Invocando a la espada sagrada - Capítulo 470
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- Capítulo 470 - 470 Capítulo 470 Atrayendo A La Serpiente
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470: Capítulo 470: Atrayendo A La Serpiente 470: Capítulo 470: Atrayendo A La Serpiente Editor: Nyoi-Bo Studio Todos tenían una visión de unos tres metros gracias a las crepitantes llamas de las lámparas bajo la feroz tormenta.
Inspeccionaron los alrededores mientras la oscuridad ilimitada del cielo nocturno parecía formar muros gruesos y sólidos a su alrededor.
El suelo estaba inusualmente resbaladizo en esa montaña abandonada llena de grava y rocas, y el grupo avanzó con cuidado evitando una caída mortal.
Los mercenarios alineados a ambos lados tenían en sus manos unalámpara de aceite y una espada, y estaban acompañados por sus compañeros totalmente cubiertos de armadura.
Después de todo, sabían que sus enemigos tendrían que apagar la fuente de luz en sus manos si planeaban emboscarlos en esa oscura noche.
Mientras tanto, el presidente estaba protegido en medio del grupo mientras avanzaban.
Todos se movían lentamente para coordinar con el ritmo del presidente.
En diez minutos, cubrieron unos pocos metros de resbaladizas y empinadas laderas montañosas.
Parecía imposible que cualquier enemigo pusiese acechar en medio de la tormenta y la oscuridad ante ellos.
Viktor sujetaba su espada escudriñando su entorno atentamente.
Por otro lado, Rhode había desaparecido en el bosque.
El grupo del presidente estaba jugando el mismo juego de «sacar a la serpiente de su agujero» que Felwood.
Felwood esperaba que salieran a hurtadillas de su cueva para cortar su escape, mientras que el grupo del presidente trataba de provocar a sus captores para quelos atacaran, y así aniquilarlos a todos.
Se trataba de un juego «de vida o muerte», y solo un bando podía sobrevivir.
Dependería de sus oportunidades.
Viktor se volvió y miró la cueva de la que habían salido.
Se habían alejado bastante, sin embargo, sus prudentes enemigos aún no habían atacado.
Era evidente que ellos también estaban esperando la mejor oportunidad para hacerlo.
Sin dudas, Viktor sabía lo que tramaban.
Sus enemigos podrían pensar que su grupo solo estaba investigando la situación, y que los habían dejado salir a propósito esperando una oportunidad para emboscarlos.
Si el grupo de Viktor tuviese la intención de investigar la situación, tal vez dudarían de avanzar más tras descubrir que no había una emboscada esperándoles.
Si eso sucediera, sus enemigos aprovecharían la oportunidad para aniquilarlos a todos.
«Esto es realmente peligroso».
Viktor respiró profundamente.
Si no fuese por el grupo de Rhode, quizá tendrían que abrirse paso a la fuerza a través de las trampas.
Aunque Viktor era poderoso, no era un experto en batallas frontales.
En ese aspecto, Barter era mucho más fuerte que él, y sin importar si había un mar de llamas o una gran cantidad de cuchillas, él corría hacia delante para matar a sus enemigos sin dudarlo.
Viktor realmente admiraba su actitud, sin embargo, eso no quería decir que deseara imitar ese rasgo suyo.
«Ya casi llegamos».
Viktor hizo un gesto y todos dejaron de moverse.
Se volteó y le ordenó suavemente a uno de sus mercenarios: —Dile a todos para que se preparen.
Si no me equivoco, nos atacarán pronto.
Luego, volvió a poner su atención en la oscuridad frente a él; no había nada.
—¡Líder, se detuvieron!—gritó uno de los guardias.
Felwood escupió y lo miró con ira.
—¡Cállate!
Puedo verlos por mí mismo.
Deben estar entrando en pánico, pero nuestro cerco aún no está listo.
Esperen mis órdenes, y si hay algún idiota que me desobedezca, ¡le daré una lección!
Los mercenarios se detuvieron por un tiempo y continuaron dirigiéndose hacia el fondo de la montaña.
«¡Ja!
Los humanos son codiciosos y no saben cuándo darse por vencidos, ni siquiera cuando están en peligro.
Bueno, mis hombres ya deben tener el cerco listo.
Solo hay que tenerun poco más de paciencia».
Los mercenarios habían llegado al punto medio de la montaña.
Tal vez ya se habían acostumbrado al aguacero, puesto que avanzaban mucho más rápido que aquel paso de tortuga al comienzo de su «escape».
