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Invocando a la espada sagrada - Capítulo 468

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468: Capítulo 468: A Un Paso De Contraatacar 468: Capítulo 468: A Un Paso De Contraatacar Editor: Nyoi-Bo Studio El vino escarlata ondulaba en la copa bajo el brillo del cristal mágico.

Zieg Alanic estaba sentado cómodamente en una silla vestido con un esmoquin.

Su cabello bien peinado era tan meticuloso como su personalidad.

Su rostro confiado y sus ojos oscuros miraban la copa de vino que tenía en la mano como si estuviesen entrando a un estado de meditación.

No había mucha paz en el exterior.

Aunque habían pasado algunos días, todavía había estallidos, choques de espadas e insultos de vez en cuando.

Todo quedaba en silencio…Y después de unos momentos, se repetía.

Zieg miró la copa de vino mientras una mujer delicada y semidesnuda apoyada contra él se estremecía.

Unos momentos antes, trató de tener un contacto íntimo con ese hombre guapo, sin embargo, el cadáver ensangrentado de su compañera a sus pies le advirtió de que no había sido una decisión inteligente, pero era demasiado tarde.

Trató de volver a llenar la copa de vino con sus manos temblorosas, al mismo tiempo que miraba al hombre aterrador que tenía ante ella.

Las puertas de madera se abrieron y rompieron el extraño silencio en el cuarto.

—¡Maldita sea!

Un hombre corpulento cubierto con una piel de pies a cabeza entró a la habitación.

Se quitó el impermeable y se sacudió las gotas de lluvia antes de sentarse en la silla junto a Zieg.

Al mismo tiempo, pateó el cadáver y le arrebató a Zieg la copa en su mano para beberse todo el vino de un solo trago.

—Vaya, esto se siente genial y afuera parece el infierno.

Esos idiotas me dijeron que podrían manejar el lugar, pero después de tanto tiempo sigue siendo un caos.

Los guardias de la ciudad ni siquiera pudieron manejar la situación,¿y esos idiotas se atrevieron a asegurarme que tenían todo bajo control?

¡Tonterías!

¿Acaso creen que soy ciego o sordo?

Zieg dio un golpecito en la mesa con el dedo ignorando las quejas del hombre.

—¿Cómo está la situación?

El hombre resopló y extendió ambas manos.

—No va bien, joven amo.

Esos bastardos eligieron el lugar correcto porque tratamos de atacarlos pero no pudimos ponerles las manos encima.

En cambio, perdimos a algunos de nuestros hombres, pero afortunadamente, los hemos rodeado por completo, y escapar les será tan difícil como escalar al cielo.

Gracias a esos bastardos, nadie sospecha de nuestra operación, pero no creo que esta sea la solución, ya que no sabemos lo que piensan ese montón de sucias criaturas no muertas.

Además, claramente lanzamos un anzuelo y ellos no lo mordieron.

Es demasiado extraño…¿Debería investigar una vez más?

—No hay necesidad de que lo hagas.

Zieg se puso de pie y recogió su manto negro y el sombrero de copa del perchero para completar su prolijo atuendo.

Su par de manos con guantes blancos se deslizaron por cada centímetro de su esmoquin y sus pantalones como si fuese un estricto procedimiento de trabajo.

—No queda mucho tiempo antes de que comience la reunión del parlamento.

Lo único que necesitamos es tiempo, y mientras tengamos suficiente… Retrásalosy, si no puedes matarlos, al menos evita que lleguen a tiempo.

Sin importar qué o cómo lo hagas, recuerda: solo quiero que la reunión del parlamento comience, se desarrolle, y termine pacíficamente como siempre.

¿Entiendes?

—No se preocupe, joven amo.

Déjemelo a mí—contestó el hombre asintiendo mientras Zieg se acomodaba su sombrero y su manto antes de abrir la puerta.

Un viejo mayordomo con un paraguas en la mano se paró ante su joven amo.

—No me hagas perder la confianza en ti.

Por cierto, deshazte de esa basura.

—dijo Zeig y salió de la habitación.

La puerta de madera se cerró y el hombre hizo una malvada mueca desdeñosa mientras se quitaba la ropa ante la temblorosa y pálida joven.

Miró a su presa maliciosamente lamiéndose los labios.

«Esta va a ser una buena comida…» La lluvia siguió cayendo y se hizo más fuerte.

Rhode estaba sobre un montón de rocas mientras el agua de la lluvia fluía por su manto.

Miró a unasilueta negra en una colina lejana mientras otra figura emergía a su lado.

—Sr.

Rhode, estoy seguro de que están ahí arriba.

