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Invocando a la espada sagrada - Capítulo 467

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467: Capítulo 467: Una Situación Sorpresiva 467: Capítulo 467: Una Situación Sorpresiva Editor: Nyoi-Bo Studio —La situación en la Montaña Soraka no es para nada buena.

Viktor ya no pudo permanecer en silencio.

Aunque no confiaba plenamente en el grupo de Rhode, debía hablar porque el Partido del Rey les había dado la orden.

Viktor le explicó a Rhode los detalles de la situación tan pronto como le mostró la carta del Partido del Rey.

Según él, llevó a sus hombres de confianza a la Montaña Soraka después de recibir la orden del Partido del Rey e investigó la situación.

Viktor se puso en contacto con el presidente del Parlamento de la Montaña Soraka y se ganó su confianza para poder protegerlo a él y a sus miembros.

El grupo de Viktor era responsable de vigilar los alrededores, ya que solo permanecerían en la montaña por un corto período de tiempo.

Sin embargo, eso fue más que suficiente para Viktor.

La hermandad Cole Falcon sobrevivió gracias a la recopilación de información.

Después de recibir el derecho de entrar al parlamento de la Montaña Soraka, el grupo de Viktor investigó y descubrió los factores de inestabilidad en él.

Mientras tanto, el presidente y sus miembros salieron a explorar una mina y los atacaron.

Afortunadamente, Viktor estaba bien preparado para eso y logró rescatarlos.

Sin embargo, la batalla dejó herido al grupo del presidente.

Los enemigos rodearon al grupo de Viktor desde todas direcciones y bloquearon todas sus salidashacia la ciudad de la Montaña Soraka.

Aunque Viktor era poderoso, esos enemigos enmascarados no eran para nada débiles.

Su grupo intercambió golpes con ellos y, por desgracia, algunos perdieron sus vidas.

Al final, Viktor no tuvo más opción que huir después intentar escaparsevarias veces.

Mientras tanto, se enteró por sus hombres escondidos en la Montaña Soraka que debido a la desaparición del presidente, las facciones que se inclinaban hacia el País de la Oscuridad comenzaron a sacar algunos ases bajo la manga.

Se apoderaron de las defensas y guardias de toda la montaña, y también intentaron llevar a cabo una reunión parlamentaria sin el presidente.

A juzgar por sus acciones metódicas, habían preparado ese plan hace mucho tiempo.

Viktor y sus hombres tuvieron dificultades al luchar contra los guardias misteriosos y proteger al grupo del presidente al mismo tiempo.

Además, la situación había excedido el límite de lo que su hermandad podía resolver.

Los guardias rodearon al grupo de Viktor y, en un acto desesperado, el líder de Cole Falcon atravesó el punto de intersección y regresó al Reino Munn para reportarse a Su Alteza Real Lydia.

Viktor era una persona decidida y valiente porque, claramente, era imposible cruzarpor el punto de intersección y regresar a la civilización si no se era lo suficientemente poderoso.

De hecho, casi perdió la vida.

—Pero, si los enemigos no revelaron su identidad, ¿cómo supo que fueron enviados por el País de la Luz?—preguntó Rhode con el ceño fruncido mientras que Viktor sonreía amargamente y se encogía de hombros.

—Sabía que me haríaesta pregunta, Sr.

Rhode.

Es verdad, no los reconocí a través de insignias, apariencia o acento.

De hecho, esos tipos fueron extremadamente astutos.

Parecían bandidos normales, y cuando buscamos en uno de sus cadáveres, no encontramos ningún objeto que indicara quienes eran.

Fue evidente que estaban bien preparados para ese ataque, pero por suerte, pude emboscar y herir a su comandante.

En ese momento, reconocí una cicatriz inusualmente familiar —contó Viktor mostrando una sonrisa de satisfacción—.

Esa cicatriz había sido producto la habilidad de mi espada, Colmillos Dobles.

Solo había una persona con esa cicatriz en esa parte de su cuerpo: Belmond Stemis, de las Fuerzas Especiales Secretas del País de la Luz.

Luego, investigué un poco más y confirmé que era él, y que los hombres misteriosos eran miembros de las Fuerzas Especiales.

—Ya veo.

Entonces, Sr.

Viktor, ¿cómo conoció a Belmond?

Rhode no confiaba en Viktor del todo.

Había oído hablar de Belmond, y recordó que en el juego, él era un jefe menor del País de la Luz.

Sin embargo, como ciudadano del Reino Munn, ¿cómo fue que Viktor conocía a un miembro de las Fuerzas Especiales Secretas como Belmond?

—Fue hace años, cuando me enteré de que el País de la Luz enviaba hombres a hacer estragos a la Meseta Cole.

