golpeó.

—Srta.

Lapis, ¿está ocupada?

¡El Sr.

Rhode ha vuelto!

La voz de Marlene resonó por el taller, pero no hubo una respuesta inmediata.

Mientras Rhode miraba el lugar con curiosidad, sintió un ligero tirón en su manga.

Bajó la cabeza y vio a Christie tratando de ponerse de puntillas.

—La última vez,la hermana Marlene entrósin llamar… y la Srta.

Lapis… casi la hizo explotar… «Ya veo».

Rhode volvió su mirada hacia la barra de hierro en las manos de Marlene.

Parecía que la colocaron allí intencionalmente.

—Ah, Srta.

Marlene, ya salgo.

¡Deme unsegundo!

—respondió Lapis con pánico en su voz.

Al escuchar su respuesta, Marlene dio dos pasos hacia atrás por instinto con una expresión nerviosa, mientras que Christie también retrocedió al mismo tiempo que tiraba de la mano de Rhode.

Mientras Rhode intentaba descifrar su inexplicable comportamiento, volvió a oír la voz de Lapis.

—Ah, espere un poco más, Srta.

Marlene, ya casi termino, ya casi…¡Vaya!

Casi… No, no, no, espere, espere, espe-… «¡Bum!» Antes de que Lapis terminase de hablar, hubo una fuerte explosión y empezó a salir humo por la puerta del taller.

Rhode se asustó un poco, mientras que Marlene y Christie parecían estar acostumbradas.

Intercambiaron miradas antes de volver a centrarse en la puerta.

Pronto, la puerta del taller se abrió y apareció Lapis.

—Cof, cof…

Ah, Sr.

Rhode, ya ha vuelto… Perdón por verme así… Cof.

Lapis estaba cubierta de manchas de humo de pies a cabeza.

Su ancha capucha y su manto holgado envolvían su delgado y frágil cuerpo, mientras que su bello y delicado rostro se había llenado de polvo sucio.

Antes, Rhode pensaba que usaba una capucha para ocultar su identidad, y que era un signo de su personalidad reservada, pero ahora parecía que tenía una función más práctica.

Al menos no tenía que preocuparse de que su cabello se quemara durante todos sus experimentos.

—¿Qué estabas haciendo?—preguntó Rhode con curiosidad mientras escudriñaba la deplorable apariencia de la joven alquimista.

Lapis tosiócon incomodidad y bajó la cabeza avergonzada.

—Esto… nada en especial, Sr.

Rhode.

Solo seguía sus instrucciones para modificar las recetas de las pociones.

Después de todo, nos hacen falta muchos ingredientes.

Es realmente difícil.

«No me extraña».

Rhode suspiró disimuladamente.

Como Starlight acababa de establecerse, no tenían tanto dinero como para comprar Hierbas Mágicas costosas, y las que encontraban en la naturaleza alrededor del fuerte no eran suficientes para crear pociones avanzadas.

Por lo tanto, Rhode le designó a Lapis la tarea de probar si podía modificar las recetas de las pociones avanzadas para que fueran más «comunes», pero parecía que el experimento no había salido muy bien.

—Ten cuidado, no te lastimes.

También debes cuidar tu salud.

—Ah… sí, Sr.

Rhode —respondió Lapis, sintiendo que su corazón se aceleraba y bajó la cabeza apresuradamente para ocultar el rubor en su rostro.

Luego, habló como si quisiera encubrir su vergüenza—.

Por cierto, Sr.

Rhode, ¿vino a ver la placa?

Ya la terminé.

Espere un momento, por favor.

Después de una sucesión de movimientos torpes, la joven volvió corriendo con una placa cuadrada que combinaba con la bandera de la hermandad de Rhode.

A través de la abertura de plata tallada, vagamente se podía ver un cristal mágico incrustado que se asemejaba a un velocímetro.

—La hice de acuerdo a sus instrucciones, y cumple con todos sus requisitos.

Lapis apoyó la placa en su pecho y sacó una daga de su cintura.

Usó su otra mano para girar el puntero de la placa a uno de sus cuatro lados.

En un abrir y cerrar de ojos, un resplandor rojo envolvió por completo a Lapis y la hoja de su daga comenzó a arder en llamas mientras la blandía.

—Placa Elemental.

El portador recibe el buffcorrespondiente de ataque, defensa y atributo elemental girando el puntero.

Esto activa su efecto que usa la energía espiritual dentro del cuerpo del portador.

Las complicadas relaciones entre los Cuatro Elementos Principales deben ser respetadas, por lo tanto, los efectos no son tan poderosos.

Actualmente, la placa contiene alrededor del 30% del poder total de ataque y defensa.

Lapis giró el puntero de la placa una vez más y el resplandor rojo fue reemplazado por uno verde.

Mientras tanto, las llamas de su daga se transformaron en un aura de viento ligeramente visible.

—Nada mal—dijo Rhode, y asintió satisfecho—.

Entonces, ¿cómo se usa?

—El portador puede activarla usando su sangre.

Una vez que la active, solo el portador podrá usarla.

—Genial.

Rhode examinó el accesorio muy de cerca después de recibirlo de Lapis.

Aunque no era de primera clase, era un equipo algo avanzado para los mercenarios.

Si todo funcionaba como Lapis había explicado, la segunda misión de 5 estrellas ya no sería un desafío tan grande para Rhode.

Rhode se quedó con la placa y le dio una palmadita en el hombro a Lapis.

—Bien hecho, Lapis.

Te daré tu recompensa.

—¿Recompensa?

Los ojos de Lapis brillaron con expectativa.

Entonces, Rhode sacó un pergamino de su ropa.

—¿Qué es esto, Sr.

Rhode?—preguntó la joven con curiosidad inclinando la cabeza.

—Es la Formación Defensiva de los Constructos Guardianes—respondió Rhode.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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