Viktor tenía una piedra en su mano que tenía grabada una marca triangular.

Las huellas parecían tener menos de un día, lo que hizoque Viktor suspirara aliviado, sin embargo, levantó la cabeza hacia Rhode sintiendo emociones complicadas.

No les fue difícil llegar a la Montaña Soraka a través del punto de intersección.

De hecho, ni siquiera había un centímetro entre ambas ubicaciones en el mapa, pero había una sensación aterradora de que había toda clase de monstruos acechando, listos para matarlos.

Su apariencia tampoco decía nada sobre su debilidad.

También estaba el insoportable Campo de Fuerza Caótico, y los conflictos entre las Almas de los Dragones que representaban la Luz y la Oscuridad no eran algo que los humanos normales pudiesen tolerar.

Cuando uno entraba al punto de intersección se sentía como si estuviese apretado y deformándose entre dos placas de acero, y el dolor podría desmoronar a cualquiera.

Además, no era una ilusión en absoluto, y se sentía como si un virus corroyera el cuerpo de uno y lo dejara inconsciente.

En el peor de los casos, incluso podía volver loco a las personas y hacer que se suicidaran.

Debido a esto, el camino hacia el punto de intersección no era tan fácil como parecía a simple vista.

En teoría, se necesitaba alrededor de un día o un día y medio para completar el viaje a través del punto de intersección.

Incluso un poderoso espadachín líder de una hermandad como Viktor recordaba la pesadilla que tuvo al correr sin parar por dos noches.

Creía firmemente que no olvidaría esa experiencia en toda su vida.

Sin embargo, tuvo que prepararse para liderar el grupo de Rhode de vuelta por el bien de sus hombres y para completar la misión.

Pero la realidad fue totalmente distinta de lo que Viktor había pensado.

Aunque estaba mentalmente preparado para otra tortura, el comportamiento de Rhode le hizo sentir que sus temores eran infundados.

En el borde del punto de intersección, Rhode les ordenó a todos que bebiesen las pociones que sacó de su mochila de espacio.

Aunque esa poción tenía un olor repugnante, era obvio que su efecto era útil.

Viktor entró al punto de intersección asustado, pero ya no sentía las dolorosas influencias de los conflictos entre las Almas de los Dragones.

En cambio, el vórtice de poder que antes le hizo sentir como un trapo tembloroso se había convertido en una brisa suave e inofensiva.

Los mercenarios de Rhode que entraron al punto de intersección reaccionaron de una manera completamente opuesta a la que Viktor esperaba.

Formaron un círculo ordenado, y no cometieron errorescomo unos campesinos que se apresuraban a atacar a los monstruos extraños que descubrían al instante.

Anne blandió su escudo y abrió el camino para todos.

Los ladrones bien equipados se escabulleron mirandoen todas direcciones.

Marlene lanzaba un muro defensivo instantáneamente cada vez que aparecía un enemigo, mientras que los arqueros disparaban lluvias de flechas a los invitados indeseados bajo el mando de Randolf.

Entonces, los ladrones les daban los golpes finales en silencio antes de continuar avanzando sin ninguna intención de perseguir o eliminar a los enemigos que se escapaban.

Todo el proceso fue efectivo y profesional, y tan sencillo como una línea de montaje industrial.

Viktor quedó asombrado a pesar de que estaba al tanto de las habilidades de Rhode.

Sin embargo, las capacidades del líder y sus hombres no eran necesariamente proporcionales.

Especialmente en el caso Rhode, que apenas había establecido su hermandad hacía unos pocos meses.

A Viktor le preocupaba que Rhode llevara los hombres inadecuados a la misión, pero se dio cuenta de que esos mercenarios eran mucho más impresionantes de lo que se había imaginado: no eran torpes ni inexpertos.

En cambio, se desempeñaban de manera organizada y disciplinada, y con una rica experiencia de combate que les permitía complementarse mutuamente.

Según la observación de Viktor, esos mercenarios eran más poderosos que las élites de su hermandad Cole Falcon.

«¿Cómo puede ser?

¿De dónde salió este joven exactamente?» Nunca había pensado que esos mercenarios que habían sido reclutados hacía solo unos meses pudiesen actuar como si hubieran estado juntos durante varios años.

Además, estaban muy familiarizados con el punto de intersección… Viktor no pudo evitar sospechar que Rhode tal vez había estado haciendo algo ilegal allí, como por ejemplo, pasar por el punto de intersección para contrabandear algo al País de la Oscuridad.

Si no, ¿por qué sus hombres estarían tan familiarizados con el lugar?

Por supuesto, ese no era el momento para hacer bromas.

Joey fue hasta al lado de Rhode corriendo por las rocas lisas y húmedas sin pausarse.