Mi investigación me llevó hasta Belmond, pero él huyó inmediatamente después de darse cuenta de su situación desfavorable.

Lo perseguí y tuve una feroz batalla contra él.

Sin embargo, a pesar de que lo lesioné gravemente, logró escapar.

Viktor meneó la cabeza y suspiró.

—También fue una lucha muy difícil para mí, y tuve suerte de darle un golpe fatal antes de que escapara.

Recuerdo esa cicatriz claramente porque si retrocediera en el tiempo para repetir la lucha, tal vez no podría herirlo tan bien otra vez.

Rhode asintió al comprender los sentimientos de Viktor.

De hecho, a los jugadores también les ocurrían «milagros» en las batallas de vez en cuando.

Por ejemplo, hubo un jugador promedio que exhibió habilidades extraordinarias gracias a una combinación de factores, y aniquiló a un despiadado jefe por sí mismo mientras su equipo observaba con los ojos abiertos de par en par.

Rhode miró el vídeo de la batalla que subieron y pudo ver los suaves movimientos del jugador y sus ataques impecables.

Sin embargo, aquel jugador nunca pudo replicar esa actuación sin importar cuántas veces lo intentó después.

Fue muy memorable porque había sido muy difícil de lograr.

Entonces, la explicación que dio Viktor era relativamente razonable.

Rhode se sintió aliviado.

Si Viktor hubiese reconocido la identidad de los hombres enmascarados a través de su voz o sus insignias, el presidente también se habría dado cuenta, y su actitud hacia el País de la Luz sería obvia.

Nadie estaría dispuesto a ser amigable con una persona que sostenía un cuchillo contra su cuello.

En ese caso, incluso si Rhode rescatara al presidente, no podría evitar que el destino de la Montaña Soraka se inclinara hacia el País de la Oscuridad.

Por lo tanto, lo mejor que podría hacer Rhode sería matar al presidente y aprovechar la oportunidad para reemplazarlo por alguien obediente y sensato.

Viktor también era consciente de ello, por lo que profundizó más cuando se lo explicó a Rhode.

—Pero, no entiendo…—murmuró Lize—.¿Por qué la gente de la Montaña Soraka se inclinaría hacia el País de la Oscuridad?

Marlene me ha dicho que la mayoría de ellos son humanos, mientras que en el País de la Oscuridad… Aunque no completó su frase, era evidente lo que Lize intentó de decir.

En efecto, el País de la Oscuridad estaba lleno de criaturas no muertas, y definitivamente habría conflictos entre ellos y los humanos.

«¿Por qué la gente de la Montaña Soraka haría exactamente lo contrario y les pediría ayuda a las criaturas no muertas ocultas en la oscuridad eterna?

¿No tienen dignidad y orgullo como humanos, y miedo hacia los no muertos y la oscuridad?» —No es extraño—respondió Rhode, y se encogió de hombros—.

En realidad, la posición de la Montaña Soraka ha sido neutral, y son los pensamientos como los tuyos los que son la fuente principal del problema, Lize.

—¿Eh?

¿Mis pensamientos?

Lize abrió los ojos y miró a Rhode con curiosidad.

«¿Me equivoco al pensar de esta manera?» —Tu opinión suena muy bien, pero ese es el mayor problema.

Los minerales cristalinos mágicos en la Montaña Soraka la hacen atractiva para el comercio.

Por supuesto, la negociación es inevitable en tales transacciones, sin embargo, los comerciantes arrogantes del País de la Luz no lo ven de esa manera, porque la mayorparte de la Montaña Soraka está llena de humanos, y no hace falta decir queles es más fácil interactuar con los de su misma especie.

Después de todo, los comerciantes también son humanos y no deberían intercambiar minerales con esas malvadas criaturas no muertas.

Debido a esto, frecuentemente bajaban mucho sus precios, pero a menudo proponían unas condiciones relativamente exigentes que eran inaceptables para la gente de la Montaña Soraka.

Como resultado, ellos comenzaron a comerciar con el País de la Oscuridad.

Quizá porque el País de la Oscuridad tenía un claro entendimiento de su posición, no propusieron precios irracionales con condiciones exigentes, y solo negociaban dentro de un rango de preciosrazonable.

Además, como se trataba de transacciones puramente comerciales, estaba bien negociar con la parte que podía darles los tratos más lucrativos.

Sin embargo, los comerciantes del País de la Luz acusaron a la gente de las Montañas Soraka de ser codiciosos y de rendirse ante la intimidación de esas asquerosas criaturas no muertas debido al miedo a la oscuridad y al mal —explicó Rhode, y resopló—.

Lo más probable es que ese grupo de comerciantes idiotas esperaba utilizar el factor comercial para ejercer presión sobre la Montaña Soraka, lo que resultó ser un tanto eficaz.

Los idiotas del País de la Luz se pasaron de la raya después de experimentar el dulce sabor del éxito, y posteriormente hicieron unos trucos similares que terminaron de enfurecer a los ciudadanos de la montaña.

El volumen de comercio entre ellos disminuyó, mientras que aumentó con el País de la Oscuridad.

Después, los comerciantes del País de la Luz insultaron a la Montaña Soraka en varias ocasiones, ya que creían que habían sufrido un trato injusto.

Si los ciudadanos de la Montaña Soraka no capitularon bajo el abuso tiránico de las criaturas no muertas, ¿por qué reducirían intencionalmente el volumen de comercio con los comerciantes del País de la Luz?

El parlamento del País de la Luz se reunió con el parlamento de la Montaña Soraka después de escuchar los gritos y quejas de sus comerciantes.

Al final, se estableció una nueva norma que obligaba a la Montaña Soraka a exportar minerales cristalinos mágicos al País de la Luz con la cuota comercial y el precio más bajos, lo que en cierta medida apaciguó a los comerciantes.

Sin embargo, debido a esto, más ciudadanos de la Montaña Soraka se disgustaron con el País de la Luz, e intentaron buscar la protección del País de la Oscuridad, lo cual fue una reacción natural—continuó explicando Rhode.

Lize suspiró con una expresión compleja.

También tenía tales pensamientos, pero se confundió un poco después de escuchar las explicaciones de Rhode.

—Pero, ¿cómo entró el ejército del País de la Luz a la Montaña Soraka?

Marlene miró a Lize y le dio una suave palmadita en el hombro.

—Tal vez como el grupo de Viktor; como mercenarios.

Rhode no tenía dudas al respecto.

—La Montaña Soraka se encuentra en el punto de intersección entre el cielo custodiado por las almas del Dragón Oscuro y del Dragón de la Luz, donde emergen numerosos monstruos sin parar.

Para evitar gastar fuerza innecesaria en esos monstruos, la Montaña Soraka contrata mercenarios para resolver el caos y el desorden.

Por lo tanto, entrar allí pretendiendo ser mercenarios sería más fácil, aunque no pudiesen acercarse a la ciudad.

Rhode frunció el ceño y comenzó a reflexionar.

No era extraño que la gente del País de la Luz apareciera en la Montaña Soraka.

Según Viktor, el único problema era que estas personas aparentemente hacían bromas a aquellos miembros del parlamento que se inclinaban hacia el País de la Oscuridad.

No se sabía si los miembros del parlamento se acercaron a la gente del País de la Luz, o si el País de la Luz tomó la iniciativa y les propusieron su plan.

De cualquier manera, para Rhode era lo mismo.

La reunión del parlamento en la montaña de Soraka se acercaba.

Rhode sintió que la misión tenía un buen porcentaje de éxito, ya que tomaba tiempo reunir a todos los miembros del parlamento, y la reunión solo podía comenzar después de un cierto procedimiento.

Pero… —Sr.

Viktor, ¿cómo están sus hombres ahora?

—Le ordené a mi ayudante Vincent que los evacuara a ellos y al grupo del presidente, y actualmente están en una cueva en un acantilado alto.

La cueva está rodeada de criaturas aterradoras, pero por el momento están a salvo.

Además, sus suministros pueden durar hasta diez días—explicó Viktor.

—¿Cuánto tiempo tardó en salirde la Montaña Soraka?—preguntó Rhode mientras se frotaba la barbilla.

—Mmm…—Viktor calculó mentalmente—.

Escapé sin parar por dos días.

—Bien.

Rhode asintió después de escuchar la respuesta que deseaba.

Luego se dio vuelta y miró a Marlene.

—Marlene, dile a Randolf y a Joey que preparen sus equipos para salir.

También dile a Lapis que prepare 50 Pociones Protectoras.

Saldremos mañana a primera hora.

—Entendido, Rhode.

Marlene asintió en señal de reconocimiento y salió de la habitación.

Mientras tanto, Viktor mostró una sonrisa.

—Francamente, Sr.

Rhode, tengo envidia de que tenga asistentes tan maravillosas.

Si es posible, me gustaría cambiar el mío por la suya.

—No cambiaría a ninguna de ellas aunque me ofrecieran una montaña de oro.

Son mis adorables asistentes y no equipo para intercambiar—contestó Rhode mientras Viktor se reía a carcajadas —Ja, ja, ja… Solo estoy bromeando, Sr.

Rhode, pero tengo una pregunta que espero que pueda responderme seriamente.

—¿De qué se trata?

—preguntó Rhode con curiosidad levantando las cejas.

—Hace un momento… la cosa que me estaba curando… su cuerpo estaba lleno de… mmm…¿qué era exactamente?—dijo Viktor con una voz temblorosa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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