Felwood volvió a sujetar el colgante frente a su pecho.
Pronto, el cielo oscuro fue reemplazado por colores vibrantes, y vio claramente cómo sus hombres se escabullían por detrás de los mercenarios gracias al poder de su dispositivo de visión nocturna.
El cerco se completó, y sus hombres esperaban la orden de atacar.
«Es ahora o nunca».
Felwood hizo un gesto a sus hombres tocando la daga en su cintura.
La tormenta se estaba haciendo más fuerte.
Los mercenarios abrieron bien los ojos y examinaron cada rincón con cautela, temiendo que una daga los atacara en cualquier momento.
Sin embargo, a pesar de que hicieron todo lo posible, no pudieron localizar a sus sigilosos enemigos.
—Uff… Viktor bajó la cabeza y suspiró.
De repente, movió su brazo derecho hacia un lado.
Rápidamente, se levantó un intenso flujo de aire del suelo que se tragó la tormenta como una ola voladora, y una daga negra se dirigió al pecho de Viktor.
«¡Clanc!» La espada de Viktor chocó contra la daga.
El asesino se estremeció un poco y aprovechó la oportunidad para atacar a otro mercenario.
—¡Emboscada!
—gritaron los mercenarios mientras tomaban sus dagas impregnadas con un veneno mortal, y corrieronpor su presa como una manada de lobos hambrientos y despiadados.
—¡No se detengan!
¡Sigan moviéndose!
—ordenó Viktor a sus mercenarios y avanzó sin parar.
Blandió su espada y surgió una poderosa corriente de aire con docenas de bordes agilados de viento, que cortaron a los asesinos que tenían ante ellos.
Al mismo tiempo, Viktor buscó a Rhode pero no pudo localizarlo.
Parecía que lo único que podía haceren ese momento era esperar pacientemente a que le respondiera.
Los mercenarios de Viktor continuaron resistiendo los ataques de los asesinos gritando y liberando poderes explosivos de sus armas.
—¡Están luchandocon desesperación!—exclamó Felwood apretando los dientes.
No lo estaba imaginando… «Esta inmensa tormenta definitivamente les impide usar sus habilidades.
¿Y qué si cada uno de ellos pelea como un superhéroe?
¡Solo son 10, y nosotros 60!
Con tal ventaja, ¿cómo podría dejarlos escapar?» Felwood colocó la punta de sus dedos en sus labios y sopló.
Se escuchó un silbido agudo e inmediatamente respondieron otro par de silbidos.
Felwood vio con su«visión nocturna» que se acercaban los refuerzos que tenía preparados.
Mientras tanto, esos malditos fugitivos corrieron una cierta distancia y se detuvieron una vez más.
«Ahora están atrapados…» Se paró en su escondite con una expresión de satisfacción y decidió unirse a la batalla.
Los fugitivos no eran tan débiles como parecían, y sus trampas no fueron eficientes.
Mostró una sonrisa siniestra, y de repente, alguien le dio una palmadita en el hombro.
—¿Qué demonios…?
Felwood se dio vuelta, y antes de terminar su frase, una daga afilada atravesó su garganta fácilmente.
Abrió los ojos de par en par ante el repentino e inmenso dolor, y miró de pies a cabeza al hombre vestido de negro equipado con una máscara negra.
«¿Quién es?
¿Por qué está aquí?» La «visión nocturna» en los ojos de Felwood parpadeó y desapareció por completo.
Ya no podía ver a su enemigo y había caído en el abismo más oscuro.
Rhode sacó su daga de la garganta de Felwood, al mismo tiempo que le arrebató el colgante alrededor de su cuello.
Lo examinó y levantó las cejas.
Ese Colgante de Visión Nocturna fue un gran hallazgo.
Parecía que esos lacayos tenían acceso a todo tipo de tesoros maravillosos.
Sin embargo, ese no era el momento para pensar en eso.
Rhode levantó la cabeza y las comisuras de su boca se movieron.
Decenas de figuras vestidas de negro se dirigían hacia el grupo de Viktor.
Parecía que ya no podían resistir más y que estaban a punto de ser devorados por esa manada de chacales.
Sin embargo, Rhode los veía como polillas volando hacia un mar de llamas.
Colocó un anillo en su dedo índice derecho cerca de sus labios.
—Nuestro anzuelo ha caído en la red.
Salgan.
El grupo de Viktor estaba en una situación peligrosa.