Parecía que había mejorado mucho desde el entrenamiento de batalla.

—Jefe, mis hombres terminaron de investigar.

Esos tipos parecen estar en el fondo y a mitad de camino de la montaña.

Son alrededor de 60, incluyendo los centinelas en el cruce de la montaña.

Tenemos pocos hombres y no pudimos continuar nuestra observación, pero parece que esas son todas sus fuerzas.

—Bien—respondió Rhode asintiendo en reconocimiento.

Luego miró a la montaña cercana envuelta en niebla delante de él—.

¿Qué opina, Sr.

Viktor?

—O subimos a hurtadillas por la montaña para tomarlos desprevenidos y escoltar al grupo del presidente de vuelta a la ciudad, o podemos hacer una redada para atraer su atención al instante.

Entonces, mis hombres pueden actuar junto a los suyos y asestarles un buen golpe.

De esa manera, los enemigos se dispersarán y podremos proceder mucho más fácilmente.

—explicó Viktor.

—Buena idea, Sr.

Viktor—dijo Rhode, y asintió—, pero ese método es muy arriesgado.

Estas personas no se apresuraron a sellar el lugar porque estádeshabitado.

Usted mencionó que estos tipos tienen una relación estrecha con el grupo de personas en la ciudad que están intentando apoderarse del parlamento, así que, si peleamos de frente con ellos ahora, lo más probable es que alerten a sus compañeros en la ciudad y estemos en problemas.

Viktor asintió.

De hecho, eso también le preocupaba, pero no tuvo más remedio que sugerir ese plan porque Rhode solo había llevado unos 30 hombres, mientras que a él le quedaban una docena de personas en el grupo del presidente.

Definitivamente estaban en inferioridad numérica, pero… —¿Se le ocurre otra idea, Sr.

Rhode?

—Matarlos a todos.

—contestó el joven con firmeza.

—¿Eh?

Si no fuese por el fuerte aguacero, Viktor habría pensado que no lo había oído bien.

Se quedó mirándolo mientras continuaba su explicación.

—Aunque su idea es buena, creo que es mejor atacarlos directamente, atraer su atención y eliminarlos a todos de una vez.

Solo faltan dos días para que comience la reunión del parlamento, y no tenemos tiempo que perder jugando al escondite.

Tenemos que atacarlos y aniquilarlos antes de que puedan alertar a los de la ciudad.

Rhode miró a su izquierda y vio unas montañas irregulares cubiertas de sombras que bloqueaban su visión.

La ciudad de la Montaña Soraka estaba situada justo detrás de esas montañas, y aunque eran un gran obstáculo para Rhode, en esta ocasión, se habían convertido en su mejor barrera.

—Esta nochetendremos una buena oportunidad.

La tormenta es fuerte y nos facilitará las cosas —dijo Rhode, y se detuvo un momento—.

Sr.

Viktor, este es mi plan: dentro de un rato, nosotros dos nos encontraremos con sus hombres en su escondite.

Entonces, intentaremos forzar una fuga.

De esa manera, podremos reunir la mayor parte de los enemigos, y mientras lo manejemos bien, no deberíamos tener muchos problemas para eliminarlos a todos.

¿Qué le parece?

Viktor reflexionó durante unos momentos.

Debía admitir que era una buena idea, sin embargo, le preocupaba que fuesen muy pocos, y no lo había mencionado de antemano.

Ahora que Rhode se lo había sugerido… «¿Realmente confía tanto en sus hombres?» Viktor no sabía que la razón por la que Rhode sugirió eso no era solo para evitar que la ciudad se enterara, sino porque también sabía mejor que nadie lo que planeaba hacer el País de la Luz.

Incluso si Rhode no podía exterminarlos por completo, era difícil garantizar que esos tipos lucharan hasta la muerte e hicieran algo que pudiese incitar un conflicto.

Con el fin de evitar la posibilidad de llevarlos a realizar acciones desesperadas, Rhode quería eliminar a tantos de ellos como le fuese posible.

Mientras pudiera cortarles las extremidades, el País de la Luz no podría hacer nada, por muy grandes que fuesen sus retorcidas mentes.

—Estoy de acuerdo—contestó Viktor asintiendo enérgicamente porque no tenía más opción que creer en Rhode y sus hombres.

—Genial —dijo Rhode moviendo las esquinas de su boca.

Luego se dio vuelta e instruyó a Joey en voz baja.

Pronto, el joven ladrón desapareció bajo la lluvia mientras Rhode se ponía una máscara negra que sacó del interior de su manto—.

Muy bien, vamos, Sr.

Viktor.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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