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Invocando a la espada sagrada - Capítulo 480

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480: Capítulo 480: Engañado VI 480: Capítulo 480: Engañado VI Editor: Nyoi-Bo Studio Todos respiraron hondo mientras el suelo se desmoronaba y una silueta de unos 30 metros de altura emergía entre las llamas negras.

El fuego se agrupó alrededor de su cuerpo y sus ojos emanaban dos luces deslumbrantes como si anunciaran la llegada de un rey.

«Oh, Dios».

Corina miraba esta escena sin precedentes con los ojos abiertos de par en par mientras que Rhode suspiraba con fuerza y sentía una mínima pizca de nerviosismo en las orgullosas y contraídas pupilas de Di.

«¡Bam!» Los truenos rugieron, y densos rayos cayeron al suelo instantáneamente.

Los gritos horripilantes que escucharon debajo de ellos se quedaron en silencio de inmediato, y se formó una enorme jaula de relámpagos.

En un instante, Rhode se sintió como si fuese la única persona en ese mundo silencioso.

El gigante oscuro levantó la cabeza ignorando al grupo de Rhode, así como a las hormigas a sus pies que se dispersaban en todas direcciones.

Esos humanos no eran dignos de su atención.

El gigante oscuro levantó el brazo y gritó furiosamente.

Las llamas negras se disiparon y se juntaron en su enorme palma antes de explotar hacia arriba.

La columna de llamas llegó hasta el horizonte y estalló con un halo oscuro que se extendió por el cielo.

Mientras el halo se expandía sobre ellos, Rhode sintió una suave brisa contra su cuerpo.

Sin embargo, pareció tener un efecto mucho más dramático en Corina y Di,ya que cuando Rhode los miró, parecían estar poseídos.

Además, la Amazona No Muerta, que parecía una modelo de armadura junto al vampiro, empezó a sentirse inquieta.

Antes de que Rhode pudiese preguntarles qué les sucedía, Corina habló con los labios pálidos y temblorosos.

—¿Qué sucede?

Mi fuerza… «¿Fuerza?» Rhode la miró inexpresivamente durante un momento antes de responder.

—Srta.

Corina, ¿su fuerza se ha debilitado?

La elfa lunar reflexionó por un instante, y se volvió hacia Di, que estaba de pie en silencio, y luego le asintió a Rhode.

En ese momento, el joven sintió escalofríos.

No tenía dudas de cuál era la causa de ese efecto.

Eran el poder del Reino del Caos.

Como símbolo del caos, el Duque Demonio poseía un efecto de halo tremendo: «Reino del Caos».

Este halo le permitía conectarse con el Abismo Sin Fin usando sus propios poderes y, a través de esta conexión, podía traer a ese mundo el poder del Caos.

Todas las criaturas del Orden dentro de su halo serían evaluadas, y las que fallaran, ¡retrocederían una etapa!

En otras palabras, casi todos los seres en la Etapa Legendaria dentro del halo regresarían a la Etapa Maestro si no pasaban su evaluación.

Por eso Corina se sentía como si fueseel fin del mundo, y hasta Di se quedó perplejo.

—No se preocupe, es el efecto del halo del Duque Demonio.

Suprime los poderes del Orden dentro de él.

Eso la afecta a usted y al Sr.

Di —dijo Rhode mirando al vampiro.

Luego calmó ala elfa amazona al notar su actitud precavida hacia Di.

La apariencia medio muerta del vampiro la había dejado desconcertada.

Como era de esperarse, Di resopló y la tensión en elrostro de Corina disminuyó.

«Esta elfa lunar no sería tan infantil, ¿cierto?» Rhode sabía que los elfos tenían longevidad y que su carácter rara vez cambiaba.

En el caso de la Srta.

Corina, ella era un ser poderoso en la Etapa Legendaria y en el futuro sería una Amazona de los Elfos Lunares Guardianes.

No debería ponerse nerviosa por un no muerto, ¿verdad?

Rhode también estaba seguro de que este evento en la Montaña Soraka no había ocurrido en el juego.

De lo contrario, esos jóvenes talentosos habrían sido eliminados completamente antes de que tuviesen la oportunidad de vivir.

Sin embargo, Rhode sospechaba, porque resistirse a la evaluación del Reino del Caos no tenía nada que ver con la constitución y la fuerza de voluntad de uno.