Después de un avance desesperado, ahora los estaban golpeandocon más violencia que nunca.
Viktor se esforzó por lanzar su habilidad más poderosa para dispersar a esos malditos chacales hambrientos.
Sus brazos empezaban a fallarle, y sus mercenarios estaban espaldas contra espaldas blandiendo sus espadas y defendiéndose con sus escudos.
El presidente estaba arrodillado en el centro, rodeado por mercenarios que lo protegían.
«Es un caos total».
—¡Muere!
Un mercenario fornido blandió su espada a dos manos y atacó a un asesino vestido de negro.
Rugió y cortó directamente al asesino mientras avanzaba.
El asesino no pudo esquivar su feroz ataque, y la afilada espada golpeó su hombro.
En un abrir y cerrar de ojos, el desafortunado hombre colapsó en el barro.
Mientras el mercenario fornido sacaba su espada del cadáver, otro asesino corrió hacia él con una daga y le perforó el brazo.
—¡Ah!
El mercenario gimió de dolor y respondió instintivamente con un puñetazo.
Aunque lo golpeó en el estómago, el mercenario no pudo saldar sus cuentas porque otras dos figuras se abalanzaron sobre él al mismo tiempo.
Como esperaba Felwood, su falta de hombres fue su error fatal.
Era cierto que Viktor había llevado a las élites de su hermandad a la Montaña Soraka, pero los hombres del parlamento de la Luz no eran débiles.
Ambos bandos estaban empatados tanto en fuerza como equipamiento.
La buena suerte llegó tarde.
Pronto, Viktor se dio cuenta de que la situación había cambiado ligeramente; sus enemigos parecían atacar desorientados y ya no eran tan agresivos.
Sin embargo, eso no afectó demasiado a la situación en general.
Solo era el comienzo.
Joey bajó su cuerpo y arrojó un cadáver a un lado.
Miró de reojo y vio a un objetivo corriendo hacia las tenues llamas a lo lejos.
Joey corrió hacia él y lo alcanzó en un instante.
El asesino sintió que algo andaba mal.
Se volteó apresuradamente y se sorprendió al ver a Joey detrás de él.
Aunque Joey también estaba vestido de negro, su extraña máscara delataba que era un forastero.
El asesino reaccionó rápidamente blandiendo su daga, y esquivando hacia un lado… hasta que otra daga penetró su pecho por detrás.
Joey asintió a su compañero mientras miraban el cadáver en el suelo.
Después de ver la seña que su compañero le hizo con su mano, Joey levantó el anillo en su dedo índice derecho y lo colocó en su sonrisa.
—Jefe, no hay problemas por los alrededores.
¡Todo listo!
Una pared de hielo resplandeciente y multicolor surgió de repente y bloqueó todos los ataques.
Los mercenarios miraron el muro de hielo desconcertados sosteniendo sus armas.
Sospechaban que se trataba de un ataque del enemigo, sin embargo, rápidamente se demostró que estaban equivocados.
—¿Una emboscada?
Los asesinos comenzaron a retirarse al ver esa pared de hielo.
Se dieron cuenta de que algo andaba mal porque entre los mercenarios no había ningún mago que pudiese lanzar un muro de hielo.
«¿Qué significa esto?
Maldita sea, ¿podrá ser que…?» —¡Firsy!
Marlene miraba el campo de batalla escondida detrás del escudo de Anne.
Al mismo tiempo, sus delgados dedos trazaron una línea horizontal en la oscuridad para conectar las runas mágicas que flotaban en el aire.
La fuerte lluvia ocultó el canto de su hechizo.
«¡Bum!» Una columna de fuego apareciódetrás de los asesinos mientras que unas llamas ardientes surgieron del suelo como si respondiesen a su llamada.
Las llamas eran como las olas del océano barriendo la costa, y golpeando la superficie con violencia.
Gillian apareció adentro y señaló hacia adelante con una sonrisa.
—Lo siento mucho, esta carretera está bloqueada.
Vayan por otro camino.
El mar de llamas formó un círculo y cercó a los asesinos.
Esa fue la primera vez que se asustaron esa noche, y aunque quedaban unos 40, todos con excelente equipo, parados frente al fuego no eran más que unos niños desnudos.
Las llamas ardientes zumbaron hacia ellos.
Desde lejos, se vio una un resplandor escarlata revoloteando por la cordillera.
Entonces, todo volvió a la oscuridad total.
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