Invocando a la espada sagrada - Capítulo 476
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
476: Capítulo 476: Engañado (II) 476: Capítulo 476: Engañado (II) Editor: Nyoi-Bo Studio El Megadrilo Gigante chilló y cayó al suelo fuertemente.
Viktor envainó su espada y suspiró aliviado.
Se arregló el cabello y se quitó el sucio polvo de su ropa.
Aunque el Megadrilo era poderoso, no fue rival para ese maestro espadachín.
Además, con la ayuda de Marlene y las otras jóvenes, terminaron con su vida aún más rápido.
«Parece que el presidente llegó a su destino a salvo y completamos nuestra misión.
¿Ahora qué?» —Sr.
Viktor—lo llamó Marlene, y este se dio vuelta con una sonrisa amistosa.
—¿Qué sucede, Srta.
Marlene?
—Tengo algo importante que decirle, Sr.
Viktor—contestó la maga con una mirada vacilante.
Reflexionó durante un momento y continuó—:Rhode tiene una pregunta importante para usted.
Espera que nos diga la verdad.
—¿Eh?
Viktor se sorprendió un poco.
Después de pasar unos días juntos, se dio cuenta de que Rhode tenía un método único para comunicarse con sus hombres.
Creía que lo hacía a través de algún equipo mágico normal porque si no,sería casi imposible obtener tantos.
Eso hizo que Viktor se sintiese aún más envidioso, después de todo, poder comunicarse con sus hombres en cualquier momento era extremadamente crucial.
Incluso había considerado acercarse a Rhode después de finalizar la misión para solicitarle un equipo mágico similar.
Pero dejó esa petición para el futuro.
Viktor se olvidó del asunto momentáneamente y miró a Marlene.
Aunque no habían interactuado mucho, sabía que Rhode era un hombre de pocas palabras.
Ya que tenía algo que preguntarle y le había ordenado especialmente a la Srta.
Marlene que le diese el mensaje, debió haber algún progreso en la situación.Lo que no sabía era si eran buenas o malas noticias.
—No hay problema, ¿cuál es la pregunta?
—El Sr.
Rhode quiere saber qué hizo su hermandad al llegar a la Montaña Soraka.
¿Cuál es su misión exactamente?
—Esto… Viktor se quedó sin palabras y se rascó la cabeza en busca de una respuesta.
Por otro lado, la hermosa joven se mostró igualmente confundida, puesto que no entendía por qué Rhode le preguntaría eso.
—Como ya sabe el Sr.
Rhode, nuestra hermandad está aquí para recopilar información sobre el deseo de la Montaña Soraka de buscar protección en el País de la Oscuridad, y debemos ofrecerles ayuda cuando sea necesario.
Eso es todo —contestó Viktor, y se encogió de hombros porque no tenía motivos para mentir.
Después de todo, por mucho que el Partido del Rey confiase en él, solo era un líder de hermandad, y Su Alteza Real Lydia no necesariamente le asignaría completar otras tareas.
Además, si no fuese por la circunstancias especiales deque el personal militar de las otras regiones representativas no pudieseentrar, Viktor no habría llevado a sus mercenarios.
De esa manera, aunque fuesen descubiertos, su verdadera identidad mercenaria podría salvarlos desospechas—.
Ah, es cierto, Su Alteza Real Lydia también me pidió que entregara una carta.
—¿Un carta?
El corazón de Rhode latió con fuerza al escuchar la descripción de Marlene.
Parecía como si hubiese encontrado una pista crucial en el juego.
No fue una conclusión a la que llegó a través del pensamiento lógico, sino más bien por el instinto de un jugador experimentado.
—¿Qué carta?
¿Para quién es?
—No estoy muy seguro de los detalles específicos.
Su Alteza Real Lydia me ordenó que se la entregara a una persona en esta ciudad llamada «supervisora».
Entregué la carta debidamente y no sucedió nada extraño.
Luego, continuamos con nuestra misión.
Viktor terminó de responder y observó a Marlene mientras leshablaba a los delgados dedos en sus labios.
La joven agitó la cabeza y miró a Viktor.
—Gracias, Sr.
Viktor.
Rhode cree que habrá problemas en el futuro.
Con el fin de evitar cualquier accidente, desea que se retiren lo antes posible.
Nosotros también nos iremos después de nuestro recuento.
—¿Tan pronto?
Viktor se asustó.
«¿Por qué Rhode daría tal orden?