Solo podían pasar la evaluación quienes tenían los poderes del Orden y que eran más fuertes que el lanzador del Reino del Caos.

En otras palabras, uno tenía que ser más fuerte que el Duque Demonio en términos de nivel.

Pero Rhode estaba justo por encima del nivel 30, y sin importar su nivel o fuerza, solo poseía la mitad del poder de Corina y Di, pero, ¿por qué el Reino del Caos no lo afectó a él en absoluto?

Era consciente del Reino del Caos del Duque Demonio, sin embargo, no esperaba poder resistirlo.

—¿Qué harán ustedes dos ahora?

No había mucho tiempo que perder, ya que la tierra se desmoronaba como si el mundo entero estuviese a punto de ser destruido.

Rhode miró a ambos y antes de que le respondieran, hubo un repentino y fuerte estallido.

Sin embargo, los oídos no les zumbaron, sino que el «sonido» les explotó en la cabeza directamente.

Corina gritó horrorizada tapándose las orejas en cuclillas.

Mientras tanto, Di perdió el equilibrio, pero por suerte, laAmazona No Muerta se adelantó y le brindó un brazo como apoyo.

En cuanto a Rhode, sintió como si alguien le hubiese dado un martillazo en la nuca.

Su visión se nubló de repente, y todo su mundo daba vueltas.

Agitó la cabeza con fuerza e intentó volver a centrar su atención en el cielo.

El halo negro seguía extendiéndose, y la protección de las Almas del Dragón Oscuro y del Dragón de la Luz se rompía como frágiles cristales.

Mientras tanto, el territorio del Orden retrocedía mientras el Caos lo devoraba pedazo por pedazo.

—Tengo que irme—dijo Di poniendo una expresión seria por primera vez.

Como habitante del País de la Oscuridad, conocía la importancia de proteger a las Almas de Dragón mucho mejor que esos civiles a los que el parlamento del País de la Luz les había lavado el cerebro.

Hizo una reverencia ante Rhode y se dio vuelta.

—Le aconsejo que no invoque ni se vaya por el Canal de Sombras, Sr.

Di.

Esta tierra se ha convertido en Caos puro, y no le puedo garantizar que sea transportado a otro lugar aunque lo intente.

El vampiro se volteó y miró a Rhode con sus frías pupilas color rojo sangre.

—¿Eh?

Si ya lo sabía, entonces, ¿estoy en lo correcto al decir que tiene otra solución?

—Sí, hay otra manera… que tal vez pueda resolver todo este problema.

—contestó Rhode asintiendo antes de señalar al Duque Demonio.

La gigantesca figura ya había enderezado completamente su cuerpo, y las llamas oscuras y los rayos giraban a su alrededor temerariamente, como si fuese el rey del mundo.

Sin embargo, Rhode detectó algunas rarezas en su comportamiento.

Aunque los demonios superiores eran caóticos por naturaleza y no tenían patrones regulares al lanzar sus habilidades, definitivamente no era normal que «hiciesen una pose» relajadamente tras lanzar Reino del Caos.

Ese detalle le dio una respuesta.

—Su sello no está completamente abierto, y esta es nuestra última oportunidad.

Tenemos que encontrar el sello y llevárnoslo de inmediato.

De esa manera, podremos alejarlode este lugar y llevarlo al territorio del Orden, donde será mucho más fácil de combatir —dijo Rhode con un solo respiro, y tomó las dagas en su cintura.

De momento podía olvidarse del Dragón Oscuro y del Dragón de la Luz.

Sus Almas de Dragón eran parte de sus cuerpos y, dado que el Reino del Caos las había atacado, los sucesores del Alma de Dragón debían estar en un dolor incomparable.

Además, nadie sabía cuánto tiempo les tomaría llegar hasta allí a esas dos Almas de Dragones Creadores.

El Dragón Oscuro era confiable en estas situaciones, pero Rhode no confiaba en el Dragón de Luz en absoluto.

En el juego, nunca había señales de él cuando el País de la Luz estaba a punto de ser destruidoy, basándose en esto, Rhode sabía que el Dragón de Luz se había convertido en la marioneta del parlamento.

En un principio, los Dragones Gemelos Juicio y Dominio serían una gran solución para el desastre.

Sin embargo, el retraso de la Srta.

Corina los dejó sin escapatoria.

Aunque uno de los sucesores de las Almas de los Dragones Creadores definitivamente saldría para aniquilar al monstruo, Rhode no estaba seguro de si podría controlar la situación hasta que llegara.

Los protagonistas de las películas de ciencia ficción siempre derrotaban a los invasores al final, pero antes de eso, muchos personajes sin importancia morían por la brutalidad de los agresores, y Rhode no tenía intención de tomar un papel secundario.

Repentinamente, se le ocurrió una idea loca al darse cuenta de que el Duque Demonio no estaba en su forma perfecta.

—Necesito que los dos me ayuden —dijo con seriedad mirándolos fijamente.

Aunque la máscara negra ocultaba su expresión, Corina y Di pudieron sentir la importancia de su pedido, y asintieron sin la menor vacilación.

—Me quedé para ver si podía ayudar con algo.

Si usted tiene una solución, definitivamente haré mi parte.

Corina fue la primera en responder.

Mientras tanto, Di se encogió de hombros.

—Espero que su solución funcione.

De ese modo, podremos sobrevivir y reclamar nuestra recompensa, señor representante del Reino Munn.

Pero debo decirle de antemano que si sucede algo malo, me iré inmediatamente.

Espero que lo comprenda.

«No se trata de ser compresivo o no.

De todos modos, no espero mucho de ti».

Rhode miró al vampiro que sonreía falsamente y lo criticó por dentro.

Asintió hacia él, y desenvainó sus Dagas Gemelas.

—Vamos.

Las llamas oscuras seguían ardiendo salvajemente mientras la tierra continuaba temblando.

Rayos descendieron del cielo y penetraron el suelo derrumbado.

En ese momento, ya no había supervivientes, y sus cadáveres yacían alrededor del Duque Demonio.

Hasta donde Rhode podía ver, no había más que muerte, ruinas y cadáveres en llamas.

En la combinación de llamas y relámpagos, había cinco figuras volando hacia adelante.

Corina lideraba al grupo, mientras que Di y la Amazona No Muerta la seguían de cerca.

Pasaron entre los escombros y se dirigieron hacia lo más profundo de las ruinas.

Detrás de ellos estaban Rhode y el anciano mago, Damon.

Momentos antes, Damon había recobrado el conocimiento y Rhode le explicó la situación.

Aceptó su pedido rápidamente, y aunque ahora su poder era cercano al de Rhode, este valoró su experiencia.

Tenían en claro qué conocimientos y poderes poseía ese mago de la Alianza del Orden.

Además, cuanto más fuesen, mejor.

También tendría otro escudo de carne más.

—¡Giren a la izquierda y verán un Santuario de Roca!—gritó Rhode.

—¡Se ha derrumbado!—respondió Corina gritando desesperadamente.

Rhode esquivó hábilmente las oscuras llamas que zumbaban desde la gran grieta.

Aterrizó abruptamente y se giró para mirar la entrada de lo que solía ser un magnífico Santuario de Roca.

Los escombros bloqueaban la entrada y los escalones estaban llenos de cadáveres de personas queno pudieron escapar.

Mirando esa escena, Corina suspiró profundamente.

Por otro lado, Rhode gritó y Di entrecerró los ojos antes de chasquear los dedos.

—¡Destrúyanlo!

—Querida mía—dijo Di suavemente a la Amazona No Muerta.

La mujerlevantó su larga espada y lanzó un poderoso vendaval hacia la entrada enterrada.

En un abrir y cerrar de ojos, rompió las grandes rocas por completo, y se reveló una oscuracueva sin fin.

—Vamos—dijo Rhode mirando a la Amazona No Muertacon cierto temor.

Luego, corrió hacia el Santuario de Roca que parecía estar a punto de colapsar otra vez.

Había ido a ese lugar por una razón.

En el juego, Rhode había estado en la Montaña Soraka varias veces, pero a los jugadores siempre se les prohibía la entrada al Santuario de Roca, y nadie encontró la manera de colarse en él.

Rhode no recordaba que ningún otro lugar allí tuviese algo que ver con el Duque Demonio, por lo tanto, ese Santuario de Roca tenía que estar relacionado con el sello del demonio superior.

El interior del santuario estaba en completa oscuridad, y no sabían si estaban rodeados de escombros o de cadáveres frescos y sangrientos.

Parecía estar en buenas condiciones tras el desastre.

Aunque la oscuridad era extrañamente densa, no era un obstáculo para ellos.

Los vampiros podían ver en la oscuridad de forma natural, y los elfos lunares tenían una gran visión que los convertían en los mejores arqueros en los bosques densos y oscuros.

Además, el anciano mago iluminótoda la sala instantáneamente con un resplandor brillante en la punta de su báculo.

«Tenía razón».

Bajo el resplandor mágico y brillante, los murales tallados en las paredes se presentaron claramente ante ellos.

Aunque la mayoría habían sido destruidos por los terremotos y el desastre, Rhode reconoció que describían la batalla entre el Orden y el Caos.

Tales murales solo aparecían en el Salón del Alma de Dragón, y era evidente que habían surgido en un templo aislado y pequeño como ese.

Rhode inspeccionó laparte superior de las paredes y vio la totalidad del Santuario de Roca.

Además de la antesala que tenían delante de ellos, también había un patio y un salón del palacio.

Ese templo no era un lugar de adoración, y las probabilidades de que los objetos sellados estuviesen escondidos allí eran bajas.

En ese momento crucial, Rhode solo podía seguir adelante y esperar lo mejor.

Sin embargo, al entrar al patio, se encontraron con un personaje inesperado.

—Esta área está estrictamente prohibida.

Ustedes conocen esa regla… supongo.

Había un ángel parada en el medio del patio con los ojos cerrados.

Sus alas estaban cerradas y tenía un pequeño Espejo de Cobre en sus manos.

Levantó la cabeza y se volvió hacia la entrada del patio.

—Perdón por violar la regla, supervisora —dijo Corina dando un paso adelante, y se inclinó respetuosamente—, pero, supongo que también ha visto a ese devastador monstruo del Caosafuera.

Vinimos a buscar una forma de erradicar de este mundoa ese ser malvado y peligroso.

Las cejas del ángel con los ojos cerrados se movieron un poco.

—¿Eh?

¿Por qué lo buscarían aquí?

—Nosotros… Corina se volvió hacia Rhode en busca de una respuesta, pero para su sorpresa, el joven de cabello negro estaba mirando al ángel fijamente.

«Esta sensación otra vez».

Rhode no contestó.

Estaba reprimiendo su instinto asesino con toda su fuerza mental.

Sintió que no podría contenerse más tan pronto como vio al ángel y oyó su voz otra vez.

No podía esperar para lanzarse hacia ella con sus dagas, cortarle el vientre, las manos, las piernas, la garganta y matarla de la forma más cruel posible.

«¿De dónde viene todo este odio?» Rhode no lo entendía, pero sabía que era una reacción absolutamente inusual.

Ese odio no tenía lógica ni causa, sino que era completamente instintivo.

Ese sentimiento natural de rechazo y odio era como si no deseara más que borrarla de ese mundo.

—Lo sugirió este representante del Reino Munn.

A diferencia de Corina, Di era un experto en traicionar a sus compañeros de equipo.

—Creyó que tal vez podríamos encontrar algunas pistas aquí, y parece que… Di entrecerró los ojos un poco.

—… el Sr.

Representante tenía razón.

Corina volvió a mirar a la supervisora, pero con más precaución.

Todo era muy extraño.

El Caos estaba causando estragos y como emisaria de la Luz, el ángel estaba escondida en ese pequeño templo como si no le importase nada.

Algo debía andar mal,terriblemente mal.

—Srta.

Supervisora, el Espejo de Cobre en sus manos es el sello del Duque Demonio, ¿cierto?

—dijo Rhode finalmente articulando todas y cada una de sus palabras como si estuviese haciendo un gran esfuerzo—.Lo necesitamos para derrotar la malvada presencia del Caos.

¿Cooperará con nosotros?

—Por supuesto— contestó el ángel tras permanecer en silencio por unos momentos, y extendió sus brazos con una amable sonrisa.

Corina se acercó y estiró el brazo para tomar el Espejo de Cobre.

Sin embargo, la voz de Rhode sonó de repente.

—¡Atrás, Srta.

Corina!

«¿Eh?» Corina retiró su mano conscientemente.

Al mismo tiempo, surgieron unas llamas oscuras que rozaron las puntas de sus dedos.

Entonces, las llamas se transformaron en una enorme criatura viperina.

Rhode se adelantó con sus Dagas Gemelas desenvainadas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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