Invocando a la espada sagrada - Capítulo 461
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461: Capítulo 461: Una Noche Lluviosa 461: Capítulo 461: Una Noche Lluviosa Editor: Nyoi-Bo Studio Rhode estaba apoyado contra el marco de la larga ventana que se extendía desde el piso hasta el techo admirando el paisaje nocturno.
Al otro lado de la ventana había un fuerte chaparrón, y el vidrio apagaba su melodiosa sinfonía.
El lejano bosque oscuro se mecía con el fuerte viento mientras el vapor del agua helada se filtraba por el borde de la ventana y refrescaba la habitación.
En contraste, el cielo nocturno estaba despejado y la luna llena iluminaba toda la Tierra de la Expiación.
Ese era el paisaje único de esa tierra situada cerca del borde.
La brillante luz de la luna entraba a través de la gran ventana y daba un poco de tranquilidad a la oscura habitación de Rhode.
El joven se sentó en una silla y continuó admirando el paisaje de la noche.
Esto era algo que a Rhode disfrutaba hacer en el juego.
Cuando veía la lluvia se olvidaba temporalmente de sus problemas de la vida real.
Ese escape de la realidad lo hacía sentir como si perteneciera al mundo de los videojuegos.
Al mismo tiempo, le permitía mirar a ese mundo objetiva y tranquilamente.
Le encantaba ese sentimiento de desapego, y era adicto a él.
Se sentía igual después de llegar a ese mundo, a pesar de que podía lesionarse, ser herido e incluso morir.
Tal vez podía contribuir con las personas que le importaban en ese mundoprotegiéndolas o ayudándolas, pero eso no cambiaba su perspectiva ni su punto de vista.
Al igual que en el juego, los jugadores y los NPC podían olvidar sus disputas e identidades por un momento y colaborar para matar un monstruo, sin embargo, eso no quería decir que sus pensamientos fuesen exactamente los mismos.
Los NPCs hacían a un lado las disputas para proteger a su ciudad y a sus seres queridos, pero los jugadores protegían la ciudad por el bien del equipo que conseguirían al derrotar a los monstruos, los puntos de reputación, y tal vez para evitar que muriese un NPC importante para su misión.
Aunque el proceso y la razón era proteger a la ciudad de los monstruos, su motivación para actuar probablemente no estaba relacionada.
Había jugadores que estaban tan felices en el mundo del juego que olvidaban el mundo real.
Se negaban a regresar a la realidad y vivían en el mundo del juego como nativos.
Estos jugadores se dedicaban al juego como si hubiesen nacido y se hubiesen criado en un mundo lleno de espadas, magia y aventuras, y para ellos el mundo real solo era un sueño.
Sin embargo, a Rhode no le gustaba ir tan al extremo y no se dedicóal juego por completo.
Aunque se entristecía cuando moría un NPC que admiraba y se sentía frustrado por los planes que había para traicionarlo, seguía manteniendo una perspectiva trascendental de los dos mundos.
Era un tipo de relación difícil de explicar con claridad.
Era como si tanto el público como los actores estuviesen en el mismo escenario con perspectivas muy diferentes.
La perspectiva de Rhode estaba entre la del público y los actores, y no solo miraba el repertorio que tenía enfrente, sino que también se dedicaba a él, pero aun así, nunca había olvidado su verdadera identidad.
No pertenecía a ese mundo, pero seguía luchando por su objetivo y por sí mismo.
Entonces, ¿qué significaba eso?
Tal vez no tenía ningún significado específico en primer lugar, ya que cada humano interpretaba las cosas de manera diferente.
Quizá algunos podrían entender la prosperidad y el declive de un reino, y el dolor y la impotencia de los hombres frente a su destino a través de las palabras de alguien que había pasado miles de años en el terreno más difícil, o a travésdel lamento involuntario de un poeta.
Sin embargo, lo que la mayoría de la gente veía no era más que un loco diciendo tonterías después de emborracharse.
Rhode levantó la comisura de sus labios mientras miraba al fuerte desde su ventana.
Entonces, alguien llamó a la puerta.
—Adelante—respondió sin darse vuelta.
La oscuridad del cuarto sorprendió ala visitante, sin embargo, cerró la puerta y se acercó a Rhode.
—Rhode… Este es el informe de la solicitud de residencia y las fuerzas mercenarias actuales del fuerte que he reunido durante tu ausencia.
Lo he chequeado y todo está en orden, pero aun así necesito que tomes la decisión final.
Después de todo, eres el líder de la hermandad, y no había prisa para que yo decidiese por ti.
—Lo miraré cuando tenga tiempo.
Rhode tomó el informe y lo arrojó a un lado mientras Marlene fruncía el ceño al ver su actitud tan descuidada.
Sin embargo, recuperó su expresión habitual rápidamente después de que Rhode la miró.
—Si no necesitas nada más, entonces me iré.
—¿Mmm?
¿Qué pasa?
Pareces molesta—preguntó Rhode con curiosidad.
—Nada, estoy bien.
Tal vez se esté haciendo tarde y me sienta un poco cansada…—negó Marlene con una voz rígida y un rostro inexpresivo.
Luego se dio vuelta y salió, sin embargo, un par de manos surgieron por detrás de su espalda y rápidamente la tomaron por la cintura—.
¿R-Rhode?
—No me gustan las niñas que mienten, Srta.
Marlene.
La voz de Rhode sonó en los oídos de Marlene, y le mordió suavemente el lóbulo de la oreja.
Su respiración y su voz grave hicieron temblar a la joven, pero aun así, apretó los dientes y cerró los puños como si estuviese intentando tolerar sus acciones desesperadamente.
—N-no sé a qué te refieres, Rhode… Yo no…¡Ah!
Antes de que Marlene pudiese terminar su frase, gritó sobresaltada y Rhode aflojó su mano derecha que estaba agarrando su pecho.
—No sabía que a una niña obediente como la Srta.
Marlene le encantara decir mentiras.
Parece que tendré que castigarte… —Re-realmente no estoy… Marlene comenzó a entrar en pánico y se volteó para mirarlo.
Sin embargo, en ese momento, él levantó su barbilla con sus dedos y le dio un beso en los labios.
—Mmm… El cuerpo de Marlene se puso rígido abruptamente mientras sus manos luchaban en el aire de manera innata como si quisieran sujetarse a algo.
Sin embargo, bajó los brazos casi inmediatamente después de que los suaves besos comenzaron a intensificarse.
La silenciosa habitación se llenó con el sonido de sus lenguas y el cuerpo de Marlene se relajó, y se inclinó hacia los brazos de Rhode.
Cuando sus labios se separaron, Marlene sintió que su visión se nublaba.
Sus blancas y delicadas mejillas tenían un tono rosado mientras que sus ojos reflejaban una lujuria seductora.
Rhode inclinó la cabeza hacia el cuello de la joven y olfateó ligeramente.
—Te duchaste antes de venir… Marlene, parece que tienes el hábito de ducharte antes de reportarte a tu comandante.
—No… Esto… Yo… Marlene agitó con la cabeza con todas sus fuerzas cerrando los ojos como una niña adorable que negaba un crimen que había cometido.
Rhode soltó una rara risita mientras observaba a Marlene.
—¿Todavía no dicesla verdad?
¿Por qué estabas molesta?
—Yo… no… Marlene dudó, pero al final bajó la cabeza y dijo: —No estaba molesta,solo estaba… Rhode, le compraste regalos a Christie y a Lize, pero… —Pero tú no recibiste nada, ¿cierto?—completó Rhode.
Marlene asintió en silencio.
Por la tarde, Rhode le dio a Christie y a Lize un hermoso collar de cristal y un brazalete de oro blanco respectivamente, delante de Marlene, mientras que ella no recibió nada.
Aunque no eran regalos caros que Marlene no pudiese comprarse, se sintió mal por ser excluida.
Fue muy inusual que la joven se comportara así porque, después de todo, había aprendido a tener una mente abierta, y no causaría un alboroto por un asunto tan pequeño al ser heredera de una gran familia noble.
Además, su relación con Rhode era más que una relación normal, y lógicamente no debía enfadarse por un pequeño accesorio.
Sin embargo, por razones desconocidas, se sintió triste, especialmente después de ver el rostro inexpresivo de Rhode, como si no fuese consciente de sus sentimientos.
—Qué niña tan tonta.
No pensé que te enfadarías por algo tan pequeño.
Marlene soltó un quejido porque había dicho la verdad y ya no tenía razones para negarla.
—No te preocupes.
También tengo un regalo para ti, ¿de acuerdo?
Es lo que más deseabas.
—¿Eh?
En ese momento, la túnica de Marlene fue despojada por completo y cayó al suelo.
La fresca brisa nocturna acarició su piel íntimamente y la joven se estremeció.
Entonces, antes de que se diera cuenta, una ardiente presencia se pegó a su espalda.
—Estoy seguro de que este es el regalo que querías, Marlene.
—R-Rhode… —Dilo.
¿Sí o no?
Si no, entonces tal vez me habré equivocado.
—N-No, no, no…—respondió Marlene negando con la cabeza desesperadamente, pero pronto descubrió que algo andaba mal—.
No, sí, no… No, sí… —¿Es un sí o un no?
La voz de Rhode se volvió más y más suave mientras que sus manos vagaban maliciosamente por el cuerpo de la joven.
Marlene sintió que su cuerpo se calentaba y, al mismo tiempo, un extraño deseo comenzó a arder dentro de ella.
—Sí…—contestó Marlene en voz baja inclinando la cabeza.
—Bien —dijo Rhode asintiendo satisfecho con una sonrisa astuta.
Marlene sintió que su cuerpo se levantaba y, en un instante, antes de que se diese cuenta, su espalda estaba contra la suave y mullida cama.
Levantó la cabeza rápidamente y vio la cara de Rhode frente a la suya—.
Entonces, déjame darte tu regalo, Marlene… La joven maga cerró los ojos, pero no recibió lo que esperaba.
En cambio, cuando abrió los ojos, se asombró al ver que sus muñecas estaban firmemente atadas con una cuerda.
—R-Rhode, esto es… —Este es tu castigo por ser una niña desobediente—dijo Rhode con una sonrisa mirando la expresión pudorosa de Marlene.
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