¿Acaso la situación cambió?
No, pareció querer decir que habrá algunos problemas, pero, ¿no debería quedarme a observar también?
O tal vez…» —Entiendo.
Iré a prepararme —dijo Viktor, y asintió inmediatamente.
Al menos de momento, había completado su parte, y quizá Rhode había recibido nuevas órdenes de Su Alteza Real Lydia.
Después de todo, el joven parecía tener un talento extraordinario, y podía ser el representante de esas personas testarudas de la Pradera Este.
Viktor sabía que no debía indagar en asuntos que no le correspondían, ya que no tenía nada más que hacer allí.
Se volteó rápidamente y caminó hacia el otro lado del pasadizo.
Marlene lo miró mientras su figura desaparecía por la esquina y suspiró aliviada.
Luego levantó la cabeza con una expresión seria.
—Dile a Joey y Randolf que reúnan a sus hombres.
¡Tenemos que volver al fuerte lo antes posible!
Rhode bajó su mano derecha y acarició la máscara en su cara en silencio.
Se acercó al pasillo al otro lado de la sala de espera.
Los guardias fueron precavidos cuando vieron su llegada, sin embargo, le permitieron pasar, ya que el presidente les había advertido que el hombre enmascarado vestido de negro era un invitado importante.
Se dirigió a la entrada del pasillo junto a los guardias, y se paró frente a la barandilla para ver desde arriba el lugar donde se llevaría a cabo la reunión.
Los miembros del parlamento estaban sentados mientras el presidente narraba los acontecimientos recientes con su resonante voz.
Sin embargo, solo era solo el discurso de apertura, y no habían llegado al punto culminante de la reunión.
Rhode hizo caso omiso de las palabras del presidente, puesto que no le importaba en lo más mínimo la decisión de la Montaña Soraka.
En cambio, puso su atención en los representantes, buscando la fuente de la incertidumbre que sentía.
Estaba sorprendido, ya que varios de los representantes eran los que había conocido en el juego.
Había interactuado al menos una vez con casi dos tercios de ellos.
Algunos fueron sus enemigos y otros sus aliados.
Esa gente tenía historias extraordinarias.
Las dos figuras negras que estaban sentadas en la esquina fueron las que le llamaron más la atención a Rhode: Di-Catlerini era uno de los vampiros más talentosos.
Había historias legendarias sobre su vida, y casi podía ser considerado como un conspirador.
En el pasado, habíasido un humano que trabajó como esclavo de un mago vampiro.
Pronto, el mago vampiro se dio cuenta de los talentos de Di para los hechizos y lo convirtió en su discípulo.
Aunque parecía que tendría un gran futuro, Di sabía claramente que su amo solo anhelaba su sangre que estaba llena de poderes mágicos.
Ciertamente, era un joven particular.
Durante sus días sirviendo de «alimento» para su amo, se comportaba como si realmente fuese un adicto a chupar sangre.
Poco a poco se ganó la confianza de su amo y finalmente obtuvo la gloria más alta que los mortales podían recibir: sangre donada por un vampiro y la vida eterna.
Sin embargo, ese fue solo el comienzo.
No solo su gran talento mágico superó al de su amo, sino que sus habilidades también lo hicieron.
Casualmente, su amo murió por un «repentino» experimento mágico fallido, y Di se hizo cargo de su prestigioso título de forma natural y logró ascender a la élite del País de la Oscuridad.
No solo su magia era poderosa, sino que también sabía cómo utilizarla.
Se podía decir que era comoun consejero militar.
El joven estuvo al mando desde la retaguardia en la gran «Batalla del Barranco de Orquídeas», en la «Peor Derrota de Raymond», y en la aún más famosa «Batalla de las Cinco Noches».
El País de la Luz había pagado un gran precio, especialmente en la «Batalla de las Cinco Noches», donde casi habían colapsado por completo.
Si no hubiese sido por Rhode, que lideró a los jugadores en una rebelión hasta el norte, quizá el País de la Oscuridad habría derrotado por completo al parlamento del País de la Luz.
Tampoco podía ignorar a la amazona no muerta a su lado:Elena«Colmillo de Víbora».
Se rumoreaba que había sido subordinada del mago vampiro y que su esgrima era impresionante.
Era responsable de supervisar a los humanos como Di, y élterminó enamorándose de ella.
Sin embargo, cuando Di se convirtió en vampiro, Elena ya había fallecido.
Di la sacó de su tumba y la revivió como una amazona no muerta.
Esto luegose convirtió en una oscura historia de amor en el País de la Oscuridad.
Ciertamente, la relación entre un vampiro y una no muerta parecía bastante romántica.
PeroRhode no debía ignorarlos, ya que sintió su aura mortal,lo que significaba que eran seres poderosos que habían entrado en la Etapa Legendaria.
Sin embargo… Rhode frunció el ceño.
Recordó que ese conspirador había estado en su Pagoda Mágica desde que subió al trono.
Hasta el comienzo de la segunda guerra de conquista, dependió de su «Reencarnación de la Muerte».
Así se ganó el agradodel Dragón Oscuro y se convirtió en su subordinado.
«¿Por qué vendría a un lugar como la Montaña Soraka?
¿Será que está de luna de miel con su novia zombi?» Al otro lado del salón estabauna hermosa elfa lunar, que eraun personaje igual de complejo: Corina «Flecha Celestial», la hermana menor de la reina de la familia de los elfos, y también la líder de los Caballeros de Pegaso.
Poseía el legendario «Arco del Cielo Azul» que anhelaban incontables jugadores arqueros y montaraces.
Esa arma podía silenciar los ataques del poseedor, infligir daño crítico a demonios y demonios superiores, aumentar la distancia de tiro del poseedor, y también usar el poder de la luna para lanzar una habilidad de ADE llamada «Meteoro Celestial».
En todo el continente, solo la superaba el arma legendaria definitiva, «Corona».
Rhode recordaba que esa hermosa dama elfo siempre había sido amable y confiable.
Sin embargo, en ese momento, miraba al presidente con incertidumbre y con el ceño fruncido.
Parecía como si aún no hubiese experimentado la guerra posterior que la haría madurar completamente.
A pesar de que Corina ya estaba en la Etapa Legendaria, Rhode no vio el «Arco del Cielo Azul» que siempre tenía a su lado.
Eso demostraba que la elfa aún no se había convertido en la líder de los famosos «Caballeros de Pegaso».
Rhode sintió una extraña emoción al mirar a todos desde arriba.
Era una sensación de superioridad sin precedentes.
Esa gente no tenía idea de su destino, pero él conocía tanto su pasado como su futuro.
Incluso podría describir el crecimiento, la experiencia y el destino de todos los presentes.
Sabía que la elfa que fruncía el ceñoen el futuro sería una figura legendaria en todo el continente, mientras que el vampiro que mostraba una sonrisa inofensiva sería un ser aterrador cuyo nombre haría correr a todo un ejército humano.
También sabía que el enano que estaba rechinando los dientes y poniendo mala cara mientras acariciaba su gran barbaen tres años sería el rey de los enanos.
En ese momento, había muchas estrellas en ascenso reunidas en ese pequeño salón, y lo más emocionante de todo era que no eran conscientes de su futuro.
«Tal vez por esto es que los llamados adivinos suelen ser arrogantes; porque pueden ver el destino».
Rhode disfrutó esa breve felicidad durante un tiempo antes de centrar su atención en los pocos seres que no reconocía.
«Esa es un ángel.Un ángel del Reino Munn».
Rhode vio la bandera colgada en la pared detrás de su asiento.
Conocía a todos menos a esa mujer.
Tenía una apariencia refinada y hermosa, pero extrañamente, Rhode no podía sentir el fuerte poder que los ángeles tenían de nacimiento.
Sus ojos estaban cerrados como si fuese ciega, y estaba escuchando atentamente el discurso del presidente.
«Entonces, ¿ella es la supervisora?
¿La carta de Su Alteza Real Lydia era para ella?» Mientras Rhode reflexionaba, el ángel se volteó como si hubiese sentido algo.
En ese instante, Rhode sintió una indescriptible sensación de asco.
Sostuvo la empuñadura de sus dagas en su cintura con todas sus fuerzas, y contuvo el explosivo instinto asesino dentro de él.
Se dio vuelta y fingió que miraba a un lado.
Después de unos momentos, se calmó.
«Estuvo cerca…» Rhode inspiró profundamente.
Su instinto asesino apareció demasiado de repente.
Ella era un ángel hermoso y era la primera vez que la veía, sin embargo, sintió como si acabara de ver a alguien que había matado a toda su familia.
Tuvo la necesidad de desenvainar sus dagas y despedazarla al instante.
«¿De dónde vino este deseo de venganza?» Si no fuese por la rica experiencia de Rhode controlando su instinto asesino, todos en el lugar lo habrían notado.
Después de todo, allí había seis o siete seres en la Etapa Legendaria.
Si su instinto asesinohubiese estallado, tal vez habrían pensado que Rhode los estaba atacando.
Desde que llegó a ese mundo, había visto innumerables ángeles, pero, para ser sincero, esa fue la primera vez que se encontró con un ángel que odió a primera vista.
Sin embargo, si esa era la habilidad única de ese ángel, ¿por qué los demás no sentían el mismo odio hacia ella?
Aparte de los que se encontraban en la Etapa Legendaria, los humanos normales seguramente no tendrían la determinación para contenerse.
Rhode observó a los guardias a su lado y notó su respeto y admiración que sentían hacia el ángel, que era una reacción normal.
«¿Será que mi concepción estética cambió?
Pero, no debería ser tan extremo, ¿cierto?» —A continuación, hablaremos de la Montaña Soraka y de la protección del País de la Oscuridad—dijo el Presidente de pie frente a todos—.
Yo, como presidente, veté la propuesta.
Zieg apretó los dientes y cerró sus puños con fuerza.
«Fracasé».
Tan pronto como vio al maldito anciano frente a él, supo que ya no tenía ninguna oportunidad de triunfar.
La decisión del presidente era absoluta y definitiva, y nadie podía cambiarla.
Zieg supo que ya no tenía sentido enviar la carta que escribió porque pronto regresaría al parlamento del País de la Luz para informar de su fracaso.
«¡Maldición!» Zieg bajó la cabeza.
«¿Por qué?
¿Por qué falló?» Pero, en ese momento, escuchó una voz que lo sacó del abismo de la desesperación.
—¡Por favor, espere, Sr.
Presidente!
Un miembro del parlamento se levantó de la nada y gritó con la cara pálida y los puños cerrados.
Miró a los colegas a su alrededor apretando los dientes.
—Nosotros… Nosotros, el parlamento, creemos que la propuesta debería ser sujeta a más consideración.
La expresión del presidente se ensombreció ligeramente.
Aparte de él, el resto de la gente en el Salón de Mithril reveló diversas emociones.
Di levantó un poco las cejas y sonrió con gracia.
Cambió su postura muy suavemente como si fuese un espectador vip en un teatroadmirando cómo el espectáculo llegaba a su clímax.
Corina frunció el ceño, y su expresión se tensó una vez más.
La joven elfa miró con incertidumbre, y al mismo tiempo le susurró algo a su sirvienta que estaba junto a ella.
Por otro lado, un enano que ocupaba dos asientos y tenía un hacha agitó la cabeza de un lado a otro murmurando algo.
Aparte de ellos, los demás representantes habían empezado a susurrar entre ellos.
Después de todo, los representantes de las varias fuerzas que fueron enviados a la Montaña Soraka conocían bien las normas del parlamento.
La decisión del presidente era definitiva, sin embargo, para evitar la monopolización del poder, si todos los miembros del parlamento rechazaran su decisión, entonces podía ser reconsiderada.
Todos tenían en claro que sila Montaña Soraka buscarala protección del País de la Oscuridad, no solo los afectaría a ellos, sino a todo el continente, razón por la cual los representantes se reunieron allí.
Aunque conocían la situación bastante bien, era mejor escucharlo por sí mismos y ver la confirmación de los asuntos políticos firmados en papel.
«El presidente ha vuelto, ¿pero el parlamento se va a rebelar?» El presidente ignoró los murmullos y miró a los parlamentarios.
Dio un largo suspiro y dijo con un tono desganado: —Bien, la volveremos a examinar.
Rhode sintió como si el anciano se hubiese vuelto visiblemente débil, y como si la fuerza con la que había regresado sehubiese desvanecido.
Luego, el presidente volvió a levantar la cabeza.
—Señora Supervisora, esperamos que pueda participar de este debate.
—No hay problema—dijo el ángel con los ojos cerrados, se levantó y asintió ligeramente.
Ella, junto con los demás parlamentarios, salió por el otro extremo del pasillo.
Rhode finalmente soltó su empuñadura.
Sus nudillos estaban pálidos.
«Esa mujer…» Rhode nunca se había imaginado que llegaría el día en que desearía matar a una mujer solo por escuchar su voz.
«¿Qué está pasando exactamente?
Además…» Rhode miró hacia la sala de reuniones.
«¿Qué va a suceder?»